Monarquía o República

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Hace unos meses, viví muy de cerca la polémica en torno a la emisión de un reportaje documental elaborado por la televisión autonómica de Cataluña que llevaba por título esa especie de pregunta, de dicotomía, sobre las dos maneras de entender la estructura de un Estado. Hubo muchas voces críticas  con el enfoque dado al audiovisual en concreto. Y es que en España, cada vez que alguien se atreve a poner en cuestión al estamento monárquico, es pasto de las críticas más duras.

Ese tabú se ha ido resquebrajando. Cada vez son más los que, sin necesidad de quemar fotos del monarca o de sus descendientes, cuestionan la arquitectura del Jefe del Estado de la Casa Real y de lo que hoy en día eso significa.

Aún quedan una docena de monarquías en el mundo. Algunas de ellas, parecen resistir todo tipo de obstáculos, y siguen gozando del fervor popular.

Se ha dicho de todo sobre la caída del Rey en el amanecer de ese viernes 13 de abril a miles de kilómetros, desde que era un momento simbólico, un día antes del día de la proclamación de la República en España, y sobre todo, que fue un acontecimiento que hizo desvelar la realidad, y esa era que el Rey había sido invitado a un safari de caza de elefantes en Botswana.

Muchas opiniones de tertulianos en los medios, desde los acérrimos defensores de Juan Carlos I, que pedían respeto por las actividades privadas del Rey, hasta los que se atrevían a pedir la abdicación, que es la dimisión de quien lleva corona…Pero, dimitir, abdicar, ¿por qué? ¿para qué? ¿Para dar paso a un sucesor y poder disfrutar, si es que los remiendos que lleva el Rey en su cuerpo aún se lo permiten, de sus actividades privadas? La cuestión sigue siendo otra. La figura que en su momento hizo de bisagra en la transición de la Dictadura a la Democracia debería aportar hoy algo nuevo, algo fresco… Decía un tertuliano en Antena 3 que  había una campaña contra la Monarquía, empezando por Urdangarín y Noos y acabando por la cacería del elefante, que de haber caído el Rey yendo a la ópera en Viena, no habría habido tanto escándalo. Era Miguel Angel Rodríguez quien  decía eso… Y uno se le queda oyendo y le dan ganas de contestarle: —pues claro que se trata del elefante, de cazar elefantes, de ir a safaris en Botswana, de no haber sabido dar la imagen ejemplarizante que, en su discurso de navidad, todos nos creimos.

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