Cómo hacer un buen estudio de mercado

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Aprender y avanzar. Plantear preguntas, dudar y seguir. En definitiva, emprender. Emprender es un camino arduo y titubeante, pero entre las tantas idas y venidas a las que se enfrenta un emprendedor, existe una herramienta que aporta certidumbre al negocio.

Sí, es posible, y lo tienes más cerca de lo que habrías imaginado. Un estudio de mercado es el paso previo a cualquier nueva vía de negocio. Conocer aquello a lo que te enfrentas minorará los riesgos, evitará caminos erróneos y, aunque testear el mercado no garantiza el éxito, es el inicio del camino hacia el mismo.

Qué es un estudio de mercado

Lejos de parecer evidente, conviene conocer primero cuál es la definición que otorgan algunos clásicos del Marketing a la investigación de mercados. Para Philip Kotler, se trata de “El diseño, la obtención, el análisis y la presentación de descubrimientos pertinentes para una situación de marketing específica”. Una vez conocido de qué se trata, ¿por dónde empezar entonces? ¿Cómo se elabora un buen estudio de mercado?

Existen múltiples fórmulas, algunas complejas y costosas, lo que conduce a la creencia errónea de que solo las grandes empresas, respaldadas por fuertes consultoras, realizan estudios de mercado. Y lo cierto es que una exploración así también puede resultar sencilla, útil y asequible. ¿Cómo hacerlo posible?

Para ello aquí van unos tips de cuáles son los must have en un testeo de mercado; aquellos pasos que no debes pasar por alto aunque tu presupuesto sea limitado.

5 pasos obligados

Planteamiento – En primer lugar, plantea la pregunta principal a la que quieres dar respuesta con tu investigación.

Márcate objetivos – Después establece los objetivos que quieres alcanzar. Deben ser medibles y realistas. ¿Cómo sabrás si realmente lo son? Aquí van algunos ejemplos: mejorar tu producto/servicio, conocer mejor a tus clientes, adelantar a la competencia…

Recopila la información de fuentes secundarias – Este es el paso inherente a cualquier estudio de mercado, y también en el que pueden destinarse más recursos. Sin embargo, no es necesario un gran desembolso para recoger información valiosa. Hay bancos de datos o fuentes públicas -como el INE o las Cámaras de Comercio- que ofrecen información útil y fácilmente accesible. Además, existen herramientas de acceso gratuito que proporcionan datos cualitativos de gran calidad, como Google Trends y Google Analytics.

Recolecta tú mismo los datos a partir del trabajo de campo – Este es el momento de dejar tu verdadera huella en la investigación. El trabajo de campo se nutre de fuentes primarias, y dos de ellas son fundamentales:

Las entrevistas en profundidad a expertos nos proporcionarán información valiosísima sobre el funcionamiento del mercado e incluso podemos llegar a conocer, a través de sus conocimientos, cuál será el devenir a corto y medio plazo.

Las encuestas son el súmmum de una investigación de mercados, pues descubren oportunidades o problemas concretos. Por ello, debe escogerse una muestra representativa, pero a la vez fiable de la población y, sin olvidar que los cuestionarios tienen que estar medidos al milímetro.

Si, una vez sobrepasado este punto, tu presupuesto es aún más elástico, puedes ampliar el terreno de estudio con técnicas más complejas, como las dinámicas de grupo, los sondeos de grandes consultoras como Nielsen o técnicas avanzadas como el mystery shopper, que mide la calidad del servicio ofrecido en el punto mismo de venta.

Sin embargo, debes saber que ya dispondrás de información suficiente para obtener sólidas conclusiones.

Y ahora, ¿qué con esta información?

Analízala, trabájala y elabora un informe en el que te asegures de incluir la respuesta a aquella pregunta que te planteaste al inicio.

Fuente: EAE Business School

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