Eduard Alcaraz

Fundador de Felicicat

Salario emocional

“Las empresas deben trabajar para incrementar el salario emocional de sus emplead@s”


feliciCat ayuda a empresas, administraciones y particulares a desarrollar sentido de pertenencia y felicidad corporativa entre las personas

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Puede sonar trivial, pero no lo es. Ser felices en la vida y en el trabajo es importante. Máxime cuando la supervivencia de muchas empresas depende de que las personas que las conforman se sientan motivadas por lo que hacen. Hoy hablamos con el fundador de una organización dedicada a estudiar y aplicar nuevas técnicas en este sentido.

Hace unos meses, usted y su equipo lanzaron feliciCat – Institut Català de la Felicitat. ¿Cree que hay escasez de felicidad en el mundo?

No es un tema de escasez. Lo que proponemos es que las empresas tengan más en cuenta el talento que tienen y que piensen que el primer cliente al que deben cuidar es el interno. Las organizaciones deberían preguntarse más por las inquietudes, los gustos o los proyectos que tienen sus integrantes. Porque pueden ser muy compatibles con los proyectos de las empresas. Podrían, por ejemplo, crearse sinergias entre unos y otros.

Lo que proponemos es que las empresas tengan más en cuenta el talento que tienen y que piensen que el primer cliente al que deben cuidar es el interno

Estamos en tiempos del marketing colaborativo y sería momento de que los y las trabajadoras pudieran plantear sus anhelos y que las empresas pudieran beneficiarse de ayudarles a llevarlos a cabo.

¿Qué ofrece feliciCat a una empresa que les contrate?

Nosotros tenemos dos áreas de actividad. La primera consiste en servicios profesionales de marketing interno. Aquí se ofrecen planes de comunicación interna, de wellness corporativo, de cuidado de la salud mental, física y nutricional de los empleados, etcétera. En definitiva, son servicios para los trabajadores que compensan y complementan al salario monetario. Es lo que denominamos salario emocional y que va más allá del dinero que la empresa le puede ofrecer a un trabajador. A fin de cuentas, si hay un nutricionista ayudando a empleados a alimentarse mejor, estos son más felices y también pueden llegar a ser más productivos a la larga. Lo mismo si hay un profesor de yoga o un coach.

Por otro lado, tenemos el concepto de living office. Esto es: las oficinas no son solamente espacios para trabajar, sino que también son lugares de relación, aprendizaje y estancia prolongada. Nosotros contamos con profesionales que asesoran sobre iluminación natural, presencia de plantas, de fuentes de agua… Está demostrado que las empresas que practican el living office y que saben bien para qué sirve cada espacio logran que sus trabajadores se sientan más a gusto y terminen generando menos bajas.

Está demostrado que las empresas que practican el living office y que saben bien para qué sirve cada espacio logran que sus trabajadores se sientan más a gusto y terminen generando menos bajas

Finalmente, se nos puede contratar por un plan integral o por un tema puntual. Depende de las necesidades.

¿Cómo es su equipo profesional?

La mayoría provenimos de la publicidad y el marketing. Tanto David Oliva, vicepresidente, como yo mismo, tenemos experiencia en gestión de campañas de publicidad y marketing y en gestión de equipos. El resto del grupo lo forman especialistas en living office o en psico-neuro-desprogramación…

¿Disculpe?

Sé que es una palabra muy técnica. Se refiere a formaciones que proporcionamos y que están orientadas a sacar lo mejor de cada uno, a transmitir transparencia, a saber organizarse y a proyectar liderazgo de forma natural. No es exactamente un coaching, pero sí una forma diferente de trabajar, que se ofrece a responsables de departamentos o a toda la organización de forma transversal.

También tenemos a diseñadores gráficos, responsables de eventos… En este sentido nos hemos especializado en eventos híbridos: mitad digitales, mitad físicos. Creemos que hay que mantener los eventos físicos, porque sabemos que tarde o temprano la pesadilla del COVID terminará. Algunos clientes nos preguntan si podrán celebrarse cenas de empresa estas navidades.

¿Y se podrá?

Nuestra respuesta es que sí. La clave es ver el cómo y el dónde. Creemos que podemos buscar espacios seguros y ofrecer experiencias igualmente positivas, cumpliendo todos los protocolos. Quizás no podremos tocarnos ni darnos la mano, pero sí podremos potenciar otros sentidos para transmitir los valores corporativos de la organización, para recordarnos que todos estamos remando en la misma dirección o para que la empresa demuestre todo lo que hace para salir adelante. En definitiva, para fomentar cierto positivismo dentro de las organizaciones.

En total somos nueve personas y esperamos incorporar a tres o cuatro más este otoño, especializadas en inteligencia artificial y realidad virtual, porque el factor experiencial que proponemos tiene mucho que ver con la tecnología, con optimizar procesos y demás.

¿Cree usted que es complicado llegar a ser felices?

Quizás no lleguemos nunca a explorar la felicidad hasta el fondo. Pero sí que podemos explorar perfectamente todos los sentimientos positivos que nos ayudan a llegar a ella en determinadas circunstancias.

Quizás no lleguemos nunca a explorar la felicidad hasta el fondo. Pero sí que podemos explorar perfectamente todos los sentimientos positivos que nos ayudan a llegar a ella en determinadas circunstancias

Nuestra propuesta se basa en unos servicios profesionales (que suministra feliciCat), pero también en estudios que desarrolla el Institut Català de la Felicitat. En este aspecto trabajamos con ayuntamientos que quieren estudiar, por ejemplo, el sentimiento de pertinencia de los ciudadanos. No investigamos tanto lo que les hace felices, sino lo que les hace sentirse parte de la comunidad. Así las administraciones pueden convertir esos sentimientos en datos y los datos en acciones. Con los sentimientos cuantificados, nosotros podemos generar acciones de marketing muy interesantes.

Además de empresas y administraciones públicas, ¿ofrecen algo a los particulares?

Así es. No podemos olvidarnos de ellos. A nosotros nos interesa crear también una comunidad de personas alrededor de nuestra marca. Así que ofrecemos la posibilidad de afiliarse individualmente a un servicio exclusivo de contenidos. A cambio de 19 euros al año, las personas reciben contenidos sobre temas relevantes, tendencias, eventos, etc. o participan en focus groups.

En Dinamarca existe ya un instituto que estudia la felicidad. ¿Se han inspirado en algo en ellos?

No tanto en su funcionamiento, pero sí en su denominación. Nosotros tenemos claras la filosofía del negocio y el modelo y sabemos a quién queremos ayudar. De momento las empresas que más pronto se nos han abierto han sido las grandes, porque sus plantillas son amplias y seguramente tienen más cultura y consciencia de que, para asumir el reto de la transformación digital hay que evolucionar en la gestión de recursos humanos. Las empresas saben que deben cuidar mucho a los trabajadores durante este cambio.

Más allá de esto, buscamos a pequeñas y medianas empresas que no tienen una cultura tan arraigada de cuidado y mimo a los trabajadores, más allá de lo estrictamente monetario. Queremos ser unos abanderados de la culturización de empresas y hacer que todo el mundo se sienta satisfecho y motivado por trabajar en un lugar, más allá del sueldo que cobre.

Los rankings internacionales de felicidad dicen que España está en el lugar 30 a nivel mundial. ¿Cree que, con ustedes, podría ascender de posición?

Seguramente. Me suena que Bután es uno de los primeros países de ese ranking. Es el único país que integra la felicidad y la satisfacción de las personas dentro del recuento del PIB. Además, también habrá más felicidad a nivel local: las Smart Cities y los ayuntamientos apostarán por sensores que facilitarán la vida cotidiana de los ciudadanos. Todo ello ayudará a que se sientan más orgullosos de vivir en una ciudad.

¿Qué cree que hace que la gente se sienta más orgullosa de vivir donde vive?

Diría que, hasta ahora, ha sido el círculo de amistades, las vivencias, los lugares… Pero poco más. ¿Qué te ha dado tu ayuntamiento para que te sientas orgulloso? En cambio, si sabes que el ayuntamiento va generando datos para poder esforzarse en darte más soluciones, tal vez creas que está haciendo más por ti. Nosotros queremos hablar con las administraciones y profundizar más en este sentimiento. Queremos hacer entrevistas y celebrar focus groups en poblaciones con, por ejemplo, muchas nacionalidades. Queremos ver qué es lo que hace más feliz a cada comunidad y así ayudar a diseñar políticas culturales y de integración. Tenemos por delante un gran y apasionante trabajo.

¿La felicidad se puede medir?

La felicidad es lo que es para cada persona. Pero podemos cuantificar los sentimientos que existen dentro de grupos sociales. Por ejemplo, trabajamos ahora en el diseño de indicadores que nos ayuden a conocer la evolución de una persona a lo largo del tiempo. En el ámbito de los recursos humanos esto ya es muy común: a través de entrevistas, encuestas, focus group o herramientas de gamificación, los profesionales de gestión de personas saben hacerlo.

La felicidad es lo que es para cada persona. Pero podemos cuantificar los sentimientos que existen dentro de grupos sociales

Y ya hay empresas que están incentivando a los trabajadores a consumir ciertos contenidos y que les premian por hacerlo. Las personas más proactivas tienen más premio. Y es una manera de medir el sentimiento de quienes quieren aprender y de quienes dicen que no tienen tiempo para hacerlo.

Quizás no tengan tiempo.

Siempre hay tiempo. El McKinsey Global Institute publicó un estudio que decía que los profesionales dedicamos el 61% de nuestra jornada laboral a cuatro cosas: enviar y responder emails, hacer llamadas, reunirnos o buscando información. La responsabilidad de cualquier empresa es la de optimizar estos tiempos para que la gente pueda dedicarse al máximo a resolver tareas que tengan más que ver con la creación y comercialización de productos y servicios.

El McKinsey Global Institute publicó un estudio que decía que los profesionales dedicamos el 61% de nuestra jornada laboral a cuatro cosas: enviar y responder emails, hacer llamadas, reunirnos o buscando información

¿Diría que la gente cambia de trabajo por no ser feliz donde está?

Los empleados son cada vez más selectivos. Yo doy clases en universidades y hay alumnos que vienen y me dicen que quieren cambiar de trabajo porque en su empresa no creen en la sostenibilidad, o no saben motivar emocionalmente. Incluso algunos compañeros míos, empresarios, me dicen que contratan a jóvenes trabajadores y que a los pocos días estos ya están buscando ofertas de trabajo en otros lugares. Se preguntan cómo es posible, si el trabajo es nuevo y todo está por hacer.

Yo creo que las empresas deben plantear unos aterrizajes (onboarding) que permitan a la gente estar motivada desde el primer día. En 2008 entré en una multinacional. Me entregaron un amplio dossier y me pidieron que lo leyera. Me dijeron que comenzaría a trabajar en cuanto lo hubiera leído. Creo que esta no es manera de dar la bienvenida a nadie.

En 2008 entré en una multinacional. Me entregaron un amplio dossier y me pidieron que lo leyera. Me dijeron que comenzaría a trabajar en cuanto lo hubiera leído. Creo que esta no es manera de dar la bienvenida a nadie

Es común. ¿Qué es lo que ustedes plantean?

Por lo menos, reunirse con el nuevo empleado, hablar con él, ver qué es lo que espera de la empresa, plantearle encuestas y cuestionarios, plantearle un sistema gamificado en el que él aprenda mientras se siente partícipe de lo que aprende. Las empresas deben dar acceso a contenidos con los que los empleados vayan formándose.

Sé que convencer a los responsables de las empresas de que vale la pena apostar por el marketing interno es complejo. Hasta ahora, se habla de captar y retener talento. Pero esto es muy militar. A mi me gusta más “atraer y fidelizar”. Las marcas deben humanizarse un poco.

El entorno actual es muy volátil. Y tal vez no estén las empresas para florituras.

Ya, pero en el idioma de los emprendedores, la volatilidad es sinónimo de oportunidad. Nosotros mismos no teníamos previsto el confinamiento, pero hemos decidido lanzarnos porque creemos que podemos ayudar mucho a la sociedad ahora mismo.

Empresas como Google o Facebook apostaron por crear una zona de juegos en sus oficinas. ¿Eso funciona?

Comienzan a aparecer informes que dicen que no todo termina con poner una mesa de pingpong o un futbolín. Nespresso hizo un estudio entre su plantilla y averiguó que había muchas otras cosas como, por ejemplo, un servicio permanente de buen café, una cocina, una ducha, ofrecer talleres entre horas de educación física o idiomas. Eso marca la diferencia. Hay personas que se pasan de 12 a 14 horas en la oficina. Y hay que hacer que se sientan a gusto.

Eduard es un emprendedor que comenzó su singladura titulándose en Publicidad en 2008. Amante del arte y del dibujo (de hecho, elabora y vende su obra artística), llegó al mundo profesional justo cuando las redes sociales eclosionaban y las empresas comenzaban a tomarlas en serio como canal de comunicación con sus clientes. Se recicló a base de maestrías en marketing digital, community management y emprendimiento. Fundó una agencia, que cambió a finales de 2016 por una carrera como consultor independiente y docente universitario. Hace unos meses arrancó su nuevo proyecto: Felicicat y el Institut Català de la Felicitat, dos caras de una misma idea: ayudar a las personas a ser más felices encontrando un sentido en lo que hacen, o mejorando su sensación de pertenencia allí donde se encuentren. Orienta su oferta a empresas, administraciones públicas y también a particulares.

combinó sus estudios internacionales con un trabajo completo de multinacional, despachando generadores eléctricos. En aquellos tiempos, explica que llegó a visitar la antigua Yugoslavia durante la Guerra de los Balcanes, para reponer equipos en centrales energéticas sometidas a bombardeo.
Conoció realidades diversas del mundo y aprendió que hay diversas escuelas de pensamiento muy buenas. Eso le hizo sentirse humilde. En estos años ha alimentado su interés por lo que sucede en el largo plazo y por lo que pasa en el corto. De ahí que decidiera crear Global Born, una firma de consultoría especializada en la internacionalización de escuelas de negocio, a la vez que mantiene activo su perfil como académico en diversas escuelas de negocio.

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