Marc Rovira

Fundador y CEO de Polaroo

Recurrencia inteligente

©FeedbackToday/Nacho Roca

«Los emprendedores nos tiramos por el precipicio y construimos el avión durante la caída»

Marc Rovira opina que la sociedad prefiere cada vez más el uso a la propiedad de las cosas
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Hoy nos desplazamos al Parque Natural de Sant Llorenç del Munt (Barcelona) para saludar a un emprendedor que ayuda a la gente a gestionar mejor sus gastos personales: Marc Rovira.

Usted es un ingeniero aeronáutico que ha pasado por diversas compañías y emprendimientos. ¿De dónde nace la idea de Polaroo?

De una especie de frustración personal. Lo describiría como una nube: sabía lo que era, pero a la vez no tenía una imagen clara de lo que quería hacer. No sabía ni que se iba a llamar Polaroo, ni que sería una aplicación financiera, ni que ayudaría a las personas.

La cosa cambió cuando, al no entender qué pasaba con mis finanzas personales, quise crear algo que me ayudara a entenderlo. Al lograrlo se terminó el problema. Ahí comenzó una gran aventura con mis socios, David y Sergio, los otros fundadores. Y llevamos algún tiempo batallando.

Al no entender qué pasaba con mis finanzas personales, quise crear algo que me ayudara a entenderlo.

Y al final crearon una aplicación para móvil. ¿También aprendió informática?

Bueno, para eso estaba Sergio, que es la persona más capaz de encontrar soluciones que he conocido. Tú le tiras un problema y él se espabila para aprender, programar código y resolverlo. Y eso que es ingeniero mecánico. Pero lo importante es que todos hemos aprendido un montón. Él informática y David (que es mi hermano) y yo hemos aprendido fianzas. Esto es lo que creo que define mejor la actitud de los emprendedores: no somos las personas que tenemos claro lo que queremos y lo montamos, sino quienes nos tiramos por el precipicio y construimos el avión durante la caída

¿Cuál ha sido la evolución del proyecto?

Para mí siempre fue un transitar entre dos caminos: uno es lo que recibes del cliente, que no es tanto lo que te dice que quiere, sino lo que realmente necesita. Para esto es importante hablar con ellos y escucharlos a lo largo de todo el servicio.

El otro es una filosofía de vida de los fundadores. Escuchar a los clientes está muy bien pero si lo que ellos quieren no encaja con nuestros valores, entonces mejor no hacerlo. Afortunadamente desde el primer día vimos que era posible conjugar las dos cosas.

Escuchar a los clientes está muy bien pero si lo que ellos quieren no encaja con nuestros valores, entonces mejor no hacerlo.

Claro.

Pero, explicado de manera tangible, Polaroo comenzó como una aplicación financiera que quería ayudar a la gente a entender los gastos del hogar (agua y luz, ahí nos quedamos). Eso fue así durante el primer año y medio. Pero vimos que la gente pedía poder entender las finanzas mucho más allá del hogar. Querían saber qué se gastaban en seguros y otros gastos. Y, sobre todo, no querían perder tiempo ni dinero para gestionarlo.

Ahí fue cuando dijimos: “os vamos a ayudar a no perder tiempo y os buscaremos las mejores empresas para los gastos recurrentes: seguro de hogar y vida, energía, telecomunicaciones… Además os haremos el trabajo con nuestros valores y adaptándonos a vuestro consumo”. Al final el cliente es el que elige, pero nosotros le hacemos toda la gestión.

¿Y cuál es el modelo de negocio? ¿En qué parte de la actividad ganan ustedes?

Nosotros tenemos como target al usuario final de la aplicación, pero también a las empresas proveedoras. Un cliente final puede pedirnos, por ejemplo, que le ayudemos a optimizar su consumo eléctrico. Nosotros le hacemos el estudio y él decide con qué empresa se quiere ir. Esto es gratuito para el cliente, pero nosotros le cobramos una comisión a la empresa proveedora.

De acuerdo.

Pero si el usuario quiere ir más allá, digamos por ejemplo que tiene una docena de gastos recurrentes al mes y que quiere que se los unifiquemos todos en una sola cuota mensual, como si fuera una suscripción, entonces le pedimos una tarifa (o fee) a cambio de la gestión financiera que le proporcionamos.

La principal innovación que aportamos al mercado es que podemos unificar todos los recibos en una única aplicación. Caixabank tiene un servicio de recibo único, sí, pero solo agrupa lo que el cliente tenga contratado con ellos. En cambio, con nosotros puedes domiciliar los recibos que quieras. 

La principal innovación que aportamos al mercado es que podemos unificar todos los recibos en una única aplicación.

Y ese cliente ¿está obligado a permanencias con las compañías que ustedes le prescriben?

No hay permanencias ni precios ocultos, ni ofertas que luego den sorpresas al cabo de un tiempo. Trabajamos con proveedores que son totalmente digitales y modernos, que se basan en principios de responsabilidad social corporativa y energías renovables. 

Y además nos aseguramos de que sus precios son convenientes. Así que cuando uno contrata una oferta, por ley sabe que tiene 12 meses con esas condiciones. Al terminar ese plazo, la compañía tiene que renegociar con el cliente, pero entonces aparecemos nosotros y lo hacemos por él.

Trabajamos con proveedores que son totalmente digitales y modernos, que se basan en principios de responsabilidad social corporativa y energías renovables.

¿Qué tipo de información ofrece su aplicación?

La misma que ofrecemos en la página web, abierta al público. Somos una empresa muy transparente en relación con quién trabajamos y con quiénes son nuestros proveedores. Incluso le decimos a la gente cómo puede gestionar el alta con un proveedor aunque no quiera contratar nuestros servicios. No estamos para cobrar de los proveedores, sino para ayudar a la gente a entender mejor en qué gasta su dinero y a ahorrar tiempo y recursos para poder vivir mejor. 

Somos una empresa muy transparente en relación con quién trabajamos y con quiénes son nuestros proveedores.

¿Cómo son los gastos fijos de una familia actual? ¿En qué gastamos el dinero?

Pues mire, hay mucha gente joven que cuando le preguntas, te dicen que están suscritos a Spotify, a Netflix y tal vez a Amazon Prime. En cambio no son conscientes de que también están pagando agua, luz, teléfono, seguro, hipoteca o alquiler… Y que todo esto también son suscripciones. Lo que pasa es que antaño se los llamaba gastos recurrentes a todas esas cosas.

Lo cierto es que hay un montón de estas partidas y que ocupan hasta un 60% de los gastos de cada mes. ¿Qué mejor que unos profesionales como nosotros optimicen y ahorren para el cliente?

El usuario puede descargarse gratis la aplicación. ¿Dudaron en si tenían que cobrarla?

Desde el primer momento pensamos que sería gratis. Y la razón es que hoy en día, que los consumidores accedan a sus gastos y los entiendan es algo que se ha commoditizado, es decir, que todo el mundo lo puede hacer. Particularmente gracias a los bancos. Hacer pagar por esto no tenía sentido.

En cambio sí que hacemos pagar por el tramo final, cuando la gente nos suscribe el servicio, porque asumimos un riesgo financiero al pagar sus cuotas.

Y dado que tienen tanta información, ¿cuánto y en qué se gasta la gente?

Accedemos a los datos pero de manera anónima. Eso nos permite ver importes medios. Por ejemplo, en término medio la gente paga unos 215 euros al mes por la energía, integrando ahí gas, internet, agua y electricidad. Hay personas que gastan 80 y personas que gastan 400. Lo importante es que es un porcentaje muy importante del gasto mensual. Pronto iremos incorporando también seguros e hipotecas, que harán que el cálculo sea mayor todavía.

¿Se atreve a decirnos cuál será el futuro de los gastos recurrentes en las familias?

Actualmente sabemos lo que la gente tiene contratado. Pero también vienen a vernos diversas empresas para presentarnos los servicios que quieren ofrecer a sus clientes. Por ejemplo, hay compañías que venden joyas mediante cuotas mensuales recurrentes. O gimnasios, que venden clases virtuales, o incluso pescado fresco, de altísima calidad.

Hay compañías que venden pescado fresco, de altísima calidad, con una cuota recurrente al mes.

¿En régimen de suscripción?

Sí. Cada mes, recibes en casa una lubina o un salmón. Todavía no hemos entrado en eso, pero si nos escuchan de Mercadona, que nos llamen y nos incorporen al servicio. Dado que tenemos a unos clientes que se fían de nosotros para pagar la energía o el agua, también podemos explicarles que hay otros productos que encajan con sus valores y que pueden serles de valor.

Todo cambia en esta vida.

Estamos pasando de una sociedad regida por la propiedad (el ownership) a otra regida por el uso (el usership). Si lo único que quiero es conducir un coche, para qué me lo voy a comprar. Mejor me suscribo al servicio y lo utilizo cuando quiero.

Se encuentra usted teletrabajando en un entorno natural extraordinario. ¿Refleja este espacio su modo de ser?

Del todo. El mío y el de mi mujer. Somos de estar en la naturaleza, de toda la vida. Y consideramos que estar en medio de la montaña es un privilegio que nos ayuda a ser más creativos. Además, el COVID nos ha hecho innovar.

¿De qué manera?

Pues lo cierto es que antes del COVID teníamos una oficina en Barcelona, en el Tibidabo. Pero con la pandemia nos fuimos todos a casa. Ahora llevamos 14 meses trabajando todos en remoto, permanentemente comunicados. Y, sí, nos hemos dado cuenta de que somos más eficientes técnicamente y que cumplimos escrupulosamente con los objetivos. Pero nos falta un componente social: la presencia física es mucho más agradable para nuestros cerebros y corazones que las pantallas. Así que cuando termine la pandemia veremos qué hacer: tal vez volvamos a una oficina y nos comprometemos a un gasto mensual, nuevamente.

Quizás en su aplicación le dirán dónde puede encontrarlo. Oiga: ¿qué significa Polaroo?

Nuestro socio David inventó el nombre. Se levantó un día e hizo una contracción entre “polar” e “iglú”. Quería representar la imagen de un refugio seguro en donde se mete la gente cuando tiene frío.

Ronda los 30 años y nació en Madrid. Vivió en los Estados Unidos y terminó el bachiller en Barcelona. Estudió Ingeniería Aeronáutica en Inglaterra porque tenía interés en conocer por qué los aviones vuelan. Cuando le contrataron para Bertelsmann decidió volver a España, pero renunció a la plaza antes de comenzar, porque le habían concedido una beca de ESADE para estudiar emprendeduría. Montó una primera startup que no prosperó y se fue a trabajar para una consultora de innovación y una startup aeronáutica. En 2017 su hermano sufrió un accidente que casi le cuesta la vida. El shock le llevó a pensar que quería tener mayor control sobre lo que hacía con su vida. De ahí nació su actual proyecto, Polaroo.

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