Alfred Vernis

Profesor de ESADE

Sostenibilidad eficaz

«Los directivos de empresa son egocéntricos. Debemos lograr que sean eco-céntricos»

El Dr. Alfred Vernis opina que tenemos la tecnología, el talento y la innovación para cumplir los ODS. Solo falta la voluntad
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Visitamos hoy ESADE Creapolis para hablar de sostenibilidad con uno de los expertos más importantes del país, Alfred Vernis. Además de una amplia carrera académica, ha tenido un papel de liderazgo en la transición sostenible de la multinacional Inditex.

Hace años que usted estudia la sostenibilidad. ¿Cómo ha evolucionado el concepto?

Ha evolucionado mucho, porque llevamos más de 50 años hablando de ello. Y no es fácil resumirlo. En 1972, el Club de Roma publicó su famoso informe sobre los límites del crecimiento. En aquel momento ya se veía que no se podía seguir creciendo a los ritmos en los que se crecía.

Pues no le hicieron mucho caso al informe.

Lo que me parece más curioso es que la gente de hoy cree que el cambio climático es un problema reciente. Pero viene de muchos años atrás. Cuando estudié en los Estados Unidos accedí a un discurso de Richard Nixon de los años 70, dirigido a la nación. Explicaba los numerosos problemas que tendría el país si no se trataban todos estos temas. Pero, luego, la gente y las empresas fueron en otras direcciones. Hasta llegar a la actualidad, donde el cambio ya es muy necesario.

La gente de hoy cree que el cambio climático es un problema reciente. Pero viene de muchos años atrás.

Cuéntenos cómo decidió usted dedicarse a la sostenibilidad.

En mi caso, y como a muchas otras personas, me influyeron mucho los Juegos Olímpicos de Barcelona. A finales de los años 80 yo era un joven profesor de ESADE y la escuela comenzó a ofrecer formación para directivos públicos. A título de anécdota, todos los directores de área, o gerentes municipales del Ayuntamiento de Barcelona actual pasaron en algún momento por la escuela. Esa ha sido nuestra aportación a la mejora de la gestión pública.

El caso, es que, al terminar los Juegos, en septiembre del 92, marché a Estados Unidos a estudiar un doctorado en gestión pública. Nosotros no dejábamos de ser una escuela de negocios, por lo que había que aprender sobre esa materia que comenzaba a interesar tanto a los profesionales de la administración. En ESADE confiaron en mí para que me fuera, me formara y volviera con mayores conocimientos.

Una apuesta interesante.

Estudié el doctorado en gestión pública y en gestión de organizaciones no lucrativas. Mi tesis se enfocó en la colaboración entre los sectores público y privado en el ámbito de los servicios sociales, lo que actualmente se conoce como los partenariadospúblico-privados. La experiencia me impactó mucho: Nueva York es todo un laboratorio social. A la vuelta decidí aprovechar esos conocimientos y trasladarlos a los compañeros y estudiantes.

Mi tesis se enfocó en la colaboración entre los sectores público y privado en el ámbito de los servicios sociales.

En su carrera ha liderado la sostenibilidad de una multinacional global como Inditex. ¿Cómo llegó ahí?

Tras volver a España me dediqué a investigar y a divulgar sobre el sector público y el no lucrativo. Me di a conocer. En 2001, coincidiendo con la salida de Inditex a bolsa, se creó un comité de expertos que debían ayudar a la compañía a avanzar en la vertiente social. José María Castellanos, que era catedrático de la Universidad de la Coruña, fue puesto al frente y me llamó para ayudarle, junto a cuatro o cinco personas más. Todos éramos voluntarios. Estuve allí durante muchos años, y logré una visión muy interesante de todo lo que hacía Inditex.

Luego vinieron otros grandes directivos a la empresa.

Así es. En 2008 entró Pablo Isla como CEO y decidió cambiar a la dirección de sostenibilidad. Me pidió que ayudara a los directivos entrantes, así que pasé de colaborar voluntariamente a ser consultor de la empresa. Mantuve mi trabajo en ESADE, no obstante.

En 2015, Isla me propuso una posición a plena dedicación y acepté. Me incorporé como responsable académico del Departamento de Sostenibilidad, porque lo que me apasiona es investigar y dar clases. Fui inicialmente con la idea de estar un año allí. Terminé quedándome tres. Aprendí muchísimo sobre cómo se trabaja la sostenibilidad en una multinacional y, creo, ayudé a la organización a dar un giro en esa dirección. Volví a la universidad agotado.

En 2015, Pablo Isla me propuso ser responsable académico del Departamento de Sostenibilidad de Inditex.

Seguro que les dejó el recetario bien claro.

Quedó un gran equipo profesional. Y la empresa está logrando transitar bien, sin hacer ruido, en temas de sostenibilidad. Creo que una multinacional no debe hacer ruido ni bombo hasta que no es sostenible al 100% porque, si no, la gente se le va a echar encima. Algunas lo hacen y otras hacen lo contrario. En Inditex, seguro que podrían ir más rápido, pero lo que hacen, lo hacen bien. 

Creo que una multinacional no debe hacer ruido ni bombo hasta que no es sostenible al 100% porque, si no, la gente se le va a echar encima.

Los míticos Objetivos de Desarrollo Sostenible. ¿Se están cumpliendo? ¿Se van a cumplir algún día?

Yo soy bastante tajante en esto: en el mundo existen la tecnología, el talento y la capacidad de innovación necesarios para cumplir todos los ODS. Otra cosa es que las empresas quieran hacerlo, o a qué ritmo quieran abordarlo. Porque siempre entran en conflicto con otras empresas y con los gobiernos, y eso es lo que hace del proceso algo tan complejo.

Tomemos el caso de la movilidad, por ejemplo. Nos estamos discutiendo sobre si avanzamos hacia un modelo de automóvil eléctrico o de hidrógeno. Pero esa no es la discusión correcta. Lo correcto es preguntarnos si queremos un mundo en el que el transporte público funcione bien o no.

En el mundo existen la tecnología, el talento y la capacidad de innovación necesarios para cumplir todos los ODS. Otra cosa es que las empresas quieran hacerlo.

¿Cree que la gente puede renunciar al coche?

Usted suponga que hay un tren que le lleva de Barcelona a Puigcerdà en una hora, lo cual es técnicamente posible. Imagine también que, una vez en la Cerdanya, se encuentra con una flota entera de coches eléctricos que le permiten moverse libremente por allí. Seguro que eso es mejor para su bolsillo que la opción de ir en su propio coche.

Probablemente.

La discusión no es la de “coche sí o coche no”, sino si podemos hacer un buen servicio de transporte público hasta donde podamos y luego instalamos sistemas de transporte eléctricos.

En esto de la transición climática hay paradigmas que no llegan bien a la ciudadanía. Por ejemplo, el autoconsumo energético.

También podríamos hablar de ello. Creo que se trata de que haya profesionales que ayuden a las familias en esa transición. Y, luego, que también haya bancos que tengan políticas serias para dar préstamos para hacerlo. Creo que ahora, las ayudas Next Generation solo las aprovecharán personas que tengan un talento y capacidades superiores a la media. Pero hoy debería poderse beneficiar todo el mundo.

Creo que ahora, las ayudas Next Generation solo las aprovecharán personas que tengan un talento y capacidades superiores a la media.

¿Y por qué no sucede?

Hay mucha industria que tiene miedo de perder el control. O hay quien dice, por ejemplo: “si ponemos placas solares en todos los tejados de Barcelona, no servirá para la industria”. Bueno, ¡pues busquemos otra solución para la industria!

Mire, ahora vengo de un pueblo del Lluçanés cuya alcaldesa ha puesto en marcha una gran iniciativa para luchar contra la escasez de agua y para desarrollar energías renovables. En vez de tirar el agua de la ducha por los desagües, hace que se recoja en depósitos municipales, se depure y conserve. Entonces, durante el día, aprovecha el excedente energético de las placas solares que tienen instaladas en el pueblo para bombear el agua a otro depósito que tienen en una cota superior. Por la noche, el agua vuelve a bajar a la población y, así, producen energía eléctrica.

Brillante. Al final se logrará acumular la energía y almacenarla.

Las baterías cada vez bajan más de precio. Lo podremos hacer. Además, cuando uno se hace mayor puede poner el dinero donde tiene las ideas, como se suele decir. Yo intento ser lo máximo de coherente posible. Por eso vivo en un pueblo, tengo placas eléctricas instaladas y conduzco un coche eléctrico.

Este verano he pagado 20 euros al mes por la electricidad y, además, he descubierto que en la letra pequeña de mi contrato se decía que van a vender los excedentes que yo produzca, así que me han bonificado con 50 euros. Poner placas es una inversión de cinco o seis mil euros, que, en el fondo, se pueden recuperar bastante pronto al ritmo que le digo. Todo esto, no se lo están explicando a la gente.

Es cierto.

A la gente solo le llegan las trabas. Del coche eléctrico se dice que no hay puntos de recarga. ¡Claro! Porque las empresas gasolineras no los están instalando. En cierto modo, lo están haciendo mejor las administraciones públicas que las empresas privadas: el mejor punto de recarga de Barcelona es municipal. Creo que debemos gestionar las tensiones entre unos y otros y que nadie se sienta atacado.

A la gente solo le llegan las trabas. Del coche eléctrico se dice que no hay puntos de recarga.

¿Cree que dejarán de producir petróleo algún día?

No sé si sabe que los árabes, por ejemplo, están haciendo unos programas de transición muy importante. Aquí mismo, en ESADE, y con otras universidades, tenemos un programa educativo para directivos de Arabia Saudí que les ayuda en la transición del modelo y a encontrar el talento que necesitan.

Ellos son muy ricos en petróleo. Quizás no quieran dejar de producirlo.

Pero es que el petróleo no solo sirve para mover los coches. También se usa para producir ropa, plásticos y muchas otras cosas. Creo que no va a desaparecer, pero que tendrá otros usos. Y es bueno que sea así, porque hay que bajar el consumo: va en contra del medio ambiente.

Otro de los mitos recientes es el de la circularidad. ¿Cree posible una economía enteramente circular?

Posible, sí. Pero a muy largo plazo. Le daré un ejemplo: mi camisa. Es de lino al 100% y totalmente sostenible, de manera que se puede reciclar completamente. Pero si tuviera un 5% de otra materia prima, el reciclaje total costaría mucho, porque lo que cuesta es separar materiales.

Lo más importante a la hora de elaborar cualquier producto, ya sea un teléfono móvil, un coche, o una cámara de fotos es que luego se puedan reutilizar. Y la industria no se encuentra ahí. Lo van diciendo de palabra, pero no han llegado a hacerlo.

Lo más importante a la hora de elaborar cualquier producto, ya sea un teléfono móvil, un coche, o una cámara de fotos es que luego se puedan reutilizar.

¿Cómo podrían llegar?

Cuando trabajé para Inditex fui muchas veces a dar charlas a escuelas de diseño. Les explicaba a los estudiantes que si no comenzaban por diseñar la sostenibilidad, no llegaríamos a ningún lado. Y les preguntaba qué materias o conocimientos sobre el tema. Me quedé con la sospecha de que no les enseñaban nada. Ni siquiera lo tengo claro en el caso de las escuelas de arquitectura o de management empresarial. Deberían ser temas centrales, pero todavía no lo son. Esperemos que pronto lo sean.

¿Podremos eliminar los plásticos de los océanos?

Una de las cosas más importantes que he aprendido tras estos años es que, al final, todo pasa por uno mismo. Si cada uno pone algo más que su granito de arena, si entendemos que el planeta no es un recurso, sino que nosotros formamos parte de él, lograremos cambios. Todos los directivos de empresa son, hasta cierto punto, egocéntricos. Debemos pasar a ser ecocéntricos. Y que todo lo hagamos a partir del planeta.

Estos días se habló mucho del fundador de Patagonia, la gran empresa de ropa outdoor.

Yvon Chouinard. Se dice que ha donado su empresa mil millonaria para ayudar a parar el cambio climático.

Pues es un mal titular periodístico. Lo que en realidad ha hecho es crear un trust, una forma jurídica parecida a la fundación, para que la misión de la empresa sea preservada. Y lo mismo pasa con la empresa india Tata, cuyo 66% de las acciones es de otro trust que dedica los beneficios que obtiene a la cultura y beneficencia.

Chouinard ha dicho que quiere que su empresa siga siendo empresa, pero que también quiere que las siguientes generaciones entiendan que hay que cuidar la Tierra, porque es lo que nos permite seguir existiendo.

Él era un apasionado por la escalada, hace años.

Hizo un libro que nos tocó a muchos: “Let my people go surfing”, que podría traducirse como “Dejad que mi gente se lo pase bien”. Si los empleados no viven felices, la empresa no será sostenible. Igualmente, si los empleados no entienden que dependemos de la naturaleza, no tendremos futuro.

Hemos sabido que ha impulsado y dirige una cátedra de Mundo Rural en la Universitat de Vic.

Así es. Es una iniciativa de hace un par de años. Pienso que hay que poner en práctica todo ese conocimiento. Me fui a vivir al Lluçanès y trabajo con la gente del territorio. Intentamos entender a todas las comunidades que viven alrededor de ese territorio para poner sus asuntos alrededor de la naturaleza. Esperamos avanzar todos juntos.

¿La tecnología está progresando suficientemente rápido para pelear contra el cambio climático?

La tecnología existe. Tal vez lo que no existen son las ganas de pelear. Hay un documental delicioso que le recomiendo. Se llama “2040”. El director le escribe una carta a su hija para el futuro. Y le muestra cómo será el mundo si las cosas se hacen bien desde hoy. Para ilustrarlo muestra lugares en los que ahora mismo se están poniendo en práctica tecnologías que resuelven muchos problemas ambientales. Es un mensaje muy optimista.

Alfred Vernis es profesor titular del Departamento de Dirección General y Estrategia en Esade y en la URL. Es Doctor y Máster por la New York University, especializado en gestión pública. Licenciado y máster en Ciencias Empresariales y Dirección de Empresas, Así como en ADE. Se ha especializado en iniciativa emprendedora social, dirección estratégica y partenariados público-privados, además de gestión pública y de organizaciones no lucrativas. Es miembro del Centro de Impacto social de Esade y del grupo de investigación internacional SEKN. Fue responsable académico de la sostenibilidad de Inditex. Actualmente también dirige la Cátedra del Mundo Rural en la Universitat de Vic.

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