Carme Garcia

CEO de Solga Diamant

Carmen Garcia

©FeedbackToday/Nacho Roca

«Lo más bonito del mundo es ver 35 discos trabajando en un bloque de mármol»

Solga Diamant apunta hacia México para consolidar su presencia en las Américas
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En Rubí encontramos a una de las empresas más históricas y punteras del corte por diamante. Su CEO, Carmen García, nos recibe en el showroom de la compañía para contarnos su día a día.

Comienzo por preguntarle por el origen de su empresa.

Mi padre fundó Solga Diamant hace más de 60 años. Desde entonces no hemos parado de desarrollar herramientas y productos con los que trabajar la piedra. Más concretamente, somos fabricantes de herramientas diamantadas para el corte y la perforación. 

Los diamantes suelen servir para las joyas. Cuesta imaginárselos en cantería.

Sí, pero los diamantes que utilizamos nosotros más a menudo no son los que la gente suele imaginar. Utilizamos más bien los artificiales, porque poseen un número mayor de aristas y eso nos permite ofrecer un mejor corte que los naturales.

¿Se formó tal vez como geóloga, o ingeniera? ¿O más bien como directiva de empresas?

Pues no fue nada de eso. Me formé en Derecho y hasta trabajé un par de años para un bufete de la calle Balmes. Durante la carrera me llamaba la atención el Derecho Penal, pero ya ve: tras las prácticas me vine directamente a trabajar a la empresa familiar.

Durante la carrera me llamaba la atención el Derecho Penal, pero tras las prácticas me vine directamente a trabajar a la empresa familiar.

¿Una especie de llamada, tal vez?

Podría decirse que en mi casa hemos llevado la empresa en la sangre. Somos hijos de un verdadero empresario, una persona que tenía la empresa en la cabeza a todas horas y que llevaba la herramienta diamantada hasta a las comidas y cenas… 

Y pronto se convirtieron ustedes en una multinacional.

Así es. Nacimos aquí pero comenzamos a vender en el exterior muy pronto. Actualmente exportamos a 52 países de todo el mundo.

¿Tienen mucha competencia?

Por desgracia cada vez hay menos empresas como la nuestra. Somos fabricantes, a la vez que distribuidores. Antes de 2008 había en España siete empresas dedicadas a esto. Actualmente solo quedamos dos. Las demás, desaparecieron por el camino, porque fabricar es muy duro y apenas existe apoyo a la fabricación en este país. Lo que sí abundan son los distribuidores, y cada vez más competimos con quienes venden herramientas fabricadas en China.

Antes de 2008 había en España siete empresas dedicadas a esto. Actualmente solo quedamos dos.

¿Y cuál es el secreto de su supervivencia? ¿Su especialización, tal vez?

A nosotros nos gusta ser los “sastres” de la herramienta diamantada. Dedicamos mucho tiempo a estudiar muy bien los materiales que hay que cortar. Trabajamos en materiales nobles como el mármol, pero también en granito u hormigón. Y disponemos de un laboratorio en el que desarrollamos las herramientas más precisas para cada corte y cada cliente.

A nosotros nos gusta ser los “sastres” de la herramienta diamantada.

Me gusta la idea de “sastrería”.

Tenemos clientes que vienen de París, por ejemplo, y que trabajan con una piedra tan rica en silicio que requiere de herramientas muy precisas. Otros clientes trabajan con materiales más calcáreos. Al final, fabricamos lo que cada uno necesita y eso nos lleva a tener un departamento de I+D grande y costoso, así como personal técnico capaz de investigar. Ya ve que ese es el problema que tenemos los fabricantes: que no solo vendemos, sino que tenemos que asumir los costes de desarrollar productos punteros.

El problema que tenemos los fabricantes es que no solo vendemos, sino que tenemos que asumir los costes de desarrollar productos punteros.

Por lo que cuenta, la innovación forma parte de su ADN desde la fundación de la compañía.

Mi padre era ingeniero y hace sesenta años conoció a una persona en el extranjero que comenzaba a trabajar los diamantes industriales. La idea le apasionó y, además, detectó un vacío de mercado que podía satisfacer. Lo que hizo fue rodearse de personas que sabían más que él mismo, ya fueran ingenieros metalúrgicos como comerciales especializados. Juntos comenzaron a desarrollar nuevos productos.

Mi padre se rodeó de personas que sabían más que él mismo y llenó un vacío de mercado.

¿Se puede cortar todo en esta vida? 

Todo, sin duda. Aunque hay materiales más duros que otros, como el tekton. En esos casos hay que utilizar aleaciones para evitar que, al cortarse, se desportillen. Los materiales evolucionan constantemente, de manera que también tienen que hacerlo nuestras soluciones de corte. 

Es como cuando uno es médico: cada día tiene que actualizarse y formarse en cosas nuevas para satisfacer las necesidades del mercado o avanzarse a llas. Y, para eso, tenemos relación con universidades y laboratorios potentes que nos permiten desarrollar y testar nuevos productos.

Los materiales evolucionan constantemente, de manera que también tienen que hacerlo nuestras soluciones de corte.

En el showroom en el que nos encontramos he visto unas enormes ruedas dentadas…

Son brocas, más bien. Y aunque se vean muy grandes, en realidad tienen un tamaño normal. Una de estas sirvió para vaciar de material un campanario que se había derrumbado. Son unos elementos tan voluminosos que, a la hora de repararlos, en vez de traerlos aquí preferimos enviar a nuestros trabajadores a soldarlos allí donde se encuentren.

Interesante. ¿Y eso otro de ahí?

Eso es hilo de diamante. Proporciona un tipo de corte muy distinto al tradicional. Ahora podemos cortar directamente un bloque de piedra entero de una cantera. Luego, unos discos ya se encargan de hacer las planchas. Créame: lo más bonito del mundo es ver cómo 35 discos trabajan sobre un bloque de mármol.

¡Caramba!

El hilo es una de las cosas más novedosas que tenemos. Pero cada año incorporamos nuevos productos al catálogo, porque si no, no evolucionamos. Y hay que dar a conocer esos avances al mercado, lo cual es difícil a veces.

¿Qué importancia tiene para ustedes la sostenibilidad?

Pues mucha. Porque tenemos que creernos que hay que conservar el mundo y que todas las actividades pueden hacerse de una mejor manera para lograrlo. En nuestro caso somos muy sensibles en el uso de pinturas, el empleo de papeles o incluso en el uso del agua.

Fíjese: nuestras máquinas de corte requieren mucha agua para refrigerase. Y podríamos llegar a gastar muchísima si la desecháramos. Sin embargo, hemos preferido dotar a nuestros aparatos de circuitos internos de refrigeración que reaprovechan el agua una y otra vez. 

Tenemos que creernos que hay que conservar el mundo y que todas las actividades pueden hacerse de una mejor manera para lograrlo.

Así respetan el recurso y ahorran, que es bueno. ¿Cuántas personas trabajan en su organización?

Somos setenta. La parte comercial es muy importante, lógicamente. Pero lo que predomina es la parte técnica. Los productos y soluciones que elaboramos, a menudo, tienen que ser vendidos por técnicos. En nuestro negocio hay un área muy importante dedicada al segmento de la construcción y otra dedicada al segmento de las canteras y la producción de piedra.

¿Cómo se planifican ustedes en lo económico?

Nos basamos en planes trianuales. Ahora vivimos el primero del ciclo actual, y el objetivo es crecer en México y lograr que Solga suministre desde allí a toda América del Norte y del Sur. Es un proyecto muy importante.

Y que lo diga. Son países que ofrecen grandes oportunidades, o grandes inestabilidades.

Como sucede en todas partes. Aquí mismo, al salir a la calle, vemos de lo uno y de lo otro.

Como mujer directiva, ¿usted ha tenido que cortar muchos techos de cristal?

Yo creo que los techos de cristal dependen bastante de cada persona y de su temperamento. Sé que en otros lugares de trabajo las mujeres se pueden encontrar con numerosas dificultades, pero el carácter ayuda. Una persona que se sienta obligada por su familia y sus circunstancias, tal vez lo pase mal trabajando muchas horas. Otra, sin embargo, puede disfrutar mucho dedicando todas esas horas al trabajo. Todo el mundo debe buscar su equilibrio.

Por mi parte, odio hablar de hombres y de mujeres. Creo que no hay trabajos para unos y para otros, sino que hay capacidades que se reúnen o no se reúnen para el puesto en el que te encuentras.

Si tiene usted tiempo libre, ¿a qué le gusta dedicarlo?

Soy hiperactiva. Así que me levanto temprano y camino mucho. No practico deportes. Luego paso tiempo con mi familia. Siempre de forma activa. Lo que no hago es descansar.

Hablando de familia, ¿ya tienen previsto el papel de la siguiente generación?

La estamos preparando. Es, justamente, la que hemos enviado a México, a foguearse con los clientes, y con los proveedores, los bancos, el personal… Todo esto lo están haciendo con alguna protección, pero eminentemente a solas. No solo se trata de soltarles las riendas, sino de permitir que crezcan en todas direcciones.


Carmen García es la CEO de Solga Diamant, una empresa fundada hace más de 60 años y dedicada a fabricar y distribuir herramientas de corte y tratamiento de superficies para construcción y piedra.

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