Esther Paniagua

Periodista y ensayista. Autora de “Error 404”

Página no encontrada

©FeedbackToday/Nacho Roca

«Hablamos mucho de la democracia offline, pero no nos preocupamos de la online»

Esther Paniagua invita en su libro a explorar Internet con más precauciones y seguridad
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A finales de 2021 vio la luz “Error 404 ¿Preparados para un mundo sin internet?”, uno de los más recientes e influyentes trabajos de la periodista Esther Paniagua. Hoy hablamos con ella de nuestra dependencia de la Red de redes y de cómo deberíamos velar más por nuestra seguridad.

Su libro se ha convertido enseguida en una referencia obligada. ¿Cuál fue su camino profesional hasta convertirse en una voz autorizada en ciencia y tecnología?

En primer lugar, no me considero ninguna gurú. Llevo catorce años trabajando en periodismo especializado en ciencia y tecnología. Comencé a hacerlo cuando cursaba tercero de carrera. Una de mis etapas profesionales fue la de dirigir la edición al español del MIT Review.

Una de mis etapas profesionales fue la de dirigir la edición al español del MIT Review.

¿La revista del prestigioso Massachussets Institute of Technology?

Así es. Y la más antigua del mundo en materia tecnológica. Más adelante decidí establecerme por mi cuenta y comencé a colaborar con diversos medios como El País, El Español, Muy Interesante, Xataka y otros. Escribir un libro te da otro perfil, eso es cierto…

Es cierto.

Y para mí era una forma de dar consistencia y sentido a todo lo que había estado contando sobre el impacto social de la tecnología. Quería presentarlo de una manera en que la gente pudiera darle sentido a todas esas noticias con las que nos bombardean cada día. 

A veces, lo que nos dicen nos entra por un oído y nos sale por el otro.

La realidad nunca funciona por silos, sino que hay que contarlo todo de manera comprensiva. Además, el libro tiene su origen en un hecho singular.

¿Cuál?

Un amigo mío entrevistó a Daniel Dennett, un filósofo de la ciencia al que admiro mucho. En 2014 le dejó un titular que causó mucho revuelo: “Internet se caerá y viviremos oleadas de pánico”.

Daniel Dennett, un filósofo de la ciencia al que admiro mucho, dejó un titular que causó revuelo: “Internet se caerá y viviremos oleadas de pánico”.

Pues sí que lo causa.

Pensé: ¿por qué dice esto este señor? ¿Tiene alguna base? ¿O es alarmismo puro? Investigué y descubrí que sí, que Internet es algo mucho más vulnerable de lo que pensamos.

El número 404 es el error que da título de su libro. Significa: “página no encontrada”. ¿Por qué ese número?

Hay muchas teorías. Una leyenda urbana dice que fue el número del despacho de Tim Berners-Lee en el CERN. Otra dice que se estableció una numeración para cada tipo de error y el 404 le correspondió a ese en concreto. Pero si mañana se cayera toda la Internet, no veríamos ni eso. Lo cierto es que la gente tiende a confundir la Internet con las páginas web y el contenido. Pero es algo que va mucho más allá: los cables, la infraestructura…

La gente tiende a confundir la Internet con las páginas web y el contenido. Pero es algo que va mucho más allá: los cables, la infraestructura…

Y eso, según su tesis, es lo que puede fallar. ¿Nos quedan cuatro días antes del caos?

Generar alarmismo es a la vez fácil y peligroso. Lo aprendí bien mientras me formé en periodismo de Salud. Nunca hay que generar alarmismo cuando hay, por ejemplo, una pandemia o un problema con un medicamento.

Mi objetivo con el libro es el de concienciar a la gente de que contamos con unas infraestructuras de Internet que son más vulnerables de lo que solemos pensar. Y, además, de que no estamos invirtiendo para nada en ciberseguridad.

Contamos con unas infraestructuras de Internet que son más vulnerables de lo que solemos pensar.

Y hay riesgo creciente de ciberataques.

No somos conscientes de hasta qué punto. Y estamos conectando cada vez más cosas a nuestras computadoras, desde electrodomésticos hasta coches y ropa. Lo hacemos de una manera que no es segura y no protegemos esas cosas que conectamos… 

Uno puede tener una cafetera que le hace el café mientras todavía se levanta de la cama. Es muy cómodo, sí, pero alguien podría hackear el aparato y, a través de él, acceder a otros muchos datos como los de su cuenta bancaria.

Eso ha pasado ya.

Pues sí. Hay muchos casos. Uno de los que cito lo contó Bruce Schneider en un libro famoso llamado “Haz clic aquí para matarlos a todos”. Parece ser que, a través de una pecera conectada a Internet, un hacker finlandés accedió a los datos de un casino en Estados Unidos… No ponemos suficiente atención a estas cosas.

A través de una pecera conectada a Internet, un hacker finlandés accedió a los datos de un casino en Estados Unidos…

En el actual conflicto entre Rusia y Ucrania se dice que los ataques cibernéticos están en el orden del día. ¿Los países se pelean sutilmente a través de la red?

Pues sí. Cada país tiene a sus hackers a sueldo. Mucha gente está trabajando para los gobiernos, tratando de desestabilizar a los países rivales. A veces hay actores que son difíciles de vincular a los gobiernos, porque no están en nómina.

El conflicto de Rusia y Ucrania viene de largo. En 2014, cuando Rusia se anexionó Crimea, se produjeron ataques y apagones provocados por los proucranianos. Como represalia, Rusia les apagó la luz eléctrica a través de un ciberataque en 2015. 

Todo ello es algo supuesto y no se pudo demostrar. Pudieron ser piratas informáticos de uno u otro bando, tratando de aumentar la escalada. Microsoft detectó numerosos intentos de infiltración hace una semana en sistemas claves de Ucrania.

Cada país tiene a sus hackers a sueldo. Mucha gente está trabajando para los gobiernos, tratando de desestabilizar a los países rivales.

¿Qué cree que sucederá antes? ¿La caída de Internet o la consolidación del Metaverso?

Pues la idea del Metaverso viene de las distopías de la ciencia ficción. Y, curiosamente, en él, en vez de ser más eficientes, terminamos replicando siempre las burocracias del mundo real. La verdad es que somos poco originales y que nos cuesta imaginarnos mundos distintos al que tenemos. Por eso, en la ficción, se terminan pidiendo licencias para hacer obras en el Metaverso.

Somos poco originales y que nos cuesta imaginarnos mundos distintos al que tenemos.

Es cierto: somos animales de costumbre.

Cuando comenzó la digitalización, en vez de repensar enteramente la forma de trabajar, lo que hicimos fue pasar todo aquello que teníamos en el mundo offline directamente al mundo online, incluidos los problemas. ¿Se acuerda? Los periódicos, las empresas y hasta la administración pública pasaron todo lo que hacían en papel a un formato digital, sin cambiar ni una coma, ni el modo de interactuar con sus lectores, clientes o usuarios.

Actualmente, las cosas se hacen de manera distinta. Y ya no se considera Internet como un canal unidireccional sino como algo bidireccional. El Metaverso es algo que irá más allá de lo bidireccional. No es que la gente lea o vea, es que estará ahí dentro a través de sensores y otros dispositivos de realidad virtual o aumentada.

El Metaverso es algo que irá más allá de lo bidireccional. No es que la gente lea o vea, es que estará ahí dentro a través de sensores y otros dispositivos de realidad virtual o aumentada.

Usted también sabe de inteligencia artificial. ¿Existe el peligro de que las máquinas se rebelen contra el ser humano?

Ese es otro de los catastrofismos clásicos de la ciencia ficción. No creo que tenga ningún sentido, aunque los medios le demos pábulo a menudo. Las máquinas autoconscientes todavía están muy lejos y la inteligencia artificial es todavía muy limitada: no es capaz de aprender ni siquiera como lo hace el cerebro de un niño. Quizás aprende a jugar bien al ajedrez y gana partidas, pero si después aprende a detectar tumores, se olvida de jugar al ajedrez… Es un olvido catastrófico.

Afortunadamente para nosotros.

La inteligencia artificial tampoco sabe de relaciones de causalidad, ni emite juicios de valor. Sin embargo, es útil para procesar cantidades ingentes de datos e inferir resultados. Por ejemplo, puede deducir el mejor tratamiento para cierta mutación de un cáncer, si accede y procesa los datos oportunos. Y eso, en manos de un médico, puede salvar vidas.

Lo que sí que hay que temer es el hecho de que ya estamos siendo manipulados a través de técnicas muy sutiles que se basan en los algoritmos. En las redes sociales y en YouTube las empresas llegan a nosotros utilizando ciertos recursos de la economía conductual. Se basan en sesgos inconscientes que tenemos las personas y que actúan a la hora de tomar decisiones de compra, por ejemplo. Estas empresas, o partidos políticos, sí que se sirven del diseño de estos algoritmos para manipular.

La inteligencia artificial tampoco sabe de relaciones de causalidad, ni emite juicios de valor. Sin embargo, es útil para procesar cantidades ingentes de datos e inferir resultados.

Por eso usted dice que la dependencia que tenemos de la tecnología impide una democracia plena.

Claro. Hablamos mucho de la democracia offline, pero no nos preocupamos de la online. Y eso es porque estamos gobernados por una serie de plataformas que deciden sus reglas sin ningún escrutinio público. Google y Facebook, por ejemplo, no me preguntan cómo quiero que funcionen sus plataformas. Tampoco piensan en mi interés, ni en el de los ciudadanos, sino que anteponen el interés de sus clientes (las empresas) porque les pagan y ese es su modelo de negocio.

El problema está en que estas plataformas tienen mucho poder y sus usuarios son tantos, que superan a la población de la mayoría de los países. Y, claro, terminan influyendo las decisiones de los gobiernos en el mundo real. Creo que hay que salvaguardar nuestros derechos tanto en el mundo digital como en el mundo físico. Y que quien diga que se pueden transgredir, hace demagogia.

El problema está en que estas plataformas tienen mucho poder y sus usuarios son tantos, que superan a la población de la mayoría de los países.

Hay quien ha decidido desconectarse conscientemente y volver a una vida rural, digamos.

En algunas comunidades pequeñas se ha dado este proceso. Incluso hay quien está preparando búnqueres y hace acopio de comida y medicinas. Si Internet cayera durante unos días, comenzaríamos a tener problemas serios de suministros y no podríamos ni pagar ni retirar dinero, por ejemplo. Como es algo que podría pasar, no está de más prepararse para ello. 

¿Cómo?

Pues contando con lo básico en casa para sobrevivir por lo menos durante una semana. Si Internet cae, no creo que el problema dure más de tres o cuatro días. A menos que sea por una causa de fuerza mayor, como una tormenta solar o…

Si Internet cayera durante unos días, comenzaríamos a tener problemas serios de suministros y no podríamos ni pagar ni retirar dinero.

O una erupción volcánica, como en Tonga hace unos días.

En ese caso se rompieron los cables submarinos y eso es algo que cuesta mucho más de arreglar. Parece ser que, por las emisiones del propio volcán, tampoco les funciona la internet satelital, de manera que quedarán desconectados durante un mes.

En España estamos algo mejor, pero no mucho. Porque dependemos de cables franceses. Y si se dañan, estaríamos en las mismas.

Me decía que hay quien se ha querido desconectar voluntariamente.

Son personas que abandonan la vida online y que regresan a una forma de vivir como la que existía antaño. Creo que es una reacción ante una situación que les genera problemas de salud mental y conflictos internos. Quizás, incluso, pueda haber alguien que un día decida hacer una “Toma de la Bastilla” a nivel digital, pero sería una opción muy remota.

La humanidad tiene ante sí enormes retos en el medio ambiente. ¿En qué se centrará la tecnología de los próximos años? ¿En naturaleza o en democracia?

Sin duda el medio ambiente estará presente en todos los debates. Nos estamos cargando el planeta y es un hecho que ya no podemos ignorar. A nivel digital también estamos empezando a despertar. La Unión Europea está tomando medidas tales como restricciones y auditorias de los algoritmos para verificar que los sistemas informáticos no están discriminando a ciertos colectivos. Incluso en Estados Unidos, que son tan proclives a no intervenir, están comenzando a tomar cartas.

A mí me gustaría pensar que en el futuro se hablará en mayor medida de la gobernanza digital. En mi libro propongo que sea algo supranacional, porque necesitamos nuevas instituciones que velen por nuestros derechos fundamentales. Hasta ahora, la tecnología ha sido la gran preocupación, pero no nos debe pasar como cuando nos llegó Internet: nosotros debemos tomar las decisiones, y no las grandes empresas.

La Unión Europea está tomando medidas tales como restricciones y auditorias de los algoritmos para verificar que los sistemas informáticos no están discriminando a ciertos colectivos.

¿Le tienta la ficción? ¿La veremos escribiendo novela algún día?

Me sería difícil. Me siento muy cómoda escribiendo ensayo y no ficción. Admiro mucho a los escritores, pero mi contribución está del lado de la noticia.

Según su página web, la autora de “Error 404” nació en Madrid en 1986 y hace años que se dedica al periodismo especializado en ciencia y tecnología de manera independiente. Su especialidad es el análisis y la divulgación del impacto social de la innovación. Colabora en medios de comunicación tales como El País, El Español o Muy Interesante, y es docente y conferenciante en todo tipo de eventos.

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