Jaume Lanaspa

Presidente del Comité Catalunya de UNICEF

Constancia y vocación

©FeedbackToday/Nacho Roca

«El problema de los menores no acompañados se ha magnificado espectacularmente»

Solo en 2019 UNICEF fue la responsable de vacunar a la mitad de la infancia de todo el mundo
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Este año se cumplen 75 años de la fundación de UNICEF. Acudimos hoy al bello Palau Macaya, en Barcelona, donde nos recibe quien, desde enero de 2020, es el presidente de su Comité Catalunya, Jaume Lanaspa.

UNICEF lleva décadas dedicada a salvaguardar los derechos de la infancia universalmente. Pero el mundo ha evolucionado mucho en todos estos años.

Sí. Pero creo que los valores nucleares han permanecido estables. Lo que ha cambiado mucho es la tecnología y las metodologías de trabajo para atender a esos valores nucleares. Hoy podemos hacer cosas que eran impensables hace 15 o 20 años. Por ejemplo, llegar a poblados perdidos en las selvas africanas y proporcionar educación a los niños y las niñas con tabletas alimentadas por energía solar. Las posibilidades de acceso han aumentado mucho, afortunadamente. Esto es lo que sigue dando sentido al quehacer de UNICEF.

Hoy podemos hacer cosas impensables hace 15 o 20 años. Por ejemplo, llegar a poblados perdidos en las selvas africanas y educar a niños con tabletas alimentadas por energía solar.

¿Y cuál es la hoja de ruta de la entidad en pleno siglo XXI, por así decirlo?

Habría que distinguir entre lo que hacemos a nivel internacional y lo que cada delegación hace a nivel doméstico. En lo internacional, UNICEF cada día está más presente en el mundo y tiene una mayor capacidad de administración. Por ejemplo, en el reciente conflicto en Afganistán hemos sido de los que más temprano han alertado del problema, porque también hemos ganado en capacidad de anticipación.

Un tema interesante es que, en 2019, fuimos los responsables de vacunar a la mitad de la infancia de todo el mundo. Y eso era antes de la pandemia. Trabajamos también en causas como la de la protección a la infancia, la educación, la lucha contra el matrimonio infantil forzado, la asistencia a migraciones… Incluso en la cuestión de los menores no acompañados.

Trabajamos en causas como la de la protección a la infancia, la educación, la lucha contra el matrimonio infantil forzado, la asistencia a migraciones… Incluso en la cuestión de los menores no acompañados.

La opinión pública española ha podido ver ese problema en Ceuta, o en las Islas Canarias, recientemente.

UNICEF ha estado allí para asesorar a la administración local y central para dar una respuesta compatible con los derechos de los niños. Aunque, si me lo permite, pienso que el de los menores no acompañados es un problema que se ha magnificado espectacularmente. El caso que usted menciona implicaba, como mucho, a 1.000 niños y niñas, que se fueron distribuyendo por autonomías. En Catalunya acogimos a más de 40. Así que la magnitud del fenómeno es perfectamente digerible: tenemos recursos, capacidad intelectual y actores con experiencia. Para mí es doloroso que se hiciera un escándalo de un fenómeno tan modesto y tan perfectamente asumible.

Para mí es doloroso que se hiciera un escándalo de un fenómeno tan modesto y tan perfectamente asumible.

Por su implantación y dimensiones, si UNICEF fuera una empresa sería de las principales en la bolsa americana. Pero siendo una entidad del tercer sector, ¿les preocupa la competencia con otras ONGs?

Sin querer ser petulante, UNICEF es una de las ONG con más socios de España. De hecho, España es el segundo país del mundo con más socios particulares para UNICEF. Incluso durante la reciente crisis, los socios han seguido aumentando. Para mí es una demostración de que tenemos una ciudadanía muy concienciada y de que la gente siente la obligación moral de contribuir a que todos los niños del mundo tengan las mismas oportunidades.

España es el segundo país del mundo con más socios particulares para UNICEF.

Parte del mérito está en los esfuerzos por visibilizar los ámbitos de trabajo de UNICEF.

UNICEF comunica mucho sobre los recursos que se obtienen y el destino que se les da. Como usted sabe, estamos presentes en 190 países del mundo. Hay 36 de ellos con más nivel de desarrollo, en los que nuestro trabajo consiste en la defensa de los derechos de los niños y en la captación de recursos.

En los demás países, además de defender los derechos tenemos programas de educación, salud y protección. Allí tenemos capacidad de hacer diagnóstico e identificación de problemas. Por ejemplo, durante la pandemia hemos visto que los sistemas de vacunación de los países en desarrollo estaban resquebrajándose, ya fuera por tener cadenas de frío deficientes, o centros de salud precarios, o escuelas que cerraban… 

Además, aumentó la violencia doméstica y muchos de los avances logrados en los últimos veinte años (por ejemplo, en la vacunación contra la polio) se habían perdido. Por todo ello, UNICEF emitió alarmas para lograr más recursos con los que luchar contra la COVID y reponer las capacidades sanitarias en esos países.

Muchos de los avances logrados en los últimos veinte años (por ejemplo, en la vacunación contra la polio) se han perdido.

Un punto interesante son las diferencias entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. ¿UNICEF trabaja del mismo modo con los actores locales en uno y otro?

Una de las labores importantes para nosotros es la incidencia política. Ofrecemos asesoramiento, metodología y personal a las autoridades locales de manera que, a la larga, sea la propia ciudadanía de cada lugar la que tome el relevo. Esto requiere, por nuestra parte, constancia, vocación y convicción.

Otra característica importante de nuestro trabajo es que estamos abiertos a trabajar con todo el mundo, sumando esfuerzos y voluntades. Cuando nos enfrentamos a la mutilación genital en países donde la tradición la impone, debemos persuadir, convencer y producir cambios culturales importantes. Por ejemplo, buscando ceremonias de iniciación distintas que eviten esta práctica.

Otra característica importante de nuestro trabajo es que estamos abiertos a trabajar con todo el mundo.

¿Reciben peticiones de voluntarios para ir a otros lugares del mundo a ayudar?

Nuevamente, hay que distinguir entre los países en desarrollo y los países desarrollados. En los primeros, el voluntariado es una parte importante, aunque complementaria y no esencial, porque dependemos de profesionales de la propia institución o del sistema público del país receptor. En los segundos, recibimos muchas iniciativas de apoyo, aunque nos encontramos con ciertas dificultades para concretarlas.

¿La juventud es más irresponsable ahora que antes? Uno lee el periódico postpandémico y piensa que sí.

Mi opinión, en este caso, es subjetiva y no se basa en datos concretos. Creo que lo que ha cambiado no es tanto la realidad como la percepción que tenemos de ella. Es decir, no creo que haya aumentado la fenomenología del bullying o el acoso, o de la falta de respeto a las personas, sino que la sociedad se ha vuelto más sensible a todo eso.

Por decirlo de otro modo, cuando yo era joven las bromas que hacíamos los varones parecían muy divertidas y estaban muy extendidas. Pasaban con naturalidad. Sin embargo, vistas con ojos de hoy nos parecen inconcebibles porque son machistas y ofensivas. Creo que hemos mejorado mucho en cuanto a sensibilidad, y eso nos permite corregir y prevenir. 

Además de eso creo que también hay problemas propios de la coyuntura. Por ejemplo, la pandemia y el largo confinamiento nos ha alterado un poco a todos. Se está documentando científicamente que la salud mental infantil y de las personas mayores ha empeorado. Y entre los adultos se ha manifestado un mayor grado de crispación, agobio e impaciencia. Todo ello puede haber contribuido a ciertas desmesuras.

La pandemia y el largo confinamiento nos ha alterado un poco a todos.

Cuéntenos algún objetivo que tenga encima de su mesa actualmente para UNICEF Catalunya.

Uno, bonito, es que tenemos cosas que conmemorar. Particularmente, el 75 aniversario de la institución. Se fundó en 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, para atender las necesidades de los niños desplazados y sin hogar en Europa. Deduzco que cumplieron bien con la tarea, porque luego les encomendaron la misión universal de preocuparse por la infancia en todos los países del mundo. 

Más adelante, en 1989, se logró aprobar la Declaración Universal de los Derechos de la Infancia, que es el tratado internacional vinculante más suscrito de la historia de la humanidad. Todos los demás, incluido el famoso tratado de París, tienen un peso moral, pero no obligan. Gracias a la Declaración, cualquier ciudadano está jurídicamente capacitado para reclamar a las autoridades que no expulsen a un niño sin papeles, por ejemplo, porque sus derechos tienen un valor legal de orden superior.

La Declaración Universal de los Derechos de la Infancia es el tratado internacional vinculante más suscrito de la historia de la humanidad.

Para terminar, en su amplia experiencia profesional como directivo de muchas organizaciones, ¿diría que usted es, personalmente, mejor gestor o mejor creativo?

Pues no me lo he planteado nunca. A mí me costaría renunciar a la gestión. Por decirlo de algún modo, “mandar” es divertido cuando se tiene un criterio, se sabe a dónde se quiere ir y se cuenta con colaboradores competentes. A la vez, inventar soluciones es también muy divertido. Para mí, una expresión muy estimulante es “esto nunca se ha hecho hasta ahora…” Creo que es un privilegio hacer cosas inéditas y nunca intentadas.

Jaume Lanaspa tiene 76 años. Es padre y abuelo. Economista de formación (UB) y sociólogo por afición, posee un PDE por IESE y fue profesor de la Universidad de Barcelona y ESADE. Desarrolló su larga carrera profesional en la banca (Banco Atlántico, Bankunión) donde ocupó cargos de creciente importancia entre 1967 y 1977. Vivió en Argentina donde gestionó las finanzas de empresas concesionarias de autopistas y, ya de vuelta, volvió a dedicarse a la banca (Banco Urquijo), y a las autopistas nuevamente (director general de ACESA y, seguidamente, de AUCAT).

Fue director ejecutivo de la Obra Social de La Caixa y director general de la Fundación Bancaria de esa misma entidad. Previamente había ocupado diversos puestos en la organización, incluyendo la dirección de recursos humanos, la de comunicación interna y la de reputación corporativa. También fue consejero delegado de la filial en Francia. En enero de 2020 fue nombrado presidente de UNICEF Comité Catalunya.

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