Manel Sarasa

Fundador y CEO de Wine is social

Cultura y paladar

©FeedbackToday/Nacho Roca

«La única ventaja competitiva del emprendedor es su capacidad de enfocarse al 100%»

La emocionalidad que transmite el vino puede hacer “mucho por la sostenibilidad”, estima Manel Sarasa
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Manel Sarasa, emprendedor y fundador de Wine is social, nos cuenta cómo han sido los últimos diez años de su proyecto.

Cuéntenos, de entrada, de dónde le viene su vocación emprendedora.

Desde que tengo uso de razón me he sentido una persona inquieta. Además, he vivido el mundo de la empresa desde pequeño, pues mi abuelo era uno de aquellos empresarios de antaño, hechos a sí mismos. De mayor estudié ingeniería, una carrera técnica. Me apasionaba la ciencia, sin embargo tuve claro que lo mío era montar negocios y me especialicé en la organización industrial.

Al terminar la carrera, decidí no incorporarme a la empresa familiar y me fui a trabajar para una multinacional de la consultoría con la idea de labrarme mi propio camino. A la larga, opté por centrarme en mis propios proyectos.

Nos presentó Wine is social hace diez años. Entonces era un proyecto incipiente. Pero no era el primero.

De hecho, era el tercero. Cada uno de ellos tuvo unas características muy concretas. El actual es, tal vez, el que más tiene que ver con la cultura. Creo que la experiencia de emprender te lleva a ver qué debes dedicarte a lo que más te apasiona. Te encuentras con tantas dificultades por el camino, y hay tantas probabilidades de fracasar que, finalmente, uno debe decantarse por lo que más le guste.

Te encuentras con tantas dificultades por el camino, y hay tantas probabilidades de fracasar que, finalmente, uno debe decantarse por lo que más le guste.

¿Se considera usted un multiemprendedor?

No. Siempre me he enfocado en una sola idea a la vez. Pienso que, si no eres un fondo de inversiones, no es fácil emprender en múltiples proyectos simultáneamente. Hay tal complejidad en las cosas que la única ventaja competitiva que puede tener el emprendedor es su capacidad de enfocarse al ciento por ciento en una cosa a la vez.

Mis anteriores proyectos tuvieron que ver con el software de gestión de código abierto y con el mundo audiovisual. Este último terminó formando parte de Rakuten. Siempre abordé cada uno a continuación del otro. También Wine is social. 

Si no eres un fondo de inversiones, no es fácil emprender en múltiples proyectos simultáneamente.

Con esa experiencia, seguro que puede darnos alguna clave de éxito para otras personas emprendedoras.

En mi caso, la clave ha sido siempre la gente que me ha rodeado. Uno necesita una idea o un producto que marque las diferencias, o que resuelva un problema mejor de lo que lo hace la competencia. También se necesita un mercado con clientes capaces de pagar por esas ideas. Pero al final todo depende de la gente que trabaja contigo. Y hay que saber atraer a personas que aporten valor en sus respectivas áreas y que compartan la ilusión y la energía necesarias. 

Hay que saber atraer a personas que aporten valor en sus respectivas áreas y que compartan la ilusión y la energía necesarias.

En 2012 ustedes ya eran pioneros en el concepto de llevar el producto a casa. ¿Hoy es algo pasado de moda ya?

Todo ha evolucionado mucho. A diferencia de lo que sucedía hace diez años, hoy podemos ofrecer un servicio de hoy para mañana, prácticamente. Los courier se han especializado y el fenómeno de Amazon ha ayudado popularizar esa entrega rápida. Casi se diría que el servicio domiciliario es una commodity, pero creemos que sigue habiendo oportunidades de proporcionar valor al consumidor.

¿Por ejemplo?

En el mundo del vino, sin ir más lejos, el consumidor sigue teniendo dificultades para explicar cuáles son sus gustos y, por lo tanto, para seleccionar un producto concreto. Así que podemos ayudarle a encontrar aquellos vinos que más le vayan a apasionar o le propicien una experiencia diferencial. Actualmente existen muchas tiendas de vino que te llevan el producto a casa. Pero hay muy pocas que te faciliten la elección.

Actualmente existen muchas tiendas de vino que te llevan el producto a casa. Pero hay muy pocas que te faciliten la elección.

Una de las grandes evoluciones de Wine is social es que se ha convertido en distribuidores de ciertas marcas.

Así es. Nuestro negocio original era un club de vinos. Pero en cierto momento averiguamos que si innovábamos en la comunicación podíamos crear lenguajes nuevos, que facilitaban la recomendación entre personas que apenas se conocían. Pronto llegamos a la conclusión de que existía un mercado muy importante en el consumo en bares y restaurantes, y pensamos en cómo ayudarles a generar nuevas propuestas de valor en sus cartas, para así dar mejores experiencias a sus consumidores.

Eso nos llevó a la distribución en la que hemos crecido de una manera bastante regular. Hoy distribuimos vinos en todo el Estado español y representamos a marcas muy potentes.

Hemos visto una veintena de personas trabajando en esta sede. ¿Qué perfiles profesionales reúne su organización?

Tenemos dos negocios: B2B y B2C. En B2C intentamos ser ese club que ofrezca la mejor experiencia posible al consumidor de vino, y, por tanto, nuestro equipo está integrado por una combinación de profesionales expertos en enología (que hacen catas a ciegas y selección de producto) y profesionales que desarrollan contenidos y atienden a los consumidores. 

En cuanto al B2B, aspiramos a ser la mejor solución para que los restaurantes y bares de España compren vino y creen experiencias enológicas que marquen la diferencia. Es nuestro negocio más reciente y, para desarrollarlo, contamos con un equipo de sumilleres que trabaja de cara al público y a los restaurantes. También está todo el equipo logístico.

En todo caso, contamos con personas de todas las edades y procedencias que tienen en común su conocimiento y su pasión.

¿Cómo se ha visto el negocio afectado por la pandemia?

La pandemia representó un fenómeno increíble en el sentido de que, de un día para el otro, se nos cayó todo el negocio B2B, que era el principal. Vimos crecer mucho, y muy rápidamente, el B2C, aunque eso no nos compensó las pérdidas. 

Pero la caída del negocio B2B y la tensión por la que pasamos para salvar el negocio nos llevaron a descubrir nuevas posibilidades de creación de contenidos y de canales de comunicación con nuestros clientes en los restaurantes.

Ahora decimos, medio en broma, que la pandemia hizo por la digitalización de los negocios lo que ningún director de tecnología fue capaz de hacer en todo el mundo.

La pandemia hizo por la digitalización de los negocios lo que ningún director de tecnología fue capaz de hacer en todo el mundo.

La sostenibilidad es una de las grandes preocupaciones de nuestros tiempos. ¿El vino es un negocio sostenible?

En Wine is social creemos en esa filosofía al cien por cien. Pensamos que los negocios deben ser sostenibles en origen, pero, a la vez, creemos que tienen capacidad para hacer el bien. Ciertas formas de marketing, por ejemplo, permiten conectar con los consumidores a través de la emocionalidad y les empujan a hacer cosas buenas.

El vino tiene una gran capacidad emocional: el producto implica historias únicas que arrancan en la pasión que le ponen los viticultores y en la conexión con la tierra y la cultura. Cuando eres capaz de explicarlas bien, puedes concienciar a la gente de la necesidad de cuidar el territorio. Creo que estamos en uno de los negocios en el que más podemos hacer por la sostenibilidad. 

Estamos en uno de los negocios en el que más bien podemos hacer por la sostenibilidad. 

¿Se pueden educar los paladares desde una edad temprana?

Creo que sí. De hecho, creo que no se hace lo suficiente para lograrlo. Si yo fuera presidente del país, mi primera prioridad sería transformar la educación porque hay muchos proyectos buenos que deben materializarse. Y ese que usted dice sería uno de ellos… No estamos bien educados para entender la gastronomía y el paladar en general.

Finalmente, y para poder citarnos dentro de otros diez años: ¿tiene ya un nuevo proyecto o su agenda está completamente ocupada?

La cabeza nunca descansa, pero ahora mismo la tengo enfocada en Wine is social. Es un mundo apasionante y espero estar en él mucho tiempo. 


Aunque se define como un emprendedor desde que tuvo uso de razón, Manel Sarasa cursó Ingeniería Industrial. Empezó a trabajar en Andersen Consulting pero también se unió a Ferran Soriano y Marc Ingla en Cluster; encabezó Open Bravo, un software de gestión para pymes o Waki TV, un videoclub en la red que acabó vendiendo a Rakuten. En primavera de 2012 fundó Wine is social, un proyecto que ha ido creciendo en los últimos diez años.

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