Rafa Reyes

Fundador y CEO de Solideo Ecosystems

Ahorro energético

©FeedbackToday/Nacho Roca

«En Alemania, los niños dibujan casas con placas solares en vez de chimenea»

Solideo acompaña a empresas y particulares en su proceso de transición energética
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En 2019, dos socios fundaron Solideo. En tres años se han convertido en referencia en el segmento de la energía solar fotovoltaica. Hoy hablamos con Rafa Reyes, uno de los impulsores de la iniciativa.

¿Desde cuándo podría decirse que es usted emprendedor?

Hace 15 años desarrollé un primer proyecto en materia de energía fotovoltaica. Pero, por aquel entonces, mis pretensiones eran más modestas. No esperaba llegar a construir una empresa del tamaño de Solideo en tan poco tiempo, ni lograr una repercusión tan importante.

Fue usted ejecutivo también.

Aunque siempre me consideré emprendedor y anduve buscando oportunidades. Eso sí, mantuve mi trabajo. Dediqué 15 años a la consultoría fiscal, contable y adquirí un conocimiento bastante sólido sobre el mundo de las empresas, de por qué cierran o siguen, de cómo se gestionan las empresas familiares, de las diferencias entre sectores…

Luego puse en práctica todo ese conocimiento durante 10 años en una ingeniería del sector ferroviario. Allí comencé de director financiero y terminé de gerente. Eso me dio otra visión de la emprendeduría y el crecimiento. Surgió la oportunidad y vi que era el momento oportuno para lanzarme.

Dediqué 15 años a la consultoría fiscal y contable y adquirí un conocimiento bastante sólido sobre el mundo de las empresas, de por qué cierran o siguen.

¿Cuándo sucedió eso?

En 2019. La iniciativa vino propiciada por el cambio en el marco regulatorio que se dio en España ese año. Antes el sector había pasado por una verdadera travesía por el desierto. Entre 2006 y 2009, se acordará, la Ley preveía una serie de primas e incentivos a las plantas solares y a la producción de energía fotovoltaica. Luego pasamos al otro extremo: el del “impuesto al sol”…

El sector había pasado por una verdadera travesía por el desierto en España.

En esos años se arruinaron muchos inversores.

Sí. Y eso que el contrato lo hacíamos con el BOE a favor. Todos los que invertimos, yo también, lo hicimos contra el BOE, que era la mayor garantía imaginable. Pero vino la crisis y comenzaron a salir conceptos como el de la “rentabilidad razonable” y cosas así. Yo tuve suerte y no salí muy descalabrado de aquella experiencia.

Así que el cambio en las leyes de 2019 le puso a usted ante una buena oportunidad.

Cuando el autoconsumo eléctrico volvió a contar con una regulación favorable, vi que era el momento de apostar por un negocio. Siendo España el país con más horas de sol de Europa, estaba a la cola del autoconsumo. Tenemos un mercado potencialmente grande, pero poco desarrollado… Consecuencias de la travesía en el desierto que le expliqué.

Además, como le dije, fui gerente en una ingeniería ferroviaria, así que venía de un mundo muy rígido, burocrático y procedimental. Detecté que las empresas fotovoltaicas existentes no tienen el grado de madurez de mi sector de origen en cuanto a orientación a la calidad y al cliente. La oportunidad de mercado estaba servida.

Siendo España el país con más horas de sol de Europa, estaba a la cola del autoconsumo.

¿Creó la empresa solo o con más socios?

Fuimos dos. Mi socio, Àngel Baños, es un profesional joven que trabajaba en Danone. Nos conocimos por casualidad pero enseguida vimos que pensábamos en lo mismo. Él, además, estaba deseando emprender. Nos organizamos y comenzó a trabajar él en el proyecto, mientras yo le apoyaba manteniendo mi otro empleo.

Pero la cosa comenzó a ir tan bien que decidí acompañarle íntegramente. Y comenzamos a buscar personas que aportaran solidez al proyecto, porque solos no íbamos a poder. Buscamos a un equipo directivo importante: siempre apuesto por las decisiones colegiadas, porque son mejores. Finalmente se integraron dos personas más y creemos que tenemos el equipo perfecto para salir adelante.

Siempre apuesto por las decisiones colegiadas, porque son mejores.

¿En qué se diferencia lo que ofrece Solideo de lo que ofrecen las comercializadoras de electricidad fotovoltaica?

Pues en la independencia. Nosotros vamos más allá de instalar placas solares para que las familias puedan reducir su factura de la luz. Queremos dar un acompañamiento a empresas y particulares en su transición hacia un modelo energético nuevo.

Ofrecemos la ingeniería, la oficina técnica, la gestión de los permisos, la instalación, la postventa… Entregamos proyectos llaves en mano, trajes a medida de cada cliente. Además, son instalaciones perfectamente ampliables con el tiempo, a diferencia de lo que ofrecen las comercializadoras, que siempre intentan vender una sobrecapacidad con la que generar excedentes que luego se quedan para sí. Damos una tecnología de microinversores que van aumentando, placa tras placa.

¿Como en un “Lego”?

Supongamos que una familia se instala una placa y que, al cabo de unos años se compra un coche eléctrico y necesita más energía. Nosotros les asesoraremos, les configuraremos el sistema e incluso haremos que el coche solo se cargue cuando haya excedente de energía en las placas solares, para que el coste sea gratuito.

Incluso, más adelante, cuando con el tiempo quieran sustituir la caldera de gas, les ofreceremos un sistema de aerotermia, que es tres veces más eficiente y que cuesta mucho menos.

El precio del gas está como para darse de baja.

¡Cierto! Y esta aerotermia también es compatible con las placas solares. A medida que electrificamos los consumos del hogar, vamos ampliando la instalación. Incluso podemos poner un acumulador o batería para conseguir un mayor grado de independencia energética en esa familia.

Lo que lograremos es que familias que ahora tienen una factura de luz, otra de gas y otra de gasolina, pasen a tener una sola factura energética basada en la luz eléctrica, porque electrificamos todos los consumos, los generamos en nuestras propias casas y lo hacemos de manera eficiente, porque siempre que se puede, esa energía es gratuita gracias a los excedentes que se generan.

Familias que ahora tienen una factura de luz, otra de gas y otra de gasolina, pasan a tener una sola factura energética basada en la luz eléctrica.

Es un cambio de chip para las familias.

Absolutamente. En otras zonas del mundo, como en California, por ejemplo, cuando las empresas eléctricas calculan que habrá una punta de consumo al día siguiente, les proponen a ciertos hogares que, si tienen sus baterías cargadas por encima del 80% a cierta hora, irán a la casa y “chuparán” la energía de la batería a cambio de un precio. La familia recibe un SMS y acepta o no, según le interese. Así se regulan las puntas de demanda ahí. De manera que las familias se están convirtiendo en parte del modelo energético de ese país.

En California las familias se están convirtiendo en parte del modelo energético.

Eso no pasa en España.

En España, en cambio, las eléctricas pedirán a las centrales nucleares y a otras fuentes energéticas que den más caña. Y así aumenta el precio de la energía. Esto es un cambio absoluto de paradigma.

Hay que basarse en el autoconsumo. No es la solución total al problema energético y ambiental del mundo, pero sí tiene que ser un elemento vertebrador.

Hay que basarse en el autoconsumo. No es la solución total al problema energético y ambiental del mundo, pero sí tiene que ser un elemento vertebrador.

El poder de los oligopolios es grande. Estamos lejos de llegar ahí.

Cierto. En España estamos más lejos que en Alemania. Ahí, los niños pequeños, cuando dibujan una casa, en vez de ponerle una chimenea en el tejado como hacíamos todos, le ponen ya una placa solar. Alemania comete errores, pero su sistema regulatorio es más democratizado y descentralizado.

En Catalunya hubo una declaración del PROEMCAT que definía como sería el sistema energético para 2050. Mencionaba muchos adjetivos interesantes como “basado en el autoconsumo”, “100% renovable”, “democrático”, “descentralizado”… Era una música que sonaba estupendamente, pero pienso que lo que los políticos dicen es lo que les gustaría que pasara en treinta años. En cambio toman decisiones de hoy para mañana, y que lo uno con lo otro no está alineado.

Lo que los políticos dicen es lo que les gustaría que pasara en treinta años. En cambio toman decisiones de hoy para mañana.

Sus clientes domésticos son tanto casas unifamiliares como comunidades de vecinos.

Hemos comenzado a trabajar con estos últimos. Vemos que falta un poco más de pedagogía y que la gente no tiene la información necesaria para tomar decisiones. Muchas personas todavía tienen en la cabeza lo del “impuesto al sol” y creen que está prohibido poner una placa en el tejado.

Pero en comunidades de propietarios el sistema es sencillo. Ofrecemos una financiación que afecta al NIF de la comunidad, así que los vecinos no se endeudan. Luego hacemos una instalación global y se decide cómo se reparte su coste y la energía generada a partir de los coeficientes administrativos en base a cada vivienda que quiera participar. Hemos desarrollado un modelo de acta y acuerdo de vecinos con despachos de abogados de la talla de Quatrecasas y todo queda regulado.

Además, las instalaciones fotovoltaicas tienen una garantía de producto y de producción de 25 años, de manera que los números de la instalación son muy rentables, además de viables.

Con la energía fotovoltaica no hay riesgo de que se agote la fuente. Pero, ¿es seguro?

Sí. Nosotros podemos calcular perfectamente cuánta radiación solar recibe cada punto geográfico del mundo, porque existen estadísticas. Y podemos compararla con el consumo anual de energía de la familia que viva en ese punto. Con lo que juntando lo uno con lo otro, tenemos una idea precisa de cuál será el ahorro.

¿Y si el sol decide no salir durante días?

Si no sale, no se preocupe. Todo se compensará con todas las demás horas anuales de sol. Sin duda hay meses mejores y peores. 

¿Cree que, en los siete años que faltan, habrá una mejor consciencia para llegar a los objetivos de la Agenda 2030?

Creo que sí. Desde las propias administraciones ya tienen una hoja de ruta del autoconsumo para 2030. Seguro que la puede encontrar en Internet. Ahí se establecen unos objetivos claros. Si logramos la mitad de ellos, ya será un éxito. Y si se logra el 100%, será genial El Gobierno da todo tipo de ayudas y facilidades para desarrollar esa hoja de ruta.

Además, en estos años ha pasado algo interesante. Los precios de la energía fotovoltaica han bajado en un 89%. Hace 10 años, cien KW costaban 700.000 euros y ahora cuestan unos 70.000. Vemos que cada vez es una fuente energética más rentable porque la tecnología madura y se abarata. Y todo tiene más sentido.

Los precios de la energía fotovoltaica han bajado en un 89%. Hace 10 años, cien KW costaban 700.000 euros y ahora cuestan unos 70.000.

La gente común, ¿entiende estas ventajas?

Recuerdo una anécdota en una comunidad de propietarios. Unos señores mayores, que vivían en un edificio comunitario de la Vía Augusta de Barcelona, tenían que hacer una inversión de 3.500 euros cada uno. A cambio, iban a ahorrarse un 40% en la factura de la luz y no veían claro que les fuera a salir a cuenta.

Pero les hice ver que con las subvenciones del Ayuntamiento de Barcelona y de los fondos Next Generation, el coste les saldría prácticamente cero. Calculé la TIR (tasa interna de rentabilidad) de esos 3.500 euros a 10 años y resulta que les rentaba un 18%. Imagínese: si en vez de ser Solideo, hubiera sido el Banco de Santander quien les hubiera dicho que les daba un 18% de rentabilidad por su dinero, en vez de 3.500 euros, habrían puesto todos sus ahorros. 

Y aceptaron.

Aceptaron. Si una familia dispone de un tejado, la mejor inversión financiera que puede realizar ahora mismo es esta.

Si una familia dispone de un tejado, la mejor inversión financiera que puede realizar ahora mismo es esta.

Solideo arrancó en 2019 y ustedes ya son casi 200 empleados.

Y muy jóvenes y con ganas. Para los profesionales jóvenes es una empresa dinámica y muy interesante. Tenemos perfiles de todo tipo en la oficina. Hay quien hace la ingeniería y la oficina técnica, están los que solicitan los permisos y las subvenciones, o se hablan con la Administración. La ingeniería, la legalización y la tramitación de subvenciones es nuestro core business. Luego tenemos Recursos Humanos, marketing… 

Rafa Reyes es economista por la UOC. Durante 15 años trabajó para un despacho como asesor fiscal, ayudando a centenares de pequeñas y medianas empresas a salir adelante y adquiriendo amplios conocimientos. Fichó por una ingeniería del sector ferroviario, en la que estuvo otros 10 años, primero como director financiero y, con el tiempo, ascendiendo hasta la gerencia. En esos años probó, por primera vez, su vertiente emprendedora en el sector de la fotovoltaica, pero el proyecto no llegó a buen puerto en los años del “impuesto al sol”. Años después conoció a Àngel Baños, un joven ingeniero con ganas de emprender. En 2019 fundaron la compañía y dos años después emplean a 200 personas.

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