Miquel Martí

Director general del Tech Barcelona

Barcelona emprende

©FeedbackToday/Nacho Roca

«Venimos de atrás, pero ya estamos entre los primeros 30 hubs del mundo»

Por cuarto año, Barcelona es el tercer hub europeo con más atractivo para los emprendedores
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Una de las mayores preocupaciones de las ciudades modernas es localizar sectores prometedores para generar empleo y prosperidad. En Barcelona existe una organización privada y sin ánimo de lucro que empuja para encontrarlos a través de la emprendeduría. Venimos a hablar con su CEO, Miquel Martí.

Antes de nada, cuéntenos qué es el Tech Barcelona…

Es una asociación sin ánimo de lucro creada en 2013 por algunos de los emprendedores de mayor éxito de la ciudad para apoyar a la emprendeduría local. La voluntad última es la de hacer de Barcelona un hub de referencia internacional, alineando los intereses de todos los miembros de este ecosistema y de su cadena de valor.

Hace quince años no había ecosistemas de este tipo en la ciudad…

Mejor le diré que sí que había uno, pero que no había consciencia de él. La gente no sabía el potencial de nuestra marca en cuanto a emprendeduría. Disponíamos del conocimiento y de las capacidades, pero no habíamos empujado, como ahora, para competir con las ciudades que ahora mismo son referencia: París, Berlín, Londres, Boston… Estas comenzaron hace años a alinear los intereses de sus agentes del conocimiento, de los negocios, del sector público…

A nosotros nos ha costado un poco más, pero con nuestra existencia y con la presencia de la Mobile World Capital Foundation se configuró una amalgama en la que todas las partes del puzle se han comenzado a juntar entre sí. El puzle es todavía pequeño, pero crece muy rápido…

Hace años había un ecosistema emprendedor aquí, pero no había consciencia de él.

Eso significa que Barcelona está comenzando a atraer talento de fuera. ¿Qué es lo que encuentran los y las emprendedoras internacionales para venir a la ciudad?

Pues una combinación de diversas cosas. La marca Barcelona ya era difícil de batir cuando hablábamos de calidad y modo de vida. Pero ahora también comienza a serlo cuando hablamos de ecosistema de negocios. De aquí ya han salido diversos proyectos de gran renombre en Europa y en el resto del mundo, que han ayudado a atraer talento de todas partes y que, a su vez, han consolidado y madurado el ecosistema local.

Un dato: por cuarto año consecutivo, Barcelona está considerada como el tercer hub europeo con mayor atractivo para los emprendedores, tras París y Berlín… La marca de la ciudad, junto con el ecosistema y el talento que nos llega, así como con las empresas que tenemos, ofrecen una propuesta muy atractiva para nuevos emprendedores de aquí y de fuera.

La marca Barcelona ya era difícil de batir cuando hablábamos de calidad y modo de vida. Pero ahora también comienza a serlo cuando hablamos de ecosistema de negocios.

Eso suena bien.

Lo cierto es que sí. Venimos de muy atrás, pero ya estamos entre los primeros 30 hubs del mundo. Hace poco no aparecíamos en ningún ranking.

Y, además de atraer talento europeo, ¿también lo intentan traer de Asia?

Tenemos mucho contacto con Asia, especialmente con Hong Kong, Singapur y el sur de la China. Pero aquellas regiones están más enfocadas en atraer talento que en emitirlo. Son mercados infinitos y les interesa mucho todo lo que sea conocimiento y producto europeo. 

Es cierto que las grandes marcas de China comienzan a tener presencia en Europa y, también, en España y Catalunya, pero son proyectos incipientes. Creo que cuando aquellos ecosistemas estén saturados ya darán el salto a Europa.

Lo del hub nos recuerda a un aeropuerto, un lugar de paso por definición. ¿Los proyectos que ustedes promueven están de paso o se quedan?

Verá, el Pier se creó con voluntad de permanencia. De nada nos sirve tener un edificio para la emprendeduría sin un contenido relevante y estable. Por esa razón buscamos otros nuevos Piers. No queremos forzar la rotación de las empresas que se nos instalan, porque no nos convertiremos nunca en referencia.

Por otra parte, Barcelona como ciudad tiene un punto débil en esa permanencia. Aquí se puede impulsar fácilmente una empresa desde el nivel junior, digamos. Pero cuando toca el nivel senior, ya no… Nos faltan grandes fondos de inversión que hagan que esos proyectos globales puedan desarrollarse desde aquí. Pero también comienza a haber quien tiene buenos proyectos y sale a buscar el dinero fuera para escalarlos desde Barcelona.

El Pier se creó con voluntad de permanencia. De nada nos sirve tener un edificio para la emprendeduría sin un contenido relevante y estable.

Las instalaciones donde toda esa actividad bulle son dos edificios conocidos como Pier 01 y Pier 03… ¿Dónde quedó el número 02?

Eso requiere una explicación, sí. Inicialmente habíamos reservado los números pares (“02”, “04”…) para proyectos de grandes dimensiones. Lo cierto es que la mentalidad de startup es muy retadora e inquieta y a nosotros nos gusta que la gente se pregunte el porqué de las cosas. Así que imitamos a las compañías de automóviles, que utilizan números impares para sus modelos. Nos parece un motivo disruptivo y original.

¿Sabe usted? El Pier 03 es un edificio de referencia. Primero, porque está al lado del mítico restaurante Set Portes. Segundo, porque es el primer edificio donde vivió Picasso al llegar a Barcelona. Y, finalmente, porque fue el primer lugar en donde se realizó una fotografía en toda España.

Nos faltan grandes fondos de inversión que hagan que los proyectos globales puedan desarrollarse desde aquí.

Interesante, sí. Y en esos edificios, ¿qué tipo de proyectos promueven?

Fundamentalmente lo organizamos en dos categorías: sectores y tecnologías. Cuando hablamos de sectores nos referimos a aquellos que estimamos que van a cambiar la vida de la gente y de las ciudades en el futuro. Por ejemplo: movilidad, salud, comercio, sostenibilidad, urbanismo… En Barcelona van a ser muy importantes.

En cuanto a la tecnología, nosotros la vemos como un elemento habilitador. No nos interesa per se, sino solamente en tanto que se pueda aplicar. Aquí ayudamos a que las compañías que apuestan por tecnologías encuentren su lugar en el ecosistema de Barcelona y estamos muy ilusionados con los fondos europeos Next Generation, o los que tienen el gobierno español y catalán en materia de deeptech.

A todo esto, se necesitará mucho personal formado en el futuro. ¿Cree que los niños y niñas de hoy están suficientemente interesados por la tecnología?

Queremos que se promuevan los conocimientos STEM. Hay que incorporarlos a la educación para que los niños y niñas entiendan que su futuro pasa por aquí. Y en eso todos tenemos un papel, tanto el sector público como el privado.

Nos interesa que se promuevan los conocimientos STEM. Hay que incorporarlos a la educación para que los niños entiendan que su futuro pasa por aquí.

Usted trabajó en el Biocat, el centro que promueve el sector de las biociencias en Catalunya.  No le falta experiencia en eso de aglutinar voluntades…

Soy ingeniero industrial de formación pero, efectivamente, trabajé en el sector biotecnológico de Catalunya. El nivel de talento que hay allí es impresionante, brutal. Las compañías que saldrán de él serán el futuro y, muy probablemente, mis hijos y los niños de su generación formen parte de esa realidad.

En 2013, el abogado de Biocat, que además es secretario general de Tech Barcelona y buen amigo, me propuso venir a trabajar en el ámbito de la emprendeduría. Le hice caso. Y comencé a trabajar como si esto mismo fuera una startup. Teníamos poquísimos recursos y un pequeño despacho en el barrio de la Bonanova: éramos una entidad privada, sin ánimo de lucro… Como quien dice, mi primera tarea fue salir a buscar los recursos para pagar nuestros sueldos. Desde entonces hasta ahora hemos crecido mucho.

Mi primera tarea fue salir a buscar los recursos para pagar nuestros sueldos.

¿Viajan al extranjero (o viajaban, antes de la pandemia) para promover la marca Barcelona?

Sí. Solemos ir de la mano de la agencia Acció, de la Generalitat de Catalunya, y su programa Catalunya Trade and Investment. Presentamos la realidad del ecosistema local desde una visión privada.

Hasta ahora hemos ido a Asia, a Estados Unidos y por toda Europa. El COVID nos paralizó la intención de viajar a América Latina. Pero el resultado es que Barcelona recibe el interés de muchas compañías internacionales que quieren instalarse aquí. Y, además, gracias a la Generalitat y al Ayuntamiento, por nuestros edificios pasan equipos profesionales a hacer visitas, como si vinieran a ver la Sagrada Familia o el Museo del Barça.

¿Cuántas organizaciones y personas aglutinan esos dos Piers, actualmente?

En el 01 tenemos a unas 1.500 personas trabajando, de unas 100 organizaciones. En el 03 hay unas 400 o 500 personas, de 15 organizaciones. Antes de la pandemia se les podía ver a todos por aquí a diario.

Pronto tendremos nuevos Piers dedicados a salud y a Fintech. Queremos reunir a cuanta más gente, mejor. Queremos ser transversales (es decir, dedicarnos a todos los sectores posibles) y verticales (queremos tener a emprendedores pequeños y a grandes corporaciones). La transformación de la economía catalana vendrá de la mano de la tecnología, estamos seguros.

Las TIC, finalmente, fueron el sector que se impuso para el futuro de Barcelona. Hace años se discutió largamente sobre cuál tenía que ser ese sector. 

Sin duda. Todo fue a consecuencia de una serie de importantes decisiones que se tomaron tras los Juegos Olímpicos. Aunque hubo un tiempo en el que se dieron algunos tumbos… ¿El turismo? Siempre fue un pilar importante. Pero afortunadamente los esfuerzos del sector público y de las escuelas de negocio permitió crear las primeras incubadoras, programas de aceleración y redes de business angels. 

Así que, de una manera entrópica, pasamos de no tener nada a tener un ecosistema desordenado, sin consciencia de su propia realidad. Y, más tarde, a ser ya conscientes de nuestro potencial. Ahora nos queda apostar más fuerte por ciertos sectores. Nuestra teoría es que siempre estamos a medio camino de todo… Si algún día creemos haber llegado al final, dejaremos de progresar.

Nuestra teoría es que siempre estamos a medio camino de todo. Si algún día creemos haber llegado al final, dejaremos de progresar.

El CEO de Tech Barcelona es ingeniero industrial y MBA por ESADE. En entrevistas de prensa ha dado a entender que, de pequeño, se esperaba de él que fuera el heredero del negocio familiar, una compañía del sector eléctrico. Y ciertamente, se formó como ingeniero y recaló un tiempo en la empresa de casa. Sin embargo, al cabo de un tiempo optó por labrarse su propio camino. Fue a dirigir la sede de AIDIT en Barcelona, y la sección B Debate del Biocat. En 2013 aceptó la propuesta de liderar el proyecto de Tech Barcelona, una fundación privada sin ánimo de lucro orientada a promover el emprendimiento en la ciudad.

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