Ignasi Mas-Bagà

Crecimiento alineado

“Si generamos gigantes dentro de las ligas, la competitividad bajará y mataremos el producto”


Ignasi Mas-Bagá es el director general del Girona FC, uno de los máximos aspirantes a ascender a Primera División al finalizar la temporada en curso

0
78

Los aficionados al futbol recordarán esta temporada como la más peculiar de cuantas se han jugado en los últimos 80 años. Parones, estadios sin público, angustias hasta el último momento. Hoy nos reunimos con el máximo ejecutivo de un club que, desde hace unos años, se rige por criterios profesionales multinacionales: el Girona FC.

«A veces, cuando te sientas a negociar con gente que tiene más experiencia que tú, puedes llegar a sentirte un poco impresionado»
«En el futbol, la idea de “empresa” queda un poco corta, porque buscamos algo más que un rendimiento económico. Tenemos una conexión con los aficionados y la sociedad que va más allá de los meros resultados económicos. Y, por supuesto, dependemos de una pelota y de unos resultados deportivos»
«Para un club de fútbol, tener una visión a largo plazo es fundamental, porque aparte de ir partido a partido, hay que tener claro el proyecto»
«Ante la crisis del COVID19, nos sentamos con la plantilla y les dijimos que teníamos una situación excepcional y tratamos de llegar a un acuerdo con ellos para ajustar los salarios de ellos y del equipo directivo para aminorar el impacto»
«Todos los empleados, cuerpo técnico y jugadores nos hemos ocupado de llamar a aficionados, especialmente a los que estaban en colectivos de riesgo, para preguntar cómo estaban y si podíamos ayudarles en algo»
«La Primera División española se ve en todo el mundo y eso nos hizo crecer en número de aficionados. El primer año tuvimos la oportunidad de irnos de gira a la India y disputar un par de amistosos. Fuimos el primer equipo de España en hacerlo. Incluso se fundaron algunas peñas allí»
¿Cuándo estudiaba, tenía usted claro que se iba a dedicar a la gestión deportiva?
Fue una casualidad. Me he dedicado al marketing deportivo trabajando para empresas del grupo Mediapro y para LaLiga y, desde 2015, para el Girona FC. Como amateur he practicado muchos deportes, pero no pensaba dedicarme a la gestión profesional. Estoy muy contento de poder trabajar en algo que me apasiona tanto.
 
Con 35 años, probablemente sea usted uno de los CEOs más jóvenes del futbol profesional en España…
Pues no lo tengo muy claro. Pero comencé en el Girona hace 5 años, así que seguramente sí que lo era entonces. No deja de ser un reto. A veces, cuando te sientas a negociar con gente que tiene más experiencia que tú, puedes llegar a sentirte un poco impresionado. Pero hemos demostrado que tenemos un gran equipo de trabajo que nos ayuda a hacerlo todo de la mejor manera posible. La edad quizás fuera una anécdota graciosa al principio. Ahora no creo que cuente.
 
Díganos, ¿en qué se diferencia la gestión de un negocio deportivo de la gestión de un negocio común?
Yo asocio bastante la gestión de un club de futbol a la gestión de una empresa de entretenimiento. En el futbol, la idea de “empresa” queda un poco corta, porque nosotros buscamos algo más que un rendimiento económico. Tenemos una conexión con los aficionados y la sociedad que va más allá de los meros resultados económicos. Y, por supuesto, dependemos de una pelota y de unos resultados deportivos.
Quizás le diría que hay dos grandes factores diferenciales. Uno es el del foco mediático, dado que todas las decisiones y todo lo que sucede en un club se mira con lupa y tiene una repercusión muy grande. El otro es el de la pasión. La viven los aficionados y el entorno a cada encuentro que disputamos. Cuando las cosas nos van bien, entonces todo sigue una misma dirección positiva. Y cuando van mal hay que saber navegar un poco mejor. Pero lo cierto es que el foco mediático también nos ayuda a hacer llegar nuestros mensajes y campañas.
 
En sus etapas anteriores trabajó en el marketing deportivo y la gestión de derechos. ¿Cómo resumiría la evolución de este aspecto en los últimos años?  
Pues que ha habido una evolución muy fuerte en los últimos 10 años. También ha aumentado mucho la competencia, con la aparición de nuevas plataformas de contenidos bajo demanda. Cuando entré en el sector del marketing deportivo, en Mediapro, el panorama era muy distinto. Entonces cada club negociaba sus derechos individualmente con un productor televisivo. 
Pero la gestión de LaLiga se orientó hacia la venta colectiva de derechos. Creo que es la forma más justa y equitativa de repartir los derechos, porque ayuda a proteger la competitividad de los clubes. Si generamos gigantes dentro de las ligas, la competitividad baja y matamos el producto. Si LaLiga no entretiene, pierde su esencia. Ahora la distancia entre los que más cobran y los que menos se ha reducido. Se han añadido unos ingresos fijos y unos ingresos variables que motivan a los clubes a querer seguir creciendo en lo deportivo como en lo mediático y social. Eso ayuda a escalar poco a poco y a seguir generando más ingresos.
 
El Girona FC es un caso singular. De ser un club que está en un país, a ser un club que tiene como accionista a otro club que está en otro país. ¿Nos puede aclarar cuál es la situación societaria?
Sí. Mire, exceptuando un pequeño porcentaje de acciones en manos de socios minoritarios, el Girona FC está participado casi a partes iguales por Girona Football Group y City Football Group. Este último es un grupo conocido en todo el mundo por ser una plataforma internacional de clubes, liderada por el Manchester City y presencia en clubes de numerosos países, como el New York City, el Melbourne City, el Yokohama Marinos, el Sichuan chino, el Lommel de Bélgica, el Montevideo City Torque o, desde hace un tiempo, el Mumbay City. Es una red de clubes mundial, con diferentes unidades de negocio alrededor, como el marketing, o la parte deportiva y el scouting, que nos permite aprovecharnos de una serie de sinergias. 
Por su parte, el Girona Football Group es un grupo liderado por Pere Guardiola, hermano de Pep. Ambos grupos han logrado dar una gran estabilidad y solidez al club. Con accionistas así, que conocen el sector, que tienen experiencia y que tienen visión a largo plazo, ¿quién no quiere participar? Para un club de fútbol, tener una visión a largo plazo es fundamental, porque aparte de ir partido a partido, hay que tener claro el proyecto. 
 
Se dice que el City invierte en equipos de todo el mundo porque espera poder colocar a talentos jóvenes para que se fogueen en ligas extranjeras. ¿Eso también funciona en doble sentido?
El Girona y el City coinciden plenamente en su estrategia de cantera. Desde hace años que invierten en futbol formativo porque es el pilar de cualquier apuesta de futuro. En Catalunya tenemos la suerte de que el futbol formativo está muy bien estructurado, con clubes que hacen un trabajo espectacular. El crecimiento del Girona de los últimos años ha logrado centralizar el futbol gerundense, respetando a los clubes vecinos. Hemos agrupado esa formación y la hemos enfocado hacia un camino de éxito para llegar algún día al primer equipo. 
Queremos intentar retener todo ese talento en Girona y que no se nos marche a otras ciudades de España. Es cierto que por ahora tenemos una carencia de instalaciones, pero forma parte de nuestro plan de los próximos años invertir para tener un centro de desarrollo profesional. Por el momento, llevamos 5 años en este proyecto y el trabajo en materia de cantera es espectacular.
 
Y lo que decíamos de foguear a jugadores, ¿es así?
Bueno, el City Football Group tiene a un gran elenco de jugadores que pone a disposición de los clubes del grupo, pero son los propios directores deportivos de cada uno los que dicen qué necesitan, según el perfil, el entrenador y el momento de desarrollo de cada jugador. Tenemos clubes en diferentes ligas y diferentes niveles, y la unidad de Global Football se encarga de filtrar a los jugadores para saber dónde pueden ir. 
Sabemos que los jugadores jóvenes necesitan un buen desarrollo para que se formen como personas y profesionales y lleguen a la élite. Y en ese sentido tenemos casos de éxito: desde jugadores formados en Girona que hemos vendido y que han logrado gran rendimiento, hasta jugadores que han llegado desde el City, que han dado muy buen rendimiento en Girona y que han vuelto a él o que han acabado en otros grandes equipos.
 
En los cinco años que lleva en el cargo ha pasado ya por Primera División. Actualmente están metidos en el ‘play off’ para ascender de categoría, pero ¿de qué manera les ha afectado la COVID19 a la actividad?
Pues ha sido todo un reto. Lo primero que tuvimos que hacer fue medir el impacto causado por el cierre de los estadios y el parón de la competición. Y lo segundo, gestionar la incertidumbre de los meses siguientes. Por suerte, ha evolucionado bien, pero nos preparamos para lo peor, como era nuestra responsabilidad, por otra parte. Identificamos los ingresos que nos iban a bajar, entre ellos el ticketing, el impacto en abonados, los derechos televisivos… Así que nos sentamos con la plantilla y les dijimos que teníamos una situación excepcional y tratamos de llegar a un acuerdo con ellos para ajustar los salarios de ellos y del equipo directivo para aminorar el impacto.
 
¿Les fue bien la negociación?
Íbamos dimensionando cada paso en función de los escenarios posibles. No queríamos sacar ninguna ventaja. Si todo terminaba como pensábamos, no habría reducción para nadie. Y estoy muy orgulloso de que todo el equipo de trabajo accedió voluntariamente a una reducción salarial y no tuvimos que tomar ninguna medida de ERTES, cosa que respeto mucho, pero que dejamos para quien la quisiera tomar.
Otra medida que tomamos fue la de cuidar mucho la relación con los aficionados a través de campañas de llamadas telefónicas. Todos los empleados, cuerpo técnico y jugadores nos hemos ocupado de llamar a aficionados, especialmente a los que estaban en colectivos de riesgo, para preguntar cómo estaban y si podíamos ayudarles en algo. También hemos estado muy cerca de la comunidad local para prestarles instalaciones, o para hacer una campaña de recaudación de fondos hasta lograr donar un ecógrafo que el hospital Josep Trueta necesitaba.
 
Este año han tenido que cambiar de entrenador varias veces. Pero aún y así están en la parte alta de la clasificación y a punto de disputar los playoffs…
Lamentablemente, esos cambios no son algo de lo que nos sintamos orgullosos. Pero guardamos una muy buena relación con cada entrenador que ha pasado por nuestro banquillo. Al final, el mundo del fútbol es así. Cambiar de entrenador es una medida que puede movilizar al vestuario. Esperamos que en el ‘play off’ podamos aportar el máximo. Estamos orientados al ascenso y nuestro presupuesto así lo indica. Hemos asumido esta presión. Partíamos como favoritos para el ascenso, pero se demuestra que esta categoría es muy dura y la temporada no es fácil…  
 
¿Se trata usted con Ferran Soriano?
Le conocí cuando fuimos a Manchester, a convencer al City Football Group del proyecto que le presentábamos desde Girona. Mantenemos la relación. Incluso nos escribimos tras cada partido, para ver cómo ha ido. Él tiene vinculación personal con esta tierra y apuesta mucho por el proyecto. Afortunadamente todo el grupo cuenta con unos profesionales que nos ayudan mucho y que ofrecen un gran talento en cada área de negocio.
 
En el fútbol, la percepción desde fuera es que hay muchos cargos que pueden interferirse: presidentes, directores generales, directores deportivos, entrenadores… ¿Es fácil mantener a cada uno en su sitio?
Bueno, creo que es importante saber dónde está cada uno. La gestión de un club de fútbol también difiere de la gestión de una empresa en que existe un rol de CEO y otro de director deportivo, y cada cual debe hacer su labor. El director deportivo debe contar con autonomía e independencia para tomar decisiones futbolísticas, porque es el que sabe. Eso sí, se alinea con las estrategias de los accionistas y las decisiones de presupuesto. Por su parte, el director general debe ponerle los medios para que logre hacer su trabajo lo mejor posible: los mejores jugadores, una plantilla competitiva…
Es una suerte como trabajamos en el Girona. El presiente es Delfí Geli, que nos aporta su experiencia deportiva y de gestión. Por su parte, Quique Cárcel, el director deportivo, llegó una temporada antes que nosotros. Contamos con un gran equipo de trabajo.
 
Y a la hora de despedir a un entrenador, ¿quién de ustedes da las malas noticias?
Lo hace el director deportivo. Él es el responsable de comunicar las decisiones y de liderarlas. Pero no está solo. Le ayudamos. Además, compartimos la decisión con los accionistas y, cuando todos estamos alineados, entonces ejecutamos los planes.
 
Usted también participó en el proyecto de desarrollo de giras internacionales de LaLiga. ¿Cree que el Girona tiene espacio en ese terreno global?
Lo vimos cuando ascendimos a Primera. No es que la Segunda División no sea competitiva, pero al final, la televisión y las audiencias es lo que da repercusión. La Primera División española se ve en todo el mundo y eso nos hizo crecer en número de aficionados. El primer año tuvimos la oportunidad de irnos de gira a la India y disputar un par de amistosos. Fuimos el primer equipo de España en hacerlo. Incluso se fundaron algunas peñas allí. 
En ese sentido nuestra estrategia internacional sigue en línea con la del City Football Group. Invitamos a equipos internacionales a nuestro torneo de presentación anual, el Costa Brava, y algunos aficionados nuestros que han visitado Japón nos dicen que han visto camisetas del Girona allí… Eso nos enorgullece.
 
También tuvo alguna experiencia en la gestión de la Formula 1.
Fue una experiencia breve. Yo era muy joven y justo empezaba en esto. Cuando la temporada del fútbol bajaba de actividad yo me integraba a los equipos de activación de patrocinios del Banco Santander. Pude viajar a varios circuitos y conocer la competición de primera mano. Como dicen ellos mismos, es un circo espectacular. Une el glamour con el deporte de una manera muy bien diseñada. Pero preferí trabajar en un proyecto más cercano como el del Girona, porque me llena más.
 
Se dice que tanto el Real Madrid como el Barça son equipos que polarizan mucho el deporte de sus zonas geográficas. Quizás menos en Madrid, donde está el Atlético, el Getafe, el Rayo, el Leganés… ¿Cómo gestionan ustedes el predominio del Barça en Catalunya?
Nos equivocaríamos si dijéramos que vamos a hacerle la guerra al Barça. Cuando llegamos quisimos saber qué pensaban nuestros aficionados y conducimos algunos estudios de mercado. Obviamente, la mayoría de ellos son seguidores, cuando no socios o abonados, del Barça. Así que intentamos utilizar eso como una ventaja, no como una desventaja. Buscamos generar puntos de unión, como el “derby catalán”. Y no solo con el Barça, también con el Espanyol, porque no queremos polarizar. 
Creemos que somos un club que ha llegado para quedarse y para crecer y que en Catalunya no podía ser que solo hubiera dos clubes en la élite. Aspiramos a volver a subir a Primera y creemos que hay sitio para todos.
 
Pues que así sea. Y que pronto se encuentren tres o más equipos catalanes en Primera.

 

Ignasi Mas-Bagà es diplomado en Ciencias Empresariales por el IQS (Universitat Ramon Llull) y trabajó en Media Sports Marketing, la agencia de marketing estratégico del Grupo Mediapro desde 2008 y hasta 2014. Allí llegó a ser director de Giras Internacionales. Más tarde, entre 2014 y 2015, fue director de Eventos Deportivos en LFP World Challenge, uno de los proyectos más importantes de LaLiga en expansión internacional. En julio de 2015, con 30 años, accedió a la dirección general del Girona Futbol Club y ese mismo agosto se hacía cargo de presidir el Consejo de Administración de la entidad. Aficionado al deporte, explica que llegó “casi por casualidad” a dirigir un equipo de futbol profesional.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Feedback se reserva el derecho de revisar los comentarios y despublicar en caso de no ser apropiados.