Vanesa Enríquez

Cofundadora de Kidalos

Círculo del juego

«Queremos evitar que en las casas existan montones de juguetes aparcados sin uso»

El renting de juguetes apoya la economía circular y el consumo responsable desde la infancia
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Hoy nos encontramos con Vanesa Enríquez, la co-fundadora de Kidalos en MediaTic de Barcelona. Su innovador proyecto intenta revolucionar el modo en el que los niños y niñas consumen juguetes.

Antes de emprender, usted y su hermana Andrea tenían una carrera académica y profesional previa e independiente. ¿Cómo se pusieron de acuerdo y cómo se complementan?

En efecto, yo tengo un perfil más técnico, de ingeniera, y he trabajado en innovación en el sector de la automoción. También me he ocupado de la operativa y la gestión de proyectos. Tenía ganas de crear algo propio y de aplicar todo lo que he ido aprendiendo en estos años. Mi hermana Andrea, por su parte, se ha dedicado al mundo del marketing y a la gestión de negocios. Especialmente, ha trabajado mucho el aspecto de llegar al cliente y dar a conocer productos. Tenía sentido juntar los perfiles de ambas, porque son complementarios. 

Hablamos mucho sobre diversas ideas de negocio y dimos con Kidalos. Hasta ahora, la experiencia ha sido muy satisfactoria.

¿Por qué el nombre de Kidalos?

Es una combinación de “kid” (niño, en inglés) y de “dalos” (que hace referencia a “dar”). Además, “Kidalos” suena parecido a cuidar. Combinar las tres cosas, es nuestro propósito: cuando los niños han jugado con un juguete, lo dan para que otros niños puedan jugar y, como saben que va a ser así, lo cuidan para que tenga una larga vida.

Y esto nos lleva a la base de su negocio: la circularidad en el uso del juguete infantil.

Siempre nos preocupó mucho el día de mañana. Nada será fácil si seguimos teniendo los mismos hábitos de consumo que tenemos hoy… ¿Sabe por qué en el mundo infantil los productos tienen una vida tan corta?

Nada será fácil si seguimos teniendo los mismos hábitos de consumo que tenemos hoy…

Tal vez porque se estropean rápido.

Más bien porque los niños crecen de mes en mes y los productos pierden su razón de ser muy rápido. Piense en un juguete de estimulación para bebés de meses… Al cabo de un año, ya no le sirven. Así que ponemos nuestra energía en dar una vida más larga a estos productos, a la vez que propiciamos hábitos de consumo más circulares y sostenibles.

Ustedes, por decir algo, ofrecen a las familias suscripciones temporales a juguetes. Y luego los recuperan, para darles un nuevo uso.

Así es. A diferencia de Wallapop, nuestro cliente no pone a la venta sus viejos juguetes para que otros se los compren. Nosotros, más bien curamos los productos. Se los compramos nuevos a jugueteros y a fabricantes, bajo criterios de seguridad, de valores pedagógicos, de sostenibilidad… Así que todas las familias que se nos suscriben saben perfectamente que lo que sea que seleccionen, les llegará en perfecto estado.

Cuando ya ha terminado la suscripción, nos retornan los juegos, como si fuera un renting. Nosotros revisamos el estado del producto, lo reparamos si conviene y lo enviamos a otra familia. Al final, el valor es el del juguete en buen estado, pero también un acompañamiento pedagógico.

Curamos los productos. Se los compramos a jugueteros y a fabricantes bajo ciertos criterios de seguridad, de valores pedagógicos, de sostenibilidad…

Pero es como una segunda mano.

En nuestra sociedad tenemos cada vez más presente y mejor valorada la segunda mano. Pero entendemos que con los productos para niños suele dar más reparo. Por lo que con Kidalos damos mucho más que juguetes de segunda mano. Damos una garantía y ese acompañamiento que mencionaba.

En nuestra sociedad tenemos cada vez más presente y mejor valorada la segunda mano. Pero entendemos que con los productos para niños suele dar más reparo.

Hay cambios culturales importantes. Parece que los niños y niñas juegan más a tabletas y a pantallas que a juguetes tradicionales. ¿Es así?

Es así. Y precisamente por eso existimos. Creemos que los juegos y los juguetes son unas herramientas de muchísimo valor. Y aunque seamos cada vez más digitales, debemos seguir utilizando ese valor. El juego es básico para aprender, especialmente en edades tan tempranas. Y estar vinculado a las pantallas tanto tiempo, puede ser incluso nocivo.

Por lo tanto promovemos unos juegos más táctiles y físicos, con los que desarrollar todo tipo de habilidades. Incluso el gusto por la tecnología, porque muchos de los juegos que tenemos en el catálogo ayudan a desarrollar mentalidad matemática y crítica… Aunque sabemos que el futuro es digital, las habilidades se siguen desarrollando a través del juego en la infancia.

El juego es básico para aprender, especialmente en edades tan tempranas. Y estar vinculado a las pantallas tanto tiempo, puede ser incluso nocivo.

¿Tienen juguetes para niños y para niñas, o son para todos?

En nuestra plataforma evitamos hacer distinciones de género. Cualquier juguete puede ser utilizado tanto por niños como por niñas. Y esto, además, ayuda a que desde pequeños sepan y normalicen que pueden jugar tanto con muñecas como con coches.

Estimulamos así intereses tempranos que antes no aparecían hasta más tarde porque, por ejemplo, a las niñas no les regalaban juguetes técnicos o científicos. Queremos ayudar a equilibrar la brecha de género en la tecnología.

En nuestra plataforma evitamos hacer distinciones de género. Cualquier juguete puede ser utilizado tanto por niños como por niñas.

¿Quiénes son sus clientes?

Por ahora tenemos dos clientes potenciales que estamos terminando de validar. Uno son las familias. Hasta ahora, ha sido el público mayoritario. El otro son cualquier tipo de persona que tenga que hacer un regalo a un niño. Por ejemplo: abuelos, tíos, padrinos… A veces no saben qué regalar y qué mejor que un vale de seis meses a nuestro catálogo, para que el niño pueda jugar.

Además de esos dos, también estamos viendo a empresas que quieren acercar Kidalos a sus empleados, como beneficio social, para promover la conciliación familiar.

Tíos y abuelos a veces no saben qué regalar y qué mejor que un vale de seis meses a nuestro catálogo, para que el niño pueda jugar.

¿Y cree que este sistema tiene impacto sobre la vida de los niños, más allá de esos seis meses?

Totalmente. Creemos que nuestra solución apoya también en la formación de valores de los niños, porque desde pequeñitos aprenden que deben consumir de una manera responsable. Ellos saben que ese juguete no es suyo y que deben cuidar de él, para que luego puedan disfrutar de él en otra familia. En estos momentos tan importantes para la vida de las personas, aportamos un valor pedagógico y también impactamos en los hábitos de consumo en el futuro.

¿Han necesitado diseñar una solución logística especial para su actividad?

Lo cierto es que, a pesar de que llevamos solo un año de existencia, nuestra definición de modelo de negocio ha vivido diversas transformaciones. Por ahora contamos con un almacén en el que recogemos los juguetes y los preparamos para su envío. Pero estamos abriendo vías de colaboración con fabricantes que nos permitan no ser tan dependientes de la gestión de stocks. 

¿Y el comerciante de juguetes de toda la vida, como los ve a ustedes?

Creíamos que íbamos a tener una confrontación directa con ellos, pero de momento es todo lo contrario. De hecho, estamos conversando con dos grandes actores del sector, fabricantes, que se han interesado en nuestro modelo y quieren tener presencia en la plataforma. Quizás es porque no pueden dar, directamente, una solución circular en sus catálogos y, en cambio, sí puedan hacerlo a través de nosotros.

Además, el futuro es sostenible y circular, de manera que mejor si comienzan a aliarse con quienes ya estemos en ese ámbito. Por otro lado, no hay que olvidar que nosotros hacemos llegar juguetes a las familias de forma directa y física. Por lo tanto, muchas familias pueden desarrollar vínculos con las marcas de esos productos. Y a los fabricantes les interesa.

Creíamos que íbamos a tener una confrontación directa con los fabricantes de juguetes, pero de momento es todo lo contrario.

¿Existe la obsolescencia programada en los juguetes?

Totalmente. Por suerte, hay bastantes juguetes que son poco complejos y que están hechos de madera y de cosas así. Así que no sufren esa obsolescencia. Pero hay otros que tienen muchos componentes tecnológicos y no pueden durar mucho tiempo.

Creemos que, aunque la vida de un producto sea corta, de dos o tres años, hay que darle uso todo el tiempo, hasta que ya no funcione. Lo que queremos evitar es que en las casas existan montones de juguetes aparcados y sin ser utilizados. Hay que hacer que vayan a otras casas, para que otros niños y niñas jueguen con ellos. Aunque su vida sea corta, queremos que sea intensa y que la pasen en funcionamiento.

Los juguetes siguen siendo productos intensivos en plástico y tecnologías.

Mucho. El plástico está presente en la mayoría de ellos y contienen componentes complejos como los chips y los circuitos, con lo que son muy difíciles de reciclar. Esa es una de las razones por las que entramos en el proyecto. Además, las familias tampoco saben dónde deben llevarlos a reciclar y los acaban tirando al contenedor. Pero, aunque lo hagan bien y los tiren en el punto limpio, el 90% de juguetes terminan sin poderse reciclar totalmente.

¿Qué perfiles trabajan en su organización?

Además de las fundadoras, tenemos un perfil especializado en pedagogía, porque como le digo nuestro interés está en crear un buen catálogo y dar un buen acompañamiento a las familias. En cuanto a la plataforma, es algo que tenemos más externalizado.

¿Cuántos productos tiene su catálogo?

Cerca de unas 500 referencias. Es un catálogo vivo, en el que los juguetes entran y salen a menudo y se renuevan. Y con eso podemos conocer los hábitos de consumo de las familias, porque sabemos qué productos funcionan mejor y qué productos funcionan peor.

Si tengo un nieto de 11 meses, ¿cómo lo hago para regalarle un juguete de Kidalos?

Lo que tiene que hacer es entrar en nuestra plataforma web. Allí le contamos todo. El regalo, realmente, sería una suscripción de seis meses para el niño y su familia. Usted podría elegir los dos primeros juguetes, filtrando unos criterios de búsqueda como, por ejemplo, la edad del niño. Cuando la suscripción termina, entonces la propia familia puede seguir eligiendo desde la misma plataforma.

¿Y si le devolvemos el juguete roto de manera irreparable? ¿Hay penalización?

Por el momento no hemos planteado penalizaciones. Pero lo estamos valorando. De hecho, hemos visto que hay familias que se están quedando el producto una vez lo han recibido, porque sus hijos no se quieren separar de él. Apostamos por la economía circular, pero también somos conscientes de que a veces tiene sentido que se lo queden, especialmente si lo van a utilizar de manera intensa. Y, para ese caso, se lo vendemos con un gran descuento, hasta de un 70%.

Así pues, en el caso de que nos devuelvan un juguete roto, que no se pueda reparar por culpa de un mal uso, le podemos decir al cliente que nos lo compre por ese 30% restante de precio.

Actualmente hay una fiebre por lo vintage. Se pagan fortunas por juguetes antiguos…

No es nuestro ámbito. Pero lo que sí sabemos es que a los niños del futuro les gustará saber con qué se juega hoy en día. Y está claro que siempre se jugará, por lo que estamos seguras de que podemos revolucionar este sector con propuestas novedosas y promoviendo nuevos hábitos de consumo.

Está claro que siempre se jugará, por lo que estamos seguras de que podemos revolucionar este sector con propuestas novedosas y promoviendo nuevos hábitos de consumo.

Tras un año de existencia, ¿cuáles serían sus objetivos al cierre de 2022?

Por un lado queremos llegar a muchas familias en España. A posteriori nos gustaría salir a Europa. Por otro, queremos cerrar varios partnerships con empresas muy potentes. Si lo logramos, ese será nuestro indicador de éxito.

Con su perfil técnico e ingenieril, Vanesa Enríquez fundó Kidalos junto a su hermana Andrea, de perfil marketiniano. Ambas se definen como apasionadas del aprendizaje continuo y del desarrollo profesional y personal. Las ganas de crear un proyecto propio, y la inquietud compartida por el mundo que nos quedará si consumimos de la misma manera que lo hacemos, las llevó a entrar en la economía circular y, más concretamente, en el mundo de los juegos y los juguetes infantiles. Kidalos es una plataforma con la que las familias (y quienes quieran quedar bien con ellas) pueden acceder a juguetes durante un tiempo limitado, como si se tratara de un renting. Terminado ese tiempo (normalmente, seis meses), el juguete se recupera y se restaura, para cederlo a otra familia que lo pida a continuación. La propia selección de los juguetes, y el acompañamiento pedagógico de la plataforma ayudan a transmitir unos valores cruciales para nuestra supervivencia a los más pequeños.

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