Elena Fernández Rodríguez

Directora de Relaciones Internacionales y Sostenibilidad de Correos

Directiva Knowmad

«Las cartas en papel serán un producto gourmet, significativo y de alto valor»

Correos mantiene su vocación de servicio postal universal sorteando cambios sociales, tecnológicos y competitivos
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Hablar de Correos es hablar de la empresa pública más importante de España, de millones de personas en contacto y de una de las grandes marcas de toda la vida. Hoy nos reunimos con Elena Fernández, su responsable de Responsabilidad Social Corporativa.

Según su currículo, usted se formó en Derecho. ¿Pensó alguna vez en ejercer la abogacía?

Pues no. Siempre me vi más dedicada a las relaciones internacionales. Incluso pensé en opositar a la carrera diplomática. Pero al acabar Derecho me fui a Estados Unidos a estudiar un año y, a la vuelta, mientras esperaba la respuesta para una beca en el extranjero, entré a trabajar en Correos. Aquí me dieron la oportunidad de desarrollarme en el ámbito internacional. De aquello han pasado ya 18 años.

¿Se ve trabajando en algún otro lugar?

Lo cierto es que nunca pensé que iba a estar tanto tiempo aquí. Pero esto ha evolucionado mucho a lo largo de los años. He conocido ya a siete presidentes distintos y, aunque la compañía sea la misma, podría decirse que he trabajado para siete empresas diferentes. Siempre puedo pensar en otras cosas, claro, pero mientras vea que mi trabajo tiene impacto, que genera cambios en el día a día y que me hace disfrutar, no me moveré de aquí. Es más, creo que mi trabajo es uno de los más bonitos que puedo tener.

He conocido ya a siete presidentes distintos y, aunque la compañía sea la misma, podría decirse que he trabajado para siete empresas diferentes.

Pues hablemos de él y de todos esos cambios. Correos es una empresa pública, pero que compite duro con una miríada de actores privados.

Así es. Es la empresa pública más grande de España y estamos en proceso de transformación. Nos enfrentamos a un cambio de modelo y ese es nuestro gran reto. Además, como compañía pública debemos equilibrar el servicio público con la cohesión económica y territorial y con la necesidad de responder a las necesidades cambiantes del mercado.

Sin duda la competencia en el sector logístico y de paquetería es mucha más ahora que hace 18 años. ¿Cómo van gestionando esas nuevas exigencias?

Por un lado somos proveedores de servicio postal universal, de manera que tenemos el deber de llegar a todos los municipios y domicilios del país. Por otro, debemos, como bien dice, competir en servicio con otros operadores para ser rentables y eficientes. Antes estábamos habituados a llevar cartas y ahora casi nadie las envía. Así que hace algún tiempo comenzamos a enviar paquetería y a proporcionar otros servicios. Ese fue un primer cambio logístico muy importante. 

Antes estábamos habituados a llevar cartas y ahora casi nadie las envía. Desde hace tiempo llevamos paquetería y proporcionamos otros servicios.

Por otra parte, creemos que el desarrollo del comercio electrónico supone una gran oportunidad para nuestra empresa, pero no la única. De hecho, el volumen que antaño gestionábamos en cartas todavía no ha sido igualado por lo que ahora manejamos en paquetería, así que estamos orientándonos hacia la prestación de servicios digitales, porque son temas complementarios. Nos queremos posicionar como una empresa de paquetería y de servicios, tanto físicos como digitales. Creo que, con 2.400 oficinas y 8.000 puntos rurales, contamos con una capilaridad que nos permite llegar a todos los domicilios con productos tanto tangibles como digitales.

Con 2.400 oficinas y 8.000 puntos rurales, contamos con una capilaridad que nos permite llegar a todos los domicilios con productos tangibles y digitales.

¿Cree que el envío de cartas en papel está sentenciado? Dicho de otro modo: ¿tienen alguna previsión de cuándo desaparecerá?

Es muy complicado decirlo y más hacerlo con precisión. Pero creemos que la entrega de cartas y comunicados en papel no tardará mucho en desaparecer. Eso se comienza a ver en el descenso en el número de cartas físicas que envían, por ejemplo, los bancos y otras empresas a los ciudadanos. Ahora bien, lo que hay es una demanda creciente de atención personalizada y significativa. 

En el Reino Unido la gente se envía muchísimas tarjetas de felicitaciones, ya sea por las fiestas o por las celebraciones personales. Eso es algo que sigue aportando mucho valor, tanto a quien envía como a quien recibe. Y, aunque en España hay muchas personas que optan por los formatos electrónicos, todavía hay colectivos que desean el papel y que no quieren perderlo. Así que creo que las cartas en papel van a quedar más como un producto gourmet, significativo y de alto valor, como los libros, que te transmiten un olor concreto cuando los abres, y que hacen mucha ilusión cuando los recibes. Pero la carta como tal terminará desapareciendo. De ahí la transformación que estamos haciendo para poder seguir comunicando, aunque sea de otra manera.

Creemos que la entrega de cartas y comunicados en papel no tardará mucho en desaparecer.

Visto. Vamos ahora a su jurisdicción, la Responsabilidad Social Corporativa. ¿De qué manera la entiende Correos?

Pues estamos haciendo evolucionar el concepto. Hasta no hace mucho, la RSC se vinculaba a la filantropía. Ahora la estamos trasladando hacia la triple contabilidad o el triple impacto. Se trata de conjugar el retorno económico que pueda generar la empresa, incidiendo en el impacto social y viendo cómo minimizar el impacto medioambiental negativo de nuestras actividades. Y, con las tres cosas, se puede establecer una cuenta de resultados de triple impacto… Si no tenemos planeta, la empresa no podrá existir, por rentable que sea.

Las compañías suelen visibilizar sus esfuerzos y propósitos de RSC. ¿De qué manera lo hacen ustedes? ¿En qué se enfocan?

Pues en tres grandes apartados. Por un lado, en el ámbito del negocio, intentamos visibilizar el poder que tienen los consumidores sobre el medio ambiente y la sociedad cuando deciden qué compran y qué no. Por ejemplo, tenemos algunos productos que, con solo comprarlos, los clientes ya están generando un impacto en un campo u otro. Además, colaboramos con iniciativas como la catalana WorldCoo, que nos permite generar cambios a través de los redondeos que entregan nuestros clientes. 

En segundo lugar, tenemos un compromiso claro con la comunidad. Lo desarrollamos a través de proyectos que tienen que ver con la educación y los colectivos vulnerables. Además, los vinculamos mucho al negocio y a la visión que Correos tiene sobre la sociedad… Antes, cuando no había internet, el único modo de estudiar a distancia era a través de la correspondencia, así que le seguimos dando importancia a eso.

Antes, cuando no había internet, el único modo de estudiar a distancia era a través de la correspondencia, así que le seguimos dando importancia a eso.Antes, cuando no había internet, el único modo de estudiar a distancia era a través de la correspondencia, así que le seguimos dando importancia a eso.

Finalmente, para que tanto la parte del negocio como la de la comunidad funcionen bien, tenemos una política ambiental muy ambiciosa que se propone reducir al máximo las emisiones y utilizar herramientas punteras que nos aporten eficiencia ecológica. Y nos apoyamos también en los 11.000 carteros y carteras que cada día entregan paquetes y cartas y lo hacen andando, sin contaminar.

Nos apoyamos en los 11.000 carteros y carteras que cada día entregan paquetes y cartas y lo hacen andando, sin contaminar.

Uno de los grandes lugares comunes de la RSC ha sido la Agenda 2030, que ha marcado el terreno de juego. Pero también se critica cierta lentitud en la adopción de esas medidas…  

Pues digamos que uno de los hitos más importantes de los ODS es que, por primera vez, el mundo se dio cuenta de que los gobiernos no podían, por sí solos, hacerse cargo del problema y, por tanto, que las empresas debían jugar un papel muy importante.  

Igualmente, el COVID nos ha hecho ser conscientes a todos de que somos más vulnerables de lo que pensábamos, de que las desigualdades han aumentado muchísimo y de que las empresas tenemos mucho que decir en todo esto. 

Creo que estamos yendo más despacio de lo que nos gustaría ir a la gran mayoría, pero esos objetivos marcaron mucho la agenda de las empresas y las ha puesto en un itinerario hacia la sostenibilidad desde todas las perspectivas. Así que estamos cambiando la visión del impacto hacia algo que va más allá del mero beneficio para los accionistas.

Hace años, el cartero y la cartera eran figuras muy queridas y respetadas en los barrios y los pueblos. ¿Sigue siendo así? 

Siempre fueron personas recibidas con mucha ilusión. Ahora estos profesionales siguen atesorando un nivel de confianza muy elevada y han hecho un gran esfuerzo por transformarse. De manera, por ejemplo, que ya todos van con una PDA que les permite gestionar muchos más productos que antes, con el mismo nivel de seguridad. La percepción social de los equipos de carteros nos dice que siguen estando muy vinculados a la comunidad y que conocen a cada vecino por su nombre y apellido.

Carteras y carteros siguen estando muy vinculados a la comunidad y conocen a cada vecino por su nombre y apellido.

Que no es poco. ¿Cómo concretan sus políticas de RSC en cuanto al personal de Correos?

De entrada, hay mucha coordinación entre el área de RSC y el equipo que se ocupa de gestionar a los empleados. En estos años hemos desarrollado numerosas iniciativas para asegurar la conciliación de todos. También durante la pandemia, que planteó retos muy duros y que requirió la instalación de todo tipo de sistemas de protección de los empleados. Igualmente hemos establecido protocolos contra el acoso y destinado más de dos millones de euros a la formación de la plantilla. Un 52% de la misma está integrada por mujeres y, en general, cuidamos mucho de todos.

Cuando entré a trabajar en esta empresa ya me dijeron que éramos como una gran familia. Y es cierto. Al final, terminas pasando muchas horas aquí y acabas siendo muy consciente de las necesidades que tenemos. Las personas representan un tipo de capital indispensable.

Cuando entré a trabajar en esta empresa me dijeron que éramos todos como una gran familia. Y es cierto.

Última: ustedes han patrocinado el ciclismo y otros acontecimientos deportivos. ¿Por qué no el fútbol, por ejemplo? 

Pues, aunque no soy especialista en el tema (no llevo la comunicación de marca), le cuento que tenemos grandes acuerdos con el Plan ADO para apoyar a los deportes. Patrocinamos la Vuelta a España y siempre intentamos enfocar nuestros patrocinios hacia deportes que no sean súpermayoritarios pero que, a la vez, demuestren el esfuerzo que representa recorrer cada día miles de kilómetros, como hacemos nosotros. De ahí el interés por el ciclismo.

Aunque quería ser médico de pequeña, Elena Fernández se formó en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y enseguida vio que lo suyo eran las relaciones internacionales. De ahí sus estudios de maestría en la materia y en Comercio Exterior. Pasó un año formándose en Estados Unidos y a la vuelta, mientras esperaba respuesta a otra beca para ir al extranjero, le surgió la oportunidad de trabajar para Correos. De eso hace 18 años y recuerda que le dijeron que era como una gran familia. Pronto le ofrecieron la posibilidad de dedicarse a las Relaciones Internacionales dentro de la compañía y vio satisfechas sus inquietudes en ese aspecto. Más adelante fue ocupándose de áreas como la sostenibilidad y la gestión de la relación con los diversos stakeholders. Se define como una nómada del conocimiento (o knowmad), que dedica un tiempo de cada año a actualizar sus conocimientos. Ahora mismo, sin ir más lejos, está participando en una formación sobre transformación social competitiva.

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