La última milla: el punto clave de la cadena de distribución

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La Navidad es una etapa de tradiciones, de reuniones familiares, de cenas de empresa, y también de regalos. El aumento de compras durante estas fechas se repite cada año, al igual que las decisiones de los clientes. Colonias, calcetines, abrigos de invierno, videojuegos o la bufanda para el abuelo, son los presentes más comunes en la mayoría de casas desde hace años según Deloitte. Pero, aunque todos los años repetimos los mismos regalos, ya nada es como antes. Y es que, las compras por Internet cada vez son más. En España, el comercio electrónico supuso el 24% del total de compras del año pasado.

Las razones por las que cada vez son más las personas que hacen sus compras online son muy diversas: podemos hacerlo desde cualquier lugar y visitar cientos de tiendas sin movernos del sofá, es más fácil encontrar lo que buscamos, y, entre muchos más beneficios, podemos recibirlo en nuestro hogar en tiempo récord gracias a los avanzados sistemas de logística. Dentro de este último, hay un factor clave en toda cadena de distribución, la última milla. Laura Bolaños, antigua alumna MBA y Senior Project Manager en eComJungle nos explica qué es y cómo funciona este punto crítico de la cadena de distribución.

¿Qué es la última milla?

Dentro de las ciudades la mercancía se distribuye desde una misma zona o almacén hacia diferentes destinos. Esto se conoce como “last mile delivery”, entrega de última milla, aunque también se puede conocer como logística de proximidad o distribución capilar. Es el último movimiento de las mercancías desde el centro de transporte a su destino final. El objetivo principal es que la entrega se realice de la manera más eficiente posible.

En una cadena enfocada al consumidor final, de negocio hacía el cliente (B2C), la última milla corresponde a la entrega directa al cliente, ya sea en un punto de recogida como puede ser una taquilla automatizada (las que vemos en estaciones de servicio o el metro), punto de entrega/recogida (otros comercios que hacen de recepcionistas del paquete de otras compañías como Amazon, UPS, etc), o bien, en su propio domicilio.

Este tipo de transporte es útil para todos para todos los involucrados en el proceso de compra-venta de bienes, pero en especial para los eCommerce.

Rápido, pero también sostenible

Cada vez son más las personas conscientes de la necesidad de cuidar el planeta y que intentan vivir siendo consecuentes con ello. Esto afecta también a las decisiones de compra, donde muchas son tomadas en función de la responsabilidad social de la empresa, por encima incluso de los precios o las calidades del producto. Para las empresas, la responsabilidad social, además de ser un elemento de consciencia con el medio ambiente, que también, se ha convertido en una imposición del mercado. Por eso cada vez más empresas logísticas y de eCommerce han dado paso a vehículos (coches, motocicletas, patinetes, bicicletas, tuk-tuks) eléctricos, e incluso repartidores a pie.

Los retos que se presentan

Un proceso de última milla bien implementado es clave para el buen funcionamiento de cualquier negocio, pero para lograrlo hay que tener en cuenta los distintos retos que se presentan:

Tráfico: Uno de los mayores retos que supone la logística de última milla es que cada vez hay más megaciudades en todo el mundo y cuando llegan a los límites físicos de su expansión geográfica, se da un aumento de la densidad poblacional, lo que ocasiona que el transporte sea más complejo, atascos, incertidumbre y sucesos aleatorios (como accidentes) que alteran el proceso logístico.

Exigencia del comercio electrónico: Como usuarios vemos el comercio electrónico como algo positivo, y los servicios logísticos son una extensión del servicio al cliente, sin embargo al ser tan convenientes que nos dejan elegir el día, la hora y la rapidez de la entrega o bien separar los pedidos en envíos individuales cuando compramos en diferentes plataformas, provocan que cada vez se envíen más y más paquetes pequeños a los centros logísticos de las ciudades y se dificulta que las empresas puedan hacer una planificación de rutas eficiente.

Competir con los grandes: El problema para un eCommerce pequeño o mediano, es que las grandes plataformas, educan al consumidor a recibir sus pedidos en un tiempo relámpago y sin pagar por él (envió gratis y entrega en el mismo día de la compra). Lo que provoca que las empresas logísticas tengan que aumentar sus precios para estar a su nivel y que eleCommerce pequeño tenga que bajar los márgenes o bien hacer un esfuerzo en educar al consumidor que la logística es una empresa a parte.

Ejemplos de éxito

El método de centralización (llevar todos los paquetes divididos por zonas a una cercana en común) lo utilizan casi todas las empresas de logística. Las más notables por supuesto son las de mayor tamaño: Amazon, Corte Inglés, UPS, SEUR y por supuesto Correos.

El hecho de tener almacenes dentro de las urbes y el apoyo de casilleros en sitios de alto tránsito como podría ser el Metro o estaciones de autobuses, hace todavía más ágil el trabajo de la entrega, y que cada vez sean más, las empresas que se apoyan en este método.

Artículo en colaboración con: Laura Bolaños, antigua alumna MBA y Senior Project Manager en eComJungle.

Fuente: EAE

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