Pilar Orenes

Directora general de Educo

Confianza y transparencia

©FeedbackToday/Nacho Roca

«En un mundo global hay que abrir puertas y crear alianzas»

Educo forma parte de Childfund Alliance, una red con presencia en más de 60 países
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En tiempos de crisis, la cooperación y la solidaridad son dos de las actividades a las que mayor atención hay que dedicar. En Educo trabajan, especialmente, con la infancia más vulnerable a través de sus programas en diversos espacios educativos. Hoy nos recibe su directora general, Pilar Orenes.

Desde finales de 2020 lidera usted Educo. ¿Cuál es el proyecto de la entidad? 

Todo ha cambiado mucho desde que comencé a trabajar en cooperación hace más de veinte años y, en este sentido, Educo se adapta continuamente a los cambios que se producen en el mundo. Sin embargo, mantenemos constante nuestra visión y misión. Y es que hay una realidad que es injusta: no todos los niños tienen acceso a sus derechos básicos. 

De ahí que llevemos a cabo todo tipo de acciones para movilizar a la ciudadanía -especialmente a las personas que quieren cambiar las cosas a título individual y que se convierten en nuestros voluntarios, socios o padrinos, o que dan donativos; pero también a los gobiernos y a las empresas. Siempre buscamos crear las mayores alianzas posibles entre todos los actores. 

Hay una realidad que es injusta: no todos los niños tienen acceso a sus derechos básicos.

En este sentido, Educo forma parte de la Childfund Alliance, una red internacional de con presencia en más de 60 países. ¿Qué ventajas tiene para ustedes estar en esa red?

Para las organizaciones con una visión internacional es muy importante formar parte de alianzas globales. Chilfund Alliance es una de las organizaciones más potentes del mundo en materia de infancia y Educo es uno de sus partners.

Digamos que no es lo mismo llamar a la Unión Europea si eres Educo que si eres Chilfund Alliance. Además, los espacios de coordinación de esa red internacional también nos permiten explicar quiénes somos, qué hacemos y cómo estamos ante los restantes miembros, de manera que son espacios de rendición de cuentas y transparencia… En un mundo global hay que abrir puertas y crear alianzas.

Chilfund Alliance es una de las organizaciones más potentes del mundo en materia de infancia y Educo es uno de sus partners.

La marca “Educo” dice mucho del propósito de la entidad, ¿no cree?

Así es. Estamos orientados a la educación. Y queremos resignificarla. No se trata de trabajar en las escuelas y en la relación entre alumnos y profesores, más bien buscamos un concepto más integral, holístico y urgente, para lograr cambiar la vida de las personas. Por este motivo hablamos de espacios educativos en el comedor escolar, en el tiempo libre o incluso en situación de emergencias, cuando las escuelas permanecen cerradas. Además, la palabra Educo es fácil de traducir en diversos espacios e idiomas. Pero también habla mucho de cooperación, colaboración, coordinación… Aunque también esto ha cambiado con los años.

Buscamos un concepto más integral, holístico y urgente de la educación para lograr cambiar la vida de las personas.

¿De qué manera ha cambiado?

Ahora ya no se hacen alianzas como las que existían hace unos años, entre organizaciones de los países del “norte” para ayudar a los países del “sur”. Las actuales son alianzas globales, en las que tanta importancia tienen los socios de un lugar como el del otro. Actualmente, en mi trabajo, tan importante es el equipo de Barcelona como el de la sede de Madrid. Todos los profesionales pueden analizar cualquier situación y desarrollar proyectos tan concretos como dar becas comedor, o tan amplios como la realización de estudios e informes.

Actualmente, las organizaciones de cooperación están llamadas a ser las que mejores datos aporten sobre cada problema y su contexto, sus causas y sus soluciones. Nuestra organización vive en un mundo global y, por lo tanto, debe trabajar de manera interdependiente.

Las actuales son alianzas globales, en las que tanta importancia tienen los socios de un lugar como el del otro.

Antaño se solía vincular la cooperación a realidades de exclusión en países lejanos. Ahora todos hemos conocido casos de exclusión al lado de casa. ¿Cómo equilibran ustedes su actividad aquí y allá?

Pues eso es parte de la evolución que comentábamos. Muchas organizaciones teníamos nuestras miradas puestas en lo internacional, hasta que, de repente, llegó la crisis económica de 2008 a España y nos hicimos más conscientes de la realidad de las bolsas de pobreza en el país. Nos adaptamos porque la propia base social así nos lo pidió.

En 2009 comenzamos a trabajar en proyectos para niños que no disponen de un acceso a lo más básico, como por ejemplo las becas de comedor, o la protección de sus derechos. Actualmente somos una organización con alcance internacional que ya no hace divisiones entre el norte y el sur, sino que lleva a cabo campañas de captación y de transformación de la vida en todas partes. Tenemos el reto de recordarle, a la gente de aquí, que hay otros contextos igualmente difíciles fuera de España, porque, ciertamente, la gente se centra mucho en lo cercano, pero sigue habiendo necesidades en la India o el Sahel. 

Actualmente somos una organización con alcance internacional que ya no hace divisiones entre el norte y el sur, sino que lleva a cabo campañas de captación y de transformación de la vida en todas partes.

Sin necesidad de darnos cifras, ¿cómo reparten su presupuesto?  

Intentamos mantener una serie de criterios y proporciones estables a lo largo del tiempo. Lo que es inamovible es que todo el dinero de los socios y socias se dedica a cambiar la vida de los niños. Obviamente, hay que reservar una parte de esos recursos para la governanza y la administración de la estructura. Pero, a partir de ahí, todo depende del tipo de actividades que realicemos: si son programas, si son actuaciones o si es investigación… Eso marca el reparto.

Y, a la vez, intentamos mantener cierta flexibilidad para poder cubrir emergencias. Cuando las crisis aparecen suelen hacerlo de improviso. Y trabajamos en América Latina, África y Asia, de manera que siempre aparecen. A veces dedicamos fondos a acciones directas y a veces para generar datos o investigar. Eso está bien porque nos permite ayudar a formar a profesionales de la educación, o apoyar algún ministerio local en acciones de sensibilización.

Mantenemos cierta flexibilidad para poder cubrir emergencias. Cuando las crisis aparecen suelen hacerlo de improviso.

Se dice que las ONGs suplen las carencias de muchos gobiernos en acción social.

Nosotros queremos que sea una acción complementaria, más que suplementaria. En lo referente a acción humanitaria hay países que cuentan con sistemas de emergencia y que pueden actuar directamente sin contar con el apoyo de ninguna ONG. Pero hay otros países con unas estructuras de ayuda tan débiles que la acción de las ONGs es imprescindible. 

En España disponemos de una red asistencial y social muy importante y aquí sí que podemos hacer trabajo complementario. Es cierto que el sistema se ocupa de dar becas comedor, pero por la razón que sea algunos niños quedan fuera de él y nosotros lo complementamos… Siempre nos estamos preguntando qué más cosas podemos hacer. Y casi siempre hay algo. Por ejemplo, influir en todos los gobiernos para que logren que todos los niños accedan a sus derechos. Cuando todos tengan becas comedor, tal vez nos dedicaremos a otra cosa.

La “competencia” entre las ONG ha crecido en los últimos años. Pero también el escepticismo de la sociedad en cuanto a las instituciones. ¿Cómo mantienen viva la confianza de la gente?

Pues, como en todos los sectores maduros, en el nuestro hay desafíos todos los días. Y uno de ellos es seguir generando confianza y transparencia. Vivimos de la voluntad de colaboración de las personas y la mejor manera de mantenerla es ofrecer transparencia total a la hora de contarles todo lo que hacemos y el impacto que logramos. 

Nuestro gabinete de comunicación está pensando continuamente en qué tipo de información le pide la sociedad y en cómo hacérsela llegar. Creo que cuando la sociedad te reta también tú avanzas.

Vivimos de la voluntad de colaboración de las personas y la mejor manera de mantenerla es ofrecer transparencia total a la hora de contarles todo lo que hacemos y el impacto que logramos.

La directora general de Educo es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Granada. Confiesa su vocación inicial por la docencia y su intención de presentarse a hacer oposiciones. Sin embargo optó por visitar Perú e iniciar un voluntariado de un año, que se extendió un segundo año y que la apartó, definitivamente, de la idea de opositar. Pilar cambió el chip por la cooperación internacional y por las relaciones norte-sur. A partir de ese momento recaló en diversas organizaciones no gubernamentales. En Intermon Oxfam desarrolló diversas funciones a lo largo de dos décadas. Dirigió la oficina de Madrid, fue responsable de personas y organización y directora general interina. En esos años también se formó con un Máster en Gestión y Dirección de ONGs, un Executive Program de “Mujeres para la Alta Dirección” y un “Advanced Management Program” en ESADE Business School. En septiembre de 2020 se hizo público su “fichaje” por parte de EDUCO.

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