Francisco García

CEO y cofundador de Pixel Research Lab

Enfoque Lean

©FeedbackToday/Nacho Roca

«En pocas semanas hablamos de tú a tú con el cliente. Y en dos meses sabemos más que él»

Pixel Research Lab aporta su estilo “rebelde” a la mejora de experiencias de interfaz y usuario
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Todos distinguimos cuando la página web de una empresa es lenta, fea o poco intuitiva. Pero si las cosas fluyen, casi no notamos nada y somos más felices. Hoy hablamos con alguien que se ocupa de hacer que pase esto último: Francisco García lidera Pixel Research Lab.

Comencemos hablando de usted. ¿Cómo fue su vida, antes de emprender?

Nací en Venezuela. Me formé gracias a una tía que me hizo casi de mentora y apostó por mí, y a mi padre, que se esforzó para que pudiera estudiar en una escuela internacional y en inglés. De mis primeros estudios salí con una cierta inclinación artística y con un grupo de amigos y familia que compraban mis obras. Pero cuando tuve edad para ir a la universidad, preferí viajar y ver mundo. Fui a España, a conocer la tierra de mis abuelas, en Asturias. También estuve viajando por Europa unos cinco o seis años y recalé durante un par de ellos en Londres, donde viví de un trabajo en un hostal en Piccadilly Circus. Tenía unos veinte años. Luego me volví a Venezuela.

Pero no se quedó mucho.

Eran los tiempos de Chavez y las dinámicas sociales no eran muy buenas. Caracas se convirtió en un lugar difícil. Así que volví a marcharme. Y, como había conocido Barcelona como mochilero, y me lo había pasado muy bien, me vine aquí. Pero, por más que me dedicaba al arte, no tenía contactos y era muy difícil ganarme la vida con él. Entonces gané una beca y pude ir a la universidad. Eso me dio la oportunidad de hacer prácticas en el mundo profesional, particularmente en agencias de publicidad. Fueron varios años de formación en los que terminé siendo un buen diseñador de producto y de experiencia de usuario.

Fueron varios años de formación en los que terminé siendo un buen diseñador de producto y de experiencia de usuario.

¿Y no explotó esa carrera?

En aquellas experiencias veía que había muchos problemas a la hora de conversar sobre el diseño. Las decisiones en ese ámbito son siempre muy subjetivas. Lo que dice uno se contrapone a lo que dice el otro. Lo que viene de arriba, pisa lo que viene de abajo. Así que me faltaba algo. Entré como en una especie de crisis profesional con mi propio oficio: sentía que me gustaba hacerlo y que tenía las aptitudes, pero que dentro de un entorno laboral era muy difícil dedicarse a ello.

Y llegó Vicenç Martí.

Así es. Él es un empresario muy reputado y me ofreció arrancar juntos el proyecto Pixel. Inicialmente hacíamos todo tipo de formatos digitales. Más adelante conocí a otras personas importantes, como Maru Latournerie. Vi que ella hacía investigación y que tenía otra manera de conversar sobre los proyectos y de establecer decisiones estratégicas sobre los productos. Con Vicenç vimos que podíamos darle a Pixel un giro hacia la investigación y la validación de producto digital. El primer año fue exitoso. Y me tomé seis meses para formarme en eso y crear una nueva visión de la empresa. Eso fue en 2017.

Antes de la pandemia. 

Asumimos la estrategia de reducir costes y optimizar procesos por medio de la tecnología. Todos usamos el Gmail, pero no todos sabemos agendar un correo para que salga mañana a las tres de la tarde. Y me sorprende que la adopción de estas tecnologías haya sido tan elevada, aunque la destreza sea baja.

Así que nos decidimos enfocar a lo digital y a lo híbrido, pensando en el futuro de todos los sectores. Quisimos posicionarnos en eso. Cuando llegó la pandemia, ya dominábamos todos esos procesos.

Todos usamos el Gmail, pero no todos sabemos agendar un correo para que salga mañana a las tres de la tarde.

La investigación de la que habla usted debe requerir una inmersión en la vida de cada cliente.

Así es. Se trata de aprender haciendo. Y por eso hemos logrado sobrevivir durante cinco años. Hemos logrado hacer transferencia de conocimiento entre actores de distintos sectores, y aprender las necesidades de los unos y los otros. Cada herramienta se puede desarrollar de distintas formas y eso nos ha ayudado a ser más flexibles y creativos. En pocas semanas podemos hablar de tú a tú con cualquier cliente. Y en dos o tres meses incluso sabemos más que él.

Hemos logrado hacer transferencia de conocimiento entre actores de distintos sectores, y aprender las necesidades de los unos y los otros.

¿Algún cliente se les impacienta, si dedican tres meses a investigar?

Es que nos enfocamos totalmente a los resultados. Y podemos además ofrecer buenos precios sin comprometer la calidad del trabajo. Además, trabajamos mucho con empresas del sector tech y no suelen tener presupuesto para trabajar con agencias de gran calibre. Comienzan a haber agencias que, como nosotros, tienen un enfoque de investigación muy lean, sin procesos ni costos innecesarios. A eso nos hemos dedicado los últimos años y hemos establecido muy buenas relaciones con el ecosistema. Con muchos clientes tenemos una relación de años.

Trabajamos mucho con empresas del sector tech y no suelen tener presupuesto para trabajar con agencias de gran calibre.

Como clientes tienen desde parques temáticos hasta servicios funerarios. ¿Cómo detectan cosas en común y diferencias entre sectores tan distantes?

Hacemos un poco como los médicos de cabecera. Además del diagnóstico, decimos qué remedios hemos hallado para resolver los problemas detectados y el coste de su implementación. Nos gusta dar planes de acción a los clientes para que los puedan activar.

Y una vez lo hacen, ¿el cliente les sigue pidiendo ayuda?

Inicialmente temíamos no fidelizarles. Pero hemos entregado muchos servicios y hecho muchos análisis post-mortem. Hemos visto que las empresas y los emprendedores tienen muchas dudas e hipótesis y que el primer proyecto que hacemos con ellos suele servir para consolidar la relación. Así que, tras el primero, nos vienen a ver con más ignorancias que quieren resolver.

Con empresas como Port Aventura, o Altima, establecemos acuerdos de acompañamiento anual, con unos recursos y unos objetivos asignados, para crear valor a largo plazo.

Las empresas y emprendedores tienen muchas dudas e hipótesis. Tras el primer proyecto, nos vienen a ver con más ignorancias que quieren resolver.

¿La comunicación digital entre empresas y clientes cambia rápido?

Sí. Hay muchos cambios en los comportamientos de los consumidores, usuarios y clientes. También hay muchas tendencias que afectan a las infraestructuras, los modelos de negocio, las apropiaciones culturales… Con nuestros clientes tratamos de identificar todos esos cambios para que puedan tomar decisiones lo más informadas posible. No es fácil dar una solución, pero sí es posible dar la información adecuada como para tomar mejores decisiones.

¿En el ámbito en el que se mueve, ha notado usted una mayor preocupación por la sostenibilidad y por la Agenda 2030?

Definitivamente, sí. Las personas que están detrás de la empresa, ya sea el cliente o nosotros mismos, tenemos el chip de give back. Y es un trabajo colectivo. Nadie, por grande que sea, ni siquiera la Coca-Cola, pueden resolver por si solos el problema de la sostenibilidad. Necesitamos que haya mucha acción distribuida.

Por nuestra parte, creemos que hay que ayudar a los emprendedores más jóvenes: la generación Z, con un mayor acceso a contenidos y formación, sin que tengan que asumir los costes que nuestra generación ha tenido: idioma, tecnología… Aprender es costoso, pero la tecnología nos puede ayudar a crear un mayor alcance sin unos costes tan grandes. Todos ganamos más si los emprendedores tienen éxito.

Pixel es un nombre que evoca a diseño gráfico. 

En los últimos 20 años el diseño gráfico y de experiencias ha ganado un posicionamiento muy importante dentro del mundo de la empresa. Hay cada vez más figuras relevantes como los heads of design, que rivalizan con los directores de finanzas y marketing. Creo que pasará lo mismo dentro de un tiempo con el research.

Hay cada vez más figuras relevantes como los heads of design, que rivalizan con los directores de finanzas y marketing. Creo que pasará lo mismo dentro de un tiempo con el research.

Su firma colabora con grandes agencias de comunicación. ¿Su destino es ser engullidos por una gran multinacional, o piensan seguir por su cuenta?

Todo el mundo tiene un precio, así que no estamos cerrados a escuchar ofertas. Pero lo cierto es que hemos logrado construir una cultura muy rebelde, y quizás no casamos bien con las agencias grandes. Aunque sí colaboramos muy bien con ellas y con los equipos propios de los clientes, independientemente de quiénes sean y cómo trabajen.

En cuanto al futuro… A mí me emociona mucho saber que hay tanto por aprender y descubrir. 

Nacido en Venezuela, y descendiente de asturianos, Francisco García siempre tuvo una gran inclinación para las artes. Tras viajar y vivir en distintos puntos de Europa, recaló finalmente en Barcelona donde se formó lo necesario como para trabajar en diseño en grandes firmas como RAPP Collins, Ogilvy, eDreams ODIGEO y varias startups. Con el tiempo, se hizo experto en diseño UX y UI, investigación centrada en el usuario y testeo de productos. También está certificado como Design Sprint Facilitator, un proceso creado por Google Ventures orientado a la innovación. 

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