Asun Antó

Fundadora de Coton et Bois

Algodón y madera

«En interiorismo, el cliente no siempre tiene la razón»

Asun Antó defiende que es necesario conocer a fondo al cliente para hacer buen interiorismo
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En un momento en que la pandemia ha hecho que pasáramos mucho más tiempo en nuestros hogares, empresas como las que se dedican al interiorismo, han notado un creciente interés por sus servicios. Y es que queremos estar y sentirnos bien en casa. Una de ellas es Coton et Bois y hoy hablamos con su fundadora, Asun Antó, una profesional que no solo encarna la elegancia y el buen gusto, sino que sabe proyectarlas en los espacios donde habitan las personas.

¿Desde cuándo tuvo usted claro que iba a dedicarse al interiorismo?

La verdad es que desde muy pequeña. Siempre jugaba con las casas de muñecas y continuamente les cambiaba el mobiliario. Me inspiré en las revistas, en los escaparates de las tiendas… Al llegar la Navidad, era la encargada de decorar mi casa. Esa fue una vocación temprana y he tenido la suerte de poder desarrollarla hasta hoy. Además, tuve la suerte de que mi padre era fotógrafo y siempre estuve rodeada de cosas bonitas.

De pequeña, al llegar la Navidad, era la encargada de decorar mi casa.  

¿Qué itinerario formativo y profesional siguió?

Estudié interiorismo en IADE, en Barcelona. Y comencé a trabajar en ‘Muebles La Favorita’, al tiempo que estudiaba. También me formé en Estilismo. Más adelante me trasladé a vivir a Madrid y estuve catorce años trabajando para una productora que realizaba programas y anuncios para la televisión. Ayudé a crear un sinfín de platós. Finalmente volví a Barcelona y monté mi estudio, Coton et Bois. Inicialmente me establecí en Sant Cugat y luego pasé a Barcelona. Actualmente tenemos una delegación también en Madrid.

¿Por qué creó su propia empresa? Pudo haber seguido trabajando por cuenta ajena…

Había trabajado para otros durante muchos años. Cuando volví de Madrid pensé que era el momento oportuno de crear algo mío y de dar forma a mis ideas.

Había trabajado para otros durante muchos años. Pensé que era el momento oportuno de crear algo mío y de dar forma a mis ideas.

Sus clientes ya las reconocen.

Actualmente tengo a muchas clientas que, cuando ven mis trabajos en las páginas de las revistas, reconocen en ellas mi estilo. Creo que no es ni minimalista ni sofisticado, sino más bien atemporal y cálido. Cuando comencé con Coton et Bois no se llevaba mucho. Pero me centré en ello.

Mi estilo no es ni minimalista ni sofisticado, sino más bien atemporal y cálido.

“Coton et Bois” significa algodón y madera. ¿Son elementos representativos de ese estilo?

Totalmente. Ambos son elementos naturales. Allí donde estén las fibras naturales, como el algodón o el lino, o las maderas, que se aparten los plásticos. Aunque ya sé que se utilizan mucho para la iluminación…

Donde estén las fibras naturales, como el algodón o el lino, o las maderas, que se aparten los plásticos.

¿A qué tipo de clientes prefiere? ¿A los que tienen muy claro lo que quieren para sus casas o a los que se dejan aconsejar?

Lo cierto es que me encantan ambos tipos de clientes. Los hay que vienen y me dicen: “tú misma”. Me dan carta libre para hacer lo que quiera. Y creo que es una situación maravillosa. También los hay que vienen con los “deberes hechos”, como suelo decir: traen recortes, fotografías inspiradoras… Me agradan mucho. Los clientes con los que más me cuesta trabajar son las personas más indecisas.

Los clientes con los que más me cuesta trabajar son las personas indecisas.

A veces hay quien no tiene claro lo de contratar a un interiorista. ¿Es cierto que son ustedes un servicio caro?

Pues yo creo que cada vez más se tiende a recurrir al apoyo del profesional. Hace unos años tal vez sí que el servicio de interiorismo era sinónimo de carestía. Pero ya nos hemos adaptado mucho y no merecemos esa fama.

Actualmente vamos muy de la mano con el cliente y podemos utilizar todo tipo de piezas, combinándolas incluso con las de marcas más populares y económicas. Ahí está la gracia del profesional: saber elegir. No todo lo que hay que poner en una casa debe ser caro. 

Cuando recibe a un cliente, ¿necesita usted un buen briefing para entender lo que necesita?

Es un factor importantísimo. Hay que pasar tiempo con el cliente. Yo necesito tomarme un café con él, preguntarle cuántos son de familia, a qué se dedican, si pasan más o menos horas en casa, si trabajan allí o qué gustos tienen. Sin ese encuentro previo con el cliente, no puedo trabajar bien.

Una de las modas actuales es la de tirar tabiques y unificar espacios. ¿Ando en lo cierto?

Bastante. Actualmente se están haciendo, por ejemplo, muchísimas cocinas abiertas, con una isla central. Allí la gente puede hacer vida, compartir más tiempo con la familia y las amistades… El concepto de antaño, de una cocina separada del comedor, ya no funciona. Se tiende a tirar tabiques, aunque sin llegar al extremo del loft, que todavía no ha cuajado.

El concepto de antaño, de una cocina separada del comedor, ya no funciona. Se tiende a tirar tabiques, aunque sin llegar al extremo del loft.

Usted trabajó muchos años en Madrid y tiene allí una delegación. ¿El gusto de la Meseta es distinto al del Mediterráneo?

La verdad es que no tanto. Creo que el estilo neutro se ajusta y gusta bastante en ambos lugares.

¿Y el concepto de luz?

Ese tal vez sí que es distinto. Algo que siempre pido a los clientes tras la primera entrevista que le comenté es ir a ver el espacio sobre el que trabajaré. No es lo mismo una casa que dé al norte que una que dé al sur. Los colores deben ser más claros u oscuros, según por donde entre el sol.

¿Hay colores actuales y colores pasados de moda?

En los colores hay modas. De repente nos fuimos del beige clarito a los grises. Y ahora acabamos de pasar a los verdes. Las casas y los colores, como todo, cambian con el tiempo.

¿Cree que el cliente siempre lleva la razón?

Pues no siempre. Aunque en esta profesión, como en muchas otras, siempre digo que se necesita cierta psicología. La semana pasada, sin ir más lejos, lo vi en una clienta a la que le estoy haciendo la casa. Ella tiene las ideas muy claras, pero opinábamos distinto. No discutimos. Pocos días después me envió un correo electrónico para decirme que yo tenía razón.

Hablemos de su equipo. Según cuenta la página web lo integran diez personas.

Creo que somos un equipo perfecto, de verdad. Hay chicas jóvenes, estupendas y que además quieren aprender. También tenemos a personas en prácticas. Y a lo largo de estos años, algunos de nuestros interioristas trabajaron y se formaron con nosotros y luego volaron hasta montar un negocio por su cuenta.

El showroom que tienen ustedes en Barcelona es precioso. Dijo que también están en Madrid.

Así es. Desde hace cuatro años. Allí hay una oficina con cuatro personas. Uno de ellos es Javi, mi hijo.

También le ha salido interiorista…

Los hijos pueden amar u odiar la profesión de sus padres. A él le encanta. Hemos estado presentes en Casa Decor de manera ininterrumpida, e incluso ganamos el premio del público hace cuatro años. Eso nos dio a conocer en muchas partes. Actualmente tenemos proyectos en el norte, en el sur, en las islas…

Precisamente, uno de sus proyectos más recientes es el de Casa Arena

Es un proyecto que me ha encantado. Se trata de unos apartamentos turísticos que tienen una luz maravillosa y una ubicación privilegiada: Llançà, Cadaqués… Espacios en la Costa Brava, muy mediterráneos, que han comenzado desde cero y que hemos logrado que sean muy acogedores: son frescos, atemporales, llenos de fibras naturales. Quien vaya allí se sentirá muy bien.

¿Qué papel tienen, en su actividad, las redes sociales?

Las redes hacen mucho. Nosotros disponemos de un perfil en Instagram, que llevo personalmente. Creo que es un arma promocional maravillosa, que ha desplazado a otras. Aparte, tenemos a una persona que nos lleva las demás redes sociales y la página web, que es también muy buena. Es laborioso, pero vale la pena. Y además me gusta.

Por último, ¿guarda buenos recuerdos de su etapa en televisión?

Unos recuerdos maravillosos. Además de interiores y atrezzo para programas, los hacíamos también para la publicidad y los anuncios. Es verdad que era una actividad estresante y que siempre íbamos muy a última hora con todo. Pero fueron unos años estupendos.

Interiorista vocacional y fotógrafa, Asun Antó es una profesional que no solo encarna la elegancia y el buen gusto, sino que sabe proyectarlas en los espacios donde habitan las personas. Formada en interiorismo en IADE, y también en Estilismo, vivió en Madrid y trabajó durante catorce años en el medio televisivo y publicitario, preparando interiorismos y atrezzos para que todo lo que salía de la pantalla transmitiera confort a los espectadores. A su vuelta a Barcelona optó por emprender y lanzar su propio estudio, Coton et Bois (algodón y madera), una declaración de principios para su estilo atemporal, cálido y natural de hacer las cosas.

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