Economía circular: qué puedes hacer para preservar los recursos

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Durante años, las sociedades desarrolladas han vivido en una espiral de consumo indiscriminado en el que la vida útil de los productos era corta y rápidamente recambiable. Si algún objeto ya no cumplía su función o comenzaba a dar problemas, se cambiaba y punto. “Usar y tirar” era la norma; reparar o reciclar no entraban dentro de las opciones. Este ciclo corto de vida se vio reforzado por las estrategias de obsolescencia programada de muchos productos, especialmente tecnológicos, diseñados expresamente para tener una duración determinada que promueva la compra de otro nuevo en un plazo concreto. 

Sin embargo, los efectos del cambio climático y la escasez de recursos y materias primas han ido cambiando la mentalidad de las instituciones, las empresas y los usuarios en favor de un sistema de producción y consumo que no sea tan “bulímico”. Es así como han cobrado importancia conceptos como el de Economía Circular, que aspira a que nada se escape del círculo de producción y los objetos y bienes de consumo tengan una segunda vida. 

¿En qué consiste la economía circular?

Existen numerosos ejemplos de empresas que promueven la economía circular. Un referente sería ECOALF, una marca de moda que utiliza materiales 100% reciclados para confeccionar sus prendas.

Se trata de un sistema de aprovechamiento de los recursos que contempla reutilizar y reciclar todo aquello que entra al ciclo de producción o que genera deshecho para frenar la contaminación y reducir la huella ecológica. El objetivo final es frenar el desgaste del planeta y de las materias primas.

Según esta estrategia, el sistema de producción se cerraría en bucle en torno a estos seis tramos:

1. Diseño

2. Producción / Reelaboración

3. Distribución  

4. Consumo y utilización / Reutilización y reparación

5. Recogida

6. Reciclado

La Unión Europea calcula que, en 2020, solo un 12% de la producción era circular. Por ello lanzó una directiva dentro de la Agenda 2030 para que, en el año 2050, este sistema esté totalmente implantado. 

Con la reutilización y reparación se fomenta el diseño ecológico, la prevención de residuos y gases de efecto invernadero.

¿Qué ventajas tiene?

Con el tiempo, muchas empresas han entendido que los objetivos de la economía circular no son en absoluto irreconciliables con el crecimiento económico. Es más, las grandes compañías ya han comenzado a sumarse a estos cambios confiando en que impulsen nuevos ámbitos de negocio e innovación. En España, firmas top como Coca-Cola, Endesa, Repsol o Nestlé han promovido ya campañas y actuaciones vinculadas a la Economía Circular al tiempo en que adaptan sus propias líneas de negocio a unos objetivos de bajas emisiones. 

La innovación y la tecnología son claves en este proceso de aprovechamiento de los recursos en el que la competitividad no está ni mucho menos descuidada. De hecho, está previsto que el volumen de negocio vinculado a la EC represente un porcentaje cada vez más alto del PIB y genere cientos de miles de empleos.   

Y yo, ¿en qué puedo ayudar?

El consumidor está en el centro de la estrategia de Economía Circular. En gran medida es el líder del cambio de mentalidad y responsable de ejercer cierta presión a las empresas para que adapten medidas más responsables. 

Estos son algunos consejos que pueden servir en el día a día:

  • Fíjate en la durabilidad: a la hora de comprar, apuesta por productos que garanticen una mayor vida útil, lo que evitará que haya que cambiarlos tan pronto. 
  • Piensa si es necesario tirarlo: no siempre lo que pensamos que está “para tirar” lo está realmente; piénsalo dos veces antes de dar por terminado el uso de un producto. 
  • Repara en lugar de tirar: la reparación es una de las máximas de la Economía Circular. En 2020, la Unión Europea legisló el “derecho a reparar” para garantizar la durabilidad de los productos y que los usuarios tengan alternativas que no supongan el fin de la vida útil.  
  • Apuesta por la segunda mano: la nueva conciencia de consumo prevé que los productos y objetos tengan una segunda vida y pasen de consumidor en consumidor a través de la adquisición de segunda mano, que ya es cada vez más potente por ejemplo en el ámbito de la moda.
  • Recicla: en casa y a través de tus compras. Diferencia y separa los bienes que vayas a desechar para que puedan volver al mercado a través del reciclaje y compra productos que sean reciclados.
  • Ahorra en todo lo que esté en tu mano: para ayudar a reducir el desgaste del planeta y las emisiones, el ahorro doméstico es un puntal básico. Piensa bien qué necesitas comprar y cómo harás que la compra sea eficiente y duradera.

El consumidor y las empresas tienen mucho que decir en la estrategia de reparación y reutilización de la Economía Circular, que aspira a acabar con la dinámica de usar y tirar ante el desgaste del planeta y la escasez de materias primas.

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