Conectividad inteligente: así cambiará tu vida el 5G en 10 años

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La ciencia ficción de ayer es la realidad de hoy. Sí, es verdad que no volamos por las calles de Madrid o Bogotá en el patinete de Marty McFly, pero eso no quiere decir que no podamos hacerlo. De hecho, una empresa de Montreal ha creado ya un prototipo basado en la tecnología del dron. El futuro ha llegado, y es que ya surcamos los cielos en aparatos semejantes a los que imaginó Da Vinci y hablamos con los ordenadores como el doctor Bowman de “2001” con su HAL 9000. Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional 5G, ya lo sabía, pero acabó de confirmarlo cuando asistió a las primeras llamadas holográficas. Su infancia como fan de Star Trek se le manifestó de repente.

Hace 20 años, a comienzos de siglo, no existían YouTube, Google, ni Amazon y los módems aún sonaban con ruido de telefonía. Hay que echar la vista atrás para entender por qué importa el cambio tecnológico y qué va a significar el 5G en los próximos diez años. “¿Cuánto darías por volver atrás y saber entonces el gran cambio de paradigma que significarían el 2G o el 3G?”, preguntó Federico Ruiz en la Reunión Anual Alumni 2021 de EAE Business School, celebrada en el Palau de la Música de Barcelona.

El 5G ya está aquí aunque no lo distingas

Cada generación de conectividad dura aproximadamente unos diez años desde que se implementa hasta que queda obsoleta. El 5G ya es una realidad e incluso se trabaja a esta hora en el 6G. Las principales ciudades cuentan con esta tecnología y las aplicaciones a niveles industriales empiezan a ser evidentes mientras las grandes economías luchan por posicionarse. Pero su impacto en la ciudadanía es más lento, lo que no quiere decir que no esté al caer.

Para el público general, donde aún pervive cierto escepticismo, la idea del 5G está asociada a “más velocidad”. Pero es mucho más que eso.

Ni tiempo ni espacio

El 5G supone la supresión del tiempo y el espacio, la eliminación de las distancias. En un mundo completamente virtualizado, acelerar el tiempo o hacer un replay del mismo es posible. Tampoco las fronteras ni los kilómetros tendrán la dimensión de antes. Una clase de violín con un profesor de China puede celebrarse en tu casa de Barcelona en tiempo real con el propio maestro frente a ti. “El metaverso está ahí. El gaming y la realidad se entremezclan en este mundo del 5G y tenemos que saber hacia dónde va”, explica Ruiz.

El gran impacto de esta tecnología se dará cuando todo el mundo esté conectado y su uso se extienda a la población general. Un nuevo escenario cripto en el que el mundo virtual avanza a lomos de la tecnología blockchain. Ha nacido la primera generación nativa cripto.

Un horizonte impredecible

Pero el futuro no es completamente predecible. Podemos echar la vista hacia delante, atisbar el horizonte y suponer lo que implicará el 5G, pero no predecirlo en su totalidad, a veces ni siquiera en parte. Es una de las lecciones de la pandemia mundial de Covid. “La evolución no siempre sucede como esperamos”, dice Federico Ruiz.

Lo que sí está claro es que los cambios son progresivos y en ocasiones abruptos. Las economías más potentes del mundo lo saben y luchan por posicionarse en la arena del 5G. Movilidad, energía, industria, sanidad… Las áreas de implementación del 5G son numerosas y las empresas y los emprendedores están a la que salta, imaginando el futuro. A esta hora se está fraguando el YouTube del mañana, el Instagram de la próxima década, es decir, las nuevas herramientas que transformarán nuestra vida.

El desafío de regular un nuevo mundo

Las enormes transformaciones que trae consigo esta conectividad nunca antes vista va a suponer profundos cambios en las costumbres y las reglas. El director del Observatorio Nacional 5G considera que “el desafío como sociedad es mayúsculo: vivir, regular y controlar la dosificación del mundo real y virtual en el que nos movemos”. Un desafío y una oportunidad, como sucede siempre con los escenarios disruptivos de la historia, que alcanza a la sociedad y la relación del ciudadano con sus gobiernos y su entorno. El mundo virtual también tendrá que tener sus normas. Estamos asistiendo en directo, aunque no lo sepamos, a un cambio de paradigma. No, no es solo “un poco más de velocidad”.

Fuente: EAE

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