Director de Icon Animation

Sergi Reitg

 Animación autóctona de proyección mundial

 "Ahora las productoras ya no buscan dibujantes, sino animadores digitales"

 Icon Animation es una de las abanderadas en la expansión internacional de la animación infantil española.

Martes, 15 de Noviembre de 2005
 De pequeño, Sergi Reitg ya no se andaba con rodeos. Era devoto de Mazinguer Z y sus robóticas hazañas, en cambio, reconoce que Marco y Heidi le parecían anodinos y cursis. Que trabajase como juguetero de joven también debió influir para que este licenciado en económicas se adentrase en el negocio de la animación infantil. Trabajó para Cromosoma gestionando los derechos de explotación de la celebérrima serie "Las tres mellizas", y al final de esa etapa, en el 2002, decidió fundar Icon Animation, productora de animación de proyección internacional. Su primer producto, Vitaminix, emitida en España y comercializada en 60 países, da paso ahora a Lola&Virginia, serie que ha contado con el astronómico presupuesto de siete millones de euros y ya se ha vendido tanto a televisiones españolas, como europeas y sudamericanas. 
 
"Nosotros creamos series de animación cargadas de iconos y personajes, personajes que se pueden plasmar en una camiseta o pueden seguir contando historias en libros."


"El publishing y el licensing aportan muchos ingresos tangenciales al producto audiovisual puro, a veces incluso mayores"


"La tecnología ha repercutido en tres características: menos mano de obra, un mayor control de la producción, y una subcontratación de la misma alrededor del mundo".


"Las televisiones de contenido generalista no invierten en co-producciones tanto como los productores querrían y la ley obliga."


"Nuestras labores comunicacionales se basan en tener una presencia continua en las ferias y conseguir una visibilidad frente a nuestros potenciales clientes. Eso es absolutamente vital."


 Usted le debe mucho a "Las tres mellizas"...
 
Pues sí. Estuve durante ocho años en Cromosoma, la productora artífice de la serie, gestionando su explotación por medio mundo durante ocho años.
 
 
Yo ya me afeitaba el bigote, pero veía esa serie...
 
Fue un boom. Hizo de Cromosoma una gran empresa. La serie se ha llegado a emitir en 150 países y Cromosoma, de ser una mediana productora, llegó a albergar una plantilla de 160 empleados.
 
 
¿Con qué objetivo formó Icon Animation? ¿Estaba sediento de nuevas emociones?
 
Fruto de mi experiencia en Cromosoma, conocía muy bien las necesidades del mercado. Quería crear un modelo de empresa de animación con proyección de futuro y adaptabilidad. Una empresa creativa, muy centrada en el diseño tecnológico y con capacidad de autofinanciación.
 
 
¿Cuándo dice autofinanciación se refiere a una empresa capaz de prescindir de las co-producciones con los canales de televisión?
 
Llamo autofinanciación a la propia capacidad de la empresa de financiar y comercializar proyectos, a la capacidad de gestionar eficientemente los derechos. A mí me gusta decir que somos una empresa de properties.
 
 
¿Ahora llaman así a la producción de dibujos animados?
 
Los dibujos ahora no son sólo dibujos. Nosotros creamos series de animación cargadas de iconos y personajes, personajes que se pueden plasmar en una camiseta o pueden seguir contando historias en libros. Y es que el presente rentable de la animación se basa en el licensing y el publishing. El licensing es todo lo que conocemos por merchandising...
 
 
Si algo triunfa, siempre tendrá merchandising...
 
El publishing es lo mismo, pero aplicado al mundo editorial. Estos aportan muchos ingresos tangenciales al producto audiovisual puro, a veces incluso mayores... Y dado el momento de crisis del sector, esta opción es la mejor vía para garantizar una rentabilidad adecuada.
 
 
¿Por qué se habla de crisis?
 
Antes, la animación se hacía a lápiz, ahora no. La tecnologia ha propiciado una nueva concepción en la creación y producción de dibujos animados. Antaño, las empresas de animación contaban con centenares de dibujantes que trabajaban con carboncillo. Ahora todo funciona con ordenador. Muchos de estos profesionales se han visto en la calle, y muchos de ellos con la dificultad añadida de reciclarse profesionalmente.
 
 
Ahora se apuesta por el dibujo digital y la tridimensionalidad, algo impensable cuando uno veía Los Picapiedra...
 
La tecnología ha repercutido en tres características: menos mano de obra, un mayor control de la producción, y una subcontratación de la misma alrededor del mundo. Por eso estamos en un proceso de transición. Ahora las productoras ya no buscan dibujantes, sino animadores digitales.
 
 
¿Qué les dan de ver a los niños? 
 
Lo único que quieren los niños es algo que les divierta y les entretenga, así de sencillo. En este sentido, las televisiones tienen una gran responsabilidad, porque un infante ve lo que programan en los canales, por eso deben emitir unos contenidos coherentes. El planteamiento creativo de nuestras series siempre tiene un sentido educativo de primer orden, Vitaminix es la muestra más plausible. Una serie que enseña a los niños, y a sus padres, a mantener una alimentación sana y nutritiva.
 
 
¿No plantean adentrarse en el negocio de la animación para el público adulto?
 
Es un género difícil. Si se fija, en casi todas las televisiones se emiten series de animación infantiles, pero no tantas para el público adulto. Las series de animación para adultos, son más locales, es decir, sus historias y personajes son el reflejo de los axiomas culturales del lugar en donde han sido creadas. Muchas no son exportables. Es difícil crear un The Simpsons, una serie con una galería de arquetipos universales que triunfa tanto aquí como en otro punto del planeta.
 
 
¿Cómo es su relación con las cadenas de televisión?
 
Compleja. Las televisiones de contenido generalista no invierten tanto en co-producciones como los productores querrían y la ley obliga. Una honrosa excepción es Televisió de Catalunya, que invierte lo que toca. Ahora TVE entrará en esta dinámica y potenciará las co-producciones, lo que asegurará una mayor calidad en fisionomía y contenido del producto audiovisual infantil. 
 
 
Las campañas de comunicación de sus productos no están en sus manos... ¿Eso les inquieta?
 
Las hacen las televisiones. Al vender los derechos de explotación de nuestras producciones, son las televisiones, editoriales o fabricantes jugueteros, las que gestionan las campañas de comunicación y marketing. Nuestras labores comunicacionales se basan en tener una presencia continua en las ferias y conseguir una visibilidad frente a nuestros potenciales clientes. Eso es absolutamente vital.