Cofundador y Director de Operaciones de Worldcoo

Aureli Bou

Buscando el cambio

"Las métricas demuestran que la gente se ha volcado en ayudar en estos tiempos difíciles"


A pesar de haber ajustado a la baja las previsiones para 2020, Worldcoo mantiene intactas sus expectativas para los siguientes dos años

Miércoles, 01 de Julio de 2020
Usted compra en el supermercado y la cuenta asciende a 9,54 euros. A la hora de pagar, el lector de tarjetas le pregunta si querría dar esos 46 céntimos que faltan para los 10 a una ONG. Usted dice que sí y sale con su compra y un buen sentimiento. La ONG recibe fondos con miles de donaciones como la suya y el supermercado, feliz por materializar su RSC. El concepto es tan brillante como necesario. Hoy hablamos con Aureli Bou, uno de sus inventores.

"Somos una empresa dedicada al fundraising. Recaudamos dinero y donaciones para entidades sin ánimo de lucro y cobramos según el éxito que tengamos"

"También somos una empresa social con una doble misión. Por un lado, ser financieramente solventes y crear empleos. Por el otro, ayudar lo más posible a las entidades a las que servimos"

"En cada compra, cada cliente puede efectuar una pequeña aportación para un proyecto concreto, que está muy bien explicado, del que se sabe quién está detrás, y que puede interesarle más o menos"

"La gente quiere ayudar y entiende que el tercer sector debe cubrir unas necesidades especiales originadas por la crisis del coronavirus"

"El nuestro es un sistema muy escalable. Puede exportarse a otros países, especialmente en el entorno SEPA europeo"

"Sabemos qué proyectos encajan mejor con ciertos tipos de clientes. Nuestros datos nos permiten saber, por ejemplo, qué causas sociales funcionan mejor entre los clientes de un e-commerce que se dedica a vender tecnología"
Usted es un ingeniero industrial con sensibilidad social. Un día, con su amigo Sergi Figueres, decidieron convertir su hobby en su oficio. ¿Cuándo sucedió?
Pues fue allá por 2012. La coyuntura económica de aquel momento, en medio de la anterior crisis, fue determinante, porque la ayuda a las causas sociales era muy necesaria. Pero también hizo que el proceso de creación de Worldcoo fuera difícil. Primero, porque había que ponerlo todo en marcha, pero también porque teníamos que abandonar un trabajo. En mi caso, el de comercial. Pero creamos la empresa y tuvimos la suerte de contar con el apoyo de nuestra familia en todo momento. Hoy estamos muy contentos por cómo nos fue.
 
Y, díganos, ¿cuál es el modelo de negocio? ¿Qué ofrecen?
Pues muy sencillo. Somos una empresa dedicada al fundraising. Recaudamos dinero y donaciones para diversas entidades sin ánimo de lucro y cobramos según el éxito que tengamos. Nuestros honorarios se calculan en base al dinero que logramos recaudar. Y lo hacemos de manera muy transparente. Pensamos que es un buen sistema para las entidades, porque si no logramos nada, no les cobramos nada. 
También somos una empresa social con una doble misión. Por un lado, ser financieramente solventes y crear empleos. Por el otro, ayudar lo más posible a las entidades a las que servimos, para que dispongan de la mayor cantidad posible de recursos y puedan ayudar al máximo de beneficiarios. Así pues, tratamos de ajustarnos en nuestras tarifas lo más posible.

Antiguamente en los mostradores de tiendas y comercios había una hucha para que los clientes dejaran los cambios. Ese dinero se iba a beneficencia. Hoy lo hacemos por el redondeo online. ¿Ha cambiado mucho el sistema?
La verdad es que el concepto es el mismo, pero ahora tiene mayor eficiencia, porque le quita el mínimo tiempo posible al donante y, al hacerse ser electrónico, ofrece la mayor transparencia. Incluso permite generar certificados de donativos.

Lo que ha cambiado con nuestro sistema es el antiguo modelo de suscripción, por el que una persona colaboraba de manera permanente con una entidad, enviándole dinero de manera recurrente. Nuestra filosofía es otra: ahora, en cada compra, cada cliente puede efectuar una pequeña aportación para un proyecto concreto, que está muy bien explicado, del que se sabe quién está detrás, y que puede interesarle más o menos. Nosotros queremos que a lo largo del año ese cliente pueda hacer muchas colaboraciones con muchas entidades que le interesen, más que una gran colaboración con una única entidad. Ese es un modelo que también está muy bien, pero creemos que vale la pena diversificar y que muchas entidades puedan ser beneficiarias, a la vez que muchos clientes puedan conocer gran variedad de causas sociales. 

Y ese nuevo enfoque, ¿no cree que puede complicarle la vida al donante? Es decir, ¿se le deja al cliente la posibilidad abierta de escoger el proyecto al que dona su cambio?
No exactamente. Cada e-commerce, tienda o supermercado con quien colaboramos dispone de un proyecto asociado y asignado a lo largo de un año. La intención es que el cliente, al entrar en el establecimiento, se encuentre con una cartelería y unos avisos que le informen de que ese comercio colabora con una causa determinada. Así, cuando vaya a pagar, habrá podido pensar y decidirlo en base a una información clara. También podrá hacerlo rápidamente y sin generar colas en la caja.

Los proyectos en los que colabora cada establecimiento van cambiando y nosotros buscamos y proporcionamos otros nuevos que encajen específicamente con ellos. Por ejemplo, si se trata de un supermercado, buscamos a bancos de alimentos o becas comedor como destinatarios de lo recaudado. Deben ser proyectos que tengan un sentido en el entorno en el que el donante haga su compra.

Se dice que durante la pandemia la sociedad ha ejercitado más su solidaridad. ¿Ustedes cómo lo ven? ¿Ha sido así?
Yo creo que sí. Pienso que la gente se ha volcado mucho más en estos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir. Se han abierto a colaborar. Lo dicen las métricas y los volúmenes de donaciones, tanto en nuestras plataformas como en el sector en general. La gente quiere ayudar y entiende que el tercer sector debe cubrir unas necesidades especiales originadas por la crisis del coronavirus. También quieren ayudar en la investigación, porque recibimos muchas donaciones que van dirigidas al campo de los ensayos clínicos. Esperamos que sea un cambio permanente. En Reino Unido, donde el estado no ha fomentado tantas donaciones públicas, la cultura de la donación está más arraigada. Ojalá que, en este sentido, nos acerquemos a ellos.

Debo confesarle que un día, cuando fui a pagar mi cuenta en el supermercado, me preguntaron si quería destinar el redondeo a una causa social. Dije que sí, pero no tuve claro a dónde iba a parar ese dinero.
Idealmente debería haberse encontrado con una explicación en ese establecimiento. Hay información en carteles, megafonía e, incluso, los separadores de productos que se encuentra usted entre cliente y cliente en la caja registradora. Trabajamos mucho ese aspecto entre la entidad beneficiaria, la empresa vendedora de productos y nosotros. A veces sucede que el proyecto cambia o que la implantación de los carteles se complica, pero es algo puntual. Los donantes deben estar informados de a dónde va a parar su dinero.

¿Cuál es el alcance geográfico de sus operaciones? ¿Tienen previsto expandirse fuera de España?
Actualmente estamos implantados en España y estamos abriendo oficina en Italia. El nuestro es un sistema muy escalable, que puede exportarse fácilmente a otros países. Y, a pesar de que pueda haber alguna dificultad técnica, la exportación es bastante viable en el entorno SEPA europeo. Así que nos planteamos abrir oficinas en Holanda y países nórdicos en 2021. Vivimos un buen momento.

A las entidades beneficiarias les resulta un buen sistema, claramente. Pero ¿qué ventajas tiene para una empresa comercial colaborar con ustedes, haciendo de recaudadora?
Nosotros tratamos de ganarnos la confianza de los grandes retailers con ciertos valores de nuestro producto. Primero porque un programa de donaciones mejora la experiencia de compra de sus clientes, les genera mayor lealtad y una asociación de su marca con unos mejores atributos. Además, ofrecemos una cuantificación clara del impacto de todas estas acciones, por lo que nuestro producto es un gran complemento a las políticas de RSC. Estamos orgullosos de contar con la confianza de grandes empresas, pero, como todo en la vida, al principio cuesta generar la confianza. Luego, ya comienzan a llamarte a la puerta.

Con todos los datos que ustedes manejan, quizás saben más de los donantes en España que ninguna ONG. ¿Alguien les pregunta qué causas sociales funcionan mejor y cuáles peor?
No nos lo preguntan. Pero es un tema complicado de saber. Fíjese: nosotros sabemos qué proyectos encajan mejor con ciertos tipos de clientes. Nuestros datos nos permiten saber, por ejemplo, qué causas sociales funcionan mejor entre los clientes de un e-commerce que se dedica a vender tecnología. Y también conocemos la evolución histórica de lo que recaudamos, en términos absolutos. Por eso le decía antes que las donaciones están aumentando. Pero lo que no podemos es hallar conclusiones específicas, porque los datos son anónimos y porque, además, no tenemos cifras de conversión. Es decir: sabemos a cuánto ascienden las donaciones, pero no tenemos idea de cuantas “no-donaciones” ha habido.
 
Se dice que lo que antes eran donaciones hacia países en desarrollo, ahora se centran más hacia proyectos de aquí. ¿Diría que hay un “proteccionismo” en el ámbito de la solidaridad?
Este es un proceso que lleva años sucediendo. Muchas personas tienen la voluntad de cooperar en proyectos internacionales. Pero piensan que aquí ya hay muchos problemas y terminan optando por ayudar a las causas locales. Algunos de nuestros clientes son empresas españolas que tienen presencia en diversas regiones y que prefieren colaborar en proyectos muy localizados. Por ejemplo, si la empresa opera en Galicia, en Catalunya y en alguna otra área más, prefiere que la solidaridad de sus clientes se destine a esas áreas geográficas. Es algo totalmente comprensible: allí tienen a sus clientes. Nosotros buscamos situaciones con un encaje perfecto entre el proyecto y el donante. 

Por último: ¿han cambiado sus objetivos y previsiones para este año, a causa del confinamiento?
Hemos tenido que revisar a la baja el objetivo para 2020. Y es que, aunque presuponemos un aumento de la solidaridad, también es cierto que muchas de las empresas y centros con los que colaboramos han estado cerrados durante el confinamiento, y muchas de las implantaciones o puestas en marcha que teníamos previstas han tenido que retrasarse. Pero para 2021 y 2022 mantenemos exactamente los mismos objetivos que teníamos, porque confiamos en que llegue un rebote y que la crisis tenga forma de “V”.