Oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer

Dr. Victor Charoenrook

Salud visual

“A los pacientes les digo que escriban ‘parpadea’ debajo de la pantalla de su ordenador”

 
El doctor Charoenrook, de la clínica Barraquer, detalla cómo evitar el síndrome visual del ordenador en tiempos de confinamiento

Martes, 05 de Mayo de 2020
Grandes y pequeños nos pasamos cada vez más horas ante un ordenador, tableta, televisión o móvil. Máxime, en días de confinamiento, cuando el trabajo y el ocio se desarrollan en pantallas sucesivas. Si comienza a notar sequedad ocular, esta entrevista le va a interesar, seguro.
"En circunstancias normales, una persona debería parpadear cada 5 o 6 segundos. Sin embargo, ante un ordenador, podemos pasarnos hasta 30 segundos sin hacerlo"

"Cuando una persona está ante el ordenador, trabajando, escribiendo, leyendo emails… se olvida de parpadear"

"Se recomienda que, por cada hora de uso del ordenador, hagamos una pausa de cinco minutos, nos levantemos del asiento, andemos, estiremos los músculos, miremos los objetos de lejos, bebamos agua o vayamos al lavabo. Al cabo de esos cinco minutos podemos volver a sentarnos"

"El síndrome visual del ordenador suele provocar al principio una sensación como de arenilla en los ojos, que causa una quemazón, un picor o incluso dolor. Más adelante llega la visión borrosa"

"Nosotros, los oftalmólogos, somos también una población de riesgo porque tenemos que acercarnos muchísimo a los pacientes"
 
Doctor, si hasta ahora trabajar con ordenadores nos producía irritación de ojos, con el teletrabajo que nos impone el coronavirus esto ya se nos ha ido de las manos… ¿no cree?
La verdad es que este síndrome del que me habla ya está descrito desde hace más de 10 años. Se denomina “síndrome visual del ordenador” y está causado por el uso y abuso de pantallas y aparatos electrónicos.

Es que nos acercamos tanto a la pantalla que ni siquiera parpadeamos...
En circunstancias normales, una persona debería parpadear cada 5 o 6 segundos. Sin embargo, ante un ordenador, podemos pasarnos hasta 30 segundos sin hacerlo. Nuestros ojos, a nivel superficial, están cubiertos por una película lagrimal. Durante ese medio minuto la lágrima se evapora, el ojo se seca y no se repone la protección. Multiplique eso mismo por el número de horas que nos pasamos ante el ordenador y por los días que dedicamos a trabajar. Así aparece el síndrome.

El parpadeo es algo tan inconsciente, que ni siquiera sabemos si lo hacemos o no.
Por mi experiencia, de muchos años, sé que una cosa es decirle al paciente que tiene que esforzarse por parpadear más y otra es que lo haga. Es muy fácil decirlo, pero cuando una persona está ante el ordenador, trabajando, escribiendo, leyendo emails… es muy difícil. Nos olvidamos de parpadear. 

¿Y no tendrá algún truco para recordárselo a sus pacientes?
Sí. Les digo que se pongan un letrerito debajo de su pantalla, con un post-it, por ejemplo, que les diga “parpadea”. Eso les refresca la memoria. No hace falta apretar los ojos o esforzarse. Simplemente cerrar y abrir los ojos cada diez segundos. Es fundamental.

Cuando se produce la sequedad, ¿qué medidas hay que tomar? ¿Vamos al oftalmólogo o podemos hacer algo en casa?
Buena pregunta. Verá, aunque el síndrome visual del ordenador afecte a los ojos, en la práctica también tiene que ver con la postura, la espalda, las cervicales, etcétera. Por todo ello se recomienda que por cada hora de uso del ordenador hagamos una pausa de cinco minutos, nos levantemos del asiento, andemos, estiremos los músculos, miremos los objetos de lejos, bebamos agua o vayamos al lavabo. Al cabo de esos cinco minutos podemos volver a sentarnos.

De tanto en cuanto ya me tomo una pausa…
Muchos decimos “ya hago la pausa”, pero aprovechamos los cinco minutos para escribir algo, o leer otra cosa… Y eso no es una pausa. Hay que hacerlo bien: cambiando de postura, fijando la mirada en otro punto y viendo de lejos, en vez de hacerlo de cerca. Esa es una buena medida. Otra posible es la de sustituir la evaporación de la lágrima por medio de una lágrima artificial.

Hoy en día se fabrica de todo.
Hay muchas personas que padecen de sequedad ocular. Bien porque segregan poca lágrima o porque su lágrima es de baja calidad. En esos casos la lágrima se evapora más rápido de lo normal y los ojos se secan antes de poder parpadear. Unas lágrimas artificiales, sin ningún tipo de conservante, son lo más recomendable para estos casos. Puede encontrarlas en formato monodosis o en botellas especiales, con filtro. Pero hay que mirar siempre que no tengan conservantes, en esto estamos de acuerdo todos los oftalmólogos. Se pueden adquirir en cualquier farmacia, sin receta médica.

Supongo que uno mismo también puede hacer algo para mejorar las condiciones ambientales: ajustar la luz, poner filtros, etc. Todo ello también afecta a nuestros ojos.
Por supuesto. Eso ayuda a evitar el cansancio ocular. Le voy a dar un ejemplo extremo: imagínese que esta noche, una vez se acueste, usted apaga todas las luces y trata de leer todos sus WhatsApp en el móvil.

A veces lo hago.
Pues bien, todo ese contraste que se genera entre la pantalla, con el brillo a tope, y la oscuridad de su habitación, hace que los ojos se cansen mucho. Y le puede causar dolor de cabeza, además de fatiga ocular. Lo que aconsejamos es que siempre que nos pongamos ante una pantalla haya una luz ambiental que tenga el menor contraste posible con el que genera la luz de la pantalla.

O sea, misma intensidad de luz en la pantalla que en la habitación, por decirlo de algún modo.
También es importante que esa luz ambiental no se refleje en la pantalla. Es decir: si usted se pone una lámpara encima de la mesa, procure que no haga reflejo en la pantalla de su ordenador, porque sus ojos estarían viendo dos imágenes y se cansarían el doble: el ojo no sabría dónde enfocar: ¿la lámpara, el correo electrónico…? 
 
Y, por último, la humedad es importante: los entornos de trabajo no deben ser excesivamente secos. Lo digo porque, hoy en día, las casas y las oficinas están acondicionadas y el grado de humedad es bajo. Un humidificador puede ser útil en esto.

¿Este problema afecta a todas las edades por igual? Quiero decir: en estos días hay muchos niños y niñas que se pasan todo el día ante una pantalla, tanto para estudiar como para jugar.
Lo cierto es que, a partir de los 40 o 50 años comenzamos a sufrir una alteración hormonal que también puede incidir en la película lagrimal. Eso afecta a hombres y a mujeres, pero tiene mayor incidencia en estas últimas. Así pues, las personas mayores, obviamente, tienen una mayor probabilidad de sufrir ojos secos. Si encima trabajan con un ordenador, tienen mayores riesgos.

Y sufren secuelas.
Así es. Pero también debo decirle que últimamente veo a pacientes de 30 años que trabajan muchísimo ante un ordenador y que tienen una lágrima normal, es decir, de buena calidad. Lo que pasa es que le exigen muchísimo al ojo, dedicando más de 10 horas al día a las pantallas. En conclusión, el síndrome visual del ordenador puede afectar a gente muy joven también.

Hace unos años diversas empresas lanzaron gafas para la navegación virtual. Creíamos que eran ciencia-ficción, aunque al final no se impusieron. ¿Cómo valora la oftalmología ese tipo de aparatos?
No tengo experiencia en ello. Ni personal, ni por parte de pacientes que hayan acudido a la clínica por utilizar estos aparatos. Aunque, por lógica y por lo que he conocido, estas gafas son herméticas, con lo que sería como tener una pantalla cercana en un ambiente cerrado, y la evaporación debería ser reducida. 
 
Es mi opinión, ya le digo, porque no he visto datos ni estadísticas. Pero si la lágrima se seca menos, podría pensarse que hay menos consecuencias en cuanto a sequedad ocular. Eso sí, habría que parpadear igualmente.

Pongamos por caso que alguien sufre el síndrome y que lo desarrolla severamente. ¿Qué nivel de patología podría alcanzar?
Bueno, al principio los pacientes suelen tener una sensación como de arenilla en los ojos, que causa una quemazón, un picor o incluso dolor. Más adelante llega la visión borrosa. Aquí lo importante es preguntarse si cuando uno ve borroso, logra recuperar la nitidez al parpadear. Porque si uno parpadea diversas veces y restaura la visión es que solo le faltaba un poco de película lagrimal. 

¿Y si no lo logra?
La sequedad ocular puede causar una alteración sobre las células epiteliales que encontramos en la superficie ocular, tanto en la membrana conjuntiva como en la córnea. Si se da la alteración, tenemos un problema más grave: encontramos inflamaciones en la córnea, que generan una sensación mayor de arenilla, visión borrosa que no mejora con el parpadeo y necesidad de tratamiento.

Y tanto da que uno sea miope o hipermétrope: todo el mundo es susceptible de padecer el síndrome.
Así es. Quien es miope o sufre presbicia parpadea con la misma frecuencia y, por tanto, puede tener los mismos síntomas del síndrome visual del ordenador.

Una vez oí que había una enfermedad que hacía que las personas no pudieran parpadear. ¿Es eso cierto o es una leyenda?
Bueno, hay pacientes que sufren una parálisis facial. No es que no parpadeen, es que padecen una parálisis de los músculos que hacen que los ojos se cierren. Así que los tienen abiertos todo el tiempo. Es un gran problema y exige un tratamiento, porque puede generarles una úlcera corneal por exposición prolongada.

Usted forma parte de una institución de referencia mundial en oftalmología. Reciben a pacientes de todos los países. Con esto del virus, sin vuelos y confinados, ¿cómo ha visto afectado su trabajo?
Seguimos atendiendo a servicios urgentes de personas de Barcelona y de toda Catalunya. Pero piense que nosotros, los oftalmólogos, somos también una población de riesgo porque tenemos que acercarnos muchísimo a los pacientes. Así que, si no es una cuestión urgente, no aceptamos revisiones ni visitas. Por lo menos, hasta el final del confinamiento.