David Torilo

Resiliencia confinada

“Lo mejor de las personas y de las empresas sale a relucir ante la necesidad”

 
Desde Igualada, Diutex ha reconvertido su producción para ofrecer una innovadora mascarilla segura al mercado

Martes, 14 de Abril de 2020
En estos días de epidemia hemos contactado con Igualada, una de las zonas más afectadas de Catalunya. Incluso bajo tales circunstancias hay un talento que brilla imparable. Hoy hablamos con David Torilo, CEO de la compañía textil Diutex.
“Saldremos de esta, seguro, lo tengo clarísimo. Diutex es una compañía que no tiene deudas, con un personal joven e implicado y muchas ganas de hacer productos nuevos. Me siento muy agradecido por los trabajadores que tenemos.
 
“Estamos desarrollando una actividad que tiene parte social y parte de negocio”
 
“Nuestros trabajadores se brindaron a entrar en un proyecto sin ningún afán de lucro, a aportar lo que hiciera falta, y a medida que hemos abandonado la necesidad y que hemos comenzado a comercializar, hemos ido levantando el ERTE”
 
“Un 25% o 30% de todo lo que hacemos lo damos a las residencias, sin cobrar nada por ello”
 
“Algunos de mis 150 clientes ya me están planteando convertir las mascarillas en producto de moda”
 
“Si tuviéramos esta colaboración productiva en circunstancias normales, seríamos la bomba como país”
 
“Las empresas hemos sido más ágiles creando un producto para el mercado que los laboratorios en certificarlos”
Su compañía nació en 2016, para satisfacer un nicho muy concreto en la distribución que necesitaba de una producción muy ágil. Pero ahora se han sabido adaptar a la producción masiva de mascarillas…
En estos años hemos evolucionado bastante. De las prendas exteriores femeninas pasamos pronto a los tejidos para zapatos. Siempre hemos intentado crear artículos pensando en generar un nuevo tipo de valor añadido. Esta vez, con el confinamiento decretado en la zona de Ódena por el coronavirus, vimos que hacía falta fabricar mascarillas para ponerlas a disposición del público. 
 
Así que, con la ayuda de diversas empresas de Igualada y Barcelona, como Waterologies, AlfilBe, Barcelona Technical Consultancy o Leicester Trade Center, creamos una especie de joint venture temporal. Quisimos desarrollar un producto que diera respuesta a las necesidades del mercado y así generamos la mascarilla que hoy comercializamos.
 
¿Diría usted que su proyecto es más de negocio o de solidaridad?
Ante todo, el proyecto ha sido fruto de la necesidad. Hemos creado un producto que nos permite hacer donaciones a residencias y a centros sanitarios, y, a la vez, introducir un stock necesario que le faltaba al mercado. Estamos desarrollando una actividad que tiene parte social y parte de negocio.
 
Hemos reestructurado nuestra empresa para que nuestras 100 máquinas se pongan a producir unas 6.000 unidades diarias de mascarillas y pronto estaremos en las 12.000. Se trata de una mascarilla novedosa.
 
¿Qué tiene de especial?
Tiene una base y unos filtros que son reciclables. No es una mascarilla de usar y tirar. Además, es un producto que cuida mucho del medio ambiente, porque eso es importante. Nuestro filtro es de papel 100% reciclable y la mascarilla que lo soporta está elaborada con una hilatura que lleva iones de plata, para que en ella no se puedan establecer ni virus ni bacterias.
 
Todo un invento. ¿Este I+D se improvisa?
Nosotros siempre hemos estado buscando y creando productos nuevos. La hilatura de la que le hablo la empezamos a utilizar trabajando en zapatos. Como sabe, en el calzado se suelen generar hongos y buscábamos un material más duro, que fuera más allá de lo decorativo, aunque sin llegar a lo medicinal. Luego también desarrollamos productos para ortopedia, como rodilleras, muñequeras y demás.
 
Nuestras mascarillas actuales se nutren de todas esas tecnologías. Y nuestras máquinas pueden elaborarlas sin necesidad de comprimir los materiales. De ahí la rapidez y agilidad con la que sacamos las mascarillas.
 
Ustedes están establecidos en Igualada, una zona capital dentro del textil. Y provienen de una tradición familiar también en ese sector.
Así es. Nuestro grupo familiar siempre ha sido capaz de fabricar cualquier cosa, desde camisas hasta pantalones o jerséis. En Diutex comenzamos buscando un nicho de mercado específico para poder seguir dentro del sector y comenzamos por la tricotosa. Nuestra maquinaria tiene la particularidad de que con solo modificar la configuración de los tiradores logramos que las mascarillas salgan con una gran calidad. Es una maquinaria única, por cierto. Viene de China y en España no la tiene nadie más.
 
¿Cuál era su situación al inicio de la crisis del virus?
Formamos parte de un holding de dos empresas. Una es de manufactura y en la otra tejemos. Diutex, como tal, tenía trabajando a unas 17 personas antes del coronavirus. Viendo lo que pasaba, estábamos planteando hacer un ERTE porque la mitad de nosotros no podía entrar en Igualada por el confinamiento y la otra mitad tenía que quedarse en casa. Nuestros clientes son tiendas y todas están cerradas, así que los pedidos cayeron o se anularon. Estábamos abocados a un ERTE del 100%...

Estaban preparando la campaña de verano, antes de la crisis…
Habíamos servido ya la primera entrada de campaña de verano. Nuestro tipo de negocio es el de “pronto moda”, es decir, que servimos los artículos en el último momento, justo cuando son necesarios. En eso somos buenos. Fabricamos prendas y coloridos que las tiendas no pueden esperar a recibir de Asia cuatro meses después de pedirlas.
 
Así que sus pedidos de producción de temporada estaban parados. Y las mascarillas les mantienen vivos.
Así es. Nuestra idea era la de poner al servicio de la sociedad una capacidad industrial importante y una plantilla que teníamos paralizada. Nuestros trabajadores se brindaron a entrar en un proyecto sin ningún afán de lucro, aportando lo que hiciera falta, y a medida que hemos abandonado la necesidad y que hemos comenzado a comercializar, hemos ido levantando el ERTE. Estamos apretando para suministrar todo lo que el mercado necesita.
 
¿Qué tipo de cliente les pide más mascarillas: privado o público?
Estamos en la distribución para las farmacias. También nos compran artículos aquellas empresas que han levantado el confinamiento y que comienzan a trabajar y tienen necesidad de equipos de protección para sus trabajadores. Asimismo, estamos haciendo donaciones de material a las residencias, que están un poco olvidadas… Ahí tenemos a nuestros mayores: un 25% o 30% de todo lo que hacemos lo damos a las residencias, sin cobrar nada por ello.
 
Así que han logrado reaccionar rápido, con un producto distinto y encima con un impacto social. 
El problema de las mascarillas de usar y tirar es que siempre se tiene necesidad de ellas. Nunca se nutre al mercado de manera suficiente y nunca hay bastante producción. En cambio, nosotros hemos creado una base y estamos empleando un filtro de papel del que podríamos producir 2 millones de unidades al mes, si queremos. Con nuestro producto no necesitas comprarte una mascarilla cada día, sino que la vas a poder utilizar unas 100 o 150 veces, dependiendo de tu exposición. Un chófer, por ejemplo, necesitará una mascarilla que le dure 3 meses. Y eso es lo que hace a la nuestra tan especial.
 
También partimos de un precio de coste un poco elevado, porque no estamos utilizando un trozo de papel para elaborarlas, sino una base textil y tecnológica con forma anatómica, que te cubre la cara en un 85%. Simplemente lavándola y poniéndole un filtro, tienes una mascarilla nueva todos los días.
 
Ojalá no suceda, pero si hubiera una segunda oleada de infecciones, su mascarilla sería igualmente útil. Quizás haya quien quiera guardarla como complemento…
Le diré que, dentro de la lista de mis clientes, que son 150 tiendas, algunas ya me están planteando convertirlas en producto de moda, para que no desaparezca del armario. Ahora mismo las hacemos blancas y personalizadas con anagramas. Pero ya están pidiéndonos que apliquemos diseño.
 
Les piden crear una tendencia, vaya.
Más o menos. El problema principal de las mascarillas sencillas es que, o bien se tienen que ir tirando y reponiendo, o no tienen protección suficiente. Mire, al principio, muchas empresas textiles y muchos particulares, con toda la buena voluntad del mundo, se propusieron hacer mascarillas higiénicas cosiéndolas a mano. Pero, depende de cómo, eso es como ponerse un simple trapo en la boca. El género te protege lo mínimo y te crea una sensación de falsa protección.
 
Nosotros hemos encontrado una sinergia bestial entre empresas. Desde el minuto cero nos están ayudando. Si tuviéramos esta colaboración productiva en circunstancias normales, seríamos la bomba como país. Lo mejor de las personas y de las empresas surge cuando hay una necesidad. 
 
Esa es la auténtica definición de sinergia.
Otras empresas buscaban también nuestra colaboración para hacer mascarillas de tela, de las típicas. Pero no ofrecían una buena protección y todos en nuestro equipo nos negamos en redondo. No queríamos dar un producto placebo a la gente. Quisimos indagar y hacer las cosas bien hechas, planteando una viabilidad completa.
 
Años atrás existía ese lema de “La feina ben feta no té fronteres”...
No todas las cosas valen. Y menos en la salud. Nosotros hemos comenzado por decir que nuestra mascarilla es higiénica, que no quirúrgica, porque para poder decirlo se necesitan una serie de pruebas técnicas de laboratorio especializado. Nosotros hemos hecho muchas pruebas, pero si no pasa por la prueba del laboratorio, no podemos certificar algo que no es. En cambio, mucha gente se tiró a la piscina anunciando cosas que no eran. 
 
Es que la burocracia es lenta.
La realidad es esta. Las empresas hemos sido más ágiles creando productos para el mercado que los laboratorios en certificarlos. Hoy en día seguimos esperando el informe para poder decir que nuestra mascarilla es de nivel quirúrgico. Cumplimos con todas las normas, pero no tenemos un documento oficial que nos acredite así. 

Igualada también ha sido una de las zonas más afectadas por la pandemia. ¿Qué ha significado todo esto para su ciudad?
A nivel empresarial, un desastre. Yo entiendo que se trata de causas de fuerza mayor, pero que en una hora te confinen la ciudad y que no puedas ni sacar ni entrar mercancías durante 20 días es la ruina para cualquier empresa. Tienes a personal que no puede acceder a su trabajo y el que puede acceder tampoco lo haces venir porque no puede sacar el producto.
 
Más allá de esto, la ciudadanía se ha comportado de una manera ejemplar. En Igualada y en la cuenca de Ódena no corría ni un alma por la calle y todo el mundo se volcó en atender las necesidades y a hacer lo que indicaban las autoridades.
 
¿Cree que salvarán el año? ¿Ven la luz al final del túnel?
Nos queda mucho por padecer. Se nos viene encima una recesión importante. Porque, con independencia de que podamos salir del confinamiento y volvamos al mismo nivel de antes, el consumidor final tiene mucho miedo. Ha visto peligrar el futuro de su casa y esto hará que al consumo le cueste reactivarse. Más, en temas de capricho. Pero ¡ojalá me equivoque!
 
Todos esperamos que no ocurra, pero va a ser difícil salir de este nuevo bache. Trataremos de pisar el acelerador como podamos, detectando todas las necesidades del mercado y satisfaciéndolas. Saldremos de esta, seguro, lo tengo clarísimo. Diutex es una compañía que no tiene deudas, con un personal joven e implicado y muchas ganas de hacer productos nuevos. Me siento muy agradecido por los trabajadores que tenemos.
 
Se han ido anunciando numerosas ayudas y medidas. ¿Cree que son reales o más bien cortinas de humo?
Un poco de las dos cosas. Los bancos están poniendo los créditos ICO al alcance de los empresarios. Se firman, pero el dinero no llega a las cuentas. Esa es la realidad. Todos los que han firmado un ICO con quienes he hablado coinciden en decir lo mismo. ¿Llegará el efectivo a la cuenta? Supongo que sí. Pero espero que no tarde mucho, porque no quedará futuro. 
 
Esto no ha sido solamente un confinamiento de personas, sino también económico. Todo se ha paralizado desde el punto de vista contable. La gente no paga. Tengo clientes que me debían dinero desde hacía seis meses antes del confinamiento y que no nos han pagado. Y, en cambio, nosotros tenemos que hacer frente a todos los pagos de los proveedores… Es una rueda que nos afecta a todos.
 
Pues le deseamos que la rueda termine y que ustedes tengan éxito en esta y en cualquier otra aventura.
¡Muchas gracias! 
 
 
 
 
David Torilo
David Torilo
CEO de Diutex