Fundadora y directora general de Entrearbres SLP

Cristina Montserrat

Mimo forestal

"Si no los gestionamos bien, los bosques son una bomba a punto de estallar"


Cristina Montserrat y su equipo lideran proyectos de Ingeniería Forestal y Medioambiental para ayuntamientos, empresas y particulares.

Miércoles, 25 de Septiembre de 2019
Fundada en 2013, Entrearbres es una ingeniería forestal y medioambiental que ofrece asesoría y servicios de gestión a empresas, ayuntamientos y particulares. El cambio climático, las condiciones naturales y el descuido de las actividades agrarias están generando oportunidades de cambio y también algunas amenazas.

"Le diré que actualmente tenemos un grave problema: nos hallamos en una zona de clima mediterráneo, en un momento de cambio climático y además los bosques no dejan de crecer"

"Nos falta más cultura sobre cómo aprovechar los bosques de un modo más sostenible"

"Cuando visitamos un terreno lo hacemos con un IPad en la mano, y somos más ágiles y productivos. También nos hemos diversificado con numerosos servicios dentro de aquello en lo que somos competentes"

"Nuestros equipos de extinción son los mejores posibles y su despliegue es increíble. Pero hay incendios que son imposibles de extinguir cuando alcanzan una determinada potencia. A la sociedad le cuesta entenderlo"

"Siempre decimos que la extinción de un incendio no es la buena solución. La prevención es una solución mucho mejor. Aunque tuviéramos el triple de equipos de extinción, el problema seguiría allí"
Usted es ingeniera forestal. ¿De dónde proviene su vocación?
Mi familia es de agricultores. Tienen plantaciones de regadío y cerezos en Sant Climent de Llobregat, en Barcelona. Yo siempre les ayudaba en las labores del campo. Cuando iba allí siempre sentía algo especial. Al terminar el bachillerato tenía muy claro que quería estudiar ingeniería forestal. Era una especie de llamada que surgió de dentro de mí.

En las ingenierías, lamentablemente, no abundan las mujeres.
Es cierto. En la carrera había muy pocas chicas. Y en el ámbito laboral, la mayoría de nuestros clientes son hombres. Creo que es una profesión muy “masculinizada”, pero nunca he tenido ningún problema. Siempre me he sentido muy a gusto trabajando.

Comenzó su actividad laboral al tiempo que terminaba su proyecto de fin de carrera, en un pueblo de la comarca del Anoia. Cuéntenos.
Debo agradecerle siempre la oportunidad al alcalde de la Torre de Claramunt, Jaume Riba Bayo. En el año 2012 tenían un proyecto municipal de instalación de una caldera de biomasa en la escuela y contaron conmigo. Resultó que el proyecto ganó un premio en el congreso Igenium, en el que acuden profesionales y estudiantes de ingeniería a presentar sus trabajos anualmente. Al cabo de dos años nos encargaron la elaboración del proyecto ejecutivo y el 2018 se realizó la obra. La caldera funciona actualmente. Pero ya desde el 2012 llegó el boca-oreja: nuevos clientes del sector público y nuevos clientes del sector privado.

¿De qué entiende usted más, de calderas o de biomasa?
Entiendo de cómo aprovechar los bosques de manera más sostenible. Le diré que actualmente tenemos un grave problema: nos hallamos en una zona de clima mediterráneo, en un momento de cambio climático y además los bosques no dejan de crecer. Muchos incendios suceden de forma espontánea, natural, y estamos asentados sobre una bomba a punto de estallar. Creo que nos falta más cultura sobre cómo aprovechar los bosques de un modo más sostenible.

¿Se refiere a talar árboles y producir madera?
No. Se trata de definir unos objetivos y unos criterios sobre las especies que priorizamos y penalizamos, sobre las edades y el estado de los árboles que queremos talar o mantener. Si el objetivo es el de prevenir los incendios, las talas deben hacerse de cierta manera. Si el objetivo es preservar la biodiversidad, debe hacerse de otra.

Volviendo al Anoia, usted pasó de su primer proyecto a crear una consultora forestal.
Así es. Nuestros clientes actuales son ayuntamientos, empresas y particulares. A los primeros les asesoramos en proyectos, direcciones de obra, trabajos de prevención de incendios forestales. En cuanto al ámbito privado, somos gestores de fincas e incluso de latifundios. En Catalunya todavía quedan algunos y sus propietarios necesitan soluciones para aquellos bosques que no están siendo aprovechados. Estas personas poseen unos activos que, o bien les causan preocupación, o bien no les generan provecho. Nosotros vemos de qué manera se pueden obtener beneficios.

¿Qué fuentes de beneficios contempla?
Pues la obtención de madera, pero también de productos secundarios, tales como frutos del bosque, setas, etc. Nosotros hacemos un poco de todo: desde asesoramiento comercial hasta la coordinación de lo que dicen las escrituras de la propiedad con lo que dice el catastro y lo que nos muestra la realidad.

Imaginemos que soy un latifundista y estoy preocupado por mis bosques. ¿Qué es lo primero que me diría?
Lo primero que haría sería vincularle a usted al proyecto. Lograr que se sintiera parte del terreno. Si se siente desapegado, es muy difícil que tome la decisión de invertir en algo. Y, por mucho que existan subvenciones, lo cierto es que siempre llega un momento en el que se terminan y no se puede llegar a todo.

En su organización, Entrearbres, ¿cuántas personas trabajan?
Somos tres personas. Yo soy ingeniera de montes, hay un ingeniero técnico forestal y una administrativa. No damos el abasto y estamos comenzando a pedir currículos para ampliar la compañía. Yo estuve como trabajadora autónoma hasta el año 2013, pero en 2018 me arriesgué y decidí constituir una SLP porque era el momento de crecer.

Empresas y profesionales como ustedes no abundan. Parece que encontraron un buen nicho de mercado.
Correcto. Además, Entrearbres se ha ido adaptando a las necesidades del territorio. Es nuestro punto fuerte. El resto de nuestros competidores no están tan adaptados tecnológicamente. Para ponerle un ejemplo, cuando visitamos un terreno lo hacemos con un IPad en la mano, y somos más ágiles y productivos. Por otra parte, también nos hemos diversificado con numerosos servicios dentro de aquello en lo que somos competentes.
Cuando decimos que somos ingenieros de montes, hay quien todavía piensa que nos pasamos el día en la montaña. La realidad es que podemos hacer muchísimas cosas fuera de él: proyectos de adecuación de caminos, direcciones de obra, reforestaciones… Cuando aparece una necesidad, aprendemos todo lo que podemos y nos adaptamos a ella.

Catalunya es su área natural de trabajo. ¿Les han llamado ya de alguna otra parte de España?
Hemos recibido algunos guiños desde Aragón. Aunque nuestro ámbito de trabajo prioritario, por ahora, es la provincia de Barcelona. El año que viene prevemos actuar por toda Catalunya. Y dentro de dos años mi meta es la de tener clientes por toda España. ¡Ya estamos trabajando en un proyecto en Ibiza desde agosto, de hecho!

Este verano ha sido especialmente virulento en cuanto a incendios. ¿Se lo esperaban?
La verdad es que sí. Hace unas semanas, cerca de donde tenemos el despacho, en Hostalets de Pierola, cerca de Igualada, hubo un incendio. Allí tenemos una superficie de bosque continuo de 6.000 hectáreas que siempre me dio a pensar que se iba a quemar. Menos mal del excelente trabajo de los bomberos. Pero ya le decía antes: vivimos en una zona de clima mediterráneo donde los incendios han sucedido de forma natural toda la vida y las especies se han adaptado a ellos. Además, estamos viviendo un tiempo de cambio climático. Si los bosques crecen, los incendios son lo esperable. Cuando se produce un imprevisto, o un accidente, o un coche que se quema, el fuego sube al monte.

Menos mal de los bomberos, pues.
Nuestros equipos de extinción son los mejores posibles y su despliegue es increíble. Pero hay incendios que son imposibles de extinguir cuando alcanzan una determinada potencia. A la sociedad le cuesta entenderlo. De ahí que trabajemos tanto para divulgar y explicar este problema. Si la sociedad se hace más consciente, también actúa de forma distinta. 

Sorprende que, por muchos bomberos y efectivos, hubo incendios este verano que parecían imparables.
Siempre decimos que la extinción de un incendio no es la buena solución. La prevención es una solución mucho mejor. Aunque tuviéramos el triple de equipos de extinción, el problema seguiría allí y los bosques seguirían creciendo a lo vertical (por substratos) y a lo horizontal (creando masas forestales continuas). Ahora, donde había cultivos, nos encontramos con bosques.

¿En qué consiste una buena prevención, entonces?
La prevención de incendios se basa en talas preventivas que aprovechan aquellas zonas donde antes había cultivos. Allí creamos unos mosaicos y unas zonas de discontinuidad forestal que, en caso de un incendio, paran el fuego. La prevención no evita los incendios, sino que proporciona oportunidades para pararlos. Se trata de reducir la densidad de los bosques. Un bosque compacto, en el que no se pueda ni acceder, es un riesgo. Un bosque accesible y menos denso contiene menos combustible y eso da tiempo a los equipos de extinción para actuar.

¿Cree que si se dedicaran más recursos a limpiar los sotobosques se podría prevenir mejor?
La pregunta es habitual, porque lo primero que arde de un bosque es el suelo. Pero si la corta se ha hecho bien, aunque el sotobosque arda, el fuego tarda en pasar al estrato arbóreo y el incendio se puede extinguir. Los problemas vienen cuando el fuego se inicia en un estrato arbóreo y, de allí, pasa a las copas de los árboles. Entonces se descontrola. Es una bomba.

Se diría que nos falta cultura botánica.
Si. Le diré que nuestro nombre comercial, “Entrearbres”, se debe a que la botánica fue mi asignatura preferida de la facultad. Cuando entro en una habitación me fijo en la planta que hay en ella, para recordar el nombre de su especie. Si identificas la especie, también identificas los problemas y sus soluciones.

Este verano no habrá podido pegar ojo. ¿Tuvo trabajo?
Este fue el primer año en que dijimos que ya no podíamos más. No llegábamos. Por eso me planteé darme un parón personal y contratar a más gente. Me atrevo a decir que tenemos un crecimiento imparable. El problema es que no queremos tener que angustiarnos para poder dar servicio al cliente. Me daré unos días de descanso en septiembre, cuando comienza a caer la hoja.

Por si alguien todavía no lo tiene claro, díganos 3 argumentos irrefutables para defender que el cambio climático es algo real.
El primero es que estamos pasando del invierno al verano de forma repentina: del abrigo pasamos a la camiseta más rápido. El segundo es la abundancia de incendios: siempre han sucedido, pero nunca fueron tan agresivos y voraces. El tercero es el estado de nuestros bosques: están enfermos. Hay especies muy adaptadas a nuestro clima que están pasando verdadera sed, están estresados y cogen enfermedades. Cualquiera que vaya al monte debería fijarse en ello.

¿Ha visitado usted bosques tropicales?
No muchos. El año pasado fui a Madagascar y ahora acabo de llegar de Costa Rica catalogando el diseño de los itinerarios de senderos, miradores y puntos de información de las junglas de un gran número de parques nacionales. Siempre aprovecho para descansar un poco, pero también para detectar oportunidades. Los empresarios siempre pensamos en ellas.


Cristina Montserrat
Cristina Montserrat
Fundadora y directora general de Entrearbres SLP
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