Fundador y CEO de Foods for Tomorrow

Marc Coloma

Carne de futuro

"No hay planeta suficiente como para proveer de carne animal a todo el mundo"


Foods For Tomorrow impulsa un nuevo concepto de productos cárnicos, con todas las ventajas imaginables y ningún inconveniente. ¿La razón? Su base vegetal.

Miércoles, 04 de Septiembre de 2019
Con un evidente (y envidiable) optimismo y unas expectativas de crecimiento del 400% en no muchos meses, nos visita un empresario que cree en el medio ambiente y en los derechos de los animales, tanto como en el mercado. Uno no sabe si Marc Coloma, el CEO de Foods for Tomorrow, recuerda más a un industrial o, más bien, a un director de oenegé. Se lo preguntamos.

"Usar a los animales como intermediarios para conseguir proteína alimentaria es el principal causante del efecto invernadero, la deforestación, el consumo masivo de cereales y el cambio climático. Y, encima, la eficiencia de este proceso es muy baja"
 
"Sentía que con la concienciación y la educación no había bastante: aunque muchas personas en la calle y en las instituciones parecían sensibles, en los supermercados y en las tiendas faltaban alternativas de consumo compatibles con esos valores"
 
"Cuando las ideas son buenas siempre aparecen personas e instituciones que apoyan los proyectos"
 
"El reto de crear una empresa alimentaria que pretende llevar nuevos productos al mercado siempre implica la necesidad de unir muchos puntos y de encontrar a especialistas"
 
"Al comenzar, en abril de 2017, éramos 4 personas instaladas en las dependencias de Barcelona Activa. Hoy en día seguimos allí, pero ya somos 28. Hemos desbordado el espacio y vamos a seguir creciendo y ampliando el equipo"
Sus primeros pasos profesionales fueron en el mundo de las ONGs y las causas sociales. ¿Cuándo y cómo decidió convertirse en emprendedor social?
Entre los 19 y los 22 años fui director de una ONG internacional con sede en Catalunya dedicada a la defensa de los derechos animales. Por aquellos años mi equipo y yo investigábamos y nos infiltrábamos en granjas y mataderos. También organizábamos actos de denuncia para cambiar las leyes sobre el trato a los animales. Pero sentía que con la concienciación y la educación no había bastante: aunque muchas personas en la calle y en las instituciones parecían sensibles, en los supermercados y en las tiendas faltaban alternativas de consumo compatibles con esos valores.
 
Y decidió hacerse empresario social. ¿Emprendió el camino solo o se juntó con otras personas?
Me fui encontrando con muchísima gente por el camino. Cuando las ideas son buenas siempre aparecen personas e instituciones que apoyan los proyectos. La compañía Foods for Tomorrow está impulsando un concepto de carnicería del siglo XXI, es decir, la carne del futuro, a partir de un producto que ofrece la misma experiencia gastronómica que la carne, pero fabricado a partir de plantas, evitando así el sacrificio de animales. Es un proyecto muy innovador para el que tuvimos que aprender mucho sobre nuevas tecnologías alimentarias. Lógicamente hemos tenido que reunir el apoyo de muchos investigadores y científicos que nos han ayudado a desarrollarlo.
 
Empezó de cero. ¿Cuáles fueron sus primeras luchas en lo tecnológico, lo financiero, lo empresarial…?
Arranqué el proyecto y tuve que pelear en muchos frentes simultáneos. El reto de crear una empresa alimentaria que pretende llevar nuevos productos al mercado siempre implica la necesidad de unir muchos puntos y de encontrar a especialistas. En cierto momento, por la falta de rentabilidad, algunas personas optaron por bajarse del tren, pero yo seguí empujando con un pequeño grupo de colaboradores. Mi suerte fue que las personas que creyeron en el proyecto lo hicieron de verdad. Actualmente uno de esos trabajadores es mi socio y cofundador.

¿Con cuántas personas cuenta su equipo?
Al comenzar, en abril de 2017, éramos 4 personas instaladas en las dependencias de Barcelona Activa. Hoy en día seguimos allí, pero ya somos 28. Hemos desbordado el espacio y vamos a seguir creciendo y ampliando el equipo. Además, pronto contaremos con el apoyo de unos inversores para acelerar nuestro crecimiento. Creo que el hecho de haber nacido en Barcelona es positivo, porque nos asocia a una buena imagen de calidad y gastronomía que es conocida por todo el mundo. De hecho, cuando vamos a ferias internacionales a presentar nuestro producto, siempre nos traemos algún reconocimiento, como el de producto con mejor sabor. Aplicamos nuestras raíces a lo que hacemos.

¿Qué perfiles tienen los colaboradores de Foods for Tomorrow?
La mayoría de ellos provienen del mundo de la tecnología alimentaria. Pero vamos a ir ampliando el abanico a los campos de las ciencias, la biotecnología, la química… Finalmente buscamos cerrar el gap entre la carne vegetal y la carne animal, y eso va a requerir muchas mentes y mucha investigación.
 
Así pues, sus productos “Heura” aspiran a revolucionar la gastronomía y la industria cárnica. ¿Cree que el consumo de la carne cambiará en relación con como es actualmente?
Los cambios no son instantáneos, pero se aceleran cada vez más en nuestras sociedades. El valor esperado de nuestro mercado y su crecimiento es mayor cada tres meses. Pienso que no nos queda otra que cambiar. Y no es por un tema de preferencias, es que no hay otro remedio que el de cambiar los hábitos, porque el sector de la carne no es sostenible a nivel mundial. No hay planeta suficiente como para proveer de carne animal a todo el mundo. Por esta razón, países de todo el mundo, incluso la India y China o Brasil, están cambiando sus hábitos de consumo.
 
Entonces, no es solamente un tema de derechos de animales.
Usar a los animales como intermediarios para conseguir proteína alimentaria es el principal causante del efecto invernadero, la deforestación, el consumo masivo de cereales y el cambio climático. Y, encima, la eficiencia de este proceso es muy baja: un kilo de carne de vaca tiene una menor cantidad de proteínas que un kilo de legumbres. Por decirlo de algún modo, la carne de vaca tiene una eficiencia del 50%, mientras que la de los productos que nosotros elaboramos llega al 200%. Esto significa que con una misma cosecha podríamos alimentar a cuatro veces más población aportándoles las mismas proteínas por cápita. Es un impacto increíble. Además, empleamos mucha menos superficie de tierra y agua.
 
Este mensaje puede ser incómodo para algunos otros agentes. ¿El sector de la carne les ve como algo incompatible? 
Hay de todo. Tenemos reacciones institucionales del lobby de la carne, para que se cambien los etiquetajes. Ahora, por ejemplo, una hamburguesa no puede llamarse como tal si no está hecha de carne. Curiosamente, antes no tenían ningún problema si, en vez de ser de vaca, era de atún. La reactividad de la industria es así. Pero también conocemos casos de industrias cárnicas que son conscientes de que su negocio no es la carne en sí, sino la proteína. Y entienden que deben cambiar y asumir nuevos retos. Para responder a su pregunta: algunos tienen miedo al cambio y otros asumen los riesgos.
 
¿Cree que los países del norte de Europa tienen mayor predisposición al cambio?
Sin duda. Llevan más años y la tendencia en esos países está más acelerada. Pero creo que a veces nos menospreciamos a nosotros mismos. La tendencia al cambio en el sur de Europa es muy interesante, y nuestro empuje como marca no depende de nosotros sino de la presión de nuestros consumidores. Son ellos los que piden más productos y mayor presencia en los puntos de venta.
 
¿Qué recepción tienen ustedes en las grandes superficies? ¿Les dejan vender?
No tenemos puntos de venta en los grandes supermercados. Vendemos a los canales de distribución alimentaria. Tenemos un modelo de negocio en el que hasta ahora hemos desarrollado tecnología y recetas propias y en el que hemos buscado a partners industriales. Comenzamos teniendo un único producto y un único partner. Cuando termine el año, tendremos a más de siete. Este modelo nos permite centrarnos en soluciones y en tendencias, más que en productos. Se nos da bien el posicionarnos en el mercado y el relacionarnos con el consumidor a través de un proceso de mejora continua. Es allí donde obtenemos el feedback constante que nos permite mejorar los productos. 

¿Y de verdad son tan alimenticias sus carnes vegetales como dice?
Es que todos los nutrientes que encontramos en el reino animal esta también en el vegetal. La carne es una suma de proteínas, grasa, agua… Nosotros las reconstruimos desde las plantas y obtenemos las mismas experiencias gastronómicas, aunque mejoramos la experiencia nutricional. Utilizamos la soja, que es una legumbre muy completa, con alto contenido en aminoácidos, vitamina b-12, hierro, fibra… Y, encima, ni aportamos colesterol, ni grasas saturadas. Solo aportamos los beneficios.
 
El nombre “Heura”, de su marca comercial, significa “Hiedra”. ¿Por qué lo han elegido como marca e imagen?
Queríamos comunicar nuestras raíces. El nuestro es un proyecto nacido en el Mediterráneo y que se sostiene en unos valores al tiempo que trepa y sube por unas estructuras que están establecidas hasta cambiarlos. Por ello decidimos este nombre.

¿Cuántos productos tiene actualmente su catálogo?
Tenemos 6. Pero en los próximos 12 meses iremos a por los 15. Vamos a conseguir que los productos que más nos gusten de una carnicería también puedan encontrarse bajo la marca comercial Heura.
 
¿Qué dice su plan estratégico para los próximos meses?
Somos una empresa de alto crecimiento que tiene que iterar y planificar muy rápido las cosas para llegar a donde pensamos llegar. Al nacer nos concentramos en el sector más especializado posible, cosa que nos ayudó mucho a desarrollar la tecnología y a conectar con el consumidor para conocer sus gustos. Pero pronto entraremos también en el sector de la restauración y vamos a internacionalizarnos en seis países de Asia, América Latina y Europa. Además, lanzaremos nuevos productos. Esperamos encontrarnos ante crecimientos del 400%, como mínimo.
 
¿Y qué papel piensa desarrollar usted en ese proceso? ¿Desplegará sus dotes de comunicador público como exdirector de oenegés?
Seguro. Y también el de buscar y encontrar a socios industriales y de inversión que nos ayuden a impulsar el proyecto. Este es el momento en que hay que delimitar muy bien los cimientos culturales de nuestra organización y de cómo son las personas que trabajan para Foods for Tomorrow.

Mencionó usted la soja, y ya sé que la leche de soja lleva mucho tiempo inventada, pero ¿se puede conseguir una leche tan rica como la de vaca a partir de la soja?
Sin duda. Y ya hay diversas startups que han avanzado mucho. Especialmente en los Estados Unidos.

Allí deben ir mucho más avanzados que aquí.
Así es. Las startups que están impulsando este cambio nacieron allí. Y se estima que han logrado atraer mil millones de dólares en capital de inversión privado.
 
El aspecto de la salud es muy importante. Con un producto como el de ustedes parece que muchos tipos de enfermedades vinculados al consumo de carne podrían combatirse. ¿Lo han pensado?
Claro. Usted debe tener en cuenta que en el planeta Tierra mueren más personas de enfermedades vinculadas a la obesidad que de hambre. Creo que de las siete enfermedades que más personas matan al año, hay unas cuantas, como los ataques al corazón, la esclerosis, la diabetes y ciertos tipos de cáncer, que tienen que ver con nuestros hábitos de consumo alimentario. Ahí es donde queremos conectar con la sociedad. Pretendemos mejorar el clima, mejorar la salud y lograr que la gente siga emocionándose a la hora de comer. Por eso hablamos de carne vegetal.
 
Hablando de emociones. He visto que en su catálogo también están la pizza y los tacos…
Tenemos pizza y pronto tendremos hamburguesas, albóndigas y carne picada… Usted pruébelos y ya verá. Una cosa buena de lo que hacemos es que lo hacemos nosotros, y eso quiere decir que lo podemos mejorar tanto como queramos. Además, tienen caducidades largas, porque suelen venir en formato congelado. Restaurantes como Udon o superficies comerciales como Casa Ametller o la Sirena ya los están ofreciendo.

 
Marc Coloma
Marc Coloma
Fundador y CEO de Foods for Tomorrow