Director de la planta de Mahou-San Miguel en Lleida

Manuel Heredia

Cerveza limpia

"Hemos logrado que la tasa de reciclaje sostenido de esta fábrica se encuentre en el 99,98%, es decir, residuo cero"


Tras lograr una producción completamente automatizada, la planta de Lleida está integrando la metodología Lean Manufacturing.

Miércoles, 10 de Julio de 2019
Hoy nos reunimos con Manuel Heredia, ingeniero y responsable de la planta de producción que Mahou-San Miguel tiene el Lleida. Con él hablamos de su compañía centenaria y de las tendencias de un sector muy estimado en todo el mundo.
"La nuestra es una compañía que deja una huella muy profunda en muchos países"
 
"La realidad de la cerveza es que es un sector que despierta el interés de los consumidores actuales y tradicionales"
 
"Cervecera Independiente es como una aceleradora de startups, pero dedicada a la cerveza"
 
"Cada vez queda menos trabajo manual y se sustituye por máquinas. En cambio, las personas se dedican a lo que las máquinas no saben hacer, es decir, a la economía del conocimiento, al trabajo con la incertidumbre, a la innovación, etc"
 
"En los últimos 10 años la compañía ha pasado por un proceso de aceleración que sin igual en los 115 años anteriores"
Su compañía, Mahou-San Miguel, es uno de los grupos más importantes en su sector. Para hacernos una idea, ¿cuáles son sus principales magnitudes?
No hace mucho publicamos los datos de 2018. Fue un año extraordinario. Crecimos casi un 3% en cifra de negocio y alcanzamos los 1.300 millones de euros en ingresos, con un EBITDA de más de 260 millones. También sobrepasamos los 3.100 empleados repartidos por todo el mundo. En algunos países contamos con filiales y en otros participamos en compañías locales, como por ejemplo en Estados Unidos. En la India, concretamente, tenemos una compañía de nuestra propiedad. La nuestra es una compañía que deja una huella muy profunda en muchos países.
 
La presencia internacional debe haber sido uno de sus objetivos estratégicos en los últimos tiempos.
Sin duda. España sufrió mucho durante los 10 años de la crisis, de manera que la internacionalización fue un paso imprescindible para muchas compañías. Aunque nosotros siempre tuvimos una vocación muy marcada de ir hacia el exterior. Esta fábrica, en concreto, nació como consecuencia de la internacionalización, porque en sus orígenes la compañía San Miguel se había establecido en Manila (Filipinas).
 
Más concretamente, ¿qué parte de su negocio proviene del mercado internacional?
Un 15% del total. Nuestros mercados más potentes en el exterior son Inglaterra (donde estamos presentes con la marca San Miguel, aunque producimos localmente), Guinea Ecuatorial (seguramente que por la tradicional relación hispano-guineana) y finalmente el resto de los países. A destacar el hecho de que estamos en Estados Unidos desde hace cinco años, donde arrancamos una aventura maravillosa que nos ha llevado a participar en dos compañías. Tal vez, serán más en el futuro.
 
La cerveza es un producto muy identitario. ¿No es muy difícil entrar en todos estos mercados? ¿O el sector está cambiando?
El mercado cambia sustancialmente. Al principio de la industrialización la cerveza era un producto vivo que viajaba de una forma, digamos, no muy favorable, a otros países. A medida que las técnicas industriales garantizaron las condiciones de seguridad alimentaria, vivimos la expansión mundial del producto. 
 
Hoy en día, todos operamos en todas partes. Eso no impide, no obstante, que en la mente del consumidor local quede la asociación con alguna marca tradicional y popular. Pero las nuevas generaciones ya no son así: la eclosión de la cerveza artesanal lo demuestra. Ahora hay personas que quieren probar nuevos sabores y desarrollar el producto por sí mismas. También hay más referencias, diseños más transgresores… La realidad de la cerveza es que es un sector que despierta el interés de los consumidores actuales y tradicionales.
 
¿Compiten ustedes con las cervezas artesanales?
No. Creemos que es más bien un fenómeno. Una manifestación del interés del consumidor por nuevas experiencias de consumo que incluyan nuevos sabores y variedades.
 
¿Y este interés es el que les ha impulsado a ustedes a crear el proyecto Cervecera Independiente?
Este proyecto se ocupa de generar nuevas oportunidades de negocio. Dentro de su portafolio de servicios y productos cuenta con una amplia gama de propuestas que no se pueden encontrar en el ámbito industrial. 
Para darle una idea, le diré que es como una aceleradora de startups, pero dedicada a la cerveza. A través de un proceso de prueba y error experimenta sobre nuevos modelos de hacer las cosas en el mercado.

¿Nos puede poner un ejemplo?
Claro. Pronto vamos a celebrar una nueva edición de nuestro concurso de startups. Algunas de las que participarán vendrán con nuevas ideas que podremos aplicar al sector de la hostelería. Por ejemplo, hemos incorporado tablets con pantalla a las tradicionales columnas donde se tira la cerveza. Con ellas el consumidor puede interactuar con la marca de maneras no pensadas hasta ahora. Es algo novedoso y rompedor. Y hay muchas otras ideas que incorporan la tecnología, que deben tener su espacio.
 
Hablando de la tecnología, el impacto de ésta en su sector debe ser muy grande…
Es absoluto. Abarca desde la automatización de los procesos de fabricación, hasta la calidad del producto o la capacitación de las personas. Cada vez queda menos trabajo manual y se sustituye por máquinas. En cambio, las personas se dedican a lo que las máquinas no saben hacer, es decir, a la economía del conocimiento, al trabajo con la incertidumbre, a la innovación, etc.
 
En estas condiciones, ¿encontrar talento es difícil?
La cualificación es esencial. En España, afortunadamente, tenemos a muchos universitarios y universitarias, pero además hay que apostar por la formación continua dentro de la empresa. La técnica y el mercado cambian cada día.
 
Tras haber logrado tecnificar sus procesos, ¿cuáles son los siguientes grandes proyectos?
Tenemos múltiples. La compañía apuesta fuertemente por la sostenibilidad y por todo aquello que reduce el consumo de recursos naturales no renovables. Es algo importante para todo el mundo. Así que hemos logrado que la tasa de reciclaje sostenido de esta fábrica se encuentre en el 99,98%, es decir, residuo cero. Estamos muy orgullosos al decirlo porque, realmente, no estamos causando ningún impacto de generación de residuos con nuestra producción industrial. 
 
Así que seguiremos invirtiendo en la reducción del consumo energético, que ahora está basado en la electricidad y el vapor. Y posiblemente, en los próximos años implantaremos energía fotovoltaica para mejorar las cifras. Por la cantidad de horas de sol que recibe al cabo del año, Lleida es un lugar magnífico para acoger esta tecnología.
 
¿Cuáles son las principales tendencias de consumo en la cerveza?
Tenemos una fragmentación creciente. Le diría que prácticamente acabaremos produciendo una cerveza para cada consumidor. En los últimos 4 años, en esta fábrica, hemos duplicado el número de referencias existentes hasta llegar a las 110. Lo que vemos es que el mayor interés por la cerveza está exigiendo mucho a la industria y que hace más complejos los procesos. Por ejemplo, para cada nuevo formato que desarrollamos tenemos que encontrar nuevos proveedores de packaging o de otros elementos…
 
Además, influyen la tendencia al producto saludable y al producto premium…
Son dos megatendencias. La salud y el cuidado personal es una preocupación mundial, muy presente en España y que nosotros recogemos a través de nuestros productos “cero-cero”, que ocupan un volumen cada vez mas importante de nuestra producción. Prácticamente son el 10%.

¿En su portafolio piensan integrar otros productos distintos a la cerveza?
En los últimos 10 años la compañía ha pasado por un proceso de aceleración que sin igual en los 115 años anteriores. Y ha incorporado a su casa matriz, Mahou, gran cantidad de otras compañías. Algunas son cerveceras y otras no, como Solán de Cabras, que produce agua de mesa. Nuestro portafolio se está enriqueciendo, ciertamente, con bebidas de éxito que no son cerveza.
 
¿Diría que la cerveza sigue siendo un producto tan estacional?
Las estaciones del año se notan mucho. Es algo inevitable. Es un consumo ligado al ocio y el clima influye en él. En verano alcanzamos la punta de producción hasta llegar a finales de agosto. A partir de septiembre la curva va en retroceso.
 
¿Se aventuraría a decirnos cuántos litros de cerveza se producen aquí al cabo de un año?
Nosotros hablamos en términos de hectólitros, que le traduciré a número de botellas para que se me entienda mejor. Esta fábrica tiene una capacidad productiva de 2 millones de hectólitros, o sea, de 200 millones de litros, que son 600 millones de botellas. En el conjunto de la compañía pasamos ya de los 3.500 millones de botellas. 
 
La población de medio mundo podría tomarse una de nuestras cervezas. Y en los dos meses fuertes del verano (julio y agosto) realizamos el 30% de la producción de todo el año. En esos días no cabe tiempo para nada más que producir…
 
¿Qué parte de esa producción se lleva a la hostelería y qué parte a la gran distribución?
Prácticamente van al cincuenta por ciento. En los últimos años la alimentación ha tenido un crecimiento importante, porque con la crisis el ocio decreció y se perdieron cerca de 100.000 establecimientos en toda España. En aquel tiempo equilibramos la balanza yendo a la distribución.

Esta planta cuenta además con el centro de I+D+i de la marca. ¿Se sabe en qué nuevo producto trabajan ahora?
Esto es top-secret. Ni nosotros lo sabemos... (ríe) Lo que sí sabemos es que tenemos un objetivo de innovación que nos lleve el año próximo a tener un 10% de nuestros productos que hayan sido creados y lanzados en los últimos 3 años. Serán productos que estarán en la fase inicial de su vida comercial. Es algo ambicioso e indica que la innovación es esencial para nuestra compañía. Nos toca tirar hacia arriba de la categoría, porque somos los líderes en España.
 
San Miguel y Mahou se encontraron en cierto momento. ¿La fusión y la producción de grandes volúmenes es la estrategia clave del sector?
En España el volumen no crece sustancialmente. El mercado es ya maduro y la población no crece. Así que no esperamos crecimiento de volumen. Pero si esperamos cambios en el producto: más sofisticados y más premiums. Así que apostamos por la ganancia de valor de la categoría. Pero, ciertamente, estamos abiertos a encontrar opciones de compañías internacionales que puedan sumarse al proyecto, ya sea para favorecer crecimiento orgánico o inorgánico del negocio.
 
En su mesa de trabajo, ¿qué planes de futuro tiene?
Muchos. Algo que trabajamos mucho aquí es la excelencia. Y dentro de ello, estamos en un proceso de lanzamiento de un sistema de producción denominado Lean Manufacturing para todas nuestras plantas. La traducción del concepto sería “producción esbelta” y quiere decir que hay que eliminar de la cadena productiva todo aquello que sea desperdicio y que no aporta valor y que el consumidor no valora, pero que nos hace perder tiempo o eficiencia. Es un concepto originario de Japón.
 
¿Y algún deseo para el futuro?
Deseo ver a Mahou Sanmiguel en la misma senda: empresa líder, que deja una huella internacional cada vez más profunda. Llevamos 127 años de éxito, al menos deseo 127 más.