Fundadora de Vadecity

Marta Recasens

Bici guardada

“Fomentamos que la gente vaya a trabajar en bici y resolvemos su necesidad de guardarla en lugar seguro”


Vadebike es un nuevo sistema de aparcamiento sostenible para la bicicleta privada. Plantea crear 3.000 plazas en Barcelona.

Martes, 19 de Marzo de 2019
Marta Recasens es la fundadora de Vadecity, la empresa responsable del servicio Vadebike. Tras un primer contacto en la I Feria de Movilidad Sostenible de Cataluña (FIMOB), nos recibe esta vez en su sede, en el Campus Tecnológico de La Salle, en Barcelona. 

"Barcelona una ciudad muy proporcionada urbanísticamente y muy bien estudiada, gracias a la visión de Sardá, que ya pensaba en anchos de calle para automóviles cuando todos iban todavía en carros"
 
"Hace un poco más de un año nos otorgaron un proyecto de innovación europeo H2020 dotado con 2,6 millones de euros, que nos implicó el compromiso de hacer una serie de mejoras de producto e implementación del servicio"
 
"Las urbes pueden crecer en extensión, pero las calles no se pueden ampliar porque están limitadas por los edificios construidos"
 
"El mercado necesitó algún tiempo más para madurar esa idea. La primera feria de Smart Cities a la que fuimos era pequeña y tenía poco espacio disponible para exhibición. Actualmente es enorme"
 
"El miedo al robo es real. El número de bicicletas que se sustraen cada día en Barcelona es brutal. Y da rabia, porque la bici se emplea como medio de transporte"
Vadecity es un proyecto nacido en 2015. En estos años deben haber asistido a una gran evolución de la movilidad sostenible.
Hice mis primeros croquis en 2008-2009. En aquel momento casi nadie hablaba de movilidad sostenible en las ciudades, pero para mí era un concepto obvio. Las urbes pueden crecer en extensión, pero las calles no se pueden ampliar porque están limitadas por los edificios construidos. Además, cada vez entran y salen de ellas más personas, que viven durante más años y eso provoca unas nuevas necesidades de sostenibilidad para todo el mundo. El mercado necesitó algún tiempo más para madurar esa idea. La primera feria de Smart Cities a la que fuimos era pequeña y tenía poco espacio disponible para exhibición. Actualmente es enorme. Y la tecnología también ha evolucionado mucho. Hemos crecido en paralelo a ese proceso.
 
Su principal servicio es Vadebike, que ofrece aparcamiento seguro a los usuarios de bici. En otros países la gente las deja tranquilamente en la calle. ¿Aquí hay miedo a los robos?
Sin duda. Es un miedo real. El número de bicicletas que se roban cada día en Barcelona es brutal. Y da rabia, porque la bici se emplea como medio de transporte. Es como si te robaran el coche. Cuando quieres volver a tu casa, te encuentras que no la tienes, o que te han quitado una rueda o el sillín. Por eso es necesario contar con elementos de seguridad que te garanticen encontrar tu vehículo entero allí donde lo dejaste.
Además, la aplicación te permite localizar y reservar una plaza de aparcamiento una hora antes de necesitarla. Con un sistema de GPS puedes saber si hay más o menos disponibilidad de espacio, y dónde se encuentra la bici que aparcaste.
 
Y el usuario paga por ese tiempo de aparcamiento.
Así es. Nuestro modelo es un sistema de aparcamiento por rotación. Esto significa que el usuario se da de alta en nuestra web, paga 25 euros al año y con ello se le incluye un seguro que le cubre 300 euros de valor, y el derecho a disfrutar de 8 horas seguidas de aparcamiento gratuito todos los días. Le sirve para tener aparcada la bici durante la jornada laboral, con lo que fomentamos el que la gente vaya a trabajar en bicicleta y resolvemos su necesidad de guardarla en un sitio seguro.
 
También estamos trabajando en una solución para que, quien lo desee, pueda disfrutar de un aparcamiento de manera más exclusiva, durante más horas, a partir de una cuota de 35 euros.
 
Hasta llegar a su servicio actual, han pasado por diversas fases. Han tenido ocasión de utilizar Barcelona como escenario de su campo de pruebas. ¿Eso es bueno o es malo?
Ha sido un privilegio. Barcelona es una ciudad muy cosmopolita, a la que acude mucha gente de todas partes, que están aquí uno o dos años, que estudian, que se marchan, que vuelven… Es una ciudad muy proporcionada urbanísticamente y muy bien estudiada, gracias a la visión de Sardá, que ya pensaba en anchos de calle para automóviles cuando todos iban todavía en carros. Organizaron la ciudad para la movilidad del futuro y luego se llevó este mismo modelo a Manhattan. Barcelona se convirtió en sinónimo de innovación y de autocrítica. 
 
En Barcelona hemos podido valernos del design thinking y conocer todo el proceso desde el punto de vista del usuario: si se entiende, si no, si funciona, si es práctico… Hemos podido analizar y mejorar todos los aspectos del servicio.
 
¿En qué han trabajado durante los últimos años?
Actualmente comenzamos a recibir muchos pedidos de dentro y fuera del país. Es bueno. Aunque hemos estado unos años muy enfocados en el desarrollo. Hace un poco más de un año nos otorgaron un proyecto de innovación europeo H2020 dotado con 2,6 millones de euros, que nos implicó el compromiso de hacer una serie de mejoras de producto e implementación del servicio. Esto es lo que nos ha ocupado el tiempo en los últimos años, pero gracias a eso hemos desarrollado una app, una plataforma de gestión y la movilidad de los distintos aparcamientos, para que se puedan controlar tanto si están en Sevilla, Londres o Barcelona. También hemos logrado el desarrollo fotovoltaico de las estaciones. Antes estaban conectadas a los semáforos y ahora son autónomas, es decir, las puedes llevar a donde quieras de la ciudad.
 
También estamos trabajando en la implantación de la solución en los espacios de suelo privado de uso público, como son las universidades. Creemos que la juventud es más sensible a los temas de sostenibilidad, y que valora más un medio de transporte tan económico y rápido como es la bicicleta. En este sentido, hemos firmado convenios con todas las universidades públicas de Barcelona para implantar Vadebike. Y ya estamos hablando con parkings públicos, hoteles, hospitales, empresas… Cada día hay más personas que acuden al trabajo en bicicleta.
 
¿Su crecimiento como organización ha sido sostenido o ha habido un boom?
Nacimos como un producto y nos concentramos mucho en mejorar ese producto. Luego pasamos a desarrollar la tecnología y finalmente nos hemos convertido en un servicio que funciona todos los días del año. Para llegar aquí hemos tenido que emplear recursos propios, sobre todo, mi socio y yo, y hemos tenido que presentarnos a concursos y ganarlos. También hemos recibido fondos europeos. Ahora comenzamos a facturar lo suficiente como para que el modelo de negocio sea sostenible. Y estamos estudiando la posibilidad de incorporar a partners de otros lugares porque entendemos que nuestro proyecto es un bien común y global. Solos no llegaremos a ninguna parte.
 
Además de lo electrónico, también se ocupan ustedes de fabricar la parte hardware…
Tenemos la fábrica en Martorelles, y en otra oficina tenemos un partenariado con Smarting para desarrollar el hard y el soft. Así que en total somos unas 30 personas.
 
Su sede central está en el Campus Tecnológico de La Salle, que es un espacio óptimo para las startup. Pero ¿están considerando ya dar el paso e irse a una sede propia?
Buena pregunta. Lo cierto es que sí, porque estamos creciendo. Hay que admitir que este espacio donde nos encontramos es un gran ecosistema para la emprendeduría porque reúne a muchísimo talento. Es el sitio adecuado para empezar. Pero dada nuestra evolución toca dar un salto. Es buena señal.
 
En estos años Barcelona se ha visto invadida por las bicicletas eléctricas. Es un cambio importante en el modelo de movilidad limpia. Y algo celebrado por los que viven en la parte alta.
Yo comencé como usuaria del servicio Bicicampus, que ofrecía bicis de paseo. También fui de las primeras en utilizar el servicio municipal Bicing. Pero me pasé a la eléctrica también, y fue un gran cambio. Barcelona pasó a ser plana. Podías llegar a cualquier sitio. Aunque debo reconocer que sigue dando un poco de miedo circular por ciertas calles que no tienen carril-bici.
 
¿Su servicio tiene ya en cuenta que las bicis del futuro serán distintas de las del presente?
No sabemos cómo será el mundo. Pero como soy arquitecta conozco el concepto de las proporciones áureas. Y nuestro diseño patentado respeta esas proporciones. No es por casualidad que Da Vinci las utilizara.

Y usted sugiere que en el futuro esos nuevos diseños se mantendrán en la misma proporción. Interesante. ¿Qué cifras de aparcamientos estudian implantar en Barcelona?
Tenemos la vocación de crear 3.000 plazas en los próximos dos años. Es ambicioso pero factible.
 
Además de las bicicletas, ¿qué más tienen en mente?
Estamos adaptando nuestro concepto al uso de patinetes, porque nos preocupa el uso del espacio público. Creemos que es de todos y que debe tener cierto orden, porque si no sobreviene el caos. En ciertas ciudades del mundo la gente deja sus vehículos de movilidad sostenible de cualquier manera. A veces hay vandalismo y los tiran a los canales, o los dejan encima de estaciones de autobuses. Las ciudades saben el que bikesharing o el patinete sharing son sistemas buenísimos, pero que hay que ordenarlos. Por esto precisamente nos llaman.
 
Y usted, como profesora que es, ¿cree que la juventud actual entiende la sostenibilidad de una manera distinta?
Nos viene una generación de cerebros habituados a lo digital. Doy clases en la escuela de ingenieros sobre emprendeduría e innovación. Me encanta ver cómo piensan. Ya no tienen el mismo concepto de la propiedad que nosotros, y están habituados a pensar en el momento presente. A nosotros nos educaron para tener una hipoteca y arraigarnos. Ellos compran libertad: a lo largo de su vida quieren trabajar en muchos lugares y obtener lo que necesiten al momento.