Director General de Punto Blanco

Josep Ignasi Reixach

Calidad de vida

"El low cost sólo funciona con salarios de miseria" 


La transformación digital, la sostenibilidad y la ecología son los tres grandes retos de Punto Blanco para los próximos años

Miércoles, 19 de Diciembre de 2018
En el día de hoy, que justamente coincide con el “Black Friday” de 2018, tenemos la ocasión de entrevistar a Josep Ignasi Reixach, director general de Industrias Valls, la organización que está detrás de la conocida marca “Punto Blanco” de ropa interior y calcetines. Lo hacemos en su despacho, en la sede corporativa de Igualada (Barcelona), en un magnífico edificio de estilo “Racionalista”.

"La gran suerte de esta empresa es que, en los años buenos, que los hubo, los propietarios supieron guardar. Y cuando llegaron los años malos, disponíamos de suficiente caja para no depender de los bancos"

"Hay marcas que suben los precios los días anteriores y, al aplicar los supuestos descuentos del “Black Friday”, los precios quedan igual que siempre. No sé si “estafa” sería la palabra más adecuada para denominar a esto, pero por lo menos sí que hay engaño"


"El gran valor que tiene Punto Blanco y la familia Valls es que durante 70 años han estado muy arraigadas en la sociedad local igualadina. Aquí tenemos a familias enteras que trabajan con nosotros"


"Hace unos años se oían cantos de sirena que decían: “márchese usted a fabricar fuera de España, que esto ya no tiene ningún futuro”. Los Valls siguieron apostando por quedarse aquí, tanto en el sector textil como en las artes gráficas"

"Fue tan importante la crisis, que el 40% de las tiendas multimarca de España a las que servíamos nuestros productos tuvieron que cerrar. Así que tuvimos que espabilarnos. Y eso nos llevó a lanzar nuestra propia cadena de retail"
Como marca relevante de ropa que son ustedes, ¿qué les dice esto del “Black Friday”?
Que es una moda importada de los Estados Unidos. Y que allí tiene una razón de ser histórica, porque se celebra el día siguiente al de Acción de Gracias, y cuando la gente ya se ha hecho todos los regalos, los comerciantes se ponen a hacer rebajas. Aquí esa razón de ser no existe, pero nos hemos sumado a la moda americana. Y lo cierto es que entre noviembre y diciembre nos jugamos el 30% de la facturación de todo el año. Así de claro.

Por todas partes se ve a gente entrando en las tiendas y comprando como si se lo regalaran.
La del día de hoy es una campaña mediática tan importante que hace que la gente se movilice y adelante las compras de Navidad, y encima con descuentos. No es que sea bueno para los márgenes comerciales, pero sí es bueno para animar a los clientes a salir. Fíjese, no obstante, que últimamente siempre aparecen ofertas y descuentos durante todo el año. El sector vive en una constante fluctuación de precios y una compañía no puede evitar subirse a ese carro. Lo que yo les diría a los consumidores es que miren bien los precios, que los estudien, y que verifiquen que los descuentos son los que se anuncian.

¿Hay alguna trampa?
Ya se han publicado muchos artículos en prensa sobre el tema. Hay marcas que suben los precios los días anteriores y, al aplicar los supuestos descuentos del “Black Friday”, los precios quedan igual que siempre. No sé si “estafa” sería la palabra más adecuada para denominar a esto, pero por lo menos sí que hay engaño.

¿Y no hay alguien que lo regule?
Durante la época de rebajas, sí. Hay controles muy estrictos. Pero en días como los de hoy no sé si ni siquiera existen. Y deberían estar ahí. Hay que ir con cuidado. Lo que siempre recomiendo es ir a marcas muy serias, de las que sabes que nunca te van a engañar con su política de descuentos.

Nos contaba a la entrada que el edificio donde nos encontramos ahora es de estilo “racionalista”. ¿Qué significa eso?
Nuestra empresa nació en 1948 en Igualada. El edificio en el que nos encontramos se construyó en dos etapas, una en 1956 y otra en los años 60. En aquellos tiempos los hermanos Manuel y Pere Valls, los fundadores, pensaron en una fábrica que tuviera un techo en forma de dientes de sierra, para poder aprovechar al máximo la luz natural, y destinaron unos espacios entre piso y piso para que el aire circulara mucho mejor y de manera refrigerada. Aquello era algo muy innovador, con mucha visión de futuro. 

Por eso se lo denomina “racionalista”, porque era muy racional. Y, oiga, tras estos años, ¿cómo se puede mantener una empresa familiar en el sector textil?
Yo diría que el gran valor que tiene Punto Blanco y la familia Valls es que durante 70 años han estado muy arraigadas en la sociedad local igualadina. Aquí tenemos a familias enteras que trabajan. No solo me refiero a matrimonios o parejas. También hablo de generaciones de abuelos, padres e hijos. Personas que entraron a trabajar a los 16 años y que se retiraron tras 45 años de servicio. Los propietarios nunca dejaron de sentirse ni industriales ni igualadinos.

Y resistieron todo tipo de crisis, claro.
Hace unos años se oían cantos de sirena que decían: “márchese usted a fabricar fuera de España, que esto ya no tiene ningún futuro”. Los Valls siguieron apostando por quedarse aquí, tanto en el sector textil como en las artes gráficas, donde otra rama de la familia tiene otras compañías. La gente entiende esto muy bien. Y cuando trabajan, lo hacen muy a gusto, y eso se nota en el producto.

Como en una gran familia.
Nuestra gente siente los colores. En esta compañía hay una calidad de vida excepcional. La mayor parte de nuestros profesionales viven a cinco minutos a pie de su lugar de trabajo. Y las personas que trabajan en el turno de día tienen unos horarios compatibles con poder ir a dejar y recoger a sus hijos a la escuela y comer en casa con ellos. Pueden hacer una vida de familia y trabajar al lado de casa. Este valor se transmite a la calidad de las prendas.

¿A nivel económico esto es viable?
La gran suerte de esta empresa es que, en los años buenos, que los hubo, los propietarios supieron guardar. Y cuando llegaron los años malos, disponíamos de suficiente caja para no depender de los bancos. Pudimos pasar sin pedir de créditos y vivimos esperando a años mejores. Tener dinero propio es muy importante.

¿Y en qué años nos encontramos ahora? ¿Buenos o malos?
Pues le diré que de 1997 a 2007 fueron años muy buenos, excepcionales. Pero entre 2008 y 2014 pasamos por una crisis enorme. Fue tan importante, que el 40% de las tiendas multimarca de España a las que servíamos nuestros productos tuvieron que cerrar. Así que tuvimos que espabilarnos. Y eso nos llevó a lanzar nuestra propia cadena de retail. Siempre habíamos sido industriales y no queríamos ser distribuidores, pero lo tuvimos que hacer. Y hoy contamos con 30 tiendas propias, aproximadamente.

Inventar e innovar ha sido siempre importante para ustedes.
Siempre. El fundador de la empresa, el Sr. Manuel Valls, llegó a inventar muchas máquinas para la fábrica y las creó él mismo. Y si hablamos de productos, hemos ido innovando también. Hoy en día contamos con submarcas especializadas que son los “top” de sus sectores. Por ejemplo, el Hilo de Escocia, o Thermix, o Punto Solo, o Déodorant… 

Antes nos comentaba que el grupo empresarial no sólo está integrado por lo textil, sino que también hay intereses en las artes gráficas.
Así es. Nosotros nos integramos en la denominada Corporación Empresarial Valls, que está integrada por tres compañías textiles y tres de artes gráficas. En lo textil estamos Industrias Valls (nosotros), Aretex (que posee la marca Cóndor, que es líder en calcetín infantil) y Defiber (que produce hilaturas). Y en las artes gráficas contamos con Grafopack (aquí en Igualada), Novograf (en Murcia) y Gaez (en Madrid). Son tres grandes empresas especializadas en packaging.

También han sabido expandirse muy bien internacionalmente. ¿En cuántos países están?
Punto Blanco comenzó a exportar en 1963. Actualmente tenemos presencia en 40 países. El último al que hemos accedido ha sido Groenlandia, donde vendemos el calcetín térmico. Es curioso que nos lo vengan a buscar desde allí, pero es un calcetín que aconsejo a todo aquel que tenga que ir a lugares donde haga mucho frío. También llegamos recientemente a Dinamarca, Finlandia, Uruguay y las Filipinas, donde abrimos una tienda. A pesar de todo, los países más importantes para nosotros son los que están en el sur de Europa, puesto que tienen unos gustos más parecidos a los nuestros.

¿Qué imagen transmiten internacionalmente de Punto Blanco?
Cuando llegamos a un país nuevo lo primero que hacemos es destacar la calidad. Solo tocando el producto ya se puede ver que es de gama alta. Otra cosa que nos ayuda mucho es el turismo. La gente viaja mucho y vienen a España, de manera que tanto en tiendas propias como en lugares del tipo El Corte Ingles, disponemos de unos corners preciosos, donde presentamos muy bien el producto. Muchos turistas lo conocen de esta manera.

Todo se sigue fabricando aquí, ¿verdad?
Así es. Pueden ver las maquinas ustedes mismos. Es difícil, ciertamente, pero no podemos caer en el low-cost. No nos interesa. No podríamos ofrecer productos low-cost manteniendo sueldos dignos a la gente. Eso solo funciona cuando fabricas con salarios de miseria. Nosotros vamos a seguir con nuestro estándar de calidad, explicando nuestros valores y cómo hacemos las cosas.

En relación con la calidad de vida de los empleados, ¿éstos cuentan con políticas de desarrollo profesional?
Tenemos un programa de formación interna. Es lo que antiguamente se llamaba “aprendices”. Tanto para tejedores como para mecánicos de tejeduría, que son unos perfiles muy especializados. Lo hacemos en colaboración con el Ayuntamiento local y la Fundación Fitex. Creo que hemos logrado una muy buena colaboración entre lo público y lo privado.

¿Cuál es el próximo gran reto de Punto Blanco?
Lo próximo se resume en 3 grandes ejes muy fáciles de anunciar, pero muy complejos de hacer: la digitalización, el ser “verdes” y la sostenibilidad. Ya hemos empezado. Para una empresa industrial como nosotros, que nos hemos tenido que convertir en retailers, es muy importante estar en las redes sociales y en e-commerce. Ahora estamos en mercados electrónicos a nivel mundial y mantenemos relación con el cliente final. Antes, cuando vendíamos únicamente a través de distribuidores, no nos pasaba. Hemos tenido que aprender a atender al consumidor final y fabricar para targets concretos: Millennials, new elders…