Embajadora de Mannatech

Cristina Plana

Células gliconutridas

“Soy embajadora de una ciencia disruptiva y abro las puertas a un conocimiento nuevo a quien lo quiera conocer” 


Cristina Plana apuesta por la gliconutrición como base para que las personas hagan reales grandes proyectos

Lunes, 12 de Noviembre de 2018
La búsqueda del bienestar personal se ha convertido en una demanda social masiva en tiempos de la hiperconexión y el estrés. Ante esta situación no faltan emprendedores que, como Cristina Plana Bach, ofrecen soluciones en la forma de, por ejemplo, recomendaciones alimenticias.

“La vida, que nos ayuda confrontándonos con nuestro entorno de bienestar y seguridad y nos empuja, me llevó un día a dar un salto. Cuando ves que puedes dar ese salto tan grande sin miedo sabes que vas por buen camino”
 
“Cuando de pequeños cogíamos una manzana o un melón y tenía un gusano dentro, siempre había una abuela que te decía: “esta pieza es buena”, porque el gusano lo sabía. Ahora no encontramos gusanos, pero las piezas de fruta tienen un aspecto espectacular, aunque con menos sustancia”
 
“Hay una gran revolución en todo el mundo, que es la gliconutrición y que impacta directamente en la salud y el bienestar de las personas”
Antes de dedicarse a lo que se dedica usted ahora, trabajó para numerosas compañías y ocupó puestos de dirección. ¿Ha pasado la página de esa etapa?
Sí. He disfrutado muchísimo con todos esos proyectos. Muchos han sido revulsivos y disruptivos. He descubierto que el trabajo en equipo es algo fundamental en la vida y crucial para el éxito compartido. Pero en todas esas tareas veía que mi pasión y energía se invertían en proyectos que no eran propiamente los míos. La vida, que nos ayuda confrontándonos con nuestro entorno de bienestar y seguridad, y que nos empuja, me llevó un día a dar un salto. Cuando ves que puedes dar ese salto tan grande sin miedo sabes que vas por buen camino. Te das cuenta de que hay mucho por delante y que todo el bagaje acumulado hasta entonces suma, y que puedes crear algo que tenga mucho impacto de verdad en la vida de las personas.
 
Y con ese salto se plantó donde ahora se encuentra usted.
Siempre me he relacionado con las personas, desde la humildad, el humor y la sinceridad. El momento en el que me encuentro actualmente me permite tratar con las personas, conocidas o no, con un nivel de cercanía y cordialidad muy amplio. Creo que hay algo muy valioso, que puede ayudar a mucha gente y que quiero trasladar a los demás en términos de solución. Es algo que tiene un impacto real, en la medida en que uno se comprometa con ello.
 
¿Cómo denominaría a ese servicio? ¿Coaching? ¿Consultoría de bienestar personal?
Tiene muchas facetas y se amolda a las diversas situaciones. Déjeme que le ponga en antecedentes: hay una gran revolución en todo el mundo, que es la gliconutrición y que impacta directamente en la salud y el bienestar de las personas. Es una nutrición que “habla” el lenguaje de las células y que nos permite tener una especie de conectividad interior que se transluce al exterior. Quienes la practican se sienten mejor, tanto físicamente como emocional y cognitivamente. 
 
Me habla de nutrición. ¿Su solución tiene que ver con aquello de que ‘somos lo que comemos’?
La gliconutrición fue un descubrimiento de hace unos veinticinco años. Es un retorno a lo que antes nos proporcionaba la naturaleza. Y esto es: en estado natural hay diversos tipos azúcares necesarios para la comunicación y la regeneración de todas nuestras células. Antes se adquirían a través de la dieta. Pero en estos momentos, el valor nutricional de los alimentos ha bajado mucho por diversos factores. Y, por mucho que busquemos una alimentación sana y orgánica, ya no es lo mismo. ¿Un ejemplo?
 
Por favor.
Cuando de pequeños cogíamos una manzana o un melón y tenía un gusano dentro, siempre había una abuela que te decía: “esta pieza es buena”, porque el gusano lo sabía. Ahora no encontramos gusanos, pero las piezas de fruta tienen un aspecto espectacular, aunque con menos sustancia. Así que los azúcares que la naturaleza nos brindaba y que son necesarios para las células han desaparecido de nuestra dieta. Así que nuestro cuerpo está estresado. Hay momentos en los que uno se encuentra ante retos vitales y no tiene los recursos para afrontarlos por esa razón. Lo que se descubrió con la gliconutrición es dónde se pueden encontrar estos azúcares.
 
¿Dónde?
En plantas, en semillas, algas… Alrededor de ellos se han creado sistemas tecnológicos que permiten obtenerlos y proporcionárselos a la gente por medio de unas cápsulas y unos polvos. 
 
Con la sensibilidad social que hay en estos días en relación con el intrusismo profesional y la salud, la homeopatía, etcétera, ¿qué le dicen los nutricionistas y médicos dietistas sobre esto que usted ofrece?
He entrado en este campo sin ninguna intención de intrusismo. Pero me considero embajadora de una ciencia disruptiva y ofrezco a quien lo quiera contrastar todo lo que digo.
 
Y su modelo de negocio, ¿en qué consiste?
El negocio plantea que seamos capaces de generar burbujas de bienestar, prosperidad y plenitud. Se pueden mover en entornos particulares y familiares, que vamos extendiendo por el boca-oreja, pero también es una gran oportunidad de negocio para todas las personas que están vinculadas profesionalmente al bienestar. Y no estoy hablando de magia, sino de algo práctico, que nos da la naturaleza y que hemos recuperado para que revierta a nosotros mismos.
 
¿Atiende usted consultas o canaliza el trato a los clientes a través de su página web?
Lo canalizo todo a través de mi página web, porque es más fácil y operativo. Pero estoy hablando con la gente todo el tiempo. Me encantan las personas y he desarrollado una empatía que me ayuda a escuchar desde el fondo del corazón. Creo que soy capaz de decodificar lo que escucho en términos de solución e, insisto, siempre que la persona se comprometa en esa solución. Estoy tratando con personas de diversas formaciones con los que hago grandes cosas porque sumamos conocimientos y entusiasmo. El proyecto también ayuda a combatir una pandemia a nivel mundial que es la desnutrición infantil. Y eso me emociona mucho.