Director y fundador de Arriaga Asociados

Jesús M. Ruíz de Arriaga

Abogado optimista

Hipotecas: “El presidente del Tribunal Supremo se ha impuesto de una manera autocrática”


Jesús María Ruiz de Arriaga ejerce la abogacía desde hace menos de 10 años y ha logrado levantar el bufete más grande de Europa

Martes, 06 de Noviembre de 2018
No se sorprendan si hoy mismo, a la hora de las noticias, lo ven por televisión, comentando con Íker Casillas la última sentencia del tribunal de turno. Desde hace años, Jesús Arriaga se ha convertido en referencia de quienes sienten que han perdido injustamente su dinero ante los poderosos y acuden a él para recuperarlo. Hoy en FeedbackToday, el fundador del bufete Arriaga Asociados.

“El presidente del TS se ha impuesto de una manera autocrática generando convulsiones a diversas personas. Lo cual dice que este señor quiere controlar esto de una manera en que se juega su prestigio y más. A mí eso me hace pensar, aunque no tengo la información”
 
“Ha generado ya la jurisprudencia y ha eliminado para siempre un artículo de un reglamento que de manera ilegal decía que el que tenía que pagar el impuesto de actos jurídicos documentados es el que pedía el préstamo. Entonces, eso ya ha desaparecido. Sería un pucherazo cambiar eso. No se puede rehabilitar porque ya es firme, por tanto el gobierno no tiene el poder de rehabilitar”
 
“Tenemos imagen de low cost porque lo somos para los clientes. Pero para los bancos somos muy caros. Cuando ganamos, nos cobramos el precio de lo que indican los colegios de abogados”
 
“En un espacio de siete años nos hemos convertido en el despacho de abogados más grande de Europa, hemos recuperado casi mil millones (en hipotecas), tenemos 175.000 casos judicializados, 69 oficinas, presencia en grandes centros comerciales…”
 
“Estoy dispuesto a aceptar riesgos, porque entiendo mucho los riesgos que tomas por no hacer las cosas. Perder oportunidad es un riesgo, muchas veces incalculable. Hay quien rechaza el riesgo. Yo lo estudio, porque creo que el riesgo desaparece cuando lo entiendes”
 
“Empezamos con Martinsa-Fadesa y comenzamos a crear un modelo de consumidores y afectados que, tradicionalmente, nunca harán nada si no tienen a alguien delante que les haga una propuesta para recuperar su dinero de una forma interesante”
 
“Actualmente, si perdemos y nuestro cliente es condenado a pagar las costas, éstas las cubre Arriaga Asociados. Lo cierto es que tenemos una tasa de fracaso de un 1% y es algo perfectamente asumible”
Miles de personas le ven cada día en sus anuncios de TV y le asocian con la abogacía. Pero usted, ¿cómo se define? ¿Abogado o emprendedor?
Me siento emprendedor, sobre todo. Y empresario. Por decirlo de algún modo, ha sido un proceso que ha venido sin querer, y porque no había otro camino. Yo terminé la carrera de Derecho en 2009 y en octubre de 2011 me decidí a entrar en el mundo de la abogacía. En un espacio de siete años nos hemos convertido en el despacho de abogados más grande de Europa, hemos recuperado casi mil millones (en hipotecas), tenemos 175.000 casos judicializados, 69 oficinas, presencia en grandes centros comerciales… Hemos logrado una serie de cosas a las que solo pudimos llegar por la vía del emprendimiento. Por cualquier otro camino no hubiéramos llegado.

Así pues, un abogado con tan buena reputación como usted solo tiene nueve años de experiencia en la abogacía… ¿Y antes de eso, qué hacía usted?
Yo estudié la carrera de Derecho por hobby. Era mi cuarta licenciatura. Las otras tres siempre estuvieron dentro de mí: estudié Empresariales y, evidentemente, sé algo de negocios y de hacer números. También estudié diversos postgrados. Todo ello me lleva a pensar de una manera integral, no parcial. Soy una persona muy optimista y estoy dispuesto a aceptar riesgos, porque entiendo mucho los riesgos que tomas por no hacer las cosas. Perder oportunidad es un riesgo, muchas veces incalculable. Hay quien rechaza el riesgo. Yo lo estudio, porque creo que el riesgo desaparece cuando lo entiendes. 
 
¿Y el concepto de Arriaga Asociados forma parte de ese riesgo estudiado y aceptado? 
En 2010 yo vislumbraba la firma, pero ésta no existía. Yo soy fruto de la crisis, en el sentido de que había comprado una parcela a la extinta constructora Martinsa-Fadesa. Perdí el dinero y no me lo devolvieron. Encima, como no era abogado, no me pude defender bien. Pero tan pronto hice el juramento que hacemos los abogados para ejercer me puse a demandar en mi nombre, sin otra pretensión que recuperar lo que era mío. Lo logré. Y luego ayudé a mis amigos más cercanos. Y, a continuación, me di cuenta de que había muchísimas personas afectadas con el mismo problema a las que también podía ayudar. Parecía, en aquel momento, que yo era el único abogado que sabía que ese dinero se podía recuperar y que no se tenía que quedar en el concurso de acreedores de la constructora. Empezamos con Martinsa-Fadesa y comenzamos a crear un modelo de consumidores y afectados que, tradicionalmente, nunca harán nada si no tienen a alguien delante que les haga una propuesta para recuperar su dinero de una forma interesante. 
 
¿Cuál era el interés para el posible demandante, aparte de recuperar su dinero, si ganaban el pleito?
Básicamente, que si no ganábamos, no le cobrábamos nada. Actualmente, si perdemos y nuestro cliente es condenado a pagar las costas, éstas las cubre Arriaga Asociados. Lo cierto es que tenemos una tasa de fracaso de un 1% y es algo perfectamente asumible. Esa propuesta la trasladamos al cliente a través de muchísima publicidad, para mentalizarle de que debe actuar y no permitir que le quiten el dinero. 
 
El nombre de Arriaga Asociados implica que usted no está solo en el proyecto. 
La verdad es que comencé yo solo. Y lo de “Asociados” era una forma de dar a entender que había más gente detrás, por lo menos inicialmente. Ahora somos ya más de 1.500 personas a jornada completa, centenares de abogados y economistas. No todos son trabajadores de nuestra empresa, pero trabajan 100% para nosotros. La idea era la de poner lo que se estilaba en aquel momento: el nombre del fundador, seguido de la palabra “Asociados”. Se trataba de ponerle un nombre, como quien le pone “Apple” a la empresa más grande del mundo. Quizás se estaba comiendo una manzana.

¿Considera que un bufete con tantos clientes y tantas personas trabajando como el suyo, ha podido sacudir el sector de la representación legal?
Evidentemente somos conocidos por todos los abogados de este país. Hay a quien la idea le gusta y a quien no le gusta tanto. El estilo de los despachos, hasta ahora, ha sido muy tradicional. Me atrevería a decir que anclado en las formas de hacer de principios del siglo XIX. El modelo no había evolucionado, a excepción de unos pocos, que lo llevan bien, y que trabajan para los grandes bancos y multinacionales: Cuatrecasas, Garrigues, PwC, las Big Four… Nosotros vimos la realidad de una manera que nadie la había visto: Pensamos que podíamos hacer de abogados pero que no pagara el cliente, sino el banco, o el Martinsa-Fadesa de turno. Allí sí que había un modelo de negocio. 
 
Hay quien le bautizó a usted como el Robin Hood de la abogacía…
Sí. Se mencionó esa analogía y la de David y Goliat, y el Sheriff de Nottingham… Bueno. Nosotros queremos hacer el bien, y eso es compatible con que nos vaya bien. Sí hacemos algo de Robin Hoods, logrando que casi mil millones de euros hayan vuelto a los bolsillos de sus legítimos dueños, y a nosotros, haciéndolo, nos va bien.
 
¿Arriaga Asociados ha llevado el low cost a la abogacía?
Tenemos esa imagen porque somos low cost para los clientes. Pero para los bancos somos muy caros. Cuando ganamos, nos cobramos el precio de lo que indican los colegios de abogados. Y tenemos mucha seguridad en el resultado de todos los asuntos que llevamos, ya que estamos respaldados por más de cincuenta mil sentencias favorables. Hemos perdido poquísimas. Podemos descargar al cliente de dificultades: el cliente que nos elige tiene el único riesgo de no ganar, pero nunca de perder ni un euro más. Si le toca pagar, paga Arriaga. Pero a los bancos, ayuntamientos o constructoras no les perdonamos nada. 
 
Háganos un poco de memoria: ¿cuáles han sido los grandes casos que han ayudado a crear conciencia de problema general?
Actualmente tenemos todo el problema hipotecario, que afecta a entre 10 y 15 millones de personas en España. Nosotros podemos reclamar comisiones de apertura, impuesto de actos jurídicos documentados, notario, registrador, los avales ilegales… Todo el mundo que haya pedido un préstamo alguna vez son personas a quienes, en potencia, se les ha quitado parte de su dinero. Esto no lo sabe nadie, pero yo que me dedico a ello lo tengo claro. Otro tema fue el de la salida a bolsa de Bankia, y el de las preferentes (que representaban mucho dinero por cada caso, porque era el dinero de nuestros mayores). Siempre hay algún tema. Le diré que después de las preferentes, vimos algún artículo que anunciaba “el fin del modelo de Arriaga”. Pero siempre hay temas que van apareciendo.

¿Su modelo de negocio solo se puede entender viable en España, o experiencias como la de ustedes también suceden en otros países?
En Portugal e Italia, que son dos países donde debería haber surgido un modelo parecido, esto no ha sucedido. Tienen ambos la misma tradición de negocios y de abogacía que nosotros y si el modelo no ha surgido es porque Arriaga no está allí. Lo digo así de claro. Y si no vamos nosotros ahora es porque no podemos, porque estamos creciendo a unos ritmos brutales aquí. En países como EE.UU. o Inglaterra sí que hay mentalidades parecidas a la de nuestra firma y los temas se gestionan de manera similar, aunque nos hemos enterado de ello por el camino. 
 
Iker Casillas ha sido la gran imagen de Arriaga Asociados en los últimos años. ¿Por qué él y no otro?
Soy poco futbolero. E Iker se ríe de mí siempre que se lo digo. Pero dio la casualidad de que entre las muchísimas personalidades que teníamos como clientes se encontraba él. Se nos ocurrió preguntarle y su respuesta fue positiva. Le gustó la idea y nos cobró unos derechos de imagen relativamente bajos, que encima van dirigidos a ONGs. Así que el dinero no era lo que lo motivaba. Hoy día tenemos una relación a largo plazo. Nos vemos a menudo, nos viene a visitar a la oficina y se para a saludar a todo el mundo en el despacho. ¡Estoy por prohibirle el paso, porque cada vez que nos visita, nos paraliza la empresa (se ríe)! Evidentemente esto es una broma… Nos inyecta una gran alegría a todos.
 
Es curioso que Arriaga sea quien diga a la población las cosas que no sabe, porque no será contado ni institucional ni administrativamente. Es decir, quién debería informar de eso básicamente es la propia institución, ¿no?
Sí, muy curioso porque hemos estado durante generaciones sin ver el elefante en mitad de la plaza mayor. Es decir, aunque se decía que los bancos robaban o si nos hacían determinada cosa, se ha conseguido esconder, que la gente no vea que están abusando de ti en tus relaciones con las compañías telefónicas, con los mismos bancos, etc. Los bancos por ejemplo, que son uno de los agentes que más han hecho, tienen un poder económico brutal y su grado de influencia es enorme. Si no es por los medios de comunicación o los periodistas, la población no estaría informada, en algunos casos. Hemos estado adormecidos, nadie nos ha abierto los ojos.
 
Y entonces se juntó las campañas millonarias de publicidad con los escándalos de las ‘black cards’, de las preferentes, etc, y de golpe los medios de comunicación -nuestro principal aliado porque genera noticias y sensibiliza a la gente- aparecen, y se crea una sinergia con la publicidad que nosotros hacemos. Últimamente se ha notado mucho los probancos, y eso nos ha incrementado en un 50% los contratos y las visitas que tenemos al día, en vez de ir al contrario. Es decir, ya hemos conseguido tocar el punto, que aunque los bancos son mucho más poderosos que cualquier medio de comunicación y por supuesto que un humilde despacho de abogados como el nuestro, ya no pueden. 

Ahora que es muy reciente, nos interesa mucho saber su opinión respecto al debate que se está generando sobre quién debe pagar el impuesto de actos jurídicos documentados de las hipotecas. 
El presidente del Tribunal Supremo quiere presidir la sala de lo contencioso administrativo donde se va a resolver este tema. Y se ha impuesto de una manera autocrática generando convulsiones a diversas personas. Lo cual dice que este señor quiere controlar esto de una manera en que se juega su prestigio y más. A mí eso me hace pensar, aunque no tengo la información. Ha generado ya la jurisprudencia y ha eliminado para siempre un artículo de un reglamento que de manera ilegal decía que el que tenía que pagar el impuesto de actos jurídicos documentados es el que pedía el préstamo. Entonces, eso ya ha desaparecido. Sería un pucherazo cambiar eso. No se puede rehabilitar porque ya es firme, por tanto el gobierno no tiene el poder de rehabilitar. 
 
¿Cree que finalmente el Tribunal Supremo cambiará la jurisprudencia?
Yo creo que no van a cambiarla porque sería algo inaceptable. Mi opinión es que creo que van a decidir sin retroactividad, terminará yendo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea y otra vez le pegará otro revolcón al Tribunal Supremo de España. Es una pena porque ya estás dejando en evidencia que tus sentencias no están cumpliendo las leyes. 
 
¿Y respecto a las cláusulas suelo?
En la sentencia famosa en la que dijo que sí pero sin retroactividad porque sino se hundía el país, el Tribunal de Justicia de la UE dijo: “Vamos a la ley. ¿Qué dice el derecho comunitario? Que cuando es una cláusula nula la retroactividad es para siempre”. Y no se hundió el país. De hecho económicamente desde ese momento creció, casualmente, y los bancos empezaron a tener más beneficios. 

Seguro que con la buena visión que tienen ya deben de saber qué casos van a afectar a grandes colectivos de cara al 2019 y los próximos años…
A corto plazo, digamos que las cláusulas IRPH de los préstamos que el Supremo dijo que no era ninguna cláusula abusiva, esperamos que el Tribunal de Justicia de la UE le vaya a dar otro revolcón. De hecho, la Comisión Europea ya ha mandado el mensaje de que esto no está bien. Y otro caso es que para evitar estos problemas, los bancos han llegado a acuerdos con los clientes y el Supremo da por bueno esos acuerdos. Y la ley prohíbe renunciar a un derecho de consumidor, es irrenunciable. Por ejemplo, si algo le corresponde, nosotros creemos que se le tiene que dar. Eso es importante porque lo que hacen los bancos es conseguir la firma del cliente ofreciéndole algo que el cliente valora mucho, para en el fondo quedarse con lo que se ha quedado. Y eso el Supremo lo ha avalado, desde mi punto de vista ilegal. No hay más que leerse lo que dice la ley General para la Defensa de los Consumidores, que dice que los derechos son irrenunciables, y las condiciones generales de contratación. Y como son irrenunciables alguien por encima del Supremo les dirá. Y la verdad es que el Supremo tiene unos letrados de una calidad técnica, entiendo que humana también, pero últimamente no sé si quieren hacer un trabajo de compensación con los bancos, y está argumentando cosas que nadie que entienda un poco lo validaría.
 
Cambiemos de tema. ¿Tienen franquicias?
Todo es propio.  No me gusta la idea de franquicias. Si tú tienes una cosa estable te funciona bien. Es decir, si tienes McDonalds, todas son iguales. Sin embargo, nosotros hemos de tener reacciones muy rápidas ante una sentencia, ante el Supremo, un cambio de criterio, una noticia, o un escándalo… Todo eso lo tenemos que gestionar mucho tiempo. Claro, si empiezas a trabajar con empresarios independientes es muy complicado. Además, nosotros estamos continuamente formando.
 
¿Y los colaboradores que tienen?
Ellos sí que están integrados, pero es una empresa solo. La ventaja de tener una es que te puedes integrar perfectamente, como se puede integrar un proveedor de la SEAT. Allí hay una comunicación, hablas todos los días, te puedes hasta meter en su casa porque eres un cliente importante, y puedes compartir software y muchas cosas. Funciona virtualmente como una. Pero un sistema de franquicias serían muchos, y eso sí que sería un galimatías para nosotros porque al final lo que nos ponemos en juego es ganar el caso. Una falta de coordinación o de control férreo de plazos, de última jurisprudencia, de argumentos, etc, es ganar o perder. Y cuidamos ese detalle hasta el último momento.