Presidenta del Basi Group

Núria Basi

Conciencia ambiental

"Deberíamos hacer un consumo más sostenible y abandonar la idea del usar y tirar" 


La presidenta del Grupo Basi sostiene que el presente de su compañía pasa por el e-commerce y la apuesta por la calidad

Martes, 16 de Octubre de 2018
Bióloga, empresaria y filántropa, Nuria Basi preside el Grupo Basi. Su empresa tiene orígenes familiares y un amplio arraigo en la producción y distribución de textiles de calidad e innovadores. Hoy hablamos con ella acerca de una historia empresarial de éxito.

"En 1962 mi padre y mi tío llegaron a un acuerdo con Lacoste, el primero que asumía la marca francesa en toda su historia. Y era un acuerdo de licencia: no solo distribuíamos, sino que también fabricábamos. Todo el Lacoste que se ha vendido en España hasta 2015 lo fabricábamos nosotros"
 
"Uno de los grandes problemas que nos ha dejado la crisis es que queremos comprar todo con descuentos. Y esto nos lleva a fabricar con peores materiales y tecnologías menos sofisticadas, etc. que no ayudan en nada a la conservación del medio ambiente"
 
"Recientemente Lacoste decidió centralizar todos sus mercados importantes. El último de ellos era España, y lo que hicieron fue comprarnos una de las empresas, Basi SA, que se dedicaba a gestionar la marca en España"
 
"Existe el “techo de cristal” para las mujeres empresarias. Y le diría que he sido “mujer-cuota”. Pero es una circunstancia que he aprovechado en mi favor. Si me hubiera preguntado hace 30 años le diría que no admitía ninguna cuota, pero hoy en día, en perspectiva, celebro haber sido la primera mujer en muchos ámbitos"
 
"Hace cinco años pasamos por la experiencia de hacer un expediente de regulación de empleo. Fue desagradable, siempre lo es. Pero uno intenta hacerlo con la mayor sensibilidad posible, yendo uno por uno a cada empleado"
 
"En textil todavía se puede invertir en innovación, materiales, formas, tejidos, diseño… Una empresa puede existir haciendo todo esto sin entrar en la fabricación. Aunque fabricar aquí tiene algunas ventajas"
Durante muchos años, su compañía fue conocida por distribuir una marca tan importante como Lacoste. Pero también crearon la suya propia (Armand Basi). ¿Cuál podría decirse que es el ADN de la compañía: fabricar o distribuir?
La empresa la fundó mi abuela en los años 40, tras la Guerra Civil. Ella empezó todo en el jardín de su casa, con tan solo dos máquinas y con mi padre y su hermano revoloteando a su alrededor. Elaboraba camisas y camisetas con las mejores fibras para venderlas en los mejores mercados posibles. Esto marcó nuestro el ADN. Mi padre me contaba que tras la guerra todo el mundo vestía colores grises o negros, pero que él y su hermano se fueron a Francia y vieron que los tejidos incorporaban muchos colores. En 1962 llegaron a un acuerdo con Lacoste, el primero que asumía la marca francesa en toda su historia. Y era un acuerdo de licencia: no solo distribuíamos, sino que también fabricábamos. De hecho, todo el Lacoste que se ha vendido en España hasta 2015 lo fabricábamos nosotros y, en muchos momentos, también lo confeccionábamos.
 
Y eso ¿cómo se conjugaba con su propia producción?
Al principio fabricábamos y distribuíamos Lacoste en paralelo a nuestros propios productos, pero la marca francesa creció muchísimo en los años siguientes.  Cuando mi padre comenzó con ellos, sólo se hacía el polo en blanco, azul marino y rojo (los colores de la bandera francesa). Luego ampliaron la gama poniéndoles mangas, pero mi padre les planteó que si se podía hacer alguna cosa para el invierno. De ahí nacieron los primeros “tricotes” o jerséis de la marca. Los diseñamos y fabricamos nosotros, en Barcelona, y se los llevamos a París. Les gustaron y de ahí salió otra gama. Igualmente, aquí apareció la primera línea de trajes de baño de Lacoste. Todo ese crecimiento hizo que nos centráramos más en Lacoste que en nuestra propia línea. Fue en los años 80, con la entrada de España en la CEE, cuando ya vimos que podíamos ampliar nuestros objetivos y creamos una marca propia.
 
Y, díganos, ¿ese acuerdo con Lacoste era para muchos años, o se iba renovando cada tanto?
Inicialmente era un acuerdo para tres años, pero se fue renovando cada vez. Luego pasó a ser cada cinco años. Más recientemente la central francesa decidió centralizar todos sus mercados importantes. El último de ellos era España, y lo que hicieron fue comprarnos una de las empresas, Basi SA, que teníamos destinada exclusivamente a la marca Lacoste y sus productos: bolsos, zapatos, polos, jerséis… 

Pero en su grupo tienen más sociedades.
Así es. Están la denominada Armand Basi SL, que es la que se dedica a la gestión de la marca Armand Basi y otra empresa, que fundamos hace tres años y con la que distribuimos marcas extranjeras como Nautica, No Name o Cole Haan.
 
Desde que usted se integró en la empresa, ha ocupado diversos cargos en ella.
Mi padre se retiró hace quince años y desde entonces he sido la presidenta ejecutiva de la compañía. También me ocupé de Lacoste hasta enero de este año, cuando vendimos Basi SA.

¿Y gestionar marcas tan competitivas entre ellas no les genera un problema?
Nosotros siempre hemos trabajado para que nuestras marcas incorporen innovación y calidad, y para que no se canibalicen entre ellas, dirigiéndolas a segmentos distintos: hombre, mujer, zapatos, ropa, etc.
 
Ustedes pasaron por la crisis, como todo el mundo. ¿Cómo se puede superar un temporal así?
Hace cinco años pasamos por la experiencia de hacer un expediente de regulación de empleo. Fue desagradable, siempre lo es. Pero uno intenta hacerlo con la mayor sensibilidad posible, yendo uno por uno a cada empleado. La nuestra es una compañía con 65 años de existencia y en ella han trabajado cuatro generaciones de familias. Intenté que este proceso no afectara a parejas de trabajadores, o a personas enfermas… Se hizo de manera tan estudiada que cuando me senté a hablar con los sindicatos, no tocaron ni una coma en este sentido. También hicimos una ampliación de capital importante para poder asumirlo.
 
Algunas voces dicen que el tiempo del sector textil en Cataluña ya pasó. ¿Qué dice a eso?
Muchos dicen cosas distintas. En textil todavía se puede invertir en innovación, materiales, formas, tejidos, diseño… Una empresa puede existir haciendo todo esto sin entrar en la fabricación. Aunque fabricar aquí tiene algunas ventajas.

¿Como cuáles?
Como la agilidad de poder fabricar lo que se necesita cuando se necesita. Si lo haces en países lejanos, generalmente debes comprar la hilatura con mucho tiempo y esperar a que te fabriquen, y cualquier cambio tarda meses en implementarse. A veces también se pueden generar grandes excesos de producción. En cambio, si lo haces cerca, es más fácil que cada semana te fabriquen lo necesario. Además, está el tema de la sostenibilidad y el modelo de consumo. Deberíamos hacer un consumo más sostenible y abandonar la idea del usar y tirar. 

Es fácil decirlo, pero a veces la gente sólo se puede permitir comprar productos baratos.
Cuesta mucho, sí. Uno de los grandes problemas que nos ha dejado la crisis es que queremos comprar todo con descuentos. Y esto nos lleva a fabricar con peores materiales y tecnologías menos sofisticadas, etc. que no ayudan en nada a la conservación del medio ambiente. Creo que la concienciación social ayudaría a entender que comprar cosas un poco más caras, que se estropean menos, finalmente sale más barato para todos.
 
Se le nota a usted que es apasionada de la biología y que tiene una amplia conciencia ambiental. Días atrás leí que hay una invasión de microplásticos en los mares y las aguas de todo el planeta…
Todos vertemos y compramos productos que vienen empaquetados en plásticos. Tiramos muchos más residuos de lo que consumimos. En África, durante un viaje, observé llanuras naturales llenas de bolsas de plástico. Tardaremos milenios en degradar todo aquello. Leí que unos biólogos han encontrado una bacteria que digiere microplásticos y eso es fantástico, pero pienso que prevenir sería mejor que curar.
 
¿Qué es lo que más le interesa de los avances científicos actuales?
Estoy interesada en todo. No puedo estar completamente al día, pero leo todo lo que puedo. Me parece que los avances médicos y farmacológicos en el tratamiento de enfermedades como el cáncer son muy importantes. Por otro lado, temas como la gestión del big data o la inteligencia artificial me ponen un poco nerviosa: se están capturando grandes cantidades de datos sobre todo lo que hacemos y no somos capaces ni de digerir por qué. Viví en Estados Unidos a mediados de los años noventa y entonces ya se comenzaba a hablar de ello.
 
En su estancia americana aprendería muchas cosas, sin duda.
Aprendí dos que han marcado el resto de mi vida: una fue el cuidado de aquel país por la protección de la propiedad intelectual e industrial. En ese tiempo, aquí todo el mundo copiaba o fotocopiaba sin la menor dificultad. El otro tema es que todos dedicaban tiempo a trabajar en favor de la comunidad. Desde entonces he participado altruistamente en diversas fundaciones o he hecho de mentora. También he sido presidenta del Consejo Social de la Universitat Pompeu Fabra, ayudando en la formación de nuevas generaciones de profesionales y empresarios.

Como mujer empresaria, ¿cree usted que sigue existiendo un techo de cristal para las emprendedoras, y que deberían imponerse cuotas obligatorias para la paridad entre géneros?
Existe el techo. Y también le diría que he sido “mujer-cuota”. Pero es una circunstancia que he aprovechado en mi favor. Si me hubiera preguntado esto mismo hace 30 años le diría que no quería ninguna cuota, pero hoy en día, en perspectiva, celebro haber sido la primera mujer en muchos ámbitos. Haciendo bien las cosas logré abrir la puerta a otras oportunidades que no hubieran surgido de otra manera.
Volviendo a la ropa, se está oyendo hablar de la impresión en 3D o de la ropa biológica. ¿Le parece ciencia-ficción, o es algo real?
La vida me ha enseñado que lo que era ciencia-ficción cuando era pequeña es una realidad hoy en día. Seguro que será real. La vida es así. La fabricación en 3D se logrará, pero por el momento los productos elaborados con estos procesos todavía son difíciles de vestir. Su textura es muy áspera.
 
¿Por dónde pasa la estrategia comercial de Basi en los próximos años?
La mayor parte será e-commerce. Ya es la vía más importante que tenemos en todo lo textil. En productos como los perfumes y las fragancias seguimos por vías más convencionales. Estos tiempos requieren otra forma de hacer: la vida conlleva cambios. Uno de ellos, en las tiendas físicas, será que los vendedores pasen de expendedores de productos a expertos asesores. 
 
¿Cómo describiría la marca Armand Basi de 2018?
Es una marca con treinta y tantos años de existencia, que continúa vigente gracias a su personalidad de origen y a su coherencia. Se dirige a personas que quieren llevar algo novedoso y no encontrarse a mil personas vestidas con lo mismo por el camino.