Director General de Lékué

Rafael Sebastián

Cocinando futuro

“Somos una compañía innovadora, no seguidora. Copiando no iríamos a ningún sitio” 


Lékué ha encontrado en China, Japón y Estados Unidos unos mercados de creciente aceptación.

Martes, 25 de Septiembre de 2018
Lékué se define como una empresa innovadora que quiere facilitar la alimentación de las personas ayudándolas a cocinar de manera fácil, saludable y divertida. Hoy, en Feedback Today, recibimos la visita de su primer directivo, para explicarnos el crecimiento e implantación de la marca en mercados tan importantes como Japón, China o Estados Unidos.

“Una sartén viene siendo básicamente el mismo producto desde hace 150 años. Cada año, nosotros sacamos innovaciones al mercado que nadie se esperaba y por las que somos reconocidos en España y en cualquier lugar del mundo”
 
“Hace seis años, cuando trasladamos nuestra producción, era crítico tener una fábrica localizada donde nuestros mercados crecían”
 
“Para poner en marcha nuestra fábrica en Asia sólo nos fuimos dos o tres personas, buscamos a otras personas que compartían nuestros valores y arrancamos. A veces las empresas no dedican tiempo suficiente a buscar las personas correctas, pero se terminan encontrando”
 
“Cuando nos dirigimos al mercado japonés, sabemos que presentamos cosas nuevas, que nadie más tiene, y sabemos que es lo que esperan de nosotros”
  
“Tenemos muy claro que nada es imposible. Este año hemos lanzado un producto como el “microwave grill”, que hace que los alimentos que se cuecen en el microondas salgan hechos como si se estuvieran cociendo a la parrilla”
 
“Nuestra estructura de propiedad nos permite combinar la pasión del fundador con los criterios financieros y de rentabilidad del inversor y la visión de nuestro antiguo director”
Hace algunos años, Lékué decidió deslocalizar su producción y llevarla a mercados asiáticos. A algunas otras compañías no les funcionó tan bien. ¿Cuáles fueron sus motivos?
Encontramos dos. Hace seis años, cuando el cambio se produjo, existía una diferencia muy importante en los costes. Una de las razones, por tanto, fue la de ir a reducir los costes de producción para ser más competitivos. La otra, quizás más importante, es que somos una marca muy reconocida en Japón y entonces comenzábamos a serlo también en China y Estados Unidos. Tener una fábrica localizada allí donde crecían nuestros mercados era básico. Y la prueba es que hoy en día la diferencia de costes entre allí y aquí tal vez es mínima, pero necesitamos seguir estando cerca de nuestros mercados crecientes.
 
¿Ir a producir a un país como China les resultó difícil? Nos referimos al cambio cultural y ese tipo de cosas.
Yo había pasado por una experiencia similar de implantación de fábrica en otro país y llegué a la conclusión de que en cualquier lugar del mundo se pueden encontrar las capacidades correctas. Solo hay que buscarlas. Creo que los estereotipos vinculados a las nacionalidades no sirven, y China es un ejemplo. Para poner en marcha nuestra fábrica allí sólo fuimos dos o tres personas, buscamos a las personas que compartían nuestros valores y arrancamos. A veces las empresas no dedican tiempo suficiente a buscar las personas correctas, pero se terminan encontrando. Hace 6 años que la fábrica está en funcionamiento y, en todo este tiempo, la rotación de personal ha sido mínima. Del equipo directivo solo han cambiado dos personas porque su visión no cuadraba con nuestra forma de entender las cosas.
 
Imagínese ahora que se encuentra usted con un cliente chino, otro norteamericano y otro japonés. ¿Cómo entiende cada uno el concepto de Lékué?
Digamos que al cliente chino le cuesta un poco más, porque está menos familiarizado con el producto y porque es una sociedad que salió de la pobreza hace poco tiempo. En este sentido, Estados Unidos y Japón están más cerca de nosotros. Ahora bien, en China estamos asistiendo a la consolidación de una economía de capitalismo fuerte, muy liberal, incluso como “de locura”, para mi gusto. En el caso de Japón, los valores del país son parecidos a los nuestros en tanto que valoran la relación. En Estados Unidos son más individualistas.
 
Su compañía siempre ha sido muy innovadora. ¿Perciben este valor aquellos países tan lejanos?
Nosotros somos un referente mundial de la innovación en la cocina de microondas. Le diré que una sartén es básicamente el mismo producto desde hace 150 años. Nosotros, cada año, sacamos innovaciones que nadie se esperaba y por las que somos reconocidos en España y en cualquier lugar del mundo. Este es nuestro punto fuerte. Y cuando nos dirigimos al mercado japonés, sabemos que presentamos cosas nuevas, que nadie más tiene, y sabemos que es lo que esperan de nosotros. Copiando no iríamos a ningún sitio.
 
Dentro de su compañía, ¿cómo saben qué es lo que sorprenderá al mercado y cuáles serán las tendencias?  
De maneras diversas. Por ejemplo, tenemos a un chef en plantilla, que está observando permanentemente todo lo que pasa por el mundo en términos culinarios: qué es lo que se cocina, cómo, quién lo hace… Es cierto que somos una compañía pequeña, pero somos multinacionales, y esto nos proporciona muchos inputs interesantes en tendencias de cocina. Continuamente salen ideas nuevas…
 
¿Han tenido algún proyecto imposible de abordar?
Tenemos muy claro que nada es imposible. Este año, sin ir más lejos, hemos lanzado un producto como el “microwave grill”, que hace que los alimentos que se cuecen en el microondas salgan hechos como si se estuvieran cociendo a la parrilla. Imagínese una hamburguesa cocida en el micro, pero marcada a fuego, como si hubiera salido de las brasas… Había quien decía que eso no era posible, porque son sistemas de cocción muy diferentes. Pero para nosotros no lo fue. Tuvimos que investigar mucho e implicar a nuestro chef, los técnicos, los innovadores y todo lo que sabíamos sobre materiales como la silicona…
 
Sabrá usted que asistimos al inicio de la era de la impresión en 3D y que la gente está construyendo sus propios artefactos en casa.
Le diría que también somos pioneros en impresión en 3D. Con nuestro proveedor de silicona, la empresa alemana Baker, ya llevamos 5 años en el desarrollo de una impresora que nos permita producir los productos más personalizados imaginables. Pero no es una tecnología para producciones masivas, porque para eso preferimos fabricarnos los moldes.
 
Y ustedes, que están puestos en el ámbito de la innovación, ¿saben si va a haber alguna revolución en los materiales?
Yo diría que habrá pequeñas revoluciones, pero no una gran revolución. Estamos aplicando cosas nuevas, de forma gradual y evolutiva, pero no disruptiva. La silicona sigue siendo un producto superior para cocinar, es un material muy potente, que deja pasar mejor las microondas, aunque todavía haya quien se sorprenda por meterla en un horno. Al estar fabricado a partir de arena, también es un material inerte y flexible, que se podría pisotear y sería igualmente válido tras un buen lavado… Y, a su lado, convive todavía el Pyrex. Pero éste es rígido, se puede romper y ocupa mucho espacio.
 
Y también respeta el sabor de las cosas.
¡Como la silicona! Este es uno de nuestros puntos básicos. Si hay una razón por la que tenemos una fábrica propia es porque no queremos sufrir el riesgo de que alguien nos fabrique un producto que no funciona. Todo lo que fabricamos supera las estrictas reglamentaciones americanas, japonesas y europeas. Créame, a veces verá en el mercado productos parecidos a los nuestros. Pero si no son los nuestros, mejor no se fie.
 
Seguiré su consejo. Por otra parte, Lékué es una empresa innovadora. ¿Hasta qué punto esta innovación explica su crecimiento en los últimos años?
Nos gusta definirnos como una empresa innovadora, no como una seguidora. Hay personas en la compañía que provienen del mundo del diseño y que nos ayudan a pensar en formas y aspectos especiales. Tenemos a personas provenientes de la ingeniería que nos ayudan a hacerlas posibles. Contamos con especialistas en materiales, con el chef, con un departamento de marketing que observa lo que pasa por el mundo… El nuestro es un equipo multidisciplinar. Ayer, precisamente, veía en TV el programa Masterchef, donde había un apartado dedicado a la cocina de microondas. Nuestros productos salieron allí. Viendo este tipo de inputs somos capaces de ver innovaciones, alternativas y nuevas soluciones a la cocina.
 
De hecho, cocinar ha sido una de las grandes aficiones que se ha vuelto a imponer. Es divertido, asequible y al alcance de todos. Con un mercado potencial tan amplio, ¿han pensado en abrir sus propias tiendas-franquicia?
Lo hemos pensado y estudiado en repetidas ocasiones. Pero nuestro tamaño como compañía no es todavía lo suficientemente grande como para llegar a eso. Cuando se entra en el proyecto de abrir tiendas propias la inversión necesaria es enorme. Todavía no ha llegado el momento.
 
Hablando de crecimiento e inversiones, ¿su marca ha recibido alguna oferta de algún fondo de inversión?
Pues la verdad es que la propiedad de la compañía es, en un 30%, del fundador de la empresa, y el resto es propiedad de un fondo de capital riesgo, salvo una pequeña parte de nuestro anterior director general. Creo que esta es una correcta estructura de la propiedad, que nos permite combinar la pasión del fundador con los criterios financieros y de rentabilidad del inversor, y la visión de nuestro antiguo director que, en su día, desarrolló y relanzó la empresa. Estoy convencido de que tenemos por delante un amplio recorrido por hacer.