Cofundador de Boolino

Sven Huber

Hábito lector

“Si pensamos en crear niños lectores es muy importante encontrar libros que creen una motivación de leer más” 


Boolino pretende encontrar los mejores libros para que los niños y niñas se conviertan en lectores entusiastas y mejoren en su aprendizaje

Lunes, 03 de Septiembre de 2018
Dicen que es bueno leer desde que somos bien pequeños. Así pues, como mayor plataforma online de libros infantiles y juveniles y fomento de la lectura en España, Boolino busca potenciar el hábito lector con muchas actividades, interacción y en familia. Antes de aterrizar en Boolino, Sven Huber estuvo diez años trabajando en temas editoriales. Las circunstancias, por suerte dice, le obligaron a iniciar lo que desde la Universidad llevaba tiempo planteando: iniciar su propio proyecto.

“La lectura tiene el mismo papel que hace veinte años, obviamente lo que ha cambiado es el entorno tanto a nivel de distribución como en los modelos”
 
“El objetivo de mi proyecto precisamente es fomentar el hábito lector en los niños porque sabemos que a nivel educativo y de desarrollo tiene una serie de ventajas, a parte del disfrute que supone”
 
“Nosotros defendemos mucho que el desarrollo del hábito debería iniciarse en edades muy tempranas” 
 
“El Boolino Book Box es un modelo realmente muy bonito para ayudar a los padres a iniciar una conversación con sus hijos a partir de una historia: les cuento la historia, luego hacéis las actividades, vuelves a través de ellas a la historia y sacamos mucho del texto en sí. Es un producto que está muy valorado por miles de familias”
 
“Hay un 30% de niños que no leen nunca por placer, leen lo mínimo, lo que tienen que leer por el colegio; y el otro 70% lee por placer. Yo creo que esto es muy bueno. Obviamente es un mercado difícil, donde no hay mucho crecimiento, pero nosotros estamos luchando para poder llegar a este otro 30%”
 
“Un fenómeno que hemos visto que acerca a muchos niños a la lectura ha sido la serie de Futbolísimos”
Hace años había el club de lectores, el Círculo de Lectores que te mandaban libros semanal o mensualmente a casa, es decir, el libro ocupaba una parte importante de lo que llamaríamos nuestro tiempo de ocio y de lectura. Hoy, ¿hay que luchar contra los elementos exteriores como la tecnología, o realmente hay que aprovechar?
La lectura tiene el mismo papel que hace veinte años, obviamente lo que ha cambiado es el entorno tanto a nivel de distribución como en los modelos. En los años sesenta-setenta el Círculo de Lectores tenía un poder muy fuerte a la hora de facilitar el acceso de la lectura a las familias, con la red comercial y yendo a las casas -de hecho, tuve el honor de trabajar unos años en el Círculo-, pero la realidad es que el entorno ha cambiado mucho. Hoy ya no es un problema de acceso, hay muchas librerías, aunque lamentablemente cada vez menos porque ya estamos en una fase de distribución online. Por suerte, el ocio y el hábito de la lectura, de disfrutar los libros, las historias, de abrir horizontes a través de las historias, sigue estando.
 
¿Por ello decidió crear Boolino?
Efectivamente. Nosotros estamos muy enfocados en el mundo infantil, y el objetivo de mi proyecto precisamente es fomentar el hábito lector en los niños porque sabemos que a nivel educativo y de desarrollo tiene una serie de ventajas, a parte del disfrute que supone para las personas que nos gusta leer. 
 
¿Y tiene mucha competencia?
¡Eso me plantean! Pero yo creo que cuando era niño era lo mismo. Es decir, cuando empezó la televisión, de repente había más de dos canales, entonces la gente decía que los niños miraban demasiado la tele. Hoy estamos diciendo que están demasiado enganchados al teléfono, pero yo creo que al final siempre ha habido muchas otras actividades. Por suerte a muchos jóvenes les encanta leer, aunque sea digitalmente o con otro tipo de textos, pero nosotros queremos luchar y llegar a ese 20-30% de la sociedad que no suele leer en absoluto.
 
¿Este proyecto te permitió emanciparte de una gran compañía, o siempre manteniendo el paraguas de Bertelsmann…?
No, salí. Estuve en el Círculo de Lectores unos años, y luego empezamos a trabajar con un proyecto de librerías que se llamaba Librerías Bertrand. Abrimos una librería muy bonita en Rambla Cataluña pero por razones internacionales del grupo se decidió cerrar esta división y vender todos los negocios en España en diferentes fases al grupo Planeta. Por ejemplo, las librerías que yo lideraba ahora forman parte de la Casa del Libro. 
 
Y fue pues el momento adecuado para dar el paso, porque desde la Universidad siempre tuve la idea de hacerlo en algún momento. Por entonces estaba en una multinacional con un buen salario y no era fácil encontrar el momento de saltar, pero si pasa algo así como venderse la empresa en la que estás o tu puesto ya no existe, entonces era ‘ahora o nunca’.  
 
Buena reflexión. ¿Y cuánto duró el periodo en el cual seleccionó su nicho de mercado? 
Al final era un proceso de poco más de medio año. En su momento teníamos dos niños muy pequeños, de modo que esto debe de influir porque más allá de buscar desarrollar un proyecto, buscaba que se relacionara con mi fase de vida actual o con mi interés personal. Por otro lado, como de niño me gustaba mucho leer, buscaba la manera de ayudar a los padres para fomentar este hábito. Y después tenía que desarrollar un proyecto que pudiera tener, si todo iba muy bien, un impacto social, que cambiara algo en la sociedad. 
 
¿Estos tres elementos pues?
Exacto, y pensando y desarrollando y desechando un montón de ideas que teníamos en el camino, uno llega a la conclusión de que buscamos este nicho. E intentamos hacer cosas de otra forma basados en temas online para crear un puente entre los que crean los contenidos y las familias, y luego con los niños. 
 
Por cierto, ¿de dónde sale el nombre de Boolino? 
El ‘Boo’ viene de Books (libros), y el ‘lino’ sonaba bien. Buscamos un nombre que pudiera funcionar en distintos idiomas y fuera corto.
 
Básicamente, es un universo multipatas…
Ahora llevamos cinco años y ha habido una evolución. Estamos justamente en una fase de muchos cambios. La idea inicial era ayudar a los padres a encontrar buenos libros para sus hijos en un mundo donde cada vez hay menos librerías, porque normalmente es el librero el que hace esta función. Y muchas veces, nosotros como adultos y siendo lectores más o menos, desarrollamos nuestros gustos, nuestros criterios, o tenemos amigos que nos recomiendan libros, en cambio con nuestros hijos no pasa tanto. 
 
Cierto…
Aunque yo estoy trabajando en este mundo no suelo hablar con mis amigos o con los padres en el colegio de mis hijos sobre los libros que leen mis hijos. Con lo cual, si realmente quieres ir más allá de lo típico que encuentras en todos los sitios, y buscas libros ilustrados mejor desarrollados, entonces necesitas a alguien que te recomiende, o muchos padres lo necesitan. Y si no está el librero porque cada vez hay menos puntos de venta, entonces ¿quién lo hace? En online nadie lo hace, sabemos que la distribución va hacia el online pero los grandes players como Amazon o Casa del libro, tampoco cuidan especialmente esta categoría. Empezamos como un blog hablando de libros infantiles y luego desarrollamos la primera página web con más funciones de desarrollo. 
 
¿Y en qué se basa el modelo de negocio?
No es tan fácil. Empezamos a vender libros pero luego te das cuenta que con toda la logística que necesitas y con los magnates que hay de este sector, no funciona. Así que comenzamos a ir más allá y a desarrollar productos que pudieran ser más rentables desde un punto de vista de modelo de negocio y combinando con la experiencia en el Círculo de Lectores, que al final buscas modelos que crean una relación a largo plazo con tu clientela con ingresos recurrentes. Y desarrollamos un modelo que se llama Boolino Book Box. 
 
¿Y qué es?
Es una caja pensada para niños relativamente pequeños, entre dos y siete años, por lo que es una etapa donde aún no leen o empiezan a leer, donde la lectura en familia al final es la manera de crear este hábito. Y nosotros defendemos mucho que el desarrollo del hábito debería iniciarse en edades muy tempranas, aunque muchos padres nos dicen que les cuesta atraer la atención de su hijo de tres años. Así que es un producto pensado para esto. Tú te apuntas a este modelo de suscripción mensual con la edad de tu hijo, en base a la edad te recomendamos cada mes un libro, y además alrededor de este cuento creamos todo un mundo de manualidades y actividades relacionadas con la historia. Todos los materiales que necesitas vienen junto con el libro y una guía de lectura para los padres en la caja. Es un modelo realmente muy bonito para ayudar a los padres a iniciar una conversación con sus hijos a partir de una historia: les cuento la historia, luego hacéis las actividades, vuelves a través de ellas a la historia y sacamos mucho del texto en sí. Es un producto que está muy valorado por miles de familias. 
 
¿Hablamos de un mercado global o local? 
Lo que tiene el sector editorial es que se basa en el idioma, que es local, y además se basa en las ediciones de los libros que otra vez son locales; incluso idiomas globales, de un libro en inglés, hay una edición para Inglaterra, otra para Estados Unidos… Por lo tanto, este modelo no hace muy fácil llevarlo a un entorno más global. Por eso, hace dos años compramos un pequeño proyecto en Inglaterra, por primera vez un producto que tenemos digital. Ahí entramos más en el rol de ser un editor con un modelo llamado Fiction Express. Va dirigido a colegios, a niños más mayores, niños que ya leen, cubrimos básicamente las edades de primaria, de siete a doce años. El objetivo sigue siendo motivar a los niños a leer más a través de la interacción, al igual que con Boolino Book Box es a través de la manualidades y juegos, con Fiction Express lo hacemos con una especie de co-creación de las historias entre los niños y los autores. 
 
¡Qué interesante!
En vez de darle a los niños un libro que ya está escrito les invitamos a co-crear con el autor el libro que van a leer. Nosotros cogemos un autor que empieza una historia, publicamos digitalmente en la plataforma solamente el primer capítulo, lo lleva a un momento de suspense, y al final da tres opciones de cómo la historia podría seguir o resolverse. Siempre publicamos los viernes, los niños lo leen, y tienen tiempo hasta el martes siguiente para leer y votar. Miles de niños votan y cuando tenemos la opción ganadora, la devolvemos al autor y en dos días escribe el próximo capítulo para publicar el viernes. De esta forma cada semana lanzamos un nuevo capítulo con la interacción de los niños, luego hay un foro donde los niños pueden hablar con el autor, etc. Es una manera muy interactiva donde la lectura ya no es el objetivo principal sino que lo es el camino para poder hacer muchas más cosas con el producto. 
 
¿Este modelo engloba a las escuelas también?
Correcto, son licencias a colegios y esto sí empieza a ser un modelo muy internacional. Cuando lo compramos hace dos años era un proyecto muy pequeño enfocado en el Reino Unido y cuando empiece el nuevo año escolar en septiembre estaremos en unos 40-50 colegios en Cataluña, en inglés. Como ya se sabe, no solamente es la lectura, aprender inglés es un tema muy importante. Y queremos llevar este modelo a otros idiomas, en castellano para España y América Latina, pero sobre todo vamos a potenciar los contenidos ingleses en un contexto mucho más global en los próximos meses. 
 
¿Y su labor también consiste en buscar autores? 
En este modelo sí, somos realmente una editorial. El equipo editorial inglés para Fiction Express está en Inglaterra, y para el modelo de Cataluña todo lo hacemos desde aquí.
 
¿Este es un modelo de futuro? Lo digo porque la creación y la imaginación son importantes también, ¿no? 
Sí, es el modelo de futuro porque lo vemos mucho más escalable. Los otros modelos están, pero éste, proyectado a 3-5 años, va a ser el de más crecimiento. 
 
¿Cuántos son ahora en Boolino? 
Unas 14-15 personas, en Barcelona.
 
Yo tengo dos pequeños nietos que leen mucho, y de hecho en la escuela que van leen muchísimo, y me sorprende porque te dan la imagen de que la mayoría de niños están enganchados a la consola o al móvil…
Las estadísticas son bastante constantes en muchos países. Más o menos hay un 30% de niños que no leen nunca por placer, leen lo mínimo, lo que tienen que leer por el colegio; y el otro 70% lee por placer. Yo creo que esto es muy bueno. Obviamente es un mercado difícil, donde no hay mucho crecimiento, pero nosotros estamos luchando para poder llegar a este otro 30%, para acercarles al gusto de la lectura y al final al proceso del aprendizaje. Al final es como desarrollamos la imaginación de los niños.
 
Y usted que entiende de esto, me gustaría que me dijera si considera el ebook como un gran fracaso tecnológico de finales del siglo XX, principios del XXI.
No sé si es un gran fracaso pero todos nos acordamos hace igual cinco u ocho años que todo el mundo pensaba que llegado el año 2020 o incluso antes, ya no habría libros de papel. Pues la realidad es que no está ocurriendo. Incluso los mercados más desarrollados como Estados Unidos o el Reino Unido donde el ebook tiene porcentajes más altos, desde hace dos años más o menos no vemos crecimiento. Por lo tanto, es un formato más, como los hay de tapa dura, de bolsillo… Aparentemente por varias razones no ha matado el papel, entre otras cosas porque a las editoriales no les interesa que ocurra. Esto no tiene que ser un buen argumento.
 
¿A qué se refiere? 
Porque las discográficas tampoco querían que se acabaran los CD’s, pero yo creo que hay un elemento de tocar el papel, la experiencia para mucha gente no es la misma. Esto no quiere decir que hayan muchas personas que lean ciertas cosas en papel, otras en formato digital… Hay estudios en Inglaterra que demuestran bastante claro cómo en el entorno de colegios cada vez se lee más digitalmente y todo en ordenador y tablets, pero cuando los jóvenes leen por placer quieren dejar de estar delante de otra pantalla. 
 
Para acabar ya, recomiéndeme un libro para un niño de siete años.
Un fenómeno que hemos visto que acerca a muchos niños a la lectura ha sido la serie de Futbolísimos.
Yo tengo un hijo de casi diez años, y obviamente por defecto profesional es bastante lector y ha tenido acceso a muchos libros en su corta vida, pero también para él ha sido una serie que le ha enganchado mucho en el momento que le tocaba empezar a leer textos más largos, de hacer el salto de álbumes ilustrados con poco texto a la lectura. También he visto en su entorno de amigos incluso en niños que no leen mucho, que ha sido un primer paso hacia la lectura, y yo creo que esto al final, independientemente de si nos gusta la temática o de cómo está escrito, si pensamos en crear niños lectores es muy importante encontrar libros que creen una motivación de leer más. 
 
¡Verdad! Muchas gracias. Seguiremos atentamente vuestras recomendaciones.