Fundadora y CEO de VEnvirotech Biotechnolgy

Patricia Aymà

Bacterias hambrientas

“Hay mucha ciencia espectacular, pero sin un buen modelo de negocio no es aplicable”


VEnvirotech Biotechnology ofrece una alternativa inteligente para revalorizar residuos e integrarlos transformados a la cadena de valor

Lunes, 07 de Mayo de 2018
Patricia Aymà es una joven científico que, en vez de seguir el loable camino de la investigación en un laboratorio universitario, prefirió el no menos difícil camino del emprendimiento. Con VEnvirotech Biotechnology aspira a contribuir en el cambio de paradigma hacia una economía circular.

“Descubrimos que el polímero que acumulaban las bacterias hambrientas tenía las mismas características físicas, químicas, térmicas y mecánicas que el plástico proveniente del petróleo”
 
“La etimología de nuestro nombre es la “valorización del medio ambiente” mediante la biotecnología que es nuestra herramienta básica”
 
“Estamos pasando de una economía ‘lineal’ en la que compramos, consumimos y desechamos a una economía en la que nos preguntamos qué podemos obtener de valor de estos desechos para reintroducirlos en la cadena de valor”
 
“Hemos diseñado un método que reduce los costes del proceso de producción y optimiza la selección y acumulación de el bioplástico”
 
“Este negocio está planteado de momento como un B2B. Nosotros somos una compañía que se dirige a otras compañías”
 
“Me encantaría que cada barrio o colectividad pudiera tener uno de nuestros centros de gestión de residuos”
 
“El plástico sintético es biodegradable. El problema es que tarda mil años en degradarse. Nuestro bioplástico puede hacerlo en 2 semanas o 3 meses, según lo que nos pida el cliente”
Usted completó su licenciatura en Biotecnología y su Máster en Ingeniería Ambiental. Y allí se decidió a emprender con una startup, en vez de dedicarse a la investigación científica. Su caso es poco frecuente en este país…
Justamente lo decidí cuando estaba preparando mi tesis de Máster, en la Universidad de Barcelona. El proceso que yo estudiaba era el de la valorización de residuos orgánicos generados en la “fracción orgánica” de los residuos municipales, convirtiéndolos en bio-plásticos.

O sea, generar plástico a partir de la basura orgánica. ¿Es eso posible?
Se logra a partir de unas determinadas bacterias sometidas a una presión selectiva. Vimos que cuando a esas bacterias se les hacía pasar hambre, iban acumulando un polímero como si se tratara de su reserva energética. Más adelante descubrimos que ese polímero tenía las mismas características físicas, químicas, térmicas y mecánicas que el plástico proveniente del petróleo.

Lo que hace el hambre. ¡Qué interesante!
Descubrí que era un proceso escalable y sencillo, o sea barato, y que se podía aplicar a gran escala. Cuando estás en el mundo científico te das cuenta de que hay muchas ideas espectaculares, pero solamente unas pocas permiten tener un buen modelo de negocio detrás. Mucha ciencia es espectacular, pero sin un modelo de negocio no es aplicable. 

Y el origen del nombre VEnvirotech, ¿de dónde proviene?
El “Envirotech” proviene de “Environmental” (“medioambiental”, en inglés) y la “V” hace referencia a la “Valorización”. La etimología de nuestro nombre es la “valorización del medio ambiente” mediante la biotecnología que es nuestra herramienta básica. De ahí el nombre completo: “VEnvirotech Biotechnology”.

¿Cree usted que sería posible recuperar y revalorizar todos los residuos, pongamos por caso, para 2050?
Es lo que promulga la Economía Circular, como se denomina ahora. Estamos pasando de una economía ‘lineal’ en la que compramos, consumimos y desechamos a una economía en la que nos preguntamos qué podemos obtener de valor de estos desechos para reintroducirlos en la cadena de valor. En este proceso lo que nosotros hacemos es alimentar a unas bacterias con esos residuos. ¿Para qué utilizar otros alimentos como la sacarosa o el aceite de palma, cuando tenemos los residuos?

¿De qué tipo de residuos hablamos, específicamente?
De los orgánicos, es decir, de aquellos que tienen componentes basados en el carbono. Los encontramos en empresas agroalimentarias (restos de mataderos, purines de granjas, etc.), pero también en municipios, como la fracción orgánica o algunos residuos químicos que contienen carbono. 

¿Y han diseñado un método de “engorde” de esas bacterias?  
Así es. Hemos diseñado un método que reduce los costes del proceso de producción y optimiza la selección y acumulación de el bioplástico. Pero, sobre todo, es un método orientado a aumentar la productividad. Verá, científicamente podríamos tener un número pequeño de bacterias y hacer que acumularan mucho bioplástico. Pero eso es algo complicado. Así que hemos optado por tener un gran número de bacterias que no acumulen ni mucho ni poco, sino un término medio. De esa manera llegamos a volúmenes de producción elevados.
 
Sin desvelar ningún secreto, ¿esto es vendible a quién? ¿municipios grandes, pequeños…?
Este negocio está planteado de momento como un B2B. Nosotros somos una compañía que se dirige a otras compañías. Lo que nos interesa por ahora es cambiar el paradigma actual de gestión de residuos y, por tanto, ofrecemos un sistema de gestión alternativo. Si eres una empresa de zumos, y generas residuos de pulpas y cáscaras de fruta, actualmente estás pagándole a una empresa externa para que venga y se te lleve los residuos. Lo que nosotros proponemos es: venimos a tu empresa, te instalamos el proceso de producción y nos lo pagas una sola vez. Y así pasas de pagar de 60 euros la tonelada a 10 euros la tonelada de residuos. Tú te conviertes en gestor de residuos. El día de mañana, una vez hayamos cubierto el ámbito B2B esperamos llegar también a administraciones públicas. Me encantaría que cada barrio o colectividad pudiera tener uno de nuestros centros de gestión de residuos. 
 
De acuerdo. Hablemos ahora del output resultante. ¿Para qué vale ese bioplástico que generan las bacterias?
Nosotros producimos el llamado “PHA”, que es un bioplástico con unas características especiales. La primera es que es compostable, y eso quiere decir que se podría tirar al contenedor marrón una vez utilizado (por ejemplo, tras comernos un yogur). Por otra parte, es compatible con el cuerpo humano, por lo que también lo podríamos aplicar al packaging de productos (alimentarios, por ejemplo), a la biomedicina (prótesis) o, incluso a materiales de construcción o impresión 3D.
 
¿La palabra “biodegradable” sigue siendo vigente?
“Biodegradable” significa que es degradable en el medio ambiente. Lo que tenemos que especificar es cuán rápido o lento se degrada ese elemento. Fíjese: el plástico sintético actual es biodegradable, el problema es que tarda mil años en degradarse. Y eso significa que antes de que se haya degradado habrá generado muchos problemas de contaminación y efectos sobre especies marinas y demás. En cambio, nuestro bioplástico es rápidamente biodegradable. Eso significa que, dependiendo de las especificaciones que nos dé el cliente, el puede degradarse en un espacio de entre dos semanas y tres meses. 
 
Para alguien que no entiende de microorganismos, ¿esas bacterias que usted utiliza son especiales o puede ser unas bacterias comunes?
Somos un tanto particulares. Verá, nosotros tenemos competidores, desde el punto de vista de startup. Estos competidores cogen unas bacterias y las modifican genéticamente. Con ello, podría decirse que las mejoran para que sean capaces de producir más bioplástico. Nosotros lo que hacemos es coger un inóculo de la depuradora, es decir, bacterias de las que viven en las depuradoras de aguas residuales, lo metemos en un reactor, le aplicamos nuestro método y de ahí seleccionamos aquellas bacterias que tienen la capacidad de producir bioplástico.

Esa competencia suena a “nueva guerra bacteriológica”, pero positiva. ¿No le parece?
Lo cierto es que las bacterias son espectaculares. Suelo decir que solo tienes que pedirles que hagan una tarea para ti y la harán. Existe una diversidad amplísima de bacterias, de manera que solo hay que localizar la que te interesa y reproducirla. Nosotros lo hacemos así. Y las que cogemos nosotros son comunes, siempre existen. Simplemente se trata de encontrarlas y hacer que crezcan bien. 

Ir a buscar en pozos negros y fosas sépticas… ¿Le suena la palabra “dirty Jobs”?
Nuestro trabajo, ciertamente, implica una parte de eso. Yo siempre he trabajado con reactores que huelen mal, porque en ellos se encuentra mucha descomposición. Pero lo cierto es que allí hay una vida abundante, y espectacular desde el punto de vista de las posibilidades que nos ofrece.

¿Dónde estará VEnvirotech Biotechnology en cinco o seis años?
Queremos llegar a ser líderes del packaging sostenible en un lapso de entre cinco y diez años. Ahora ya estamos ayudando a compañías muy grandes a gestionar sus residuos y a cerrar su cadena de valor, es decir, a nutrirse ellas mismas de los plásticos generados a partir de sus propios residuos. Nos gustaría ser reconocidos como aportadores de valor a través de nuestro packaging biodegradable y respetuoso con el medio ambiente. 
 
Por cierto, si todo el mundo se dedica a producir su propio bioplástico, ¿dónde quedarán los productores actuales de plástico?
El sector del embalaje y de producción de plásticos ya está yéndose hacia un mundo más “eco”: compostables, biodegradables, etc. Obviamente habrá una parte del sector, los que se dediquen a los plásticos más lentamente degradables, que pueden verse afectados por esta transformación. Todo el mundo camina hacia criterios de sostenibilidad, como parte de su responsabilidad social corporativa, y por eso se está utilizando cada vez más el ecodiseño. Y el día de mañana la sostenibilidad y la biodegradabilidad del plástico serán factores clave. 

¿Podrá desaparecer la quema de residuos algún día?
La evolución hacia un packaging más sostenible será lenta. El petróleo aún tiene vida para muchos años y para hacer plástico sigue siendo muy rentable. La transición costará porque el plástico es un bien de consumo que cubre necesidades a veces muy específicas. El bioplástico tendrá que ir adaptándose y ganarle competitividad en precios al petróleo. La transición será larga. 

¿Cuántas personas integran VEnvirotech?
Ahora mismo 4 personas: un doctor, experto en plásticos y procesos metabólicos para obtener bioplásticos como el nuestro; una ingeniera industrial, especializada en desarrollo de negocio y con mucha actitud comercial; un ingeniero industrial que se ocupa de diseñar las plantas que vendemos y, por último, estoy yo, que me ocupo de controlar el método que se lleva a cabo en el interior de nuestras plantas. 

Y su plan estratégico, ¿qué dice en este momento?
Que estamos al final del capítulo en el que todo arranca y que entramos en el principio del capítulo en el que todo se expande. Es el momento en el que comenzamos a ser conocidos y a trabajar con empresas, lo que nos permite demostrar que nuestras tecnologías son viables y que nos harán crecer. 
 
Y con un proyecto así, les habrá llovido la inversión a raudales, ¿no?
Estamos justo en el momento de buscar dinero. Todos los ínputs que estamos recibiendo son muy positivos. 

¡Pues que así sea!