Country Manager de Drivy en España

Jaume Suñol

Alquiler particular

“Hay una generación de jóvenes que ni se plantean tener coche propio”


La plataforma Drivy es el marketplace líder en Europa en alquiler de vehículos entre particulares

Lunes, 08 de Enero de 2018
En el Barcelona Tech City, un centro de negocios especializado en startups y empresas de la nueva economía, se encuentra la filial española de Drivy. Creada en el 2010 en Francia, Drivy opera actualmente en Alemania, España, Austria, Bélgica y Reino Unido también, con un total de 50.000 coches y 1,5M de usuarios. En España, la plataforma cuenta con 5.000 coches y 100.000 usuarios. En la startup trabajan 100 empleados, con oficinas en París, Berlín, Barcelona y Londres. Jaume Suñol dirige esta compañía que gestiona a una comunidad de usuarios de coches de alquiler.

“La gente, si necesita un coche, lo quiere estar conduciendo en menos de un cuarto de hora y en tres clics”
 
“Los propietarios son libres de fijar el precio que ellos quieran para sus coches. Y luego lo van ajustando a medida que la demanda se lo pide”
 
“Algo que era muy pequeño se ha terminado haciendo muy grande. Ahora podemos decir que somos la plataforma líder en Europa de alquiler de coches”
 
“Desde el principio vimos que para que los acuerdos entre particulares fueran posibles, hacía falta un marco de confianza”
 
“Como tenemos una comunidad creada, los propios usuarios van puntuándose entre ellos a la hora de alquilar o de poner en alquiler. Y esto hace que la gente se fíe mucho más”
 
“Algunas personas nunca prestarían el coche ni a sus hermanos. Pero otros ya no ven el coche como un bien intransferible, sino como algo que se tiene que ir manteniendo mes a mes y que se tiene que pagar”
¿Cómo nació la idea de Drivy?
En 2010, en Marsella. Nuestro fundador conoció a unas familias que compartían un mismo coche, utilizando un simple Excel para organizarse. A continuación, creó una página web donde los usuarios podían hacer lo mismo, de manera masiva. Se iban apuntando, registraban su vehículo y los días de su disponibilidad. Con el tiempo el proyecto fue creciendo y llegaron las aplicaciones móviles. Yo contacté con ellos en 2015 y les convencí para arrancar el proyecto desde Barcelona.
 
Y vinieron al Barcelona Tech City.
En agosto de 2016 vimos que estaban construyendo este edificio, que tenía el objetivo de ser el centro neurálgico de las startups de Barcelona y nos sumamos rápidamente. Entramos cuando casi no había salas de reuniones, pero solo el hecho de estar compartiendo este ambiente con otras startups resultó algo muy bueno.
 
¿Es cierto que se crean sinergias cuando se comparten espacios con otras compañías jóvenes?
Sí. Diría que te sientes parte de algo grande. Si estás en un edificio de oficinas compartimentado tal vez no lo vives del mismo modo. El hecho de estar aquí es importante porque, entre otras cosas, encuentras formas de colaborar con otras marcas que se encuentran en el edificio y, al final, hemos terminado haciendo cosas conjuntas y muy interesantes.
 
Drivy veía Barcelona dentro de sus planes de expansión, me decía.
Tras Marsella, el plan de expansión pasó por Alemania y luego siguió por España. Actualmente ya estamos en Bélgica, Austria y Reino Unido también. Algo que era muy pequeño se ha terminado haciendo muy grande. Ahora podemos decir que somos la plataforma líder en Europa de alquiler de coches. 
 
¿Y cuál cree que es el factor que diferencia a Drivy de otras plataformas?
Drivy es complementaria a todas las opciones de movilidad que están apareciendo y que creemos que son muy buenas. De hecho, vemos que la tendencia en las ciudades es comenzar a no tener coche. Hay toda una generación de jóvenes que ni se plantean tener uno. Pero la gente necesita moverse igualmente. Por ello, aparte de todas las opciones de transporte público, taxis, bicicletas, etc., cuando se necesita un coche para una escapada de fin de semana, tener una aplicación como Drivy es muy interesante.   
 
¿Cuántas personas trabajan en la compañía y a qué dedican su tiempo?
En total somos 102. Una parte de ellos se encuentra en la central en París, donde se presta atención al cliente, se programa y se desarrollan las aplicaciones. En las sedes de otros países, como Alemania, España y Reino Unido, tenemos filiales dedicadas a marketing y comunicación. Aquí trabajamos para dar a conocer Drivy a la gente y para buscar a dos perfiles de usuarios: los propietarios de coches -que buscan monetizar su vehículo cuando no lo utilizan- y los conductores o viajeros, que necesitan un coche puntualmente, ya sea para una escapada o para ir de compras al supermercado.
 
¿Y el alquiler del vehículo es con o sin conductor?
Sin conductor. Es entre particulares y, en algún caso, entre empresas con flotas. Por tanto, es un “marketplace” de alquiler de coches que, a menudo, se encuentran al lado de tu casa, porque tienes vecinos que están dados de alta. Si tu necesitas un coche para un rato, o un fin de semana, sólo tienes que buscarlo y pedirlo. Se firma todo a través de teléfono móvil y, también a través de una aplicación que se instala en el coche, Drivy Open, con la que es posible abrir el vehículo desde el móvil, con lo cual el propietario no tiene que quedar físicamente con el conductor, si no lo desea. 
 
Y todo esto tendrá implicación directa con los seguros. Imagínese que un conductor, no propietario, causa algún estropicio, o es multado. ¿Cómo lo han resuelto?
Es una muy buena pregunta. Desde el principio vimos que para que los acuerdos entre particulares fueran posibles, hacía falta un marco de confianza. Y este marco lo construimos con una compañía de seguros, Allianz, que nos preparó un seguro específico para el alquiler entre particulares. De modo que, si tienes tu coche y tu seguro anual en regla, durante los alquileres con Drivy dispones de un seguro adicional para esos días concretos. Así no tienes que preocuparte. Cuando contratas un coche, directamente tienes tu seguro en funcionamiento.
 
Y, aparte de seguro, ¿algún otro elemento para generar confianza?
Sí. Tenemos un departamento que se encarga de hacer las verificaciones de perfil y de los permisos de conducir. Incluso tenemos un sistema de evaluaciones, que creemos que es una de las claves de éxito de nuestra plataforma. Como tenemos una comunidad creada, los propios usuarios van puntuándose entre ellos a la hora de alquilar o de poner en alquiler. Y esto hace que la gente se fíe mucho más a la hora de alquilarle un coche a alguien que no conoce de nada.
 
La idea de pertenencia del coche ha sido algo que durante muchos años se ha mantenido inamovible. Lo de “este coche es mío y no se lo dejo a nadie”, ¿cómo se conjuga con su negocio?
Vemos que hay perfiles muy distintos. Algunos nunca prestarían el coche ni a sus hermanos. Pero otros ya no ven el coche como un bien intransferible, sino como algo que se tiene que ir manteniendo mes a mes y que se tiene que pagar. En esos casos, una plataforma como Drivy es una forma de ir pagando los gastos del vehículo y monetizarlo.
 
En su “marketplace”, ¿cómo se fijan los precios?
Los propietarios son libres de fijar el precio que ellos quieran para sus coches. Y luego lo van ajustando a medida que la demanda se lo pide. Normalmente son precios por día y por kilómetro, porque no es lo mismo recorrer 100 km que 1.000 km. Además, también hay un sistema para calcular el coste del carburante, etc. Pero, en general, decimos que nuestra opción es un 30% más económica que la de los alquileres tradicionales. Aparte hay otro beneficio.
 
¿Cuál es?
Que al poder encontrar un vehículo cerca de casa, en el barrio, ya no es necesario ir a una estación de autobuses o aeropuerto a buscar un coche para alquilarlo. Directamente, ves el coche al lado de tu casa, quedas con tu vecino y te da el coche directamente, con indicaciones oportunas sobre el vehículo, etc. Es una especie de trato “vip”. Hay gente que ve más transparente esto que lo tradicional.
 
Aunque su modelo de negocio ya está muy consolidado, seguro que debe haber un par o tres de cosas que esperan poder mejorar en el futuro. ¿Cuáles serían?
Este es uno de los puntos clave, porque nos viene del feedback de los usuarios. Y en este sentido, vemos que la comodidad es la clave del éxito: queremos tener un servicio lo más sencillo y cómodo posible. La gente, si necesita un coche, lo quiere estar conduciendo en menos de un cuarto de hora y en tres clics. Hacer eso posible es nuestra meta. Por eso nos esforzamos en sistemas como el “Drivy Open” o la reserva inmediata, por la que si escoges un coche y el calendario tiene bien definido su calendario de disponibilidad, no tengas que esperar a su conformidad, sino que puedas ir a por él enseguida. 
 
Para acabar, mencionar otro tema importante. Y es que los artistas barceloneses Lara Costafreda y Alexis Bukowski se han trasladado al Hospital del Mar para transformar, junto con los niños atendidos, las paredes del pasillo de pediatría en auténticas obras de arte. Los murales han cogido de referencia del ambiente marítimo, y gracias a los artistas y los niños del hospital se ha convertido en un espacio inspirador y lleno de color.
Exacto. La actividad, impulsada por la plataforma TheCreativeNet con nuestro apoyo, nació con el objetivo, por un lado, de acercar el mundo del arte a los más pequeños y, por la otra, sumarse a la campaña de concienciación de la Maratón de TV3 sobre enfermedades infecciosas. Drivy es una plataforma líder en Europa de alquiler de coches entre particulares, y este año se ha querido sumar a la causa de la Maratón. 
 
Y para ello, cedieron un coche a los artistas para que la acción se llevara a cabo a lo largo de diciembre, ¿cierto?
Sí. Para cada usuario que haga reserva con el código DRIVY-MARATÓN (10 € de descuento para el usuario) se destinarán otros 10 € para apoyar la campaña solidaria. Drivy está muy arraigada a la ciudad de Barcelona. Tenemos un equipo y oficinas aquí, y es una de las ciudades que más coches y más usuarios tiene en Europa. Desde Drivy también queremos aportar nuestro granito de arena. Por ello invitamos a nuestros usuarios a utilizar el código DRIVY-MARATON durante el pasado mes de diciembre para recaudar el máximo posible para una buena causa.