Fundador de Ethical Time

Ignasi Eiriz

Tiempo ético

“Lo ético no es hacer beneficencia, sino exigir condiciones que querrías para ti”


Ignasi Eiriz logra financiación para la primera app especializada en moda sostenible

Lunes, 15 de Enero de 2018
Con poco más de 20 años, Ignasi Eiriz ha demostrado ser un emprendedor nato, con gran facilidad por escribir novelas, soñar con el futuro y comunicar su pasión por las causas sociales y solidarias. Ahora, gracias al micro-mecenazgo, acaba de lograr la financiación necesaria para su aplicación Ethical Time, la primera app que hace accesible la moda sostenible al público.

“Intuí que la ropa ética era algo que estaba mal visto. Pero en realidad, de lo que se trata es de reclamar unas condiciones de trabajo dignas para las personas que la producen”
 
“Ser emprendedor no es algo que se decida de un día para el otro, sino que sale tras un proceso en el que fluyen las ideas de lo que se quiere hacer y se decide hacerlas realidad”
 
“Mi propósito es dar a conocer las marcas y tiendas que comparten estos valores y que se comuniquen con el público mediante la aplicación”
 
“Queremos empezar por el textil porque detectamos que había una necesidad sin cubrir. Si sale bien, veremos cómo nos ampliamos, si por alcance geográfico o por nuevos ámbitos de consumo”
 
“En mi casa no hay consolas de videojuegos, y apenas un solo televisor. Mis padres no me inculcaron eso. Así que me queda tiempo para hacer otras cosas”
La primera app de moda sostenible. Se dice pronto. ¿Cómo surgió su idea?
Hubo un día en el que tomé la decisión de no comprar ropa que promoviera la explotación laboral. Desde aquel momento, investigué cómo producían las grandes empresas de moda y, tras averiguarlo, me encontré ante un dilema: o criticar lo que hacían o ofrecer una alternativa. Estudié las alternativas.

¿Y encontró alguna?
Muchísimas. Lo que pasa es que muchas personas me comenzaron a preguntar dónde podían comprar prendas de ropa sostenible.

O sea, que se convirtió usted en un ‘influencer’ y les decía dónde tenían que ir.
Un poco. El tema es que yo intuí que la ropa ética era algo que estaba mal visto. Pero en realidad, de lo que se trata es de reclamar unas condiciones de trabajo dignas para las personas que la producen. Es decir, lo ético no es hacer beneficencia, sino exigir unas condiciones que son las que tú querrías para ti mismo, a partir de tus valores. Me decidí a dar a conocer todo esto a la gente joven, y no limitarme solo a aquellas personas que están interesadas en la sostenibilidad. Todo el mundo tiene valores y debe ser coherente con ellos.
 
¿Cuándo decidió convertirse en emprendedor? 
Pienso que ser emprendedor no es algo que se decida de un día para el otro, sino que sale tras un proceso en el que fluyen las ideas de lo que se quiere hacer y se decide hacerlas realidad.
 
Usted sabrá que la tradición textil local, casi se extinguió por querer mantener salarios dignos frente a una competencia internacional menos sensible a todo eso…
Es muy complicado competir contra quienes confeccionan en países donde el precio de la mano de obra es más barato. Pero la ropa que se produce aquí tiene un valor añadido del que carece la otra. Mi propósito es dar a conocer las marcas y tiendas que comparten estos valores y que se comuniquen con el público mediante la aplicación.
 
Hablemos del modelo de negocio. ¿En qué consiste su idea de empresa?
Está claro que, al final, toda empresa tiene que ser también económicamente sostenible. Lo que hemos planteado es una oferta gratuita a las marcas y tiendas para que se integren en la plataforma. Por otra parte, la aplicación también es gratuita para los usuarios.
 
¿Y cómo ganarán dinero?
Es complicado, pero nos planteamos crear una red de consumidores de moda sostenible, que funcione en paralelo a la aplicación. Así pues, aunque no les pediremos nada a las marcas por estar, sí les pediremos que nos ayuden a sostener la red, que tiene forma de asociación sin ánimo de lucro, o la aplicación misma. Para ello, podrán, por ejemplo, ceder algunos de sus productos gratis o bien ofrecer descuentos del 15% en el precio a aquellos miembros de la red que sean socios.
 
Y estos socios sí que pagan algo.
Estas personas pagan 20 euros al año y, a cambio, obtendrán descuentos en las tiendas, acceso a ofertas y concursos, newsletter, etc.

¿Cuántas personas forman el núcleo duro de “Ethical Time”?
Por ahora, que estamos empezando, estoy yo mismo, dirigiendo todo, y unas 20 personas que se han ido involucrando a lo largo del tiempo. Se ocupan de las redes sociales y cada vez hay más que se van ofreciendo. Son voluntarios, pero tenemos claro que queremos un modelo de personas con contratos fijos en el futuro. 
 
Y se han fijado únicamente en el textil, pero no en otras áreas de consumo.
Queremos empezar por el textil porque detectamos que había una necesidad sin cubrir. Si sale bien, veremos cómo nos ampliamos, si por alcance geográfico o por nuevos ámbitos de consumo.
 
En relación a las marcas que se integran a su aplicación, ¿cómo sabe usted si son o no realmente sostenibles?
Hemos puesto tres requisitos para poder formar parte de la aplicación. El primero y más importante es que estas empresas aseguren el trabajo digno. Si producen la ropa aquí no les pedimos nada más. Si la producen fuera les pedimos un certificado. El segundo es que utilicen materiales sostenibles en sus productos (como mínimo el 70%) y el tercero es que sean o bien empresas de aquí o que tengan una tienda física aquí. 

¿Las marcas hasta ahora integradas en la app son grandes o pequeñas?
Tenemos algunas empresas grandes y también organizaciones como SETEM o Intermon Oxfam, que tienen muchas tiendas. Nosotros admitimos a todos los modelos de negocio. Y si tienen producción aquí y producción fuera, pediremos certificación de trabajo digno para la parte de producción de fuera.  
 
Usted estudia Relaciones Públicas en la Universidad Pompeu Fabra. ¿De dónde saca el tiempo para hacer de empresario?
Pues en los últimos meses he dedicado mucho más tiempo a la empresa que a los estudios. Estoy en segundo curso de grado, precisamente de exámenes. Pero creo que combinar ambas cosas está bien: lo que hago en la carrera me sirve para desarrollar mi proyecto. Por ejemplo, cuando nos enseñan a escribir notas de prensa o crear una estrategia comunicativa, lo puedo aplicar enseguida.
 
Sabemos que Ud. es autor de dos libros todavía no publicados. Con poco más de 20 años, eso es un gran mérito. Muchos terminan su vida sin escribir el suyo.
Yo creo que todos tenemos un potencial que podemos enfocar hacia lo que queramos. Y, por otra parte, creo la mala costumbre de pasar tiempo ante la tele o el entretenimiento está muy arraigada. En mi casa no hay consolas de videojuegos, y apenas un solo televisor. Mis padres no me inculcaron eso. Así que te queda tiempo para hacer otras cosas.
 
Pero dedicará tiempo a informarse y a interactuar con las redes sociales…
¡Claro! No me considero un ermitaño para nada. Sólo se trata de cambiar unos hábitos por otros.