Pablo Sarrias

Academia participativa

"Las elecciones son cada 4 años, pero la participación tiene que ser continua"


La aplicación Civiciti ofrece una nueva plataforma de contacto del electo local con la ciudadanía

Lunes, 27 de Noviembre de 2017
En el marco de la reciente Smart World City Expo de Barcelona hemos entrevistado a Pablo Sarrias, director general de la nueva plataforma Civiciti, una herramienta electrónica útil para promover la participación ciudadana en la política local, sin importar si se trata de municipios grandes o pequeños.

“Los procesos de participación no han tenido un gran recorrido porque no ha habido una cultura profunda en este sentido. Pero cuando las personas se involucran y disfrutan de la participación, ésta se vuelve más sencilla y más personas se añaden al proceso”
 
“La participación comienza por el descubrimiento. Es decir, es necesario conocer lo que los ciudadanos demandan mediante la discusión, las votaciones, la toma de decisiones y, también, mediante la rendición de cuentas, y, otra vez, iniciando el ciclo”
 
“Es muy importante que los políticos tomen decisiones, porque los electos han sido designados para liderar y tomarlas”
 
“Hay personas que temen que la democracia participativa reemplace a los cargos electos, pero no es el caso. Sin personas dedicadas al 100%, sería muy difícil lograr un montón de trabajo democrático”
 
“Cuando se da una participación ciudadana amplia, parece que el proceso de toma de decisiones alargarse mucho. Sin embargo, se logran decisiones que cuentan con el apoyo ciudadano”
  
“La plataforma tiene un gran número de posibilidades, de formas de interactuar con los ciudadanos, y cada municipio o entidad puede decidir lo que activa en cualquier momento”
Antes de dirigir Civiciti, ¿cuál fue su trayectoria profesional?
Soy ingeniero de telecomunicaciones por la UPC y poseo un MBA. Empecé mi carrera profesional en Alemania, donde viví durante seis años, y a mi regreso trabajé para Hewlett Packard, donde tuve la responsabilidad de dirigir una parte del negocio de software de telecomunicaciones por toda Europa. En aquel tiempo puse en marcha una startup de software que vendí tras tres años, habiendo logrado el éxito. Finalmente, en 2006 una empresa catalana de tecnología de vanguardia, Sytel, me fichó como jefe de operaciones.  Me mantuve en esa función hasta el año pasado, en que creamos Civiciti como consecuencia de la división de áreas de negocio de Sytel. Una fue la de la participación ciudadana y la otra fue la de los procesos electorales. Civiciti se encarga de la primera área y yo soy su director general.
 
Así pues, Civiciti es un "spin-off” de Sytel. ¿Vieron que había una demanda específica para la participación ciudadano?
Nos encontramos con que recibíamos pedidos de proyectos de participación ciudadana de hasta 18 países. Según los íbamos resolviendo, nos llegaban más. Pero el tipo de clientela y sus expectativas eran muy diferentes de quienes nos estaban pidiendo soluciones para los procesos electorales. Y tuvimos que tomar un enfoque diferente. Así que hicimos un plan para poder dar un servicio más satisfactorio a los clientes y creamos Civiciti. Para nosotros un proceso electoral es algo que sucede cada cuatro años, puntualmente, pero la participación ciudadana es algo que debe hacerse continuamente. Por eso hablamos de "democracia continua".
 
Es un buen lema.
Es un proceso que comienza por el descubrimiento. Es decir, es necesario conocer lo que los ciudadanos demandan mediante la discusión, las votaciones, la toma de decisiones y, también, mediante la rendición de cuentas, y, otra vez, iniciando el ciclo. Si no es así, el ciudadano pierde la sensación de estar participando.
 
¿Por qué razón cree que la participación ciudadana ha sido generalmente tan baja en este país (salvo excepciones, claro)?
Los procesos de participación no han tenido un gran recorrido porque no ha habido una cultura profunda en este sentido. Pero cuando las personas se involucran y disfrutan de la participación, ésta se vuelve más sencilla y más personas se añaden al proceso. Con ello logramos que el electo pueda disfrutar de una doble legitimidad: la que le proporcionan las elecciones (cada 4 años) y la que reciben del proceso de participación concreto. Pero es muy importante que los políticos tomen decisiones, porque los electos han sido designados para liderar y tomar decisiones. 
 
Es el debate entre si el electo debe decidir todo, o consultarlo todo con la ciudadanía.
Hay quien teme que la democracia participativa pueda reemplazar el trabajo de los cargos electos, pero no es el caso. Los electos son necesarios porque hay que tomar decisiones y sin personas dedicadas al 100% a ello, sería muy difícil sacar adelante un montón de trabajo democrático. Pero, por otro lado, el hecho de no poder contar con información sobre los temas que interesan a la gente en un momento dado hace que tomar decisiones sea más difícil. Y si, aún y así las toman, se convierten en polémicas o difíciles de implementar.
 
En cambio, cuando se cuenta una amplia participación ciudadana, aunque parezca que el proceso de toma de decisiones puede alargarse, lo que se logra es que la decisión cuente con el apoyo de la ciudadanía. Así que seguramente no habrá que revisar las decisiones, no generarán resistencia y sí generarán mayor satisfacción. Además, mediante procesos participativos, cualquier electo puede avanzarse a las necesidades de los ciudadanos. 
 
Así pues, Civiciti ofrece una plataforma a los electos para que puedan conocer la opinión de los ciudadanos.
Exacto. Y no solo los electos, aunque sean nuestro mercado natural. También grandes comunidades como serían universidades, grandes empresas, y otras que pueden beneficiarse de este tipo de herramientas. Nosotros la denominamos también “La Academia” puesto que es un lugar donde se pueden compartir buenas prácticas, casos de éxito e ideas de cómo hacer o no hacer las cosas, para lograr las mayores probabilidades de éxito.
 
Europa está cada vez más interesada en involucrar a la ciudadanía en decisiones de las que hasta ahora se la mantenía al margen. ¿Qué propuesta de valor diferenciada ofrecen con su herramienta?
A diferencia de otras organizaciones, nosotros comenzamos con una empresa de sistemas de votación que está certificada en 18 países. Con ella se han desarrollado procesos electorales en Estados Unidos, Canadá, Francia, Noruega, Suiza, Reino Unido... Por tanto, son países donde ya se han certificado una serie de seguridades y garantías. 
 
Por otro lado, contamos con ideas y con un software, que también cumplen los requisitos de patentes y de seguridad relativos a la protección de datos. Por lo tanto, la nuestra es una solución que ayuda mucho a los ayuntamientos y a las comunidades. Ofrecemos un bagaje tecnológico y legal bastante sofisticado que ofrecemos llave en mano. En unas pocas horas podemos lanzar un sistema en un ayuntamiento.
 
¿En municipios grandes y pequeños?
A un gran ayuntamiento que disponga de un Instituto de Informática Municipal potente, tal vez no le sea necesario. Pero si nos fijamos en España, por ejemplo, hay 8.100 municipios, de los que el 99,8% cuentan con menos de 300.000 habitantes. Y de ellos hay 8.050 con menos de 25.000. En Catalunya, los habitantes de micro-pueblos tienen el mismo derecho a participar y a recibir los mejores servicios.  Actualmente tenemos como cliente al gobierno de Perú, con una población de 40 millones, pero también al pueblo de Bolvir de Cerdanya, con 150. Ambos se abordan con la misma tecnología y esto es lo que la hace tan potente.
 
Así pues, ofrecen un servicio personalizable.
Exacto. El cliente puede elegir las herramientas que desea activar. La plataforma tiene un gran número de posibilidades, de formas de interactuar con los ciudadanos y cada municipio o entidad puede decidir qué activa en cada momento. Uno comienza con una serie de procesos pequeños y va creciendo a medida que avanza en el ciclo. Todos aprendemos a participar en la vida de las ciudades de una manera continua.
 
¿Y la interacción entre el alcalde y el ciudadano?
¡Y tanto! Obviamente, si la activa el cliente. Incluso tiene disponible un canal de comunicación “one to one”, en el que el ciudadano puede enviar mensajes directos a los concejales. También contamos con la aplicación para web, para sistema Android… Con esto brindamos el mayor acceso a las herramientas y a la información a los ciudadanos y a la administración pública.  
 
Con presencia en Perú en apenas un año, ustedes se han internacionalizado rápidamente.
Hemos nacido internacionales, eso está claro. Pero la primera prueba que hicimos fue en Las Palmas de Gran Canaria. Y luego hemos trabajado con Lloret de Mar, Bolvir, Lleida, Granollers, etcetera... Son municipios que, dentro de Cataluña, no son ni los más grandes ni los más pequeños.
 
Y han crecido casi exponencialmente.
Este es un modelo de negocio de software moderno, donde en lugar de vender plataformas muy caras de una vez y renovarlas cada 3 o 4 años, lo que ofrecemos es un servicio muy asequible a unos precios que mantenemos regularmente, de manera que el coste de amortización de la plataforma es muy lógico y conveniente.
 
¿Qué perfiles profesionales tienen dentro de su empresa?
Contamos con ingenieros de software, licenciados ciencias políticas, gente de ventas, de marketing y del ámbito de la administración.
 
Nos encontramos en el Congreso Smart City World Expo, de ciudades inteligentes.  ¿Qué cree que integrará la ciudad del futuro?
Creo que con las nuevas tecnologías de realidad aumentada y de 'blockchain’ aparecerán nuevas soluciones que aún no podemos ni imaginar. En realidad, ya estamos trabajando en algunas nuevas ideas para el año que viene, que no le puedo revelar, pero que cambiarán muchas cosas en ciertos aspectos de cómo nos relacionamos.
 
A veces uno se pregunta si la ciencia-ficción ha liderado la evolución de la tecnología o si ha sido al revés. ¿Qué le parece? 
De ciencia-ficción hay tantas cosas escritas que es posible que alguno termine acertando. No sé si la ciencia-ficción nos guía o no. Yo trato de tener los pies en el suelo y ver qué se puede hacer con las tecnologías disponibles, cómo aplicarlas y cómo mejorar la calidad de vida y el progreso democrático.