Director General de SantaFixie Group

Xavier Claveria

A piñón

"Me enamoré de las “fixies” en Londres"


Santa Fixie espera facturar tres millones de euros en bicicletas urbanas en 2017

Lunes, 20 de Noviembre de 2017
El emprendedor Xavier Clavería descubrió las bicicletas urbanas en una ciudad como Londres, donde la climatología no es la más propicia para el transporte a la intemperie y, sin embargo, los ciclistas abundan. Pensó que en Barcelona las bicicletas “fixie” podrían tener su espacio.

"La gente, para desplazarse, generalmente busca bicicletas económicas por miedo a que se las roben. Pero hay robos en todos los países"
 
"Al volverme de Londres compré entre 20 y 30 unidades. Las puse en el garaje de mi padre y con una web algo “cutre” empecé a vender algunas"
 
"Tenemos un proyecto para abrir una tienda física en Barcelona y otra en Madrid, pero esto será en 2 ó 3 años"
 
"El “bicing” ayudó a que mucha gente se terminara comprando una bici. Son personas que la necesitan, pero no saben si comprárselas"
 
"Me doy cuenta de que, en las ciudades sin coches, como Ámsterdam, se vive mucho mejor. No hay ruidos"
 
"La Unión Europea está diciendo que hemos sobrepasado los límites aconsejables de contaminación atmosférica en la ciudad, pero a la vez es muy difícil dejar de ir en coche, porque uno se acostumbra a ir en con la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano"
¿Cómo empieza su proyecto? ¿Cuál es su historia?
Santa Fixie nació en 2010 en Londres. Tras años trabajando en la misma empresa, me había decidido a salir de la zona de confort y me fui a vivir a la capital británica. Me sorprendió ver que allí mucha gente, desde ejecutivos hasta estudiantes, se iban al trabajo en bicicleta, a pesar de la lluvia y el mal tiempo. Hacía años que no había estado en Londres y me pareció una ciudad totalmente abocada a la bicicleta. Mis compañeros de piso me enseñaron una que me gustó mucho, la “fixie”, que podía tener el piñón fijo o libre. Y comencé a moverme por Londres con este tipo de bici, hasta enamorarme de ella. 
 
Un modelo muy básico, en blanco y rojo, según tenemos entendido.
Y sin marca. Pero también creo en el tipo de bicicletas personalizables, tan llamativas estéticamente que transforman el sector de la bicicleta. Al volverme aquí compré entre 20 y 30 unidades. Las puse en el garaje de mi padre, en el pueblo, y con una web algo “cutre” empecé a vender algunas. Luego me busqué a unos socios, con los que cambiamos todo y profesionalizamos el proyecto.
 
Es decir, que ustedes comenzaron por distribuir algo que ya existía en el mercado.  
En Londres, este modelo estaba en pleno auge, pero en Barcelona y España aún no se veían. Normalmente las tendencias vienen de los países anglosajones hacia el resto de países, y dije: “Si esto está pegando tan fuerte, es cuestión de dos años que venga aquí”. Y decidimos hacerlo nosotros. 
 
Y de ahí a tener ya una PYME como Santa Fixie. ¿Qué ha cambiado desde el momento inicial hasta ahora?
La empresa está más profesionalizada. Tenemos diversos perfiles y cada uno hace lo que sabe hacer. Y a nivel de mercado, hay ya muchas más bicicletas en la ciudad, y esto nos gusta y nos va bien, porque cuantas más bicicletas menos coches, y, por tanto, las ciudades están más limpias de contaminación y de ruido.
 
En Barcelona, que es donde usted tiene su compañía, hay un desnivel orográfico que va de montaña a mar. Así que la mitad de los trayectos se pueden considerar como un entrenamiento deportivo. ¿Cree usted que el piñón fijo es lo mejor?
Déjeme matizar. En primer lugar, no vendemos solamente bicis de piñón fijo o libre, sino que también tenemos para paseo y para niños. Lo que ocurre es que las tenemos en tres tiendas verticales y hay que navegar en ellas para ver otro tipo de bicis urbanas. En cuanto al mercado, estamos intentando traer bicis de piñón fijo, pero con cambios internos que hagan que sea más fácil subir cuestas.
 
Menos mal, porque ir al barrio del Carmel, por ejemplo, puede ser una aventura.
Incluso con una bici de tres marchas es difícil hacerlo. Y a mí, cuando voy a entregar, me cuesta subir. Evidentemente hay zonas más complicadas que otras, pero, bueno, tampoco vendemos sólo a Barcelona porque nuestro negocio es online. Yo voy en bici, mi pareja va en bici y a mis amigos les invito también a ir. La mayoría de las ocasiones vamos por el Eixample o Ciutat Vella, que son zonas apacibles para ir, incluso sin marchas.
 
Si le pido que me diga en qué se distingue su producto del de la competencia, ¿qué me diría?  
Nosotros somos especialistas en ciclismo urbano. Santa Fixie empezó como una tienda de bicis de piñón fijo y de piñón libre, con un componente estético muy potente y con la posibilidad de personalización de las bicis. Yo creo que hay muy pocas tiendas que tengan un catálogo de componentes y accesorios de bicicletas tan extensas como el nuestro.
 
Aparte, vendemos pinturas y barnices especiales para las bicicletas, y componentes. Tenemos bicis de paseo, ropa para el ciclista urbano y bicis para niños. No tiene más secreto: seleccionamos las marcas que nos gustan y las vendemos. La diferencia es que en los centros comerciales se venden las marcas blancas y nosotros seleccionamos las marcas del mundo que nos gustan, las reunimos en una web y las vendemos al público.
 
¿Han tenido la tentación de convertirse en tienda física, aparte de online?
En Barcelona tenemos un almacén y un “show room”, aunque es muy pequeño. Tenemos un proyecto para abrir una tienda física en Barcelona y otra en Madrid, pero esto será en 2 ó 3 años. 
 
¿Y, ante el boom de la bici eléctrica, ustedes cómo se posicionan?
Pues hemos incorporado dos modelos a nuestro catálogo. En el llamado “Volavelo”, que es el vertical de bicis de paseo, con un público más general y algo más femenino que el de Santa Fixie. En España tenemos un problema con la bici eléctrica, que es el del precio. La gente, para desplazarse, generalmente busca bicicletas económicas por miedo a que se las roben. Pero hay robos en todos los países.
 
¿Y del fenómeno del “bicing” público, qué piensa? ¿No cree que generan una gran saturación?
Le diré mi opinión. El “bicing” ayudó a que mucha gente se terminara comprando una bici. Son personas que la necesitan, pero no saben si comprárselas. Las prueban en el “bicing” y luego ven las limitaciones del sistema, que son bastantes. A veces el parking de bicicletas está lleno y no puedes dejar la tuya en cualquier sitio…

Es cierto.
Yo tenía una bici propia y era, además, usuario del “bicing”. Pero cuando salía del trabajo, en hora punta, si no había bicicletas disponibles tenía que ponerme a andar y eso era un problema, si llevaba prisa. Además, los usuarios que comienzan no suelen ser tan respetuosas de las normas como las que llevan más tiempo. Pero eso es un tema progresivo. Ahora veo más cultura ciclista que hace dos años en las calles. La gente respeta más las normas de circulación y los peatones respetan más los carriles bici. Y es que los peatones cruzan muchas veces sin mirar. Tenemos que acostumbrarnos los unos a los otros.
 
En la actualidad se habla de la obsolescencia de muchas tecnologías. ¿En cuanto a bicicleta urbana, prevén algún cambio sustancial en 2-3 años, o serán transformaciones graduales?
Existen muchos proyectos de bicicleta eléctrica combinada con “smartphones”. Algunas bicis tendrán intermitentes y sus luces se iluminarán al frenar. Se podrá tener la bici localizada en todo momento por un chip y podrás saber los kilómetros que haces durante el día. Yo creo que los avances que permite la tecnología se producen todos los días, pero luego el mercado los tiene que aceptar. Incluso pienso en sistemas de seguridad pasiva. Por ejemplo, se podrá detectar si un coche se te acerca por detrás.
 
Se dará cuenta de que el ciclista urbano se está convirtiendo ya en un grupo de interés más, en un “lobby” de presión al que los políticos están abriendo sus puertas.
No sé si es por el “lobby” del ciclismo urbano, que no lo conozco. Pero sé que hay organizaciones en Barcelona y en España que hablan con los políticos para fomentar el uso de la bicicleta, más por un tema de contaminación. La Unión Europea está diciendo que hemos sobrepasado los límites aconsejables de contaminación atmosférica en la ciudad, pero a la vez es muy difícil dejar de ir en coche, porque uno se acostumbra a ir en con la calefacción en invierno y el aire acondicionado en verano. 
 
Todo son comodidades.
Pero los ayuntamientos también potencian las bicis. Cada vez que abren un carril bici, eliminan, como mínimo 100 plazas de aparcamiento callejero. Los ayuntamientos no pueden prohibir los coches, pero irán poniendo más dificultades cada vez para que los usuarios escojan métodos sostenibles. A mí mismo, me disgusta usar el coche en Barcelona, a no ser que tenga que transportar algo o llevar a 3 personas. Me doy cuenta de que, en las ciudades sin coches, como Ámsterdam, se vive mucho mejor. No hay ruidos.
 
En Barcelona ha oído hablar del proyecto de las “super illas” (islas de peatones)
Hay mucha gente que las ha criticado porque si no pasan coches, los comercios sufren. Siempre pongo el ejemplo de la Avinguda Gaudí. Cuando se construyó, yo tenía tres o cuatro años, pero antes pasaban coches por allí. Cuando se decidió hacer un paseo peatonal, mi madre me decía que todo el mundo estaría en contra de ello. Actualmente es un lujo vivir ahí porque, precisamente, no hay coches. Y en cambio, hay también muchos bares, negocios y gente paseando.
 
Le hago la última. ¿Qué cifras presenta su compañía, más o menos?
Este año hemos crecido. Esperamos cerrar en 3.000.000 de euros de facturación de ventas, y el objetivo es llegar a los 8, 9 o 10 millones en 3 años. Eso querrá decir que la gente irá más en bici. Lo que sí es verdad es que, si comparas países, en España existe un fuerte retraso en el uso de la bicicleta para transporte. Especialmente, en relación a los países nórdicos, como Dinamarca.

 
Xavier Claveria
Xavier Claveria
Director General de SantaFixie Group