Cofundador de Micuento

Javier Falco

Reinventando el Principito

“Podemos personalizar cada libro de un millón de formas distintas”


Micuento.com recibe pedidos de libros personalizados de niños de 140 países.

Jueves, 20 de Abril de 2017
Javier Falco es un joven argentino que se encuentra desarrollando su proyecto empresarial innovador. Micuento es una startup electrónica dedicada a producir cuentos electrónicos personalizados para que los niños se acerquen al mundo de la lectura. Nos recibe, para explicárnoslo, en Barcelona Activa.

“Muchos padres están preocupados y no saben qué hacer para engancharlos a la lectura. La personalización es un elemento por donde podemos empezar a trabajar”
 
“Pronto nos preguntamos cómo podríamos hacer que todos los niños tuvieran su historia favorita personalizada”
 
“Somos editorial y librería: Tenemos contacto con el cliente”
 
“Nuestro software genera un documento PDF que se envía automáticamente a una imprenta y que se imprime de una tirada de un solo libro”
 
“El año pasado recibimos un premio al mejor libro personalizado de Europa por nuestro trabajo con El Principito”
Cuéntenos. ¿Cómo termina alguien como usted en un lugar como este? ¿Cuál es su cuento?
Un montón de sucesos. Al final terminé desembocando en este ecosistema de Barcelona Activa que nos está permitiendo desarrollarnos. Antes trabajaba en fondos de inversión.
 
Un pasado como bróker.
De formación, yo soy economista. Trabajé en consultoría de negocios, especializado en el mundo de las finanzas. Más tarde pasé un tiempo en un fondo de capital, donde conocí el mundo de Internet y de la emprendeduría. Oí que existía Silicon Valley, donde habían aparecido empresas como Facebook y las que se le parecen. Comencé a construirme un vocabulario y conocí un montón de proyectos y empresas.
 
De acuerdo, pero su proyecto actual tiene que ver con la literatura.
Siempre fui un apasionado de los libros, un lector apasionado. Y casualmente me encontré trabajando en un sector que me permitió entender lo muy atrasado que estaba el ámbito literario. Vi que había algo por hacer. Así que en algún momento decidí saltarme al otro lado del mostrador y, de ser inversor, pasé a ser emprendedor.
 
Con esas credenciales, encontró sin duda capital semilla sin problemas.
Bueno, lo que no tuve fueron problemas para guiar las estructuras. Pero al final ves que un proyecto se basa en un modelo de negocio y en una oportunidad que hay que aprovechar. El proyecto Micuento nació cuando, trabajando en Argentina, conocí a mi actual socia, Muriel Bourgeois. Ella estaba ocupada liderando un proyecto educativo en Latinoamérica para cincuenta escuelas. Su proyecto me pareció precioso y entré a colaborar como voluntario, mientras seguía trabajando para el fondo de inversión. Muriel es una narradora de cuentos profesional. Y muy emprendedora.
 
Una buena narradora.
Figúrese: cuando se iba a festivales escolares y se ponía ante 500 niños, les contaba historias para engancharles. Y lo conseguía, a pesar del bullicio. Uno de los trucos que usaba para captar la atención era el siguiente: señalaba a un niño cualquiera y le preguntaba “¿tú cómo te llamas?”. Y el niño respondía: “Pablo”. Y Muriel comenzaba su historia: “Había una vez un niño llamado Pablo…” y ¡pum! Se hacía el silencio. Así que vimos pronto que personalizar las historias tiene una gran potencia. Y más tarde nos preguntamos cómo podríamos hacer que todos los niños tuvieran su historia favorita personalizada.
 
Qué interesante.
Y entonces, entre charla y charla, fuimos uniendo tecnología con el sector editorial y educativo. Creamos una propuesta de negocio escalable y así surgió la idea. Eso nos daba una propuesta de solución al problema de la decreciente lectura de los niños. Muchos padres están preocupados y no saben qué hacer para engancharlos a la lectura. La personalización es un elemento por donde podemos empezar a trabajar.
 
¿Y se implantan en Argentina, o deciden venir aquí directamente?
Esto fue en el 2014. Lo que hicimos entonces fue probar una primera web. Vimos que funcionaba y comenzamos a buscar financiación. Vinimos aquí y comenzamos a tejer redes. Conseguimos hacernos con el primer puesto de inversión semilla a través de Intelectium. Más adelante ingresamos en Barcelona Activa. Al principio nuestro producto eran cuentos 100% desarrollados por nosotros y luego comenzamos a trabajar en clásicos personalizados, como el Principito. Eso fue un bestseller que implicó llegar a un acuerdo.
 
De derechos de propiedad intelectual con los herederos del autor, suponemos.
Así es. Con un descendiente de Antoine de Saint-Exupéry. La cosa fue bien y tuvimos una nueva ronda de inversores en el ecosistema local de Barcelona. Es importante mencionar que Micuento.com es una empresa global, que opera en España y México como foco, pero que recibe pedidos de 140 países.
 
¿Y pueden trabajar en cualquier idioma?  
Hoy trabajamos en castellano, inglés y catalán. Pero es muy sencillo traducirlo. Realmente la única dificultad para ir a un nuevo mercado es el marketing.
 
Bueno, y ahora viene la pregunta del millón. ¿Cómo rentabilizan su negocio? La personalización significa tiradas muy cortas de cuentos.
Esta es la revolución de la industria editorial. Antes se preveía cuánto se iba a vender el próximo año de un título concreto, se encargaba imprimirlo en China y se enviaba a las librerías a los pocos meses. Lo que la librería no vendía, lo devolvía a la editorial. Es un ciclo que requiere financiación continuamente.
 
Correcto. Pero ese no es su modelo.
El nuestro, al ser online, nos permite ser editorial y librería al mismo tiempo. En Micuento.com el usuario elige el libro que quiere, se lo personaliza en 20 segundos, agrega su foto y el software le crea el libro al gusto. Por “personalizar” entendemos poner el nombre del padre, del niño, de la madre, dónde vive, el color del pelo… De cada libro puede haber un millón de combinaciones posibles. Nuestro software genera un documento PDF que se envía automáticamente a una imprenta y que se imprime de una tirada de un solo libro. Y el libro se envía al domicilio del cliente. La impresora digital de última tecnología permite que esto sea posible y económico. Así rentabilizamos. Nosotros no tenemos stocks.
 
Y, aparte de personalizar, ¿ofrecen algo más? ¿Pueden publicarme mi libro, si les envío el original?
Nuestra empresa está enfocada al modelo de generar títulos. Nosotros buscamos nuestros propios libros, ya sea creándolos nosotros o adaptándolos a través de licencia, etc. 
 
¿Cuántas personas trabajan en Micuento?
Hoy en día somos siete personas. Un equipo pequeño pero que trabaja con pasión, cada uno en un área distinta. En generación de contenidos tenemos a dos personas. A veces contamos con gente externa a la que se contrata como artista, con los derechos de cualquier creador.
 
Sabe usted que muchas editoriales pequeñas, especializadas y rentables como la suya terminan siendo devoradas por grandes gigantes. ¿Lo tienen en cuenta?
Hoy en día es difícil para una editorial generar valor, porque no tiene contacto con el cliente. Lo tiene el librero. Pero, a su vez, el librero suele estar lejos del mundo online. Nosotros tenemos contacto con el cliente y acercamos una propuesta innovadora a la gente.
 
¿Quién vende en Micuento? ¿Ustedes o Internet?
El marketing es fundamental y no solo lo hacemos en Internet. Nosotros barajamos distintas estrategias en las redes sociales de marketing digital, y estamos en algunas tiendas físicas como las “Imaginarium”. Pero la venta tiende cada vez más a lo online.
 
Ustedes han triunfado personalizando versiones del “Principito”. ¿Por qué escogieron este título?
Mi socia y todo el equipo, yo incluido, adoramos esta obra. Siempre soñamos en que podía personalizarse y acercarla todavía más a los niños. Le escribimos una introducción incluso. Es una obra que se presenta como infantil, pero en realidad es compleja incluso para los adultos. Lo que queremos es ayudar a cumplir la misión de Saint-Exupéry: hacer que un adulto recupere su niñez. Por esto mismo decimos que es un libro de 0 a 99 años. El año pasado recibimos un premio al mejor libro personalizado de Europa por nuestro trabajo con él.
 
¿Cómo es su experiencia en Barcelona Activa?
Es fenomenal. Aquí encontramos sinergias. Se organizan cafés de networking todas las semanas, algunos cursos interesantes, charlas sobre startups. Y tenemos el espacio cómodo para trabajar. Una startup suele estar aquí tres años. Nosotros no llevamos todavía ni uno y medio y queremos disfrutarlo. Obviamente, en algún momento habrá que irnos a otro lado si seguimos creciendo. Por suerte, en Barcelona Activa hay diversos.