Presidente de Circus Arts Foundation

Genís Matabosch

El más difícil todavía

"Hay que entender que el riesgo puede formar parte del lenguaje"


Genís Matabosch promueve uno de los festivales circenses más importantes del mundo y pronto verá nacer el primer museo europeo del circo

Miércoles, 18 de Enero de 2017
Recordamos a los payasos, los animales, los viajes interminables y las carpas de quita y pon. Todos nos lo hemos pasado en grande con el circo en algún momento de nuestras vidas. Pero cuando te sientas a charlar con una eminencia internacional en la materia como Genís Matabosch, que lo sabe todo del circo, menos actuar, lo entiendes de otra manera. Hoy entrevistamos a un hombre empeñado en dignificar el circo cueste lo que cueste.

"En los ochenta, el circo se redujo a un fenómeno muy pobre artísticamente y dedicado a un público infantil. Mi voluntad fue la de reivindicar un circo de primera división"
 
"Actualmente se celebran 15 festivales de circo en todo el mundo, como el que hacemos en Figueres. Y el nuestro se encuentra entre los 5 más importantes, a pesar de su juventud"
 
"Las mayores historias de amor que he vivido no son entre humanos, sino entre humanos y sus compañeros de pista de cuatro patas"

"Dalí fue un gran aficionado al circo desde su niñez. Fue su primera apertura al mundo. De hecho, en aquellos tiempos, el circo era una delegación internacional para los pueblos"
 
"El circo no se ha sabido explicar. Hay quien piensa que es un cajón donde todo cabe. Y no es así: tiene un lenguaje propio, que es la acrobacia, y ‘un espacio natural que es la pista circular"
El circo es algo muy serio. Pero con el advenimiento del cine, la tele, la internet y los videojuegos, parece que no pasa por su mejor momento. Y, sin embargo, usted promueve festivales y divulga esa cultura, ¿cómo lo hace?
En España el circo entró en una crisis muy profunda a finales de los años 80. Todavía no ha conseguido salir de ella. Dejaron de haber circos en gira permanente. Y mientras en otros países, especialmente del centro de Europa, nunca hubo una ruptura con el circo de calidad, aquí se perdió la afición. Toda una generación entera se perdió para el circo, ayudado ello por fenómenos como la televisión y demás. El circo se redujo a un fenómeno muy pobre artísticamente y, casi, exclusivamente dedicado a un público infantil. Ante este panorama mi voluntad fue la de reivindicar un circo de primera división, un circo intergeneracional, que atrajera a los grandes nombres del panorama internacional. 
 
Y entonces creó su “Circus Arts Foundation”.
La fundación nació en 2011. Es un proyecto joven pero que ha tenido suerte. El Festival Internacional de Circo de la ciudad de Figueres es el mayor evento de Circo en España. Y el segundo más importante de Europa, después del de Montecarlo, que va cumplir su edición nº42 en enero de 2017 y que es el más antiguo que existe. Actualmente se celebran 15 festivales en todo el mundo como el que hacemos en Figueres. Y el nuestro se encuentra entre los 5 más importantes, a pesar de su juventud. 
 
Pues ya tiene mérito colocarse en el top-5 con tan pocos años…
Nuestro festival ha conmocionado el panorama circense europeo porqué presenta números nunca vistos en el viejo continente. Es una introducción de sabia nueva al circo. Y ello ayuda a un cuestionamiento constante de los artistas y empresarios e impide que se relajen. El Festival de Figueres ha generado una autentica pasión: 30.000 entradas vendidas. Compárelo con un festival de tanta importancia como el de Perelada, justo al lado de Figueres: no supera las 20.000 entradas en un mes y medio. Nosotros vendemos más en cinco días.
 
Cifras que pulverizan records, ya veo.
Por lo menos nos hablan del fenómeno social que generan. Somos una población de 45.000 habitantes. Pero no es todo: en 2014 creamos otro proyecto, el Gran Circ de Nadal de Girona, a imagen de los circos de navidad. Nosotros no hemos inventado nada, porque es un modelo de festival que existe en las grandes capitales europeas desde hace 40 años. Pero lo instalamos en Girona con muy buenos resultados: tenemos 17.000 espectadores cada año. Y el día de Reyes de 2017 lo trasladamos a Tarragona con una marca nueva: “El Gran Circ dels Reis Mags”.
 
Quién lo iba a decir. Quizás se necesita el circo hoy más que nunca.
Lo que le cuento es sólo la parte de mayor visibilidad, pero luego hay un trabajo enorme que hemos desarrollado desde la Fundación para generar una colección privada profesionalizada. Hemos pasado de una colección personal, con las filias y fobias del creador original, a una colección racional, pensada para que ilustre un discurso de magnitud europea. Hemos tenido que invertir mucho en medios.
 
Se refiere al edificio y al emplazamiento, supongo.
Sí. Tenemos un palacio señorial de finales del siglo XIX en el centro de Figueres. Se llama Casa Nou Viles. La próxima semana presentaremos el plan de viabilidad y el proyecto museológico terminado. Ha sido un proceso muy largo de seducción de la opinión publica y política. Y de sufragar una inversión de 6 millones de euros. Tenemos ya 4 de ellos cubiertos y todavía nos falta llamar a unas puertas en el Ministerio de Cultura. Luego atacaremos también el sector privado. Nos gustaría abrir ese museo en 2021, coincidiendo con la X edición del festival de circo.
 
Le voy a preguntar sobre el circo. Los he visto de todo tipo: modernidad, números ‘vintage’, luces, colores, mímica… ¿Cómo ve usted el circo del siglo XXI?
El circo no se ha sabido explicar. Hay gente que piensa que es un cajón donde todo cabe. Y no es así, en el circo existe un lenguaje propio, que es la acrobacia, y tiene un espacio natural que es la pista circular. El circo es un arte tan rico como la danza, la lírica o el teatro, que puede tener asociaciones con otras artes, sin duda. Pero esto no debería desvirtuar su propia naturaleza. A mí, por ejemplo, me parece totalmente estéril la lucha del “nuevo circo” con el “circo clásico”. En la danza sería absurdo que no pudiera haber contemporaneidad por el hecho de que exista un ballet clásico. Es más, hay bailarines que en una misma semana pueden trabajar en compañías bien distintas. Así pues, un triple mortal es igual con lentejuelas que con tejanos.
 
Por cierto, ¿dónde está la cantera circense? ¿En la tele? Usted, en 2008, formó parte del programa “Circus” de Cuatro…
Probablemente, en estas formas de “talent-show” normalmente no es fácil encontrarlo. Estos programas se sobrevaloran. Hay cosas que son muy comunes a las que se les da mucha importancia por mero desconocimiento. La cantera más tradicional, que era la del circo familiar en ruta, es una vía que desaparece al igual que desaparecen las tiendas de ultramarinos y los negocios familiares. Seguramente, la vía con más futuro es la de la gimnasia. La gente adquiere una técnica y una base importantes y luego le añade la parte artística. Es difícil saber expresar buen nivel si no hay una buena base acrobática.
 
Y el payaso, ¿cómo encaja en el circo actual?
Bueno, a diferencia de otros ámbitos, el artista de circo tiene currículos muy distintos. Nada tienen que ver la formación de un malabarista con la de un trapecista o la de un payaso. Y se integran un mismo espectáculo. El circo, a pesar de ser un todo, es un mosaico de disciplinas con orígenes distintos. La comicidad ha sido y es un elemento muy importante, especialmente en las culturas latinas, donde se valora muchísimo al payaso. En el circo cumple el rol que el presentador del telediario tiene en la televisión. Porqué es la única vez en que la pantalla mira a los ojos del espectador. El payaso es el que rompe la barrera que podría haber entre la pista y la grada. Es esencial y siempre digo que donde no hay que ahorrar es en el caché del payaso.
 
¿Y qué me dice de los animales? Hay mucha controversia en relación a los que deben estar y los que no deben estar en el circo. 
Yo creo que debería haber animales porqué todos lo somos. Y a mi entender, la doma es parte indisociable del espectáculo. Insisto en que el circo no se ha sabido explicar a sí mismo. Tal vez con tanto viajar, montar, actuar y desmontar, el circo no se haya comunicado suficientemente, pero en la mayoría de los casos los animales han estado en buenas condiciones. Seguro que hay siempre excepciones, pero los estereotipos y el populismo hacen que hayan pagado una mayoría de justos por unos pocos pecadores. Yo soy alguien que ha intentado conocer el mundo del circo desde que tenía uso de razón. Y no puedo ir contra la realidad de que las mayores historias de amor que he vivido no son entre humanos sino entre humanos y sus compañeros de pista de cuatro patas.
 
¿Cómo prefiere usted la acrobacia? ¿Con o sin red?
En el Festival respetamos la decisión del artista. Un número de circo es un gesto artístico y hay que entender que el riesgo puede formar parte del lenguaje. Igual que la comicidad, la plasticidad… El riesgo es algo que no hay que prohibir si el artista desea usarlo en su lenguaje. 
 
¿Cómo categoriza al Cirque du Soleil? Es uno de los grandes proyectos mundialmente respetados del circo actual.
Forma parte de los mecenas de nuestro Festival, pero le seré sincero: en su momento fue muy positivo, porque hizo que los medios volvieran a hablar del circo con unos buenos valores. Sin embargo, no es el estilo de circo que prefiero como lenguaje. Entiendo, no obstante, que las mejores recaudaciones de Europa, las consiguió en Barcelona.
 
¿Por qué cree que sucedió?
Porqué su espectáculo es la Revista, traída al siglo XXI. Música en vivo, mucho ballet, mucha coreografía, gran importancia del maquillaje y el vestuario y algunas atracciones visuales. Eso es revista. Y el público español es de gusto “revisteril”.
 
¿Ya lo hemos visto todo en el circo?
Acuérdese del leitmotiv de nuestro oficio. Creemos que el más difícil todavía siempre existe. Y hoy, la combinación de disciplinas artísticas atrae a personas de mucho talento que provienen del mundo de la danza o de la ópera tales como figurinistas, escenógrafos, coreógrafos… Esta fusión sigue existiendo especialmente en China y en Rusia, que siguen siendo las dos grandes canteras de talento mundial. Y, de hecho, en Figueres cada año se muestran cosas así.
 
Pues ya para acabar le pediría que nos hiciera un anuncio de lo que debemos saber de la próxima cita de Figueres. 
La programación de Figueres es muy exigente. Nuestro espectador es muy fiel: en un 65% repite y eso quiere decir que le hemos habituado a la excelencia circense. Es una selección muy compleja porqué son 24 números cada año, que no han pisado ni una sola vez un Circo europeo hasta la fecha. Son artistas “vírgenes” de público en Europa occidental. Y ello nos obliga a viajar muchísimo porqué nos gusta encontrar la excelencia en el circo a nivel técnico pero que también aporten algo nuevo a lo que se haya hecho hasta ahora. 
 
Caramba.
En la próxima edición tendremos hasta 90 artistas de 10 países. Será la primera vez que hablaremos públicamente del Museo del Circo. Y siempre contamos con una gran cantidad de actividades vinculadas: exposiciones, debates, sesiones… Toda la ciudad se tiñe de circo. Los escaparates de las tiendas, la gente en los balcones… Todo el mundo se asombra de cómo una ciudad puede vivir el circo con tanta intensidad.
 
¿Sabe usted si a Dalí le gustaba el circo? 
Dalí fue un gran aficionado desde su niñez. Desde el balcón de su segunda casa, veía las carpas instaladas en la feria. Y, de hecho, fue su primera apertura al mundo. En aquellos tiempos el circo era una delegación internacional para los pueblos.