Directores de Artero

Edu y Álex Artero

Peluquería canina

“Para triunfar, tienes que ofrecer algo especial”

Los hermanos Artero aseguran que la empresa familiar trata de que las grandes decisiones se tomen conjuntamente y cada uno aportando su punto de vista que al final, lo acaba enriqueciendo.

Martes, 02 de Febrero de 2010
Son sin duda un ejemplo de empresa familiar que sin renunciar a la tradición, ha sabido acomodarse a los nuevos tiempos. La firma Artero fue fundada en Manresa en 1909 por Don Pascual Artero y empezó vendiendo productos para el esquilado de los caballos. Después de varios relieves generacionales, y algunos cambios, hoy ofrece soluciones para la peluquería, peluquería canina y cuchillería. Dirigida actualmente por Álex y Edu Artero, bisnietos del fundador, la empresa acaba de celebrar su centenario y tiene hoy mismo delegaciones en Barcelona, Vilassar, Madrid, Valencia, y Sevilla, esta última abierta hace sólo un par de meses.
“La coyuntura económica, aunque haya crisis, también ofrece sus oportunidades de negocio. Ahora puedes encontrar buenos locales con mayor facilidad, gente más preparada, mejores precios…. Toda época tiene sus ventajas”

“Nuestro objetivo es ir por delante, porque hacer lo que hace todo el mundo no es la mejor clave para triunfar. Hay que buscar otros caminos, marcando metas, y crear tendencias y moda continuamente”

“La coyuntura económica, aunque haya crisis, también ofrece sus oportunidades de negocio. Ahora puedes encontrar buenos locales con mayor facilidad, gente más preparada, mejores precios… Toda época tiene sus ventajas” 

“Siempre muy claro que nuestro target está más orientado a los profesionales que no al consumidor final, pero también somos conscientes de que hay un tipo de público, no profesional que busca producto de calidad”
Sois la cuarta generación de una empresa familiar. ¿Fuisteis conscientes de la herencia que recibíais cuando asumisteis la dirección?
En su momento fue algo muy natural, y nuestros padres no nos forzaron nunca a entrar en el negocio. Nos gustaba estar en la tienda porque ya de pequeños vivimos su día a día y por tanto, estábamos muy enterados de los problemas que podía haber en una empresa como la nuestra. Sin embargo un punto de inflexión importante fue cuando nuestro padre hizo un modesto anuncio, en blanco y negro, en el que aparecía un perro con una máquina en la boca. Y hubo muchísima respuesta, así que fue cuando despegó la principal rama del negocio.

¿Y cuando fue eso?
Pues debía ser a finales de los 70, principios de los 80. Aquel anuncio fue el detonante de algo que por aquel entonces, sólo intuimos, pero a partir de aquí, la evolución ha sido muy rápida. Nos dimos cuenta de que había un mercado que empezaba a crecer en este país, y que en Europa ya estaba bastante desarrollado. Empezamos a importar productos y aprendimos de nuestros proveedores y clientes.

Sencillamente, os adaptasteis a unas nuevas circunstancias. 
También supongo que esto se ha dado de forma natural. Inicialmente nuestros bisabuelos empezaron con el tema de los esquilados de grandes animales. Cuando se vinieron a Barcelona, se siguió con el negocio, pero se empezó con la peluquería y la venta de cubertería inoxidable, ya que fuimos de los primeros que la pusimos al mercado. Después, en los ochenta, la peluquería canina entró con fuerza hasta ahora, en que el 70% del negocio es este sector. Un 20% más es la peluquería convencional y el 10% restante, la cuchillería de cocina.

Empezasteis esquilando grandes animales y ahora proporcionáis instrumentos para peinar perros. Tampoco hay mucho cambio.
Nos dimos cuenta de que teníamos que trabajar por nuestra cuenta. No tenía sentido importar algo de Estados Unidos si debíamos importar después a otros países. Por ello, hemos desarrollado y diseñado aquí con veterinarios, peluqueros y criadores un montón de productos para exportarlos a 24 países. ¿Lo que más sale? Pues el tema de la cosmética: champús, acondicionadores, perfumes… pero también vestuario para los peluqueros, y todo lo relacionado con los equipos de competición de peluquería canina.
Es todo un mundo, con muchas posibilidades.

Vaya, entonces sois como el Nike en el sector de la peluquería canina.
Lo intentamos, teniendo muy presente que nuestro objetivo es ir por delante, porque hacer lo que hace todo el mundo no es la mejor clave para triunfar. Hay que buscar otros caminos, marcando metas, y crear tendencias y moda continuamente. En su momento, por ejemplo, nos dimos cuenta de que empezaban copiar nuestros modelos en China, así que nuestra estrategia ha sido cambiar continuamente de modelos.

¿China? O sea que la idea de que allí los perros son comestibles no es cierta. 
Bien, en realidad se trata de una sociedad muy polarizada: hay una parte que sí, que todavía se come a los perros, pero hay otra, más moderna y cosmopolita que tiene poder económico y quiere demostrarlo. Y un modo de hacerlo es teniendo un perro bien cuidado. China es un objetivo que tenemos a corto plazo pero el tema internacional tienes que cuidarlo mucho. No podemos vender algo etiquetado en chino al mercado ruso, por ejemplo.

¿Y nosotros? ¿Estamos al nivel del resto de Europa?
En general, el cuidado que tenemos aquí con los perros no está aún al nivel de muchos países europeos. Lo que no quiere decir que los profesionales no estén a la misma altura técnica que sus homólogos. Es más, nosotros estamos muy al día y compartimos muchos conocimientos entre colegas.

Y a pesar de toda esta sofisticación que nos contáis, no habéis olvidado los orígenes.
Siempre lo hemos tenido presente. Pero no sé, en tijeras, por ejemplo, hay cosas muy bonitas: acero de Damasco, recubrimientos de titanio, cojinetes de bolas, filos como los de las navajas… algunas pueden valer 600, 1.000, 2.000 €uros… hay una gama amplísima. Y creo que el secreto está en buscar herramientas muy específicas de modo que la gente nos tenga como referentes.

Y en este sector ¿ha habido crisis?
En todas partes se ha notado, especialmente en las cosas de gran precio, como secadores de perro, mobiliario o instalaciones para peluquería. Pero lo hemos intentado compensar con material más pequeño y exportaciones. Y es que la coyuntura económica también ofrece sus oportunidades de negocio. Ahora, por ejemplo, puedes encontrar buenos locales con mayor facilidad, pero también gente más preparada, con mejores precios. Puedes estar presente en revistas de gran consumo de forma mucho más asequible que hace un tiempo… toda época tiene sus ventajas, incluso en tiempos de crisis.

Aquello que se dice de que los problemas son oportunidades vestidas con ropas de trabajo.
Sí, y lo cierto es que más o menos, siempre hemos crecido. Este año creemos que lo haremos menos, pero  cerraremos con crecimiento. El pasado año crecimos alrededor de un 15%, pero en los anteriores, la cifra era del 20% o 25%. Y aunque se crezca, a nivel organizativo resulta duro.

Vuestro negocio tiene tres vertientes muy distintas. ¿Cómo os organizáis?
Sí, nuestra empresa tiene tres brazos pero de distinta importancia y como el mayor de ellos nos absorbía y los demás quedaban un poco abandonados, pues decidimos separarlos para que cada uno tuviera su trabajo específico. Álex se ocupa de la peluquería, Edu en la canina y los padres en la cocina. Colaboramos mutuamente y lo compartimos todo, claro, pero cada uno tiene entidad propia.

A pesar de vuestro éxito, no sois muy conocidos por el gran público.
Bien, hemos tenido siempre muy claro que nuestro target está más orientado a los profesionales que no al consumidor final, por esto nos cuesta abrirnos a la peluquería de personas, donde se requiere otro tipo de medios. Pero también somos conscientes de que hay un tipo de público, consumidor final, no profesional que busca producto de calidad. Sabe que el precio es más elevado pero que la calidad también es mayor.

Ya lleváis mucho tiempo en el negocio, y convivís con vuestros padres ¿Qué tal la relación? 
Bien, no ha sido un camino de rosas, ni mucho menos. Pero tenemos muy claro que si de algo no seremos capaces es hacer lo que ellos han hecho con nosotros. Es decir, dejarnos equivocar. Ahora lo vemos, con los años, que nos han permitido hacer cosas que eran erróneas completamente, pero nos dejaban hacer para que pudiéramos aprender. También es cierto que las grandes decisiones las hemos tomado juntos, y cada uno aporta su punto de vista que al final, lo acaba enriqueciendo. Bueno, es una empresa familiar. De esto se trata, ¿no? 

Y hace poco celebrasteis vuestro centenario. 

Fue hace unos pocos días, en el anexo del Palau Sant Jordi. Quisimos rodearnos de toda la gente que queremos y apreciamos: no sólo la que trabaja en la empresa sino también clientes, proveedores y colaboradores. Fuimos unos 600 en total y fue un acto precioso.