Secretario General de PIMEC

Antoni Cañete

I Parte

Dirigente poliédrico

“Cuento que aprobé en TV3 como “domador de focas” y la gente me mira sorprendida” 


Antoni Cañete repasa los últimos 30 años de historia de la emprendeduría catalana

Miércoles, 12 de Octubre de 2016
Recientemente, FeedbackToday.Net recibe a Antoni Cañete, secretario general de PIMEC, en su despacho para poder visitarle y formularle un cuestionario en la sede de la organización que agrupa a las pequeñas y medianas empresas catalanas. Con él nos sentimos muy cómodos y, sin darnos cuenta, duplicamos el tiempo que habitualmente pasamos con nuestros entrevistados. Es por ello que, sin que sirva de precedente, ofreceremos esta interesante entrevista en dos partes que se publicarán en este medio en semanas consecutivas. Créanlo: no tiene desperdicio.

I Parte de la entrevista hasta el 12'20"

"Cuando tenía 14 años llegó a casa un familiar que buscaba trabajo. Traté de ayudarlo y la cosa terminó con un trabajo para mí, curiosamente"
 
"Estudié el bachillerato, la FP y trabajaba a la vez. Mi vida académica, formativa y profesional ha estado muy compensada"
 
"En la vida uno se forma de dos maneras, con la “hetero-formación”, que es la formación académica y de estudio, y con la “eco-formación”, que es la que te proporciona la experiencia"
 
"Me pusieron de jefe de estación de primera, haciendo el servicio militar, con 18 años… ¡Jefe de estación!"
 
"Ser profesor de FP era algo que me apasionaba. Podía transmitir los conocimientos adquiridos durante mi formación a otras personas"
 
"Posibilitamos a más de 30.000 alumnos catalanes realizar prácticas profesionales. Trajimos a Cataluña los proyectos Leonardo y Sócrates, hicimos cursos transnacionales y sacamos a 6.000 jóvenes a hacer prácticas por toda Europa"
Señor Cañete, muchas gracias por recibirnos y déjenos comenzar con una pregunta habitual: cuéntenos su trayectoria profesional desde el tierno inicio.
La verdad es que, a mí, la trayectoria académica y la profesional se me cruzaron de muy joven. Puedo hablar, por tanto, de una trayectoria académica a caballo con la profesional. Le cuento que soy de la generación de la EGB y que, por el hecho de haber nacido en diciembre, siempre fui el menor de la clase.  Así las cosas, con 14 añitos nos llegó a casa un familiar que buscaba trabajo. Traté de ayudarle y la cosa terminó con un trabajo para mí, curiosamente.
 
Precoz.
Era un trabajo de lo que entonces se llamaba “botones”, es decir, aprendiz. Compaginé mis estudios de BUP con ese trabajo, de manera que yo terminaba de trabajar a las dos de la tarde y me iba a estudiar al Instituto Torras i Bages a las seis. Todos los días. Y en el camino del instituto me encontraba siempre con un centro de formación profesional, el Pedraforca. Así que también me apunté a estudiar. O sea, que desde los 14 años estudié el bachillerato, la FP y trabajaba. Mi vida académica, formativa y profesional ha estado muy compensada. 
 
Impresionante. Lo de botones nos ha llegado al alma. Hacía tiempo que no escuchábamos la fórmula. Ya no hay botones… 
El botones era el que en aquel momento era el aprendiz. Yo era la persona que se encargaba de llevar los giros al banco, de realizar las taras más administrativas de apoyo y era precisamente un aprendiz. No trabajaba en un banco ni en un hotel, sino en una casa de confección que hacía ropa de manufactura y que, en aquel momento, me tenían de chico para todo. Supongo que a ellos les daba algo de categoría. Pero, ya hablando un poco de mi formación académica y de mi formación profesional, yo digo que en la vida uno se forma de dos maneras, con la “hetero-formación”, que es la formación académica y de estudio, y con la “eco-formación”, que es la que te proporciona la experiencia.  
 
Está bastante claro.
Una de las cosas que me hacen sentir afortunado es el hecho de haber tenido una hetero-formación y haberla podido compaginar desde muy joven con la experiencia de la práctica, con una eco-formación adecuada. Así que seguí en el BUP…
 
¿Y entonces?
Como le he dicho soy nacido en diciembre, así que siendo muy jovencito me tocaba irme al servicio militar. Yo tenía muy claro lo que quería estudiar y veía que hacer la “mili” me iba a hacer variar esa trayectoria académica y profesional que llevaba hasta entonces. Me hablaron de la posibilidad de hacer el servicio militar en Barcelona y me presenté a un examen para hacerlo militar en el Metro de la ciudad. Me encontré con que todos los jóvenes de la quinta estaban haciendo la misma prueba. Figúrese: hacer la mili en el Metro, ganar bastante dinero para lo que eran aquellos tiempos y evitar tener que salir de tu ámbito.
 
¿Y pasó el examen?
Supongo que se juntaron los astros. Las pruebas fueron tensas y difíciles, pero saqué una buena puntuación. Me pusieron de jefe de estación de primera, haciendo el servicio militar, con 18 años… ¡Jefe de estación! 
 
Un verdadero máster en eco-formación.
Sin duda. Dirigir la línea de Metro de Barcelona, con personas que llevan trenes y con taquilleros, por encima de jefes de estación de segunda, quizá es una experiencia demasiado prematura. Pero lo que es seguro es que te da una formación importante.

Oiga, y en ese torbellino de situaciones, ¿tenía usted la sensación de dirigir su destino profesional o simplemente seguía los caminos que se le abrían por delante?  
Una buena pregunta. Esa es una de las cosas que han marcado muchas de las acciones de mi vida. Yo me encontraba tomando decisiones que me venían dadas. Por ejemplo, en los estudios: estudie FP en una especialidad determinada (al principio mecánica y luego especialización en electricidad). Era lo que se enseñaba en el instituto del barrio, no creo que yo tuviera vocación para ser electricista. También trabajé en una empresa no porque me gustara el trabajo, sino porque me ofrecía simplemente la oportunidad de trabajar. Yo creo que más que dirigir mi propia vida, iba reaccionando a las circunstancias que se me iban presentando. 
 
¿Qué pasó después de la “mili”?
Eso fue en 1982. Tomé una decisión seria. Quería estudiar algo que tuviera que ver o con lo que yo estudiaba o bien con mis inquietudes. Era un año de mucha crisis. Costaba encontrar trabajo y tuve que pasar tres pruebas para entrar en tres ámbitos diferentes: como técnico de iluminación en TV3 (Televisió de Catalunya), como “Mosso d’Esquadra”, porque el cuerpo de policía autonómica se estaba creando, y en la fábrica de ingeniería en la que trabajaba mi padre.
 
Tres jugadas…  ¿Y cómo evolucionó cada una?
Las tres me salieron bien y no fui a ninguna de las tres… A veces, cuando me preguntan, hago una broma. Digo que aprobé en TV3 como “domador de focas” y la gente me mira con sorpresa.
 
Es que sorprende que lo diga así.
Lo digo así porque en TV3 te daban un foco (de iluminación) y debías enfocar donde te decían. Así que era domador de “focos”… Lo cierto es que finalmente tuve la oportunidad de lograr algo que siempre había querido y que marcó mi vida profesional y personal para siempre: poder ser profesor.
 
Entonces faltaban ingenieros y profesores y en aquel curso académico no se podían cubrir las plazas de tecnólogo con formación profesional. Se abrió la posibilidad de integrar a profesores para la FP-2, de segundo grado, y nos permitieron a los que estudiábamos ingeniería cubrir vacantes. Me cogieron y di mis primeras clases en el Instituto Miquel Martí i Pol de Barcelona. Ya ve: gané las tres oposiciones y decidí ser profesor de FP.
 
¿Por qué dice que ser profesor era su ilusión?
Era algo que me apasionaba. Podía transmitir los conocimientos adquiridos durante mi formación a otras personas. Comencé como interino, pero ese mismo año me presenté a las oposiciones. Pasé y me convertí en profesor de FP en Cornellà. Pero justo al año siguiente, uno de los centros que estaba experimentando la reforma educativa en Cataluña me reclamó y me integré a un nuevo equipo pedagógico para llevar la relación del mundo profesional y empresarial con el centro, es decir, las prácticas.
 
Y cambió otra vez de destino.
Desarrollé un proyecto europeo donde formábamos a jóvenes en la empresa y en el extranjero y todavía siendo joven (26 años) me ofrecieron la posibilidad de ser el responsable de educación de todo lo que tenía que ver con los programas de escuela-empresa en Cataluña. Eran tiempos de los consellers Laporte y Pujals. Me hice funcionario de carrera y estuvimos dando posibilidad de realizar prácticas en empresas a más de 30.000 alumnos catalanes. Trajimos a Catalunya los proyectos Leonardo y Sócrates, hicimos cursos transnacionales y sacamos a 6.000 jóvenes a hacer prácticas por toda Europa.
 
Dio el paso a la gran política, en definitiva.
Bueno, colaboré en 6 de las 7 universidades de Cataluña, transmitiendo una nueva filosofía de la educación que no estaba en el sistema anterior y aquello me dio la posibilidad de estar en el ámbito público. Luchamos por que la formación profesional fuera importante, pero nos dimos cuenta de que entonces era relativa e informé a mi superior que no renovaría mi comisión de servicio y que volvería al centro educativo. Pero más adelante volví al ruedo de lo público.
 
¿Cómo fue?
Al cabo de los años me fui al mundo de la empresa privada con un proyecto apasionante. Siete empresarios me propusieron que fuera el director gerente de su grupo de empresas con el objetivo de internacionalizarlas. Lancé una alianza empresarial en 1998 y abrimos delegaciones en Singapur y montamos una planta para exportar nuestros productos al Sur Este asiático y a los países árabes. Logramos que esas empresas familiares tuvieran presencia global y una posición muy competitiva…
 
La entrevista continuará en el próximo número de Feedback Today


II PARTE DE LA ENTREVISTA