Artista y 'Art Consultor'

Daniel Berdala

Mejorar a profesionales

“El arte hace que la gente de empresa piense mejor”



El artista Daniel Berdala desarrolla talleres de creatividad para que los equipos directivos mejoren su desempeño

Miércoles, 29 de Junio de 2016
Quien diga que el arte no tiene nada en común con el mundo de la empresa es porque no ha conocido o dialogado con nuestro invitado de hoy. Daniel Berdala es un artista consolidado que más allá de su obra ha sabido entender la necesidad de tender puentes entre mundos diversos y buscar las sinergias. Desde hace más de quince años viene desarrollando una actividad incesante como “Art Consultant”, ayudando a organizaciones y equipos profesionales de alto nivel a sincronizarse y a mejorar su desempeño en la búsqueda de objetivos comunes.

"Quienes acuden a mis talleres salen con un pensamiento más fluido, activo, libre y flexible"
 
"Sus pinturas son como un mapa virtual de lo que les esté ocurriendo en ese momento en la empresa"
 
"Les pido que utilicen sus manos y sus recursos para sacar lo mejor de ellos mismos. Las personas no sabemos que somos capaces de ser creativos"
 
"Es increíble observar la capacidad de todos y cada uno para crear sus propios mundos. Nadie copia, todos se abstraen y todos sacan versiones autóctonas de cada uno"
 
"Las personas adultas actuamos como niños. Si nos dan más tiempo para hacer la misma cosa, nos cansamos de ello"
 
"Existen muchos paralelismos entre el mundo de la empresa y mi carrera como artista, a pesar de la diferencia de mundos"
 
"Los colores son lenguajes para desarrollar nuevas ideas y, utilizándolos, la gente se da cuenta de que está explicando su mundo sin quererlo"
Como esta publicación trata sobre temas comunicativos y empresariales, déjeme preguntarle primero por su faceta en el “Art Consulting”. Usted ayuda a equipos profesionales a través de las artes plásticas. ¿Les enseña a pintar, tal vez?
En primer lugar le diré que no doy clases de pintura, porque no tendría sentido. Yo empleo el arte para mejorar los grupos profesionales de la empresa. El arte me permite ayudar a que la gente del mundo de la empresa piense mejor. Cuando comienzo mis talleres siempre digo: “hace más de veinte años que pienso”. En mis workshops trabajo la gestión de las emociones de los participantes. Quienes acuden, salen del taller con un tipo de pensamiento fluido y diferente, más activo, más libre y más flexible.
 
Sugerente. Pero, exactamente, ¿cuál es el proceso?
A mí me contrata un departamento de recursos humanos o la dirección de la empresa y me dicen: “Daniel, necesitamos ayuda con un equipo profesional porque se encuentran ante un reto importante. (Por ejemplo) Van a sacar adelante un nuevo producto y necesitan una apertura de mente, una flexibilidad y una seguridad que ahora no tienen”. Entonces es cuando acudo y les hago trabajar.

¿Y en qué trabajan?
Reúno a los participantes en un ambiente relajado, incluso con música, para que se sientan cómodos. A veces, he hecho algunos talleres en mi propio estudio. Les entrego una cartulina y les pido que se presenten a ellos mismos de manera abstracta, dibujando y utilizando colores variados. Les pido que utilicen sus propias manos y sus recursos y que saquen lo mejor de ellos mismos. La mayoría de las personas no sabemos que somos capaces de ser creativos.

Es cierto.
Más tarde, y según lo que me haya pedido la dirección de la empresa, les hago trabajar sobre un lienzo, empleando material profesional (pinceles, pintura…). Al finalizar el trabajo les pido que lo expliquen. Entonces es cuando conseguimos la comunión entre todos los participantes, explicando cada uno desde su punto de vista cómo ve el mismo objeto.
 
Sus actividades van dirigidas a equipos. ¿No hay peligro de que entre sus miembros se copien, o se mimeticen?
Procuro pintar muy poco en los talleres. Quiero que ellos sean quienes controlen su trabajo. Pero es increíble observar la capacidad de todos y cada uno para crear sus propios mundos. Nadie copia, todos se abstraen y todos sacan versiones autóctonas de cada uno. Y eso que he llegado a organizar grupos verdaderamente grandes. Una vez, en Valencia, reuní a 160 personas en dos series de ochenta. Fue una pasada. 

Y en grupos tan grandes habrá de todo, como en botica.
Siempre te encuentras con el que es gruñón, el que es simpático, el que sabe pintar, el que nunca lo ha hecho y hasta el que va en bicicleta. Les tengo catalogados a todos y me resulta muy fácil reconocerles… La gente somos así de variopinta. Mi interés es sacar de cada uno de ellos lo mejor de sí mismos, y hacerlo en una mañana o una tarde.

En tiempo récord, vamos.
Las personas adultas actuamos como niños. Si nos dan más tiempo para hacer la misma cosa, nos cansamos. Por ejemplo: yo soy “culé” y disfruto viendo jugar al Barça. Pero si los partidos de futbol duraran tres horas, terminaría por salir a hacer la compra y volvería de tanto en cuanto a ver cómo va el resultado. Creo que las actividades de creatividad deben tener un tiempo justo y adecuado.

Y supongo que de sus talleres usted sacará unas conclusiones que deberá informar a quien le contrató.
Efectivamente, hago un pequeño retrato de cada participante. Además voy haciendo fotografías de todo el proceso y de todos los participantes. Así, con una foto del cuadro y de la persona que lo ha hecho, soy capaz de explicar la actuación de cada persona. Una vez, en un taller, me previnieron acerca de una persona en concreto: “es conflictiva”, me dijeron. Pues bien, mientras que todos los demás dibujaban cosas para explicar cómo mejorar la organización, esa persona en cuestión dibujó una espiral y, en medio, pintó un punto negro. Efectivamente, dibujos como estos permiten decir aquello de “Houston, tenemos un problema” con esta persona.
 
Las anécdotas son siempre muy ilustrativas.
Otro caso interesante fue el de una persona que no pudo contener las lágrimas mientras explicaba la dureza de un proceso de trabajo que había pintado en su cuadro. Creo que le fue bien, porque pudo aflorar unas emociones que a veces enterramos bajo capas y más capas de corazas.

En el fondo, es un trabajo tan revelador de la personalidad como el de los perfiles grafológicos.
Así es. Se puede reconocer a las personas de forma rápida porque se relajan y sacan lo mejor de sí mismas. Y expresan la relación entre ellos, la empresa, la dirección… Sus pinturas son como un mapa virtual de lo que les esté ocurriendo en ese momento en la empresa. Pero además del trabajo individual, también importa el trabajo colectivo.
 
Cuénteme por qué.
Les propongo que trabajen colectivamente la visión de su futuro a dos años vista. Primero les pido que piensen y que escriban ideas, y que lo hagan en grupos pequeños de personas. Lo hacen, encuentran unos “highlights” o ideas principales y luego todo el grupo lo explica. Finalmente les pido que se pongan a pintar un formato grande, de 160 x 130 centímetros, por ejemplo. De ahí salen trabajos realmente increíbles.

Así pues, un simple pincel puede ser una estupenda manera de fomentar la innovación y la creatividad.
Incluso mejor que un ratón de ordenador. Soy pintor y artista. Mi trabajo tiene mucha emoción. Lo he visto incluso en ESADE, donde he impartido talleres en los que la gente ha terminado metiendo las manos en la pintura para expresarse mejor. La estética, lo plástico, lo cromático… no se consigue con un ordenador. No se le puede pedir a un niño que vaya a un parque y que no juegue con la tierra porque se ensucia. Ni se puede comparar lo que es ver un partido de futbol en un estadio con verlo por la tele. Es esta emoción pura la que quiero que las personas experimenten con los pinceles. Creo que es hacia donde tenemos que ir.
 
Usted es un emprendedor de sí mismo.
Soy libre y autónomo. La libertad me mantiene vivo y creo en que existen muchos paralelismos entre el mundo de la empresa y mi carrera como artista, a pesar de la diferencia de mundos. Creo que debemos empatizar los unos con los otros para hacer un mejor trabajo conjunto.
 
Si uno emplea un color predominante, en vez de otro, ¿eso tiene algún significado?
Claro. Una persona que utiliza colores oscuros quiere esconder algo. Está hablando de profundidades. En cambio quien trabaja más los amarillos y los naranjas suele ser más vital. Imparto formaciones a partir de estudios de colores. Sabemos que todo el mundo tiene un color favorito para cada cosa. Lo bueno es que los colores son lenguajes para desarrollar nuevas ideas y, utilizándolos, la gente se da cuenta de que está explicando su mundo sin quererlo.
 
Quizás usted termina creando una nueva disciplina de “cromatismo empresarial”, para que las organizaciones se desempeñen mejor.
Si empleas el color y la luz de una manera adecuada, ya sea en la empresa, en el despacho o en tu propia casa, disfrutarás de un control más amplio del espacio. Si pones una pared oscura al final, darás profundidad. Si las pones a los lados, todo parecerá más ancho. 
Hace muchos años que trabajo en esto y ya tengo muy asumido el uso de los colores, pero la gente no sabe que esto funciona de verdad, si aplicas el sentido común. Yo, por ejemplo, no soy nada extravagante en eso.
 
Finalmente, además del “Art Consulting”, usted también tiene su producción propia y participa en exposiciones.
Me gusta mucho la consultoría, tratar con la gente y que se emocionen. Pero también me encanta trabajar en la intimidad de mi estudio, sacando nuevas ideas. Cuando hace tiempo que no puedo ir, me pasan cosas mágicas en el taller. Trabajo en varios cuadros a la vez, porque la técnica del óleo es lenta y requiere de capas y más capas. Así que a veces sucede que puedo solucionar cuadros gracias a haberlos dejado aparcados.
 
Ahora que me lo ha explicado, hasta yo me veo con ánimos de pintar.
¡Claro! Todo el mundo puede hacerlo. Todo el mundo tiene sentimientos. Los sentimientos van al brazo. Del brazo a la mano y de la mano al pincel. Así que escoja el color y saque el sentimiento.