Profesor del Departamento de Dirección Financiera de ESADE

Santiago Simón

Fusiones y adquisiciones empresariales

“Lo que tú ganas es porque alguien lo está perdiendo”

Martes, 16 de Febrero de 2010
La predisposición al cambio de rumbo, de estrategia, tan frecuente en el mundo empresarial, debe estar a todos los niveles, hasta el punto que las empresas deben dejar de pertenecer a un país o a una cultura, para formar parte de un todo mucho más general, que puede ser Europa. Así nos lo explica Santiago Simón, experto en fusiones y adquisiciones empresariales, que analiza la figura de este profesional (con frecuencia, el malo de la película), y nos hace una radiografía de lo que nos deparará la economía en este campo.
“En el mundo de las fusiones, o eres una buena persona o eres un buen profesional. Porque si te pagan como profesional es para ser eficiente y maximizar los beneficios. Si te duele el estómago, dedícate a otra cosa”

“En las fusiones empresariales, hay sinergias en las operaciones en las que puedes conseguir generar valor. Pero, normalmente las cosas son así: lo que tú ganas es porque alguien lo está perdiendo”

“En el mundo de las fusiones, o eres una buena persona o eres un buen profesional. Porque si te pagan como profesional es para ser eficiente y maximizar los beneficios. Si te duele el estómago, dedícate a otra cosa”
Viendo su currículum no sé si se considera más un académico que hace consultoría o un consultor que imparte clases.
Digamos que continúo aconsejando a algunos amigos que hice en Portugal, y estoy en empresas de construcción y en el sector del automóvil como consejero. También hago consultoría a través de ESADE. Y doy clases, claro: he dirigido algunos programas, como un master en finanzas durante catorce años. Yo creo que en definitiva me puedo considerar un perfil mixto entre un practitioner y académico.

Cuando hablamos de fusiones y adquisiciones, la gente piensa en el estereotipo de Richard Gere en “Pretty Woman”, es decir de alguien sin escrúpulos.
Mire, le contestaré con una cita de Mafalda: “nadie amasa una fortuna sin hacer harina a los demás”. Todo lo que tú ganas alguien lo tiene que perder. En realidad, no tiene que ser siempre así, porque hay sinergias en las operaciones en las que puedes conseguir generar valor. Pero, normalmente las cosas son así: lo que tú ganas es porque alguien lo está perdiendo.

No tiene que haber sentimientos en esta clase de operaciones.
Mire, una de las razones por las que me pasé al mundo académico después de estar en el profesional fue porque me tocó despedir a 600 personas. Se dice pronto, esto. Entonces, el EBITDA, ya sabe, el Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization, el estado de resultados, pérdidas y ganancias de una empresa, aumentaba.

Tiene que ser duro.
Sí, cuando las personas tienen nombre y cara, y has estado en su casa, y has compartido cosas, te das cuenta de que en este mundo, o eres una buena persona o eres un buen profesional. Porque si te pagan como profesional es para ser eficiente y maximizar los beneficios. Si te duele el estómago, dedícate a otra cosa.

Ahora que estamos hablando de fusiones, la que nos viene ahora a la cabeza es la de las entidades bancarias. La impresión que hay es que parece que la solución pase por unir tres piezas que no funcionan para ver si entre las tres…
El planteamiento es algo simple pero nos puede funcionar. Mire, una oficina bancaria tiene que ser rentable, llegar digamos a su punto muerto entre 9 y 12 meses desde su inauguración. Esto se explica porque una oficina tiene lo que es el margen de intermediación –que es lo que cobra por sus operaciones de activo menos lo que paga por sus operaciones de pasivo-, que suele estar sobre el 2%. De esto, hay que restarle sus costes fijos propios –es decir, el personal que trabaja en esa oficina, el alquiler, los suministros-, y de ahí queda un margen que es el que aporta a la casa principal, al backoffice.

Hasta aquí, correcto.
Bien. Si tú tienes tres cajas seguro que aunque en líneas generales no funcionan, seguro que algunas de sus oficinas que sí lo harán, unas oficinas que están financiando tres backoffices para generar los fondos de inversión, los planes de pensiones, o lo que sea. Así que si quieres ser rentable, debes ser capaz de quedarte con una red de sucursales que coja lo mejor de las tres, y de este modo, tienes un backoffice y eliminas dos.

Se trata de sacar lo mejor de cada entidad.
Exacto. Porque con esto querrá decir que tienes muchas oficinas redundantes que podrás vender. Y también por supuesto, podrás eliminar mucho personal porque no habrá dos sucursales en la misma entidad en una misma localidad, ¿no?

Sumando tres empresas que no funcionan obtienes un buen resultado.
Si, es como si tuvieras tres coches averiados. Los desmontas y con todas las piezas eres capaz de montar otro que funciona perfectamente.

Sin embargo, he escuchado algunas teorías antitéticas al respecto. 

Bien, hay que ver por qué no funcionan. Si el problema es que tienen unos índices de morosidad en el que el activo está podrido, pues es evidente que el problema no se puede arreglar.

Claro, si falla la base…
El problema es que para existir como entidad bancaria, el Banco de España te pide unos fondos mínimos de 50.000 millones de euros. Así que si fusionas Caixa Penedès con Caixa Laietana llegarás sólo a los 36.000 millones y por tanto, no alcanza la masa  crítica que pide el Banco de España, aunque sí, están más cerca.

Vaya.
Ya lo ve. Para estar en determinados sectores el tamaño sí importa.

Sin embargo, hay sectores en que las fusiones no parecen tan uniformes. No sé, por ejemplo en la televisión. No acaba de entenderse como dos cadenas tan distintas, formal y materialmente, pueden sumar esfuerzos para fusionarse.
Y no se da sólo en el sector de la televisión. ¿Qué me dice del automóvil? Tienes el caso Wolkswagen, por ejemplo, que tiene Skoda, Audi, SEAT… ¿Y qué pasa aquí? Pues que el motor es el mismo.

Aunque sean distintas “marcas”.
Claro, si tienes una fábrica de coches, tienes que ponerles un motor, ¿no? Así que si tienes un departamento de I+D para generar este motor, pero lo vas a vender sólo a los coches Jaguar, pues vas a vender muy pocas unidades, y todo te va a salir carísimo. Así que lo que quiero decir es que si tienes un I+D que genera un buen motor, pues después lo customizas, para, con mayor o menor potencia, poder montarlo en un coche o en otro. ¿Que son distintas marcas?  Bueno, pues aparentemente. 

El motor es igual pero el coche es distinto.
Claro. ¿Qué cambia? Pues el look: le pones más o menos potencia, pero es el mismo coche. Así, en lugar de tener el I+D de cada marca, con sus correspondientes gastos, tienes sólo uno que después posicionas según el producto. Pero eso sí: necesitas un mínimo de infraestructura para generar toda la tecnología y demás.

¿Y esto se puede aplicar a la economía en general?
¿A qué se refiere?

Pues a que la economía ha crecido de forma desmesurada en estos últimos años y ahora estamos haciendo un repliegue de velas, para reconocer que no cabíamos todos.
No, yo no estoy diciendo eso. Aunque las cosas han cambiado sustancialmente. Mire, en la España de hace casi 25 años, la del 1986, cuando entramos en la Unión Europea, aquí vivíamos casi como una autarquía, en la que la máxima aspiración a según qué niveles era tener un coche alemán o unos zapatos italianos.

Cada país exportaba lo mejor que sabía hacer.

Sí, pero las cosas cambian. Llegamos a un mercado único, en el que tenemos, desde hace ya unos años, una moneda única, el euros. Y aún así, cada país tiene su aerolínea de bandera, su fábrica de coches, y su fábrica de zapatos. Y esto no tiene demasiado sentido, porque debemos pensar en la totalidad. No de un país como el nuestro sino de todo el continente.

Europa.
Si somos 300 millones de habitantes en la Europa comunitaria, ¿no cree que debemos seguir los parámetros de América, que tienen un tercio de las empresas que tenemos nosotros? Allí que un producto sea de Tejas o de Nueva York no importa. Pero eso sí: las pocas empresas que hay son muy grandes y copan todo el mercado

Aquí al revés.

Aquí las empresas son muy pequeñas. Y hay demasiados players para un mercado que se está globalizando. Estamos en la Unión Europea, y esto no es la teoría. Significa que, entre otras cosas, debemos dejar atrás lo del orgullo patrio de hace años. A partir del momento en que SEAT, ya sabe, la Sociedad Española de Automóviles de Turismo que durante años fue la bandera de la economía de nuestro país, ya pertenece totalmente a Wolkswagen, pues significa que debemos cambiar de mentalidad. Y pasa con otras muchas empresas: Iberia se va a los brazos de British Airways; o Endesa, la empresa nacional de electricidad, pues ha sido comprada por Enel, la pública italiana.

Tenemos que romper prejuicios.

Hay que crear empresas europeas, grandes empresas europeas. Y eso quiere decir que tiene que haber menos players.