Propietaria de Fai Natur

Sonia González

Infusiones 100% naturales para la salud

“Nuestro trabajo comercial es ingente, como de hormiguita”


Miércoles, 23 de Marzo de 2016
Fai Natur es una compañía joven que ofrece al mercado una serie de infusiones naturales con miel que resultan benéficas para la salud. A simple vista pueda parecer que se trata de un producto poco novedoso, pero nada más lejos de la realidad. Le han dado la vuelta a un producto tradicional en la cultura asiática y lo han elevado a la categoría de producto gourmet. Ahora, desde el pequeño pueblo de Sant Quirze Safaja, en Barcelona, Sònia Gonzàlez y su marido ofrecen al consumidor la posibilidad de tomar infusiones de gran calidad en cualquier momento y lugar.

"El “Honey Tea” asiático solo lleva un 10% de miel. El resto son azúcares, jarabes de glucosa y de fructosa… Nosotros lo mejoramos"
 
"Nuestra mayor innovación es integrar concentrados herbales de verdad al producto. Le dimos una vuelta de tuerca"
  
"Donde tenemos grandes resultados es en el sector de la herboristería, en el de las tiendas gourmet, y en el de los centros de terapias"
 
"Nuestro producto genera mucha sorpresa: a la gente le hablas de infusiones y lo que les presentas es un tarro. Pero cuando lo prueban, quedan cautivados"
 
"De la mano de un producto dirigido a la herboristería y a los centros de terapias, terminamos entrando en el mundo de la hostelería"
Explíquenos el nombre de su empresa: Fai Natur.
Lo de Natur tiene que ver con nuestro interés por emplear productos 100% naturales y lo de Fai tiene que ver con Sant Miquel del Fai, un espacio natural muy cercano a donde se encuentran nuestras instalaciones.
 
Naturalmente. Y su historia, ¿cuál es?
Pues que en 2012, en plena crisis, decidimos abandonar un trabajo y un sueldo asegurados y creamos una empresa. Todo el mundo nos decía que estábamos locos, pero [se ríe] somos un poco “chulos” y nos lanzamos a la piscina.
 
Con un plan de empresa bien armado, suponemos…
No exactamente. Exagerando un poco, creo que lo hicimos tan mal como supimos. Le diría que somos el ejemplo de lo que nunca debería hacerse. O por lo menos de lo que la teoría dice que no debe hacerse. Pero en el fondo no fue todo tan mal. La prueba es que estamos aquí, vivos y coleando.
 
A ver, nuestro proyecto es el fruto de una ilusión enorme. Encontramos la ayuda de personas que nos echaron una mano en el ámbito de gestión empresarial y financiera, pero el motor principal fue la ilusión. Ellos fueron los que nos hicieron un plan de empresa y a partir de ahí nos pusimos a trabajar.
 
¿Qué pasos siguieron para arrancar su actividad? ¿Por dónde empezaron?
Lo primero en que trabajamos fue en el producto. Vimos que existía una necesidad y un nicho de mercado. Y también vimos que existía un canal adecuado para distribuirlo. Así que creamos la empresa, nos buscamos un local, lo adecuamos para que cumpliera con las medidas sanitarias y fuimos a por ello...
 
De acuerdo. ¿Y cuál es su producto, exactamente?
Producimos infusiones sanas y naturales. Están elaboradas a partir de ingredientes 100% naturales como el agua, la miel (de mil flores o bien de otras especialidades que afectan menos al sabor, porque hay a quien no le gusta la miel) y tisanas diversas. Y, en vez de integrar conservantes o ácido cítrico, añadimos zumo de limón natural. Nuestro producto se conserva perfectamente cerrado durante dieciocho meses. Y una vez abierto aguanta durante dos o tres meses.
 
Ustedes no proceden de una tradición de industria apicultora. De hecho, usted es veterinaria y antes de esto trabajaba en el sector alimentario. ¿Por qué se decidieron trabajar en este producto concreto?
Nosotros (mi marido y yo) supimos de la necesidad de una serie de terapeutas locales que trabajan con la medicina tradicional china. Muy a menudo emplean un producto que muy común en toda Asia y que se denomina “Honey Tea” (o sea, té de miel). Hasta ahora los terapeutas lo debían importar de aquella zona del mundo, teniendo que traer contenedores enteros y ocupándose de una serie de gestiones arancelarias. Hablamos con algunos de ellos y nos preguntaron si no sería posible fabricarlo desde aquí. Pensamos que podíamos analizar el producto y ver qué encontrábamos en él.
 
¿Y qué encontraron?
Pues que el producto asiático llamado “Honey Tea” solo lleva un 10% de miel. El resto son azúcares, jarabes de glucosa y de fructosa… Nosotros teníamos claro que queríamos un producto de mucha más calidad y mucho más saludable. Y estábamos convencidos de que la miel es un vehículo de dulzor suficiente como para hacer innecesario el azúcar y mucho más benéfico. 
 
Por otra parte, el producto se presenta originariamente como una infusión de frutas y raíces. Pero en nuestros análisis no encontramos rastro de ello. Así que le dimos otra vuelta de tuerca y empezamos a integrar concentrados herbales de verdad. Esta es nuestra mayor innovación.
 
De acuerdo. El producto ya está claro. ¿Dónde lo venden? ¿En qué canales lo distribuyen?
Le diré de entrada que las grandes superficies se escapan a nuestro objetivo de actuación. Donde tenemos grandes resultados es en el sector de la herboristería, en el de las tiendas gourmet, y en el de los centros de terapias. Actualmente hay muchos de ellos que tienen el acierto de servirte una infusión mientras esperas a que te atiendan para darte un masaje o una sesión de acupuntura.
 
Pero que sepamos, no abundan las cadenas de centros de este tipo, así que para vender deben tener que desplazarse punto por punto…
El trabajo comercial es ingente, de hormiguita, con visitas personalizadas. Además el producto genera mucha sorpresa: a la gente le hablas de infusiones y lo que les presentas es un tarro. Quien no te conoce, al principio es muy reacio y te pregunta “¿pero esto es una mermelada?”. Y entonces les explicamos todo el proceso y terminan emocionados. Cuando lo prueban, les encanta. Porque el producto te permite prepararte y tomarte una infusión en cualquier momento del día y en cualquier situación sin necesidad de hervir el agua. Solo tienes que dispensar dos cucharadas o vaciar el sobre monodosis en agua.
 
Eso le iba a decir. Veo que presentan el producto en dos formatos complementarios: en sobres o en tarro con líquido.
Exactamente. El tarro contiene una versión del producto que ha sido espesada con harina de algarrobo. Está pensado para usuarios que lo consumen en sus casas. Por otra parte, los sobres monodosis están pensados para que el consumidor se lo pueda tomar en la oficina, o de viaje, o donde quiera, sin tener que añadirle nada más porque ya viene edulcorado con miel.
 
Así, de la mano de un producto dirigido a la herboristería y a los centros de terapias, terminamos entrando en el mundo de la hostelería.
 
Igualmente ha habido un gran esfuerzo de imagen de marca y marketing por su parte…
Es básico. Nuestro producto es el gran desconocido. Pero en cuanto el cliente toma contacto con él enseguida desarrolla el interés. Por eso es tan importante para nosotros que no pase desapercibido y nuestro esfuerzo ha sido el de llamar la atención mediante acciones de marketing.

¡Pues mucha suerte!