Consejero Delegado de Poolbiking

Ferran Bosque

“Hay deportistas de élite mundial utilizando nuestras máquinas”


Miércoles, 27 de Enero de 2016
Si nos dicen que ir en bicicleta es sano, lo creemos. Si nos dicen que el deporte acuático es beneficioso, también. Pero por alguna razón, la humanidad ha tardado siglos en combinar lo uno con lo otro. Quizás porque pensábamos que poner una bici en una piscina era causa de oxidación segura. Pero Ferran Bosque ha demostrado que con tesón e ingenio no sólo es posible, sino que es doblemente beneficioso y, lo que es más importante, que es un camino hacia el éxito internacional. Le compran en todo el mundo y grandes deportistas, además de centros terapéuticos de todo el mundo, ya están haciendo “poolbiking”. Hoy le preguntaremos sobre su historia.

“Antes la empresa grande se comía a la pequeña. Internet le ha dado la vuelta a eso: ahora la empresa rápida se come a la lenta. El tamaño ya no importa, sino la velocidad a la hora de predecir lo que va a querer el cliente”
 
“Internet, Google, etc. es la principal nómina que tenemos en la empresa… El “Señor Google” nos ayuda muchísimo a vender, junto con las redes sociales. Nos hacen llegar a nuestros clientes”
 
“Ya se puede hacer ‘poolbiking’ en algunos de los mejores hoteles y resorts turísticos de todo el mundo: en Martinica, Tahití, Polinesia, la Riviera Maya, Rep. Dominicana…”
 
“Nuestros usuarios pueden ser personas de sesenta o setenta años, o gente en proceso de rehabilitación médica, o equipos de fútbol, o deportistas de élite…”
 
“Mi éxito, considero, es que supe pensar en el modo en que un cliente iba a utilizar una bicicleta acuática”
 
“Me vengo arriba con los retos importantes. Soy testarudo y creo que los emprendedores debemos tener una parte de lógica, otra de seguridad y un punto de temeridad. Hay que ir a por todas”
 
“Nos llena ver cómo el Instituto Guttmann, que es de referencia mundial en rehabilitación, utiliza nuestros equipos para que las personas vuelvan a andar”
He visto algunos reportajes sobre lo que ustedes hacen. Es sorprendente: fabrican bicicletas estáticas y cintas de correr que se pueden sumergir en piscinas…
Será sorprendente, pero hoy día fabricamos más de 1.300 bicicletas al año y ya podemos encontrar Poolbiking en algunos de los mejores hoteles y resorts turísticos de todo el mundo: en Martinica, Tahití, Polinesia, la Riviera Maya, Rep. Dominicana… No ha sido resultado de la casualidad, sino de trabajo duro.
 
Es como hacer una clase de spinning, como en los gimnasios, pero con las bicicletas sumergidas…
Sí. Pero las bicicletas de spinning suelen pesar unos sesenta kilos. Las nuestras solo unos veinte. Son mucho más ligeras. Es el peso adecuado para que el usuario pueda meter la bici y retirarla de la piscina cuando quiera. 
 
Por otra parte, todo el mundo sabe o prescribe que el medio acuático es el mejor para practicar deporte: dentro del agua movemos los músculos de una forma más completa. Nosotros hemos tomado esa premisa y lo que hacemos es fabricar una bicicleta muy simple, muy fiable y que le ofrece al cliente una resistencia variable al ejercicio. Al final, nuestros usuarios pueden ser personas de sesenta o setenta años, o personas que están en procesos de rehabilitación médica, o equipos de fútbol, o deportistas de élite…
 
¿Ah, sí? 
Hay equipos de baloncesto de la NBA y jugadores de fútbol americano de la NFL que están usando nuestras máquinas para ponerse en forma o para recuperarse de sus lesiones. Ya ve que nuestro cliente va desde personas con baja forma física hasta gente con un estado físico impresionante.
 
Y, dígame, ¿estas bicicletas van ancladas al suelo de la piscina?
No, solo se apoyan. La clave de cualquier producto, y máxime de nuestras bicicletas, es su simplicidad. Desde entonces nos ha salido competencia pero nosotros fabricamos un producto simple, fácil de montar, que ocupa poco espacio y que a la vez es económico y operativo.

Acláreme algo: ¿por dónde empezó a pensar en su proyecto: por bicicletas que se pudieran sumergir, o por piscinas que pudieran albergar bicicletas?
Mire, al no provenir de una formación técnica, ni médica, ni biomecánica ni deportiva, me fue más fácil ponerme en el lugar del cliente. Mi éxito, considero, es que supe pensar en el modo en que un cliente iba a utilizar una bicicleta acuática. A partir de ahí me rodeé de los mejores profesionales y ellos supieron materializar la bicicleta que había soñado. La clave, ya le digo, es adivinar lo que va a querer el cliente.

¿Se fue a buscar a un fabricante de bicicletas, entonces?
¡Para nada! Cuando empecé me fui a buscar un taller que trabajara el acero inoxidable. Resultó que nunca había fabricado ninguna bicicleta. Tuvimos que crear el know-how de un producto que hasta la fecha nadie hacía.

Oiga, como emprendedor, es usted una persona muy resuelta y decidida. ¿Su proyecto lo arrancó solo, en compañía o contra la opinión del mundo?
Me vengo arriba con los retos importantes. Soy muy “cabezón”. Y siempre creí que los emprendedores debemos tener una parte de lógica, otra de seguridad y, finalmente, un punto de temeridad. Creo que hay que ir a por todas y que si algunos no lo consiguen es porque les falta aguantar hasta el final.
 
En nuestro caso empezamos en 2007. Los bancos no prestaban dinero. Todo el mundo coincidía en decirnos que esto no iba a salir bien. Y cuanto más me lo decían, más duro trabajaba yo. Y lo hemos logrado.

Igual me equivoco, pero le imagino a usted viajando por todo el mundo vendiendo su idea. De otro modo no entiendo cómo puede haber tenido tanto éxito…
La crisis económica ha cambiado el modelo comercial y de gestión de todas las empresas. Antes la empresa grande se comía a la pequeña. Internet le ha dado la vuelta a eso: ahora la empresa rápida se come a la lenta. El tamaño ya no importa, sino la velocidad a la hora de predecir lo que va a querer el cliente. 
 
Internet, Google, etc. es la principal nómina que tenemos en la empresa… El “Señor Google” nos ayuda muchísimo a vender, junto con las redes sociales. Nos hacen llegar a nuestros clientes. Y gracias a ello podemos hacer una comercialización más sostenible: se viaja poco. Y el producto se muestra fácilmente a través de videos, presentaciones, demostraciones en la página web… Esté donde esté, el cliente puede tener una garantía de que está comprando el producto adecuado.
 
Y ese cliente, ¿quién es? ¿Gimnasios, cadenas de fitness, segundas residencias…?
Tenemos definidas tres líneas de trabajo, a pesar de que ahora vamos a ampliarlos con una cuarta. La primera es la rehabilitación. Es un canal natural y estratégico, aunque de muy poco volumen. Pero nos gusta mucho, porque emocional y moralmente nos sentimos plenos cuando ayudamos a las personas. Si usted visita alguna vez el Instituto Guttmann de Barcelona, que es un centro de referencia mundial en rehabilitación, allí encontrará nuestras máquinas. En algunos casos hemos desarrollado proyectos específicos para ellos. Nosotros, cuando vemos a esos pacientes luchando por volver a andar, tenemos una gran satisfacción.

Lógico. ¿Qué otros canales tienen?
Otro muy natural es el del fitness. Somos una propuesta muy específica para los usuarios. Pero el que realmente tiene volumen para nosotros, casi un 70% de nuestra facturación, es el de resorts, hoteles y turismo vacacional de lujo. Esos usuarios saben que pedalear es fuente de beneficios, pero hacerlo dentro de una piscina, ante el Mar Caribe, con las palmeras y de vacaciones, eso es… 

¡Un lujazo! Ya lo creo...
Digamos que en algunos de nuestros canales, a nuestro producto le damos utilidad. Pero en el sector hotelero y vacacional lo que estamos haciendo es inyectarle valor. Y eso lo reconoce el cliente.
 
Y mencionó que iban a iniciar una cuarta línea…
Cierto. Es el de la pérdida de peso. En 2015 hemos abierto una delegación en Miami, EEUU, y nuestro objetivo para 2016 es el mercado norteamericano. Allí la pérdida de peso es un tema crucial. Muchísimas personas quieren mejorar su forma física y creemos que hacerlo con nuestras máquinas les podrá reportar beneficios. Va a ser una línea estratégica muy importante en el futuro, ya lo verá.

Y todo esto lo hacen ustedes desde Igualada…
Es una población cercana a Barcelona, conocida por el sector textil. Y todos nuestros proveedores son locales y cercanos a nosotros. El que más lejos se encuentra, está a unos 60km de nuestro centro de producción.
 
¿Cuántas personas trabajan en Poolbike?
Nosotros contamos con un equipo propio de diez personas, que se ocupa del diseño, el montaje, la comercialización y el control de calidad. Pero la fabricación se hace en empresas muy grandes y automatizadas, a las cuales damos la consideración de socios tecnológicos. 

En Asia fabrican muchas cosas. ¿Han pensado alguna vez en fabricar allí?
No. En su momento pensamos en traer el producto de China, pero nos dimos cuenta de que nuestro valor es el de crear un producto duradero, para toda la vida, hecho con un acero de alta calidad y unos acabados perfectos. Si queríamos dar esta garantía vimos que no podíamos hacerlo en Oriente. 
 
Para nosotros, lo más importante es que la marca Poolbike está registrada aquí y que bajo el paraguas “Barcelona” se puede llegar a todo el mundo. Es un nombre reconocido a nivel mundial por el deporte, el agua, la salud, la innovación, la seriedad, la industria, el trabajo… Son los mismos valores que nosotros queremos tener presentes como marca. 
 
Si piensa en su negocio en los próximos cinco años, ¿cómo de preocupado está por la competencia?
Creo que nuestros competidores son más bien rivales. Quiero decir que nosotros, al principio, íbamos a visitar a cadenas hoteleras y les vendíamos un producto que acabábamos de inventar, y por tanto era algo que ellos no conocían. Hacer eso es muy difícil. Ahora mismo el “poolbiking” ya es una realidad que muchas cadenas contemplan. A partir de aquí salen otras nuevas empresas que pueden ser competitivas en precio, servicio y valor…
 
…Y lo tendrán más fácil porque ustedes les abrieron el camino, claro… Pero llegará un momento que todos los hoteles de lujo tendrán su bici, y si ésta dura para toda la vida, se les terminará el mercado… 
Bueno, las cadenas hoteleras se van haciendo cada vez más grandes. Tienen muchísimos hoteles. Y tenemos todavía un gran camino por recorrer con ellas. Bien es cierto que las cadenas de hoteles de lujo son las primeras que incorporan las innovaciones, porque sus clientes están dispuestos a pagarlas. Pero estoy convencido de que con el tiempo las demás cadenas, incluso las más populares, también irán incorporando bicicletas, cintas de correr, elípticas, etc. para sus piscinas. Así que hay recorrido por delante.
 
Las cintas elípticas para piscina parecen todavía más raras. ¿Usted ha corrido en alguna de ellas?
¡Claro! Yo soy el primero en probar todos los productos. Incluso le diré que tengo a un equipo de clientes consolidados, que pedalean nuestras bicicletas desde el principio, y que son personas de 60 a 70 años. Ellos son nuestros primeros probadores. Si cuando prueban una máquina me dicen: “Ferran, esto me gusta”, sé que tengo un éxito ante mí. Si me dicen lo contrario, sé que hay que seguir trabajando: cambio de idea, cambio de estrategia, cambio de biomecánica… 
 
La sensibilidad de estas personas es el principal prescriptor de mis productos. Me fío más de ellos que del mejor consejo del director de biomecánica…