Propietario de Sevibe Cells

Eloi Palà

“Yo le digo a mi equipo que estamos viviendo el futuro en el presente”



Martes, 02 de Junio de 2015
SevibeCells es un banco… Pero de células del cordón umbilical.Nada que ver con temas de clonación humana. Lo de EloiPalà sirve para curar a la gente con células compatibles con las propias personas. Su idea nació en 2006, casi disimulada bajo la forma de un trabajo de final de carrera de un Máster de ESADE. Eloi y su compañero de pupitre aprobaron con nota. Y luego se convencieron de que debían fundar una compañía de verdad que hiciera realidad el proyecto. Su apuesta por la biotecnología y la investigación con las células madre les ha llevado a ser una empresa de las más relevantes en España y que ocupa ya a cincuenta personas.

"En los primeros minutos tras el parto, los cordones umbilicales contienen un gran número de células madre con gran potencial para curar personas. Es absurdo que vayan a la basura”

“Hasta ochenta enfermedades de la sangre se pueden tratar con muestras de sangre de cordón umbilical, incluyendo leucemia, anemia o tumores sólidos”
 
“Al principio nuestro principal reto estaba en el ámbito de la comunicación. No sabíamos cómo explicar todo lo que estábamos haciendo”

“Un día mis socios y yo nos preguntamos ¿por qué no lo intentamos? El único fracaso hubiera sido no intentarlo…”

“Hasta que llegamos nosotros, esta era una actividad que se había realizado exclusivamente por parte del sector público”

“Estamos lejos de otros países en materia de regulación legal:nuestro laboratorio es el primero que procesa células de forma privada en Catalunya, pero en cambio, legalmente, las familias no pueden conservar sus muestras allí”

“No dudamos de que en el futuro la actividad completa(extracción, proceso, almacenamiento y aplicación) se podrá realizar en nuestro país”

“Antes sólo lo podían hacer los VIPS. Hoy día cuesta menos de 100 euros al año. Hemos ‘democratizado’ el servicio”
SevibeCells nace de un proyecto de final de estudios. ¿Quién conformaba el grupo de trabajo?
Mi socio, Miquel ÀngelBonachera, y yo. Luego se añadieron otras personas que decidieron apostar por el proyecto y trabajar en él cada día. Tanto Miquel Àngel como yo teníamos formación en biotecnología y, en particular yo tenía conocimiento en administración de empresas… Éramos conscientes del proyecto que teníamos entre manos y de sus posibilidades. Y un día nos preguntamos ¿por qué no lo intentamos? El único fracaso hubiera sido no intentarlo…

¿Y qué les resultó más difícil?
Nuestro principal reto se encontraba en el ámbito de la comunicación. Al principio no sabíamos cómo íbamos a explicar todo lo que estábamos haciendo, y al ser nuestro producto tan innovador, nos encontramos con que para darlo a conocer teníamos que abrirnos camino por nosotros mismos…

¿Darlo a conocer ante el público general o ante prescriptores específicos?

Para la comunicación nos movemos en dos ámbitos. En primer lugar, para nosotros son muy importantes los ginecólogos y los obstetras, porque son los profesionales que realizan la extracción de la sangre del cordón umbilical y deben tener una información muy detallada sobre cómo hacerlo y de para qué se utilizarán estas células extraídas. Y, en segundo, las familias, que son las que deciden llevar a cabo el servicio. Aunque también tenemos a otros stakeholders importantes.

¿Como cuáles?
La Administración Pública, por ejemplo. Hasta que llegamos nosotros, esta era una actividad que se había realizado exclusivamente por parte del sector público, y nuestra actividad debía recibir unos permisos y una regularización que se ha venido produciendo en la medida en que la sociedad lo ha ido demandando.

En el aspecto jurídico, ¿cómo nos encontramos en relación a otros países en lo referente a su actividad?

Lejos. Muy lejos. Y dentro del territorio español también existen diferencias. Catalunya es distinta que Andalucía o la Comunidad de Madrid… Tenemos un marco “paraguas” común, que es una directiva de la Unión Europea, pero la trasposición de la misma en cada uno de los países ha sido distinta. Para poner un ejemplo acerca de la consideración jurídica de nuestra actividad en distintos lugares, le diré que tenemos el primer laboratorio privado de procesamiento celular de toda Catalunya, pero que en cambio, legalmente, las familias no pueden conservar sus muestras en nuestro laboratorio.

¿Y dónde las almacenan?

De momento en un laboratorio de Alemania, donde no hay ningún impedimento legal en hacerlo. Allí, la actividad que desarrollamos tiene la consideración de medicina: creamos medicinas a partir del material genético que almacenamos. En cambio, en España, el material se considera como un tejido humano y debe ser exclusivamente gestionado desde el ámbito público.

Para una compañía privada, tener el centro logístico a 1.500 km de donde realiza su actividad debe ser difícil…
Nos resulta todo más complicado, claro. De hecho hasta hace poco no podíamos hacer extracciones ni en los hospitales. Poco a poco la regulación ha ido madurando y se ha vuelto menos limitadora. No dudamos de que en el futuro la actividad completa, es decir: la extracción, el proceso, el almacenamiento y la aplicación, se podrá realizar en nuestro país. Esto es algo imparable: la Medicina sigue este curso, los ensayos clínicos son muy potentes y seguro que habrá una mayor coordinación entre el sector público y el privado para evitar que los cordones umbilicales se acaben tirando a la basura.

Ahí radica todo…

En los primeros minutos después del parto, los cordones umbilicales contienen un gran número de células madre con gran potencial para curar personas. Hay que crear una concienciación social para que estas muestras no se eliminen, y que se cedan a otras personas que las necesiten. O incluso a las propias familias: deben poder tener derecho a utilizar esas muestras genéticas tan compatibles si las requieren.

Esas células madre, ¿ustedes para qué las conservan? ¿En qué casos podrán utilizarse?
Primero: a día de hoy existen unas aplicaciones muy claras en el ámbito hematológico. Hay hasta ochenta enfermedades de la sangre que se pueden tratar con muestras de sangre de cordón umbilical, incluyendo leucemia, anemia o tumores sólidos. Usted habrá oído hablar alguna vez de los “niños medicamento”…

Sí, a veces los padres de niños enfermos de leucemia deciden tener otro hijo para que les ayude a salvar la vida del primero…

Eso es. A los niños enfermos les tratan con la sangre del cordón umbilical del hermanito recién nacido. Son células jóvenes, muy plásticas, con elevado potencial y genéticamente compatibles. Bien, pues si conserváramos el cordón umbilical de los niños al nacer, ya no sería necesario engendrar a ningún niño  para que se convierta en “medicamento” de nadie. En cualquier caso, sería una nueva puerta que se habría abierto a la curación.

¿Y además de las enfermedades de la sangre?
A partir de las células madre, que son células troncales, o llaves maestras en definitiva, se podrían generar otras curas. Por ejemplo, en ensayos clínicos, la diabetes ya se está tratando con estas células. Dentro de 20-25 años, creemos que ésta será una terapia consolidada. Y hay otro campo que es el de la medicina regenerativa de tejidos: estamos colaborando en una línea de investigación en el Hospital GermansTrias i Pujol para ayudar a la regeneración del corazón tras infartos de miocardio.

¡Claro! El infarto es una degeneración del tejido…

Eso es. Y si contamos con células capaces de regenerar tejido cardíaco y volverlo sano, podríamos combatir esta enfermedad. Por aquí está yendo la Medicina…

Ahora mismo, ¿qué porcentaje de recién nacidos están guardando su cordón umbilical?Por ejemplo, en Catalunya…
Muy pocos. Sobre el 4% o 4,5% de manera general y, por decisión de las familias, sobre el 3%. A día de hoy nos encontramos ante mucho desconocimiento familiar sobre lo que implica este procedimiento, cuáles son sus utilizaciones, etc. La gente cree que es algo muy elitista e inasumible. Y además, en Catalunya, sólo realizamos extracciones en aquellas familias que lo desean y que dan a luz en hospitales privados. En los públicos no es posible hacerlo. En cambio en Madrid o Andalucía sí: todos pueden decidir si donar esa muestra o conservarla de forma privada, ya sea en un hospital público o en uno privado.

Es decir que, actualmente, en Catalunya una mamá que dé a luz a un niño en un hospital público no tiene derecho a poder guardar esa muestra de cordón umbilical para el futuro…
Nosotros consideramos que tiene el derecho de hacerlo. Pero la realidad es que no existe un instrumento legal que lo permita. Y como tampoco se están conservando las muestras de forma pública, finalmente se destruyen.

¿Pero habrá algún banco de cordón umbilical que sea público?
Sí, lo hay. El Banc de Sang i de Teixits. Pero el 95% de las muestras se tiran lamentablemente. Y sabemos que hay familias que querrían poderlas conservar.

¿Y obtener las células resulta doloroso?
Se trata de un procedimiento no invasivo, al contrario de lo que sería, por ejemplo, la extracción de sangre de la médula ósea. Aquí no hay punciones. El bebé está con su mamá y mientras tanto se aprovecha el material procedente de la placenta y del cordón umbilical. Se hace siempre dentro de los cinco primeros minutos tras el parto y la muestra debe llegar en un contenedor especial al laboratorio antes de 48 horas. Y allí sucede algo que me parece espectacular.

¿Qué sucede?

Pues que paramos el tiempo. La criogenización es una tecnología que nos permite hacerlo. Congelamos todo el material a -190ºC y así deja de deteriorarse. Es como en las películas futuristas…

Se me ocurre decir que es como un seguro de vida. Ojalá uno no tenga que utilizarlo nunca, pero parece que se queda más tranquilo si lo tiene… ¿Lo han tenido que emplear muchos de sus clientes?
No. Hasta ahora sólo tenemos 20 casos. Pero en el futuro, en la medida en que todas estas enfermedades que ahora son raras vayan aumentando, también lo hará el uso de las células.

¿Y hasta cuándo se guarda la muestra? ¿Hasta la muerte del propietario?
No nos hemos encontrado nunca ante tal caso, porque todo es muy nuevo. Nosotros suscribimos un contrato con el propietario del tejido, es decir, el bebé. Pero como es menor de edad, en la práctica lo hacemos con sus padres. Hasta que la persona se convierte en mayor de edad. Es un sistema como el empleado en Estados Unidos. Allí le denominan “BiologicalInsurance”. La muestra es propiedad del interesado durante toda su vida y él puede hacer con ella lo que quiera. Decimos que lo conservamos durante 25 años porque por ahora es lo que las técnicas actuales de criogenización nos garantizan. Más adelante ya se verá.

¿Su crecimiento como negocio se puede sustentar? ¿Hay suficientes clientes como para hacerlo?
Sí. Podemos decir que nuestra compañía nació en momentos de crisis y el nuestro no es precisamente un servicio de primera necesidad, sino que es de prevención. Y así las cosas la compañía ha ido creciendo. Primero por todo el recorrido que hay por delante: hemos visto que el 95% de las familias no lo solicita y no lo hace en la mayoría de las ocasiones por el desconocimiento.

Y tal vez por el precio…
En absoluto. Nuestro servicio tiene un precio inferior a los 100 euros anuales. Antes tal vez lo hacían los VIPs y tenían que ir a Estados Unidos. Pero nosotros lo hemos ‘democratizado’. Las claves de ello han sido traer un laboratorio lo más cerca posible, identificar economías de escala…

Menuda sorpresa. Seguro que si las compañías de seguros incluyeran una prima de 10 euros al mes adicionales para suscribir el servicio de ustedes, habría mucha gente que la pagaría…
De hecho ya estamos hablando con las aseguradoras. Pero todo requiere su tiempo. Yo le digo a mi equipo que estamos viviendo el futuro en el presente, porque estamos viendo lo que va a pasar en la medicina dentro de unos años y lo tenemos que comunicar ahora. Abrimos camino.

Sin duda necesitamos mucha más cultura sobre estas cuestiones. Seguro que hay quien asocia lo que hace Sevibea temas tan controvertidos como la clonación humana…
En 2007-2008 tuvimos que luchar contra los efectos restrictivos de la Ley que impuso el Presidente Bush en EEUU y que estaba dirigida a parar la investigación con células embrionarias. Nosotros no tenemos nada que ver con eso: las células con las que trabajamos son adultas, y no embrionarias. Las obtenemos después de que haya habido un nacimiento, así que no hay ningún tipo de impedimento ético por culpa de la destrucción de otras células… Nuestro proceso no plantea ningún conflicto ético ni con lo que dice la Iglesia, por ejemplo. Todo esto tenemos que ir explicándolo…