Director de Symmetric

José Luis Mancho

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“Imponer límites a Internet es como ponerle puertas al mar”

José Luis Mancho asegura disfrutar con su trabajo. Dice que le gusta tanto lo que hace que se olvida del reloj y de comer. Puede estar una semana sin hacer físicamente nada, sólo dándole vueltas al tema y viendo cómo abordarlo.

Martes, 02 de Marzo de 2010
Carlos Gardel decía en uno de sus tangos que Veinte años no es nada, pero lo cierto es que pueden dar para mucho. Parece que fue ayer cuando las nuevas tecnologías irrumpieron en nuestra vida con la fuerza de un ciclón. Nada ha sido igual desde entonces, aunque para las nuevas generaciones de nativos tecnológicos, aquello que horrorizaba a los primeros informáticos, como los virus, ahora provocan casi indiferencia. Hoy hablamos con alguien que se conoce al dedillo todo este tema porque lo ha vivido en primera línea.
“Internet es muy útil en temas como el correo electrónico o búsqueda de información, pero aún se le puede sacar un mayor provecho en temas como el trabajo conjunto de un grupo de personas. Nosotros estamos trabajando en ello” 

“En el entorno de la educación, proliferan una serie de políticas de implantación de la informática pero no hay nada relacionado con la interacción. Y eso, en un entorno laboral como será el que se encontrarán los niños, resulta esencial”

“Los delitos en internet se están convirtiendo en un problema verdaderamente serio, y este problema, que es global, que nos afecta a todos, tiene que atajarse con soluciones tecnológicas, no  políticas”
Sé que la pregunta parece obvia, pero ¿qué es exactamente un antivirus?
En realidad, es un programa, todos son programas. La idea que un virus se copia a sí mismo, como hacen los virus biológicos convencionales, y, para hacerlo, se introduce en sitios cada vez más esenciales dentro de la estructura de un ordenador, de modo que los resultados varían según la peligrosidad, y la barrera que se puede poner para interceptarlo. Lo que llamamos el antivirus. 

Usted entonces debe vivir de la patente del antivirus que creó.
No, lo regalé. Entendí que con este tipo de cosas no se puede hacer negocio, no le veía mucho sentido.

¿Y después qué hizo?
Eso fue en el 89. Después me fui del Colegio de Arquitectos y durante unos años, estuve de freelance en temas informáticos. Por aquel entonces tenía mucha relación con los medios de comunicación: el Diario de Barcelona, el Independiente, Telecinco, Onda Cero… Era la expansión de la informática en la que las empresas invertían centenares de millones de pesetas en poner al día sus viejas estructuras. Al cabo de un tiempo lo dejé y fue cuando estuve de jefe de informática del grupo de empresas de la ONCE.

¿Y qué paso?
Pues que estuve unos cuantos años entre Barcelona y Madrid. Pero me cansé porque es una empresa muy politizada. Yo iba a conseguir resultados y a hacer mi trabajo, y lo demás me interesaba poco. El caso es que me fui y monté por mi cuenta grandes proyectos para empresas y gobiernos. Esto hasta el 2004, en que fabriqué un firewall, un cortafuegos, un aparato de seguridad: hice todo el software y lo integramos con un hardware. Decidimos probarlo convocando un concurso de hackers: recibimos ocho millones de ataques, pero ninguno pudo asaltar nuestro sistema. 

Un buen bautismo de fuego.
A raíz de esto, contactamos con la gente de Sun Microsystems, una gran multinacional del sector de la informática, y firmamos un convenio con ellos para comercializarlo en Europa. Pero aparecieron problemas de gestión de la empresa con los socios, y dado que yo sólo soy informático, y no un gestor, el tema no prosperó. Así que me fui de la empresa y monté esta otra, Symmetric

¿En qué año fue esto?
En el 2006, y con ello, he vuelto a dedicarme un poco a lo que sé hacer: llevar la dirección informática de grandes organizaciones (como ONCE, Danone o Nestlé) y fabricar software nuevo cuando no existe. El verano pasado hemos hecho un nuevo programa, Approbo, una parte de un sistema que hemos fabricado y que es una plataforma colaborativa para trabajar por Internet. Ahora nos dedicamos a dar a conocer la plataforma y a buscar partners.

¿Y en qué consiste exactamente?
La idea se basa en el trabajo de varias personas utilizando internet. Hasta ahora, está siendo muy útil en el trabajo en temas como el correo electrónico o búsqueda de información, pero cuando un grupo de gente quiere colaborar a la vez utilizando esta herramienta, te encuentras con una serie de problemas que todavía no se han abordado.

¿Y cómo ha sido eso?
En la empresa, por ejemplo, trabajamos de forma anárquica, cada uno sabe cuál es la tarea a realizar y querríamos utilizar internet para trabajar conjuntamente. Por ejemplo: redacto un documento que tendrá varias versiones: ahora escribo algo, mañana lo cambio, y lo vuelvo a cambiar, y llega un momento en que no sé cuál es la última versión, porque a todas las he llamado “última versión”.

Y este programa lo arregla.
Nuestro programa te permite guardar todas las versiones en orden cronológico, porque si esto lo haces tú sólo, pues todavía te las puedes arreglar, pero si trabajas en grupo y cada uno modifica algunos fragmentos del documento, no hay quien se aclare. Y ya no hablemos si se trata de un documento muy grande. Es una aplicación directa, porque cualquier tipo de documento que quieras trabajar en Internet con gente que no tienes al lado, necesitas tener un control de versiones que te permita compararlas o poder retroceder, o lo que sea.

Muy útil.
También hemos hecho un buscador orientado a encontrar documentos muy rápidamente. Y dado que el mundo multimedia es hoy imprescindible, hemos implementado videoconferencia a través de Internet, y lo que también son mensajes de video. También se pueden formar distintos grupos de trabajo de manera dinámica y enviar mensajes de video colectivos, o enviar un anuncio a un grupo. Hay blogs, diarios de internet, foros de trabajo, y un control de proyectos que permite gestionarlo todo de forma muy libre.

Parece muy completo.
Llevamos 20 meses trabajando en este proyecto y hemos invertido muchas horas y mucho dinero. Y creo que está saliendo algo muy interesante.

¿Y habéis pensado en otras utilidades más allá de las estrictamente empresariales?
Pues sí, en la educación, por ejemplo. En este entorno, proliferan una serie de políticas de implantación de la informática pero nada relacionado con la interacción, que es lo que proponemos nosotros. Tiene que haber sitios virtuales en los que los profesores puedan dejar sus apuntes, o donde los chavales puedan dejar sus trabajos… Y hoy en día no hay nada de esto. Nosotros proponemos una alternativa.

¿Y ha habido alguna reacción?
Hasta ahora, muy positivas. Hemos hecho algunas pruebas piloto y hemos recibido  elogios de universidades como la de Columbia. Aquí, lo han visto tres de las siete que tenemos, entre las que figuran la UPC, la Ramón Llull y la Universitat Internacional de Catalunya. Creo que es un primer paso que con el tiempo irá a más.

¿Y qué creéis que pasará cuando este proyecto sea una realidad ya asumida?

Bien, la verdad, no queremos tener una empresa de 300 personas. Queremos seguir siendo que no llegue a 20, y la idea es hacer otro proyecto y continuar mejorando este. Creo que en este terreno, y en general, en todos, siempre aprendes, porque cuando reflexionas te das cuenta de que todo es mejorable.

Todo se va sofisticando. Los programas pero también los hackers.
Esto sí es un problema serio. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por ejemplo, tienen un nivel nefasto en este sentido. Y hay condicionantes políticos que tienen mucho peso, pero la realidad es la que es. Impedir internet es como poner puertas al mar. Entre otras cosas, porque la legislación es incompleta y desfasada y quien te dice que un servidor no está en las islas Caimán.

¿Propone alguna solución?
Esto es un problema global que se tiene que atajar con soluciones tecnológicas, no políticas. Me he hartado de proponer, tanto al Gobierno español como al catalán soluciones para que los niños puedan navegar por Internet de forma segura. A mí es algo que me preocupa, tengo 4 hijos. Nosotros hemos diseñado un sistema para que esto sea una realidad pero no parece haber interés. Y el problema empieza a ser grave porque las estadísticas señalan un aumento de falsas identidades, de gente que toma el control de cámaras web y de abusos por parte de desaprensivos.

A pesar de todo ello, parece que disfrutáis con vuestro trabajo.
Esto por supuesto. Y no es un mito. Te gusta tanto lo que haces que te olvidas del reloj y de comer. Además, es algo como muy impulsivo. Puedes estar una semana sin hacer físicamente nada, sólo dándole vueltas al tema y viendo cómo abordarlo, y de repente, llega un momento en que ya no puedo más y tengo que escupir todo lo que tengo en la cabeza.