Fundador de Ralda & Friends

Pedro Ralda

“Tenemos a noventa suizos apadrinando nuestros olivos centenarios”



Lunes, 16 de Marzo de 2015
Pedro Ralda y su hermano Alfredo se criaron en Suiza. Son hijos de emigrantes (un catalán y una madrileña) con raíces en la localidad de Godall, en la comarca tarraconense del Montsià. Pedro nos visita hoy con una botella de aceite de oliva con D.O. Protegida, producido en el pueblo de sus ancestros. Su proyecto es emotivo y genuino: los dos hermanos recibieron un legado de olivos centenarios y tuvieron que decidir entre desprenderse de él o salvarlo. Optaron por lo segundo. Y para ello tuvieron que aplicar trabajo, calidad, innovación y muchas horas en Internet. Están logrando salvar un patrimonio cultural centenario, y de paso ayudar a la promoción económica e internacional de una comarca que todavía está por descubrir.
 
"Combinamos el apadrinamiento de productos tradicionales con el micro-mecenazgo y la tecnología”
 
“Los padrinos de nuestros olivos reciben productos de alta calidad. Saben que están apoyando una actividad respetuosa con el medio ambiente”
 
“El proyecto ayuda a difundir el Montsià internacionalmente. Es una de las comarcas más bonitas y menos conocidas”
 
“Ya hemos superado ampliamente nuestros objetivos a estas alturas, y la inmensa mayoría de los padrinos son extranjeros”
 
“Estamos en negociaciones para incorporar otros productos “delicatessen” a nuestro catálogo”
 
“En vez de vender los olivos, decidimos mantener la tradición familiar aplicando innovación, calidad y un poco de internet”
 
¿Cómo le gusta que le llamen? ¿Pere, Pedro o Pierre?
Las tres me gustan mucho…
 
Usted es un consultor especializado en relaciones públicas, eventos, patrocinios… Pero en cambio hoy viene a hablarnos de un proyecto propio de emprendedores…
Bueno, es que por mi trabajo, desde hace años, estoy muy vinculado al ámbito de las start-ups y de los emprendedores. Así que, tras conocer a tantas personas que deciden levantar un proyecto propio, al final hemos decidido probarlo por nosotros mismos…
 
Usted, junto a su hermano, han puesto en marcha el proyecto “Ralda & Friends”. ¿Cuál es su origen?
Verá: mi padre es originario de Godall, en Tarragona. Él y mi madre emigraron a Suiza con mi hermano, cuando todavía era pequeño. Algo después yo nací en Suiza. Los dos hermanos estudiamos allí, nos formamos y trabajamos. Con el tiempo, yo vine a vivir a Barcelona y mi hermano se quedó en Ginebra. Mi padre falleció en 2013 y nos legó en herencia, aproximadamente, unos 600 olivos que han pertenecido a nuestra familia desde hace generaciones y algunos más que mi padre fue adquiriendo.
 
Y ustedes decidieron conservarlos…
Exacto. En vez de venderlos o de cambiar de cultivo, mi hermano y yo decidimos mantener la tradición. Lo que pasa es que yo vivo en Barcelona, mi hermano en Suiza, y cada uno tiene su actividad profesional y su vida. Así que parecía difícil dar viabilidad a una actividad tan tradicional y genuina desde la urbe. Y ahí es cuando se nos cruza una idea por el camino… Las vacas suizas.

¿Perdón?
Verá: un amigo de mi hermano, allá en Suiza, le explicó un día que estaba apadrinando a unas vacas de los Alpes, para contribuir al mantenimiento de la actividad ganadera tradicional del país. Este amigo paga anualmente unos 500 francos suizos (sobre los 500 euros) a cambio de recibir, todos los meses, un litro de leche de vaca y un queso de primera calidad, traídos directamente desde las montañas.
 
Así que ustedes adaptaron esa idea del apadrinamiento a sus olivos… 
Exacto. Esa idea la combinamos con otra que ahora tiene mucha fuerza, denominada “crowdfunding”, o micro-mecenazgo. Y le pusimos un poco de componente tecnológico, mediante la distribución de nuestro producto a través de Internet. 
 
Luego hablaremos de eso de la Internet, pero antes, dígame una cosa: pagar 500 euros por doce litros de leche y doce quesos, por buenos que sean, no parece que sea muy barato… ¿no cree?
Es cierto. Pero es que el concepto aquí no es el de comprar un producto. Aquí el concepto es el de apadrinar. Verá: quien decide participar en uno de nuestros apadrinamientos está perfectamente avisado de que está dando más de lo que va a recibir, por lo menos desde un punto de vista material… 
 
¿Y entonces?
…Pero también sabe que con su aportación está ayudando a mantener una actividad tradicional, que es muy respetuosa con el medio ambiente y, especialmente, que se desarrolla en una comarca que cuenta con un alto nivel de desempleo. Piense que tras la crisis del ladrillo vino la del mueble, y en la comarca del Montsià, muchas familias vivían de la producción de muebles.
 
Entendido. ¿Y eso puede tener éxito?
Bueno. Mi hermano vio que en Francia y en Suiza el aceite de oliva está considerado como una “delicatessen”, que puede pagarse a un precio más alto que el de otros países como España o Italia, donde es más popular. Además, piense que en Suiza los salarios son muy altos, que no ha habido crisis y, encima, que son un público que cuenta con una gran concienciación social por todos los productos que promueven la economía sostenible, el slow food, la trazabilidad alimentaria…
 
Así que ustedes tienen la mayor parte de sus padrinos en Suiza…
Así es. Aunque realmente hemos lanzado nuestra propuesta a Francia y a España, además de Suiza. Desde el mes de octubre de 2014 hasta ahora (marzo de 2015) hemos logrado ya 120 padrinos. Estamos muy contentos porque nos habíamos fijado un objetivo de 100 a estas alturas, que ya hemos superado ampliamente. Y de estos 120, tres cuartas partes son suizos…
 
Bueno, y cuéntenos. ¿Cómo funciona “Ralda and Friends”?
Pues una vez que una persona interesada entra en nuestra página web (www.raldafriends.com), puede escoger uno de los olivos de nuestras fincas para apadrinarlo. Los hemos fotografiado todos, así que puede elegir el que más le guste. El padrino nos da sus datos y luego recibe un certificado, una foto del olivo, y, tres veces al año, le enviamos un paquete con tres envases de medio litro de aceite… Además de esto, estamos esperando las visitas de los padrinos…
 
¿Visitas?
¡Claro! Es que una de las ventajas de apadrinar un olivo, es que tienes la posibilidad de venir a Godall y conocer la explotación agrícola en primera persona. Es una magnífica oportunidad para que gente de otros países pueda venir, hacer turismo rural, cultural y también gastronómico. De hecho toda aquella zona es preciosa y vale la pena darla a conocer.
 
En efecto, su proyecto supone una promoción muy valiosa para la comarca…
Así es. Hay mucha gente que apoya nuestro proyecto porque o bien es originaria de la región o se siente emocionalmente comprometida con ella. Opino que el Montsià es una de las comarcas menos conocidas de Catalunya, y sin embargo es una de las más bonitas.
 
Solo les faltaría integrar un pequeño resort en su plan y convertirse en hosteleros…
Bueno, no lo habíamos pensado, ¡pero no estaría mal!...
 
Y todo esto gracias a Internet…
Básicamente. Aunque también hay que hablar mucho con la gente off-line. En todo caso, la nuestra es una página bastante nueva y como Google utiliza una serie de algoritmos complejos para hacer sus rankings de búsquedas, nosotros tenemos que trabajar mucho para crear contenidos continuamente y hacer que nuestra página sea conocida por más gente cada vez.
 
¿Qué tipo de contenidos?
Son recetas, historias, relatos… Hay un poco de todo acerca del aceite, su producción y su consumo, para que la página esté viva y los lectores tengan en qué interesarse. Ahora mismo está en castellano únicamente y nuestro objetivo para los próximos meses es lanzar las versiones francesa e inglesa de la web y de la presencia en redes sociales.
 
Así pues, la historia de su proyecto es bastante reciente…
La idea nos vino a la cabeza hace dos años, cuando tuvimos que decidir qué hacer con la plantación familiar. Y arrancamos el proyecto el año pasado, con el aceite que se produjo el pasado otoño. En este marzo de 2015 llegará la segunda cosecha…
 
Usted y su hermano son profesionales liberales, directivos… Digamos que son unos urbanitas… Viven en grandes ciudades y no sabemos hasta qué punto conocen el campo. ¿Cómo lo llevan?
Bueno, en primer lugar hay que decir que un gran amigo de infancia, Víctor, que es de Godall, nos lleva las tierras con precisión suiza, si se me permite decirlo. Eso es fundamental... También es cierto que tanto mi hermano como yo hemos veraneado toda la vida en el pueblo y que estamos familiarizados con la tierra. El producto es complicado: los precios fluctúan, la producción también, y es difícil garantizar una viabilidad económica porque cada temporada es distinta de la anterior y porque las subvenciones europeas están yendo a la baja desde hace unos años. Pero estamos muy contentos porque lo estamos haciendo bien...
 
También es cierto que la aceituna es uno de los cultivos más seguros ante las diversas condiciones meteorológicas. 
En general sí. Es verdad que el mantenimiento de los olivos es menos exigente que el de las hortalizas o la fruta, por ejemplo. Aunque la principal amenaza es la sequía. En aquella zona ha habido algunos productores que han tenido que instalar sistemas de regadío artificial para cubrir la falta de lluvia. Pero por otra parte, la comarca es muy benigna en cuanto a temperaturas y es muy raro que se produzca alguna helada que dañe al cultivo. Así que la producción es bastante regular.
 
¿Y sus olivos son capaces de producir aceitunas suficientes para todo ese aceite que ustedes distribuyen?
Nuestros olivos sí. Incluso producen más. Aunque depende de muchos factores. Por ejemplo, depende de la especie y la edad del árbol, y, claro, también depende de la cosecha del año concreto. Piense que el olivo que un año da mucho rendimiento, al año siguiente suele dar menos. Así que, en la práctica, un olivo genera mucha cantidad pero sólo cada dos años. 
 
Si esto es así, ¿cómo garantizan que cada año existe cosecha suficiente para satisfacer sus compromisos?
En total tenemos tres fincas. Así que siempre hay una que está produciendo mucho y otras dos que dan menos. Al año siguiente, es a la inversa… Pero también es cierto que tenemos un pequeño truco…
 
¿Cuál es?
Pues que nos hemos asociado con la Cooperativa de Godall, que tiene 80 socios productores, y en la práctica, nosotros les llevamos nuestra producción y ellos embotellan el aceite. Por tanto, aunque nuestro aceite está en la botella, es verdad que en cada botella también hay aceite de los distintos socios de la cooperativa. Así que sería inexacto decir que el aceite que recibe un padrino se corresponde exactamente con el que produjo el olivo apadrinado. En el fondo, recordemos, el apadrinamiento es una forma de ayudar a la economía local.
 
Ya tienen apadrinados 120 olivos. ¿Cuantos necesitarían para hacer la explotación sostenible?
En total tenemos unos cuatrocientos veinticinco olivos en producción. Si cada uno tiene un padrino, la actividad es perfectamente sostenible… La realidad es que en este momento inicial los padrinos son gente cercana a nuestra familia, amigos o también amigos de nuestros amigos. Así que todavía hay mucho que hacer…Pero somos optimistas: la gente utiliza el boca-oreja y se explican la experiencia. Les gusta mucho.
 
Si tienen éxito, es posible que ustedes tengan que ampliar la producción de algún modo, o expandir su actividad. ¿En qué han pensado?
Ahora mismo tenemos dos proyectos. Uno, a medio plazo, es poner en marcha una tercera plantación de olivos, en un terreno que también es de nuestra propiedad, y, a la vez, aumentar la dimensión del proyecto, ampliándolo a todos nuestros socios de la cooperativa. La otra idea, para dentro de uno o dos años, es la de ampliar la gama de productos existentes en nuestra página web. Ya estamos en conversaciones con productores de otras delicias de la región (arroz del Delta de l’Ebre, olivada, etc.) Siempre serían productos artesanales realizados de forma tradicional y de la máxima calidad.
 
Pues mucha suerte con ello y muchas gracias por su tiempo.
¡A ustedes!